Sabugo


El barrio marinero por excelencia de Avilés era el de Sabugo (de Sabucus, que es el árbol conocido también como flor de Benito, planta que siempre sirvió como infusión o 'fervidiello'), situado sobre una pequeña colina fuera de la muralla medieval.

El centro neuralgico de Sabugo, es la Plaza del Carballo, antiguamente llamada Plazuela del Fresno. De trazado casi cuadrado, la plaza centralizaba la vida social y actuaba como repartidor del barrio; en tiempos, lució un arrogante carbayo (roble), donde antes hubo un fresno, una fuente pública y un cementerio adosado al templo Avilés no era ajeno a la costumbre de otros pueblos que también consideraban al carbayo un árbol sagrado: los griegos los consagraban al dios Júpiter y las siete colinas de Roma (una de ellas llamada El Quirinal, por cierto) fueron recubiertas de carbayos. Los druidas celtas utilizaban hojas y muérdago del mítico árbol para preparar las pociones utilizadas en sus ceremonias.

Durante muchos siglos los habitantes de Sabugo se dedicaron a labores marineras. No solamente faenaban en la mar sino que contaban con carpinteros de ribera (asi se llamaban entonces los astilleros) que construían las embarcaciones.

Destaca en ella la histórica iglesia de Santo Tomás de Canterbury, construida a comienzos del siglo XIII para atender las necesidades religiosas del único barrio extramuros del Avilés medieval. Asentada sobre otra iglesia anterior que estaba dedicada a San Pedro, y despues a San Facundo (segun consta en los archivos parroquiales), en 1.199 el Rey Alfonso VIII dona a la Iglesia de San Salvador de Oviedo "las iglesias de la población de Sabugo en Aviles", de donde se deduce que en Sabugo había más de una iglesia.

Conserva el ábside original y el conjunto es de estilo románico y la transición al gótico, es decir el protogótico. En la parte meridional de la iglesia estuvo adosado durante siglos un pórtico de madera para resguardo de la gente que allí se reunía. Todavía hoy se puede ver, a lo largo de esta fachada bancos de piedra unidos al templo y, cerca del ábside una mesa donde se congregaba la Comunidad de Mareantes para trazar planes de pesca entre la que se incluía la caza de ballenas.

La iglesia dependía de la jurisdicción eclesiástica de Pravia y no de la de su vecina tan próxima: la avilesina de San Nicolás de Bari (siglo XII). Ambos templos construidos con poca diferencia en el tiempo, lo que dice mucho sobre la importancia de Sabugo.

Junto con la Plaza, tres calles conforman el barrio:
  • Calle de Alante. Hoy, Calle de la Estación(el tren había llegado en 1890), nombre que –después de un largo paréntesis a favor de General Zubillaga– recuperó en 1979.
  • Calle de Atrás. Hoy, Calle de Bances Candamo. Las páginas correspondientes al año de nacimiento de Bances Candamo (dramaturgo de Cámara de Carlos II) en el archivo eclesiástico, han desaparecido. Aunque se cree como más probable que fue 1.662, el año en que vino al mundo en la calle que tiene dedicada.
  • Calle de EnMedio. Hoy Calle de Carreño Miranda.El pintor asturiano más famoso de todos los tiempos, con obra en los principales museos del mundo. Hoy esta calle es un homenaje artístico a él, con un conjunto mural cerámico de Ramón Rodríguez, y una escultura de ‘Favila’.

Sabugo, estuvo durante siglos, prácticamente separado del casco histórico de Avilés (o La Villa). Solamente un estrecho puente paliaba pobremente su aislamiento. Pero las obras efectuadas (siglos XIX y XX) para ganar terreno a la marisma, hizo posible su integración total en la ciudad.

Los libros más antiguos del Archivo Histórico local, nos informan que en el año 1479, el alcalde de mar de Sabugo, era Pero López. Mientras la vecina y poderosa Villa de Avilés tuvo tres regidores ese mismo año (Juan del Peso, Juan Rodríguez y Ferrando de Cabada). Sabugo, tenía forma y maneras de ente autónomo.

En 1890 se inauguró la nueva estación de ferrocarril de Avilés en terrenos ocupados antaño por las carpinteros de ribera del Campo de Bogaz.

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