Siglo XIX


Los sucesos del dos y tres de mayo se conocen en Asturias el día 9 a la vuelta del correo de Madrid.

El veinticinco de mayo, después de la creación de la Junta Suprema, la Guerra de la Independencia empieza de forma efectiva en Asturias, declarando la guerra a Napoleón y asumiendo la soberanía en tanto no fuera repuesto en el trono, Fernando VII. En la sesión más importante estuvieron presentes por Avilés el coronel Ramón Miranda y Nicolás de Llano Ponte.

Imágen de 1.800
Eran tiempos de carestía y altos precios, lo venían siendo desde finales del XVIII, pero en 1.803 y 1.804 se tradujeron en una violenta crisis. Hubo sequía en verano y otoño lo que provocó a principios de 1.804 escasez de suministros, y los altos precios extendieron el hambre, las enfermedades y la mendicidad. En Avilés se forma la Junta de Socorro para atajar la mendicidad y aliviar a los desfavorecidos.

A principios del XIX, un Arias-Carbajal costeó el pórtico que rodeaba la Iglesia de Sabugo y en donde se reunía el gremio de mareantes bajo la presidencia de sus diputados, para tratar los asuntos de esa asociación.

En el siglo XIII se constituye en Avilés, bajo la advocación religiosa de la Virgen de las Mareas, la Cofradía de Pescadores. Habían pasado cerca de 200 años desde que el rey Fernando I de Castilla diera pie a la creación de estas instituciones de Socorro mutuo, entidades gremiales que en décadas y siglos posteriores fueron evolucionando y transformándose a merced de los tiempos que corrieran, hasta el punto de mantener su actividad gremial de modo 'clandestino' durante el reinado de Carlos IV, que había ordenado su disolución en 1.805. Las cofradías llegaron al siglo XX en forma de Sociedades de Mareantes, para transmutar en 1.920 en Avilés su organización en forma de Pósito de Pescadores, de carácter laico, pero que mantenía el carácter social de estas entidades.

En 1.808, los franceses invaden España. El veintiuno de mayo de 1.809  el ejército de Marcognet viene a ocupar Avilés. En un exceso de entusiasmo, unos 1000 Avilésinos respondieron a una “alarma” (concentración a repique de campanas, de todos los hombres validos y no llamados a filas), intentando frenar el retorno de las tropas del general Ney, que se dirigía por la costa hacia Galicia, cortándoles el paso en un castañedo en los altos de Valliniello, pero la compañía de dragones bajo las órdenes de Clavet vencen las líneas asturianas dejando más de doscientas bajas y entran en La Villa, haciendo del Palacio de Camposagrado su cuartel general hasta 1.811 en el que los invasores abandonan Avilés dejándola exhausta.

En el ejército asturiano, llamado defensivo y que fue creado por la junta general en 1.808, estaba el Regimiento de Avilés y el de cazadores de Fernando VII, que se componía de los de la guardia de honor y los de Avilés y Tineo.

El ejército francés consiguió de la villa 49.000 reales distribuidos entre los contribuyentes de Avilés, Illas y Castrillón. Ocuparon Avilés aproximadamente 2 años repartidos de forma discontinua. La abandonaron a mediados de 1.811, exhausta

Se nombra una Junta Patriótica presidida por el cura Busto, que cantó un Te Deum para celebrar la marcha de los franceses. En el verano de 1.811 llega el 3º Regimiento de Asturias para guarnecer La Villa, acuartelándose en la Casa-Palacio del Marqués de Santiago.

En 1.813 se inicia el derribo de la muralla (dañadas como consecuencia de la toma de la villa por el ejercito Francés), pero fue suspendido por haber entablado recurso de alzada el comandante general de la provincia y la Duquesa de Almodóbar (Condesa de Canalejas, descendiente de Pedro Menéndez de Avilés) como Alcaldesa y como Castellana de la Torre y de las fortificaciones de defensa.

En 1.813 se traslada el viejo cementerio de San Nicolás al prado que los frailes mercenarios poseían próximo al convento, comprado en 5.500 reales; se opusieron estos frailes porque no lo deseaban tan inmediato a su casa, pero no se atrevieron entonces, por las circunstancias, a que los constitucionales realizaran su propósito.

En 1.815 existían exámenes públicos que se verificaban en las casas consistoriales a presencia del Ayuntamiento y se premiaba a los 3 alumnos más sobresalientes con una medalla acuñada en Avilés y que tenía la inscripción "La Villa de Avilés a la aplicación y al adelantamiento". Avilés y Sabugo solo tenían un maestro es esta época con 400 ducados de sueldo; la población de ambas, en el casco, era de 4.032 almas, así que era natural que "varios vecinos se dedicaran a enseñar malamente a leer y hacer labores, y en Sabugo otro vecino se dedicó a poner escuela".

En Miranda, Vidriero, Llaranes y San Cristóbal no había maestros de escuela, por eso se solicito en 1.816 el establecimiento de un maestro, una maestra de niñas y un maestro de latín.

En 1.818 comienza la primera gran expansión de la ciudad con el derribo de las murallas y el antiguo alcázar en la parte sur con su torre de cinco cuerpos, por motivos económicos de los miembros del ayuntamiento, que se repartieron suculentos solares en el centro de La Villa. Igualmente se derrumba el Castillo de San Juan (donde se edificó el actual Faro de San Juan), así como la desecación de las marismas que separaban La Villa del barrio de Sabugo, lugar en el que se construyó la Plaza de las Aceñas. La construcción de la Dársena de San Juan de Nieva, el malecón de la desembocadura de la ría, las fundiciones de Arnao, y la Vidriera (1.844), esta última de no gratos recuerdos al haber servido como campo de concentración durante la Guerra Civil (1.936-1.939).

Siendo alcalde Antonio Coronado Valdés, el 26 de abril de 1.820, se acudió al gobernador civil de la provincia en solicitud de autorización para derribar la Torre del “relox” levantada a la entrada de la puerta de la Plaza de la Villa, "por estar siempre a la vista este signo de vasallaje abolido por las Cortes", como también para demoler los restos de la muralla que circundaba todavía entonces una tercera parte de la población.

En 1.820 se traslada de nuevo el cementerio que se situó en el prado de los frailes mercedarios en 1.813, a otro prado inmediato, donde estuvo hasta finales del XIX.

En 1.820 lució en Avilés el primer alumbrado público. En 1.823 ese servicio se suprimió con la excusa de falta de fondos no siendo restaurado de nuevo hasta el año 1.835.

Por fin, vencidas las oposiciones, en la sesión de 13 de octubre de 1.820 se inserta una comunicación del gobernador autorizando al Ayuntamiento para echar a tierra el torreón y la puerta de la Plaza de la Constitución. En las sesiones de 25 de febrero y 11 y 15 de marzo de 1.821, que preside el entonces alcalde Fernando de la Riva Valdés, se señala la tasación por trozos de la muralla, haciéndose los remates consiguientes. Al final de estas actas existe una curiosa relación donde se especifica el lugar, valor y adquirentes de cada trozo, dando la situación de escaleras, calles o fuentes públicas y puertas, así como, también, detalles de los propietarios o inquilinos de las casas contiguas a la muralla. En total, el valor de las adjudicaciones ascendió a 12.849 reales y 20 maravedíes, más otros 1.000 reales, en que se concedió a la comunidad de Religiosas Bernardas la parte confinante con su convento.

Entre 1.823 y 1.830, con el triunfo del absolutismo de Fernando VII y con la ayuda de los cien mil hijos de San Luis, comienza la denominada "década ominosa". En esa época se multiplican los registros en las casas de los liberales; durante los días de ferias se pusieron sobre las armas los realistas milicianos; y se ordenó que en el plazo de 3 días saliesen de La Villa todos los forasteros, por que suponían que habían entrado en Avilés huyendo de sus pueblos por librarse del castigo. Se acordó también prohibir las reuniones en la calle, de más de cuatro personas.

En 1.823, los voluntarios realistas eran los que se encargaban de mantener el orden en las Fiestas de San Roque, que se celebraban en el Campo de San Roque ( Galiana).

En 1.826 se sentía la necesidad de una cárcel, porque la de la plaza no servía para guardar los presos "sino cargados de hierro". Después de haber servido dos años de penitenciaría, una casa propiedad de un señor Busto, de Sabugo, se pensó seriamente en realizar la obra, contando con lo que se obtuviese de la vieja.

En 1.826 se hace el paredón del norte, que iba hasta el arco del centro del Puente de Sabugo; se vendieron los solares del muelle; se hicieron obras en Rivero para evitar las lagunas que se formaban con las aguas del prado de Ferrera; desaparece como plantío real el campo de robles de Galiana.

Ese mismo año de 1.826, se llevo a cabo la carretera del muelle, que antes era sitio convertido en depósito de fango o inmundicia que arrojaba la ría en las mareas vivas hasta las mismas casas y la muralla. Ese foco de infección, desapareció gracias al paredón construido desde dicho lugar hasta el actual parque..... La ría corría sin estorbo una legua, inutilizando uno de los terrenos más fértiles y propios para la agricultura, sin otro provecho que un seco salitroso en la baja marea (ese espacio corresponde a la actual Plaza de la Pescadería y los edificios aledaños; esta zona que en tiempos fue terreno laborable, plantado de castaños y robles y que después cubrió la ría con sus arrastres). Con esta obra, cambio la dirección de los transeúntes que entraban por Gozón; hasta entonces no tenían mas entrada que por la Calle de Corujedo o Calle Real, después Calle de los Alfolís y Calle de los Alas y después Calle de Sánchez Calvo; los ganados atravesaban la población; y con esta calzada o carretera, que rodeaba gran parte de Avilés, se llevó a cabo una de las obras que mas sanearon Avilés. Con el petril o paredón y la carretera que se hizo después de 1.826, vino a formarse lo que entonces se llamaban Muelles, desde la entrada de La Cámara a la altura de la Calle del Marqués de Teverga hasta la Cárcel que precisamente se construyó aprovechando la explanada formada allí con el relleno. Para esta última obra se aprovecharon los materiales de la Torre del Reloj (mas de 60 carros de piedra) que se derribó por el Ayuntamiento en virtud de la disposición de las cortes que mandaba desapareciesen todos los signos de vasallaje. El reloj fue trasladado a San Francisco. Entre el paredón y la muralla y casas de la villa, quedaba un espacio de 75 a 300 pies de ancho; lo único que había intermedio era el Almacén de la Sal y las casas del muelle que se construyeron después.

En 1.826, durante las Ferias de San Roque, el número de cabezas de ganado presentadas en el mercado, pasaban de 1.000.

El personal de las “ciencias de curar” era muy escaso, y suplantado con mucha frecuencia por “practicantes”, “curanderos” o “curiosos”. En los años 30 había 6 médicos titulados en toda la comarca, no llegando a 10, ni siquiera a principios del siglo XX.

En 1.832 se acabó de formar en el Muelle el primer parque público que tuvo Avilés, el Paseo del Bombé, y que únicamente disponía de dos filas de árboles. El paseo de las murallas dejo de dar cierto aspecto a la culta villa.

En 1.833 se crea la Real Compañía Asturiana de Minas de Carbón para la explotación de concesiones hulleras en la famosa mina submarina de Arnao. Pero el carbón extraído, muy gaseoso y de llama larga no era adecuado para la venta, pero si para la fábricación de zinc, por lo que en 1.853 se transforma el proyecto original, constituyéndose la Real Compañía Asturiana de Minas, pasando de una empresa minera a otra metalúrgica.

En 1.834 se terminó el antiguo Bombé. Frente al Palacio de Santiago existía la llamada Panera del Mar; consintió el Marqués que se trasladara a condición de que no podría edificarse allí y que sirviese de paseo el sitio que ocupaba.

En 1.835, con 1.577 vecinos, Avilés por primera vez ejercita el sufragio aproximado al popular, acudiendo a las urnas 251 electores de los 373 que tenia el censo.

El servicio militar (las Quintas) era obligatorio desde 1.835 y en teoría universal para todos los varones de entre 18 y 40 años. Al final solo afectaba a aquellos que no pudiesen afrontar el pago de entre 4.000 y 8.000 reales para excluirse de su cumplimiento, o en su defecto una cantidad mas baja por un sustituto. Además, los soldados de reemplazo debían hacer frente a un servicio que duraba hasta 8 años, en unas condiciones pésimas de vestido, comida y alojamiento (la mayoría de los cuarteles eran cárceles o viejos y ruinosos monasterios y conventos desamortizados), sujetos a un régimen disciplinario durísimo; por ejemplo, el castigo por blasfemar era atravesar la lengua.

En este siglo, en la Venta de la Tuerta,

"servía una moza asturiana, ancha de cara, llana de cogote, de nariz roma, del un ojo tuerta y del otro no muy sana.

Verdad es que la gallardía del cuerpo, suplía las demás faltas: no tenía siete palmos de los pies a la cabeza, y las espaldas, que algún tanto le cargaban, la hacían mirar al suelo más de lo que ella quisiera …"

La primera Guerra Carlista tuvo poca importancia en Avilés. El 6 de junio de 1.836 abandonan La Villa los más famosos Liberales, al conocerse la proximidad de los ejércitos Carlistas. El 8 de junio entran los seguidores de Carlos V sin encontrar resistencia. Cuatro días más tarde dejan Avilés. En octubre de 1.836 entra otra partida Carlista mandada por Sanz y piden 100.000 reales como contribución de guerra, abandonando el pueblo al enterarse que el general Álvarez avanzaba con el ejército liberal, eso si, llevándose prisioneros a Pedro Martínez Arcos y a Juan C. Arango, los cuales obtuvieron la libertad mediante la entrega de la cantidad exigida.

Este año de 1.836, desaparece definitivamente el Castillo de San Juan. Por orden del gobierno, los dos cañones de grueso calibre que guarnecían la torre, fueron clavados y arrojados al mar para que no pudiesen ser de utilidad a los Carlistas.

Por la Ley de Desamortización de las comunidades religiosas del ministro Mendizábal del año 1.836, los Mercedarios y Franciscanos tienen que dejar sus posesiones. Las monjas Bernardas se ven libres de esta disposición al ser viejas y enfermas, prolongando su estancia en La Villa hasta 1.868, al entrar en vigor la segunda ley desamortización (el convento será derribado, dividido el terreno en solares y subastado).

Se coloca el reloj en la torre del Ayuntamiento en 1.836. En la goleta Vélez Ricarda llegó el reloj que desde Bruselas regalaron los señores de Maqua, a quienes luego se hizo donación de agua de la cañería pública.

En los años 40 del siglo XIX había una fábrica de tejidos instalada en el recinto del desamortizado Convento de La Merced de Sabugo y que daba empelo a 40 trabajadores (muchos de ellos, niños).

En 1.840 se crea la primera asociación coral de Avilés, la Academia Filarmónica, sostenida por 50 socios y cuyo objetivo era la “instrucción de Música”. Realmente no era solo música, eran agrupaciones de obreros, sostenidas por los poderosos, un espacio de confraternización que interesaba cultivar a la patronal.

La fortaleza de Gauzón, fue despedazada en 1.840. Los muros tenían de 5 a 6 varas de grueso, y troneras y saetías; y grandes argallones de bronce para amarrar las naves.

Entre 1.840 y 1.870, unos 20.000 asturianos salieron por el puerto de Avilés, la mayoría de ellos después de septiembre, cuando la cosecha ya estaba recogida. Entre trámites burocráticos y permisos previos había que pagar hasta el doble de lo que costaba el pasaje, y este costaba por término medio 600, 800 o 1.000 reales (Sollado, Antecámara o Cámara).

En la Calle de la Cámara, muy cerca de la Calle de la Fruta (y que luego ocuparía el Bazar Covadonga), se instaló la Escuela de Primeras Letras, donde se reunían también los niños de San Cristóbal. Desde los años 40 del siglo XIX la escuela pasó al antiguo Convento de La Merced y este local se convirtió en teatro. Era un local muy limitado, pequeño e incomodo, pero era el único del que dispuso Avilés hasta su cierre en 1.876.

El Hospital de peregrinos fundado por Pedro Solís, funcionaba desde marzo de 1.841 como Hospital de Caridad y desde mayo de 1.852 se organizo la Junta Municipal de Beneficencia, cuya principal misión, unida a la Junta de Sanidad, era recoger y aislar en hospitales de coléricos, en el de caridad o en el de distrito, a la gran cantidad de menesterosos que enfermaban en las calles de Avilés.

En 1841 se rematan los terrenos de Las Huelgas a favor del señor Ruiz Gómez y desparece la antigua casa llamada Casa de Canalejas, constituyéndose la que hace esquina a la plaza en la Calle de la Ferrería.

En 1.843, una compañía anglo-francesa, la Asturias Mining Company trazó el proyecto para unir Mieres con el puerto de Avilés, por ferrocarril. Al año siguiente, algunos financieros proyectaron uno similar para unir Langreo y Siero con Gijón y Avilés y en 1.845 la Compañía Minera Cantabra sita en Madrid levantaba los planos para un ferrocarril de San Martín del Rey Aurelio a Avilés. En 1.846 se crea la Empresa del Ferrocarril Carbonífero con un capital de 50 millones de reales para unir Puente de los Fierros con el mar a través de un camino de hierro, pero los intereses de la reina madre Maria Cristina a través de las propiedades que poseía su marido en Langreo, hicieron que el trayecto final llegase a Gijón.

Durante todo el siglo XIX el puerto Avilésino vivió uno de sus grandes negocios, el transporte de emigrantes, hasta convertirse en el puerto por antonomasia de la emigración en tiempos de vela. Nombres como Julia, Patriota Asturiano, Juliana, Estanislao, Veloz Ricarda, Eo, Amadora, Jesús, Marinero, Dos Amigos, Villa de Avilés, Casualidad, Rápido, Flora, Francisca, Carmen Eladio, Saeta, … son nombres de buques salidos del puerto de Avilés desde 1.843 a 1.870, con cargas de más de 200 pasajeros en 28 metros de eslora y que tardaban 2 meses en llegar.

En 1.845 se homogeneízan todas las contribuciones indirectas en una sola en cuanto a Consumos, manteniendo los llamados Derechos de Puertas y que gravaba los productos que entraban en núcleos mayores de 3.000 habitantes.

En el exconvento de San Francisco estaba instalada la Escuela Superior Modelo, estructura escolar que se había ido consolidando entre 1.845 y 1.889.

En 1.846 se crea el faro de San Juan.

Plano de Avilés – 1.846
En 1.847, existieron dos motines en el espacio de 3 meses, ambos provocados por los más humildes y ambos sofocados por tropas llegadas de la capital. El primero fue en febrero cuando las monjas Clarisas que ocupaban el solar del antiguo Convento de San Francisco, quisieron llevarse las campanas del convento en su traslado a Oviedo. Esas campanas habían sido compradas por vecinos de la villa y la Cofradía de San Antonio de Padua. El alcalde impidió bajar las campanas y los Avilésinos tomaron el convento ante la orden del Gobernador provincial del traslado. Se formo una “guardia de vecinos honrados” y se estableció el toque de queda. El alcalde y el síndico del ayuntamiento fueron multados con 1000 reales, el ayuntamiento entero acusado de complicidad y la ciudad ocupada militarmente durante 4 días. Al final el traslado de las campanas, se realizó.

El segundo motín se produjo en abril por causa de la crisis. El hambre se extendía con rapidez ante una malísima cosecha que provoco un alza en el precio de los cereales. En tal delicada situación, se autorizó la exportación de 1.500 fanegas de grano. El Gobernador suspendió las exportaciones apaciguándose los ánimos, hasta que a finales de mayo se ordeno un nuevo embarque. La tensión creció de forma tal, que el Gobernador acudió a La Villa, tomándola con una tropa de 200 hombres y una escolta de la Guardia Civil a caballo. El día 27 de mayo, cuando se realizaba el embarque, el pueblo apedreó la casa del consignatario y rasgaron los sacos de maíz que se transportaba en carros. Mujeres y niños ocupaban el muelle recogiendo el grano, cuando se ordeno hacer fuego, produciéndose 6 muertos y 10 heridos.

En 1.847 y 1.848, se concedió el Convento de San Francisco, y a él se traslado la parroquial y las escuelas que estaban en el Convento de La Merced.

Los bosques situados en Galiana y más allá, sirvieron para el trabajo de los carpinteros de ribera del barrio de Sabugo, hasta el siglo XIX, que construyeron su última obra, la corbeta Eusebia.

En 1.849 se hace la Carretera a Oviedo, Grado, Luanco y Gijón. En ese mismo año se cambia la sede parroquial de La Villa desde la Iglesia de San Nicolás hasta el templo del antiguo Monasterio Franciscano.

En 1.849 se crean 4 plazas de serenos y un cabo a los que se proveyó de bocina, farol y pistola. Al poco tiempo, Sabugo reclamo otro.

A mediados del siglo XIX, para realizar un trayecto de Avilés a Madrid, era necesario llegar en diligencia hasta Oviedo, y allí subirse en un carruaje con 24 pasajeros y que necesitaba para llegar a la capital del reino, 120 caballos, 15 mozos, 5 postillones y 1 mayoral. El precio del billete en berlina, equivalía al sueldo mensual de un capitán del ejército y el precio en baca, el sueldo completo de un artesano. Las sendas eran mitad dunas vivas, mitad lodazales, según la época del año.

En 1.850, se liberan las trabas impuestas a la libre emigración, comenzando así una epopeya que llevaría a cerca de 30.000 asturianos a emigrar en su mayoría a América, entre los años 1.850 y 1.930. En ese año, Avilés tenía solamente 67 hombres por cada 100 mujeres, 69 Castrillón y 62 Illas, debido a las condiciones difíciles de vida, a las malas cosechas y a las grandes oportunidades que ofrecía América. El negocio de la inmigración sirvió para cimentar también otros tráficos, como el cacao y el azúcar. Una vez más Avilés se enfrenta con un problema importante, el puerto. La bocana del puerto estaba cerraba por la barra, una barrera natural de sedimentos lanzados por la ría. Tanto la entrada como la salida resultaban peligrosas para cualquier buque que no embocase bien. La dársena estaba más o menos entre el Parque del Muelle y el principio de la Calle de La Ferrería.

En 1.850, Manzaneda fue el último capellán del Ayuntamiento que dio misa en la capilla u oratorio municipal.

En 1.851 se traslada el cementerio más allá del Convento de La Merced de Sabugo. Pero no resultó ser un lugar demasiado distante de la población y menos aún, tras la demolición del ex convento que ensanchó La Villa hasta aquel lugar.

Nace Marcos del Torniello, pseudónimo de José Manuel García González (Avilés, 1.853-1.938). Escritor costumbrista. Contemporáneo de Armando Palacio Valdés.

En 1.853 se instala también en Arnao, la empresa Asturiana de Zinc y se crea el túnel que une Arnao y Salinas para comunicar las fábricas con ría de Avilés. En 1.854 se construye el ferrocarril Arnao - San Juan de Nieva para trasportar el carbón desembarcado y llevarlo a la fábrica Real Compañía Asturiana, que ya se dedicaba a la obtención de zinc en sus hornos.

En septiembre de 1.854, el cólera morbo entró en La Villa por vía marítima, procedente de Vigo. Rápidamente se formo una Junta de Socorros para auxiliar a los enfermos, además el gobernador envió dos médicos de refuerzo. En octubre, se consideró controlada la epidemia,  pero solo un mes después apareció un rebrote con más de 40 casos, En total se vieron afectados 800 vecinos, de los que casi 300 murieron.

Estanislao Suárez Inclán es un importante político liberal, elegido trece veces diputado hasta que en 1.881 lo nombran senador vitalicio. Lo destierran por firmar un escrito de protesta contra Isabel II, volviendo a la política en la revolución de 1.868. A él se debe el encauzamiento del puerto.

En 1.854, se produce un Movimiento revolucionario en Asturias. La agitación política da lugar al "Manifiesto del Hambre" del Marqués de Camposagrado. En esos acontecimientos de julio, el político progresista Servando Ruiz Gómez, por hallarse en Oviedo, fue nombrado miembro de la Junta Revolucionaria de dicha ciudad y luego elegido Diputado por esa circunscripción, colaboró en la campaña contra Isabel II.

En 1.855 se pone en marcha la primera desamortización (de Mendizábal), desmontándose los Conventos de La Merced y San Francisco. Sus monjes son desalojados (12 sacerdotes, 16 coristas, 5 legos y 2 criados de San Francisco y 12 frailes, 2 legos y 2 criados de La Merced). Las Bernardas piden y reciben apoyo del Ayuntamiento debido a su corto número (menos de 20 religiosas) que ya vivían en malas condiciones, la mayoría de ellas de avanzada edad y cuyo edificio no parecía ser de utilidad a la comunidad. Por ello no son exclaustradas hasta 1868, año en que se produce la segunda desamortización (de Madoz).


En 1.858 visitan la Villa, Isabel II y su esposo el rey Francisco de Asís, desde Gijón donde tomaban baños de mar, alojándose en el Palacio de Ferrera.

La idea de la Plaza de Orbón ya se planteó en 1.861, terminando de desecarse la zona en 1.873 y procediendo a dividir los 28 solares. La mayoría de los edificios estaban concluidos ya en 1.879, aunque algunos permanecieron vacíos hasta 1.898. El mercado cubierto fue construido definitivamente en 1.882.

Imágen de 1.859
En febrero de 1.862, un impresionante accidente costó la vida de 22 de los trabajadores que trabajaban en el encauzamiento de la Ría.

En 1.864 el puerto era de los de mas movimiento del litoral, contando con unos cien barcos en su matrícula entre buques mayores y menores, lanchas, gabarras y botes, que median cerca de 3.000 toneladas. Ese año, entraron en Avilés 191 buques de comercio de cabotaje.

En 1.865 se presentaban al año unas 30.000 cabezas de ganado vacuno y 40.000 de cerda. Las carnes muertas y saladas que Avilés enviaba al interior de la península pasaban de 8.000 quintales.

En 1.865 se funda la Sociedad Artística, Profesional e Industrial, formada por una sección Lírica y otra Dramática, con unos locales que disponían de ambigú, mesa de billar, gabinete de lectura y biblioteca, todo a precios reducidos y para disfrute de unos 260 socios. En ella surgió en 1.867, como una sección mas, la de Socorros Mutuos, como previsión laboral para el artesano y obrero que ante un accidente se veía privado de todo tipo de ingresos, cosa que se transformaba en sentencia trágica para su familia en caso de muerte.

En 1.865 llega la primera imprenta a La Villa de la mano del ovetense Antonio Maria Pruneda, estableciéndose en la Plaza de San Nicolás, (hoy Plaza de Carlos Lobo).

El 3 de junio de 1.866 aparece la primera publicación de la que se tiene constancia en Avilés: El eco de Avilés, durando hasta el 7 de junio de 1.868. Se trataba de una publicación de intereses materiales y morales. Fundado y dirigido por Florentino Álvarez Mesa, entre sus colaboradores figuraban Castor Álvarez Acebal, Simón Fernández Perdones, Julián García San Miguel, Ramón González Llanos, Fernando María Ochoa y Estanislao Sánchez Calvo. Enseguida aparecen nuevos diarios que son más políticos que noticiarios:
  • La luz de Avilés                        1.869-1.890
  • El hijo del pueblo                    1.868-
  • El porvenir de Avilés               1880-1903
  • El diario de Avilés                    1890-1914
  • El noticiero Avilésino
  • El progreso Avilésino

Hasta 1.866 el transporte de viajeros por carretera era exclusivo para la villa de la empresa ovetense Unión Asturiana, que aprovechaba esa exclusividad para poner precios sin competencia en un servicio carente de comodidades (no era extraño viajar con paraguas dentro de la misma diligencia). En diciembre de 1.866 el empresario Avilésino Francisco Artime puso en marcha una nueva empresa La Villa de Avilés, con nuevas diligencias y nuevos precios (18 reales en berlina y 14 en interior) que acabaron por arruinar a la empresa ovetense. Avilés-Oviedo se hacia en 3 horas, y en 2 horas 45 minutos el viaje de vuelta.

En 1.867 se crea en la Calle de la Industria, muy cerca de la fábrica de vidrios, la sociedad del ramo de la construcción La Iniciadora. El escaso volumen de negocio en aquella época dio al traste con la empresa en un solo año. Por ese tiempo, también existía una fábrica de conservas alimenticias y varias de chocolate, que se nutrían del cacao de Guayaquil, y dos fábricas de cerveza: la de Manuel Ovies montada en 1.866 y a finales de ese año, la de Villamil y Villa del Rey

El 18 de enero de 1.867, toda Asturias sufre una espectacular bajada de temperaturas, llegando por ejemplo Oviedo a los -7 grados. Y el 21 de mayo de 1.870 el termómetro vuelve a ser noticia, pero por el efecto contrario, ya que se llegaron a alcanzar los 39 grados.

En 1.868, la distribución de pobres en Avilés era la siguiente;
  • La villa                         459 de 1457 habitantes
  • Sabugo                        306 de 1.003
  • San Cristóbal              53 de 189
  • Miranda                      182 de 641
  • La Magdalena            21 de 83
  • Molleda                      138 de 517
  • Llaranes                     39 de 128

En 1.869, el Gobierno Provisional hizo un llamamiento a filas para hacer frente a la enquistada Guerra de Cuba, teniendo que participar Asturias con 974 mozos y Avilés con 12. El ayuntamiento se opuso a este cupo suscribiendo un empréstito de 8.000 duros que sufragaría, vendiendo entre los vecinos más pudientes, acciones de 2.000 reales. Esta medida fue ligada a otra acción “revolucionaria”, la venta de los solares del desamortizado Convento de San Bernardo.

En 1.870 se abre, la Escuela de San Cristóbal.

Hasta 1.870, Avilés enlazaba con la capital por medio de una carretera de segundo orden que se unía en Lugones con la procedente de Gijón, y con otra de tercer orden a Luanco.

En esa época, el correo (servicio organizado en España desde 1.718) se estructuraba en torno a una administración principal en Oviedo y tres subalternas, una de ellas en Avilés. A principios del XIX, Avilés era privilegiada ya que conseguía recibir correo 3 veces por semana.

Plano de Avilés – 1.870
En 1.872, el rey Amadeo de Saboya visita Avilés. La nobleza Avilésina le dio la espalda, no pudiendo alojarse en el Palacio de Ferrera (como lo había hecho Isabel II y como lo harían Alfonso XII y Alfonso XIII), teniendo que hacerlo en casa de José García San Miguel, que accede así al título de Marqués de Teverga.

En 1.872 se crea el Casino de Avilés con la finalidad de facilitar “las distracciones que ofrece la buena sociedad, los juegos permitidos en ella y la lectura de obras y periódicos, tanto nacionales como extranjeros”, debiendo asociarse tras el previo pago de 4 pesetas mensuales.

La llegada de la Primera República, hizo que la presencia masónica en Avilés creciese ligeramente. A finales del siglo XIX se encontraban implantadas al menos dos Logias ( La Justicia y La Concordia), que llegaron a ser tres en el siglo XX.

Desde 1.873, la zona de Las Aceñas fue desecada, explanada y preparada para construir una plaza cubierta y polivalente, la Plaza Nueva, proyectada por Mariano Alcázar.

El 27 de octubre de 1.874, entró en nuestra villa otra pequeña partida, exigiendo al Municipio trescientas raciones y veinte mil pesetas en metálico. Era entonces alcalde José Viña, y ante la negativa de este a satisfacerlas, se suscitó una escaramuza, en la que resultó muerto por temeraria imprudencia, el vecino Pablo Suarez Solis, y más tarde otro también de los carlistas.


En 1876 se demolió la iglesia del Convento de la Merced. Y en 1.895 todo el convento.


En 1.877 se inaugura el único local de espectáculos de La Villa (hasta 1.909), el Teatro-Circo Somines, con la compañía ecuestre del portugués Enrique Díaz. Con una capacidad para 1.000 espectadores y una arquitectura muy especial, en la que su parte central estaba ocupada por una superficie circular que podía trocarse en pista de circo, pista de baile, salón de conferencias o comedor para banquetes, siguió funcionando hasta la última guerra civil.

En 1.878 se inauguró en El Carbayedo la primera exposición de toros sementales.

La Sociedad Protectora de la Escuela de Artes y Oficios, constituida en 1.878 fue un avance en la educación de adultos.

En 1.878 existían en La Magdalena dos fuentes, la de la Escudilla, propiedad de Don José López y la del Bosque.

En 1.879 empieza a funcionar la Escuela de Artes y Oficios. Por iniciativa de los vecinos de Avilés, se estableció en La Villa, primero con subvención del Ayuntamiento, y después del Estado, otra escuela de la misma clase con enseñanzas de carácter general relacionadas con todos los oficios. "Y otras que, sin ser de inmediata aplicación, son muy útiles para fomentar la afición al estudio y mejorar las condiciones morales de la clase obrera".

En 1.879 irrumpieron los jesuitas en la vida Avilésina con un acto que añoraba antiguos "autos de fé": La quema que verificaron en la Campa de no sabemos cuántos libros "malos", tales como algunas historias, por anotar, de N.S. Jesucristo, varias novelas, entre ellas "Los Miserables" de Victor Hugo y otros de astronomía popular.

En 1.880, Salinas despunta tras la inauguración de la carretera Ribadesella-Canero y con la conversión en carretera, del camino que atravesaba los pinares del Espartal por parte de la Real Compañía, aunque durante años será carretera particular cerrada con una cadena y en la que había que pagar 1 peseta.

Los primeros proyectos para balneario en Salinas corresponden a 1.881, construyéndose entre mayo y junio de 1.887. Dotado de salón, 30 cuartos de baño, restaurant, cuarto de estufa y un corredor de 30 metros de largo. En los terrenos próximos al balneario, este instalaba unas 30 casetas montadas sobre ruedas para los baños de ola.

En 1.883 se establece en Avilés otra vidriera, esta vez en Sabugo, con 80 operarios. Ibarra, Galán y Compañía, situada frente a la estación de tren, fue demolida un siglo después.

En 1.887 el arquitecto municipal Ricardo Bausá trazó el cementerio de La Carriona, con cierre, capilla y casa para conserje, haciéndose realidad en 1.893.


En 1.889 la Junta de Sanidad Local levantó la alarma sobre el campo de El Faraón (un trozo de terreno que cercaba el barrio de Sabugo entre la carretera de Pravia y el Parque), donde iban a desaguar, al descubierto, todos los conductos de excusados y aguas sucias de la Ribera y la parroquia de Sabugo. Eso, unido a que en grandes pleamares las aguas marinas se filtraban en toda su extensión, en las bajamares ese campo se convertía en un fangal que desprendía un olor insoportable. El gobernador de la provincia ordeno sanear de inmediato aquel foco infeccioso.


En 1.890 ya se desarrollaban en el Parque del Retiro pruebas ciclistas en un velódromo habilitado para ello. Estas pruebas eran coto cerrado para los sportman, miembros por lo general de la alta burguesía. En 1.906 se construyó otro velódromo, el del Carnero y en 1.910 se celebraron en Avilés los campeonatos de España de velocidad y fondo tras moto en pista. Estas iniciativas ciclistas se desarrollaban a través del Circulo Industrial y de Sport hasta que en 1.933 se funda el Club Ciclista Avilésino.


1.890, llega a La Villa el primer Ferrocarril (comenzado 3 años antes), que une Villabona con San Juan de Nieva, celebrándose el acontecimiento el 6 de junio.

También en ese mismo año se instala el teléfono por parte de la Sociedad Industrial Asturiana José Partiere, dentro de la red que incluía también a Oviedo y Gijón.

El 12 de septiembre se empiezan las obras del Parque del Muelle en el terreno rellenado (que ocupaba el Campo del Faraón), los jardines trazados por el arquitecto Bausá y que hizo que el puerto medieval se desplazara. Las estatuas que estaban en el viejo Parque Bombé, se usan para hacer este y el quiosco de la música es (de 1.894) levantado según los planos de Federico Ureña.

Se subastan las obras para hacer la dársena de San Juan de Nieva.

Leopoldo González Carvajal, Marqués de Pinar del Río y senador por la isla de Cuba, dona el dinero necesario para que el 26 de abril de 1.891 Avilés tenga alumbrado público.

En 1.891 se funda la Banda Municipal con los componentes de la Banda Santa Cecilia, viéndose reforzada seis años después con los de La Industrial.

También se crea la Escuela La Incompleta en el barrio de La Magdalena.

En 1.891 derriban el Puente de los Pilares y se hace otro unos metros más arriba, que se inaugura en octubre de 1.893, el Puente de San Sebastián. En ese mismo año, se crea el Arciprestazgo de Avilés.

A finales del siglo XIX existía una importante industria vidriera en Avilés. En 1.844 se crea la primera sociedad vidriera de Asturias a través de 23 socios (propietarios y comerciantes de Avilés). Sus difíciles primeros años, hicieron que se suspendieran sus trabajos entre 1.847 y 1.850, para salir reforzada en 1.859 con el nombre de Orobio, Mas, Alvaré y Compañía (en la carretera de Gijón). Años después la sociedad se transformaría en Antonio Orobio y Compañía. A finales de los 70, dio trabajo a 100 operarios.

En agosto de 1.892, el diario El Comercio publicaba: “entre muchos vecinos de Avilés se nota gran animación para asistir a las magnificas corridas de toros que aquí se celebran hoy y mañana. Los expedicionarios han alquilado carruajes con objeto de venir temprano y regresar después de la corrida”. Viendo esta afición, algunos taurófilos se reunieron en Casa Campanal en 1.902, sirviendo para montar una de las primeras plazas portátiles para 6.000 espectadores. Lo mismo ocurrió en otros agostos, como en 1.905 donde el comercio costeó la construcción de un coso, o en 1.910 donde el arquitecto Tomas Acha diseñó una plaza portátil para 5.000 personas que costaría 80.000 pesetas. Sin embargo había enemigos opuestos al espectáculo, llegando a proponer incluso que en los festejos de Avilés de 1.913, los carteles incluyesen la leyenda: “aquí no hay corridas de toros porque se trata de una villa culta”. La última corrida de cierto interés fue en 1.927 en los exteriores de La Vidriera, celebrándose posteriormente alguna inferior en la Calle Gutiérrez Herrero.

En 1.892, el balneario de Salinas recibió las visitas de Sagasti, Leopoldo Alas y Armando Palacio Valdés.

En 1.893 Claudio Luanco, médico de Castropol y afincado en La Villa, tiene la brillante idea de fundar las “Fiestas del Bollo” Tuvo como objetivo principal, el reparto comunitario de un bollo dulce (un mantecado escarchado) que, tras su bendición religiosa en la "Misa de Cofrades", eran solemnemente transportados en acompañada cabalgata, para repartirlo y ser degustado popularmente. Cuentan que todo empezó con una discusión entre la gente del Barrio del Canto y la del Barrio de la Industria. Se discrepaba sobre el emplazamiento de la estación de ferrocarril y las peleas eran diarias. Al final, a alguien se le ocurrió una fiesta alternativa en la que se repartirían bollos para calmar los ánimos y parece que cuajó. Se hizo la calma y El Bollu, que se celebra el domingo y el Lunes de Pascua de Resurrección, mereció el título de gran fiesta del pueblo.

El 12 de abril de 1.893 se constituye la empresa “Tranvía del litoral asturiano”, que tenía por objeto explotar un tranvía desde Avilés a Salinas, La Chocolatera. Comenzó con un pequeño ferrocarril a vapor que llegó a usar dos locomotoras, ocho coches de viajeros y cuatro de mercancías. Con este material, una concesión por 99 años y 260.000 pesetas en acciones de 500 dio comienzo la empresa.

El 4 de julio de 1.893 se puso en marcha, saliendo del Parque de El Muelle y siguiendo la carretera de Pravia para desviarse en Raíces hasta Salinas. El servicio estaba limitado a domingos, festivos y días de mercado, que solo era diario durante el verano. Posteriormente se montó uno diario que se doblaba los días de fiesta y se firmó un acuerdo con la Real Compañía para el transporte de sus trabajadores.

También se inaugura el primero de los muelles de la dársena de San Juan.

En 1.893 se embaldosó el espacio frente al Ayuntamiento con baldosín de Portland con el fin de conseguir un espacio más digno para la actuación de la banda municipal, ampliándose otras dos veces, en 1.909 y 1.919. En esta primera reforma se le dio el nombre de “El Parche”.

En 1.894 Leopoldo González Carvajal, Marqués de Pinar del Río, regaló una planta eléctrica a vapor y 3 años después se inauguraba un todavía deficiente alumbrado público en Avilés.

El proyecto de ensanche de Avilés redactado entre 1.895 y 1.898 partió los terrenos entre Rivero y Llano Ponte, parcelando las antiguas posesiones de esta familia y del hospital, con tres calles paralelas, Las Travesías, que aunque urbanizadas de forma temprana, los edificios tardaron en llegar.

El 22 de agosto de 1.896 llegó a Avilés el cinematógrafo, realizando las primeras proyecciones en los almacenes que las casas de Carvajal tenían en la Calle San Bernardo, 8. Pronto caló esta forma de entretenimiento con las primeras películas vistas o rodadas en la villa:
  • Vistas de Avilés y San Juan de Nieva                                                           1.901
  • Salidas de misa en Avilés                                                                              1.908
  • Vistas de la entrada y recibimiento de S.M el Rey a Gijón y Avilés         1.912
  • Carnaval en Avilés                                                                                          1.914

Cuatro días más tarde, otro cinematógrafo hizo lo propio en la Calle Ruí Pérez.

1.897, tiran el Convento de la Merced; dos años más tarde en el mismo Campo de Caín colocan la primera piedra de la Nueva Iglesia de Sabugo, de estilo neogótico, obra del arquitecto Bellido, empleándose piedra del viejo convento. Se consagra el 15 de septiembre de 1.903 por el nuncio papal Rimaldi.

En 1.898 se crea en Villalegre, la azucarera.

En abril de 1.898, cuatrocientas personas encabezadas por el alcalde, se manifestaron jubilosamente por las calles de la villa en la que símbolos, banderas, artículos de prensa y hasta funciones de teatro, apoyando la causa patriótica de Cuba.

En 1.898 se comenzó a construir el edificio que daría acomodo a la Banca Maribona.

En 1.898 se inició la Extensión Universitaria en los locales de la Sociedad Obrera e Industrial.

En 1.898 el Ayuntamiento ya se gastaba 25.000 pesetas al año en el desarrollo de bailes al aire libre, en medio de no pocas censuras. La Banda Municipal actuaba martes, viernes y domingos, siendo en verano los dos primeros días delante del Ayuntamiento. Pero muy pronto, las críticas arreciaron cuando las modas introdujeron los bailables agarraos, que despertaron las iras de la iglesia en protesta constante hasta los años 20.

En Enero de 1.899 se constituye en Avilés una pequeña compañía naviera llamada Compañía Avilésina de Navegación, S.A. Promovida por un núcleo de comerciantes y propietarios Avilésinos, reforzados por la casa de Banca Ovetense-Avilésina J. de Alvaré y Compañía, destacan entre ellos Melquíades Carreño (con su casa de comercio vinculada de antiguo a la consignación y tráfico portuario), Ramón Rodríguez Maribona y Ramón Rodríguez de la Flor. Formada la compañía, adquirieron una serie de barcos en Inglaterra:
  • Pedro Menéndez, de 3.100 toneladas.
  • Villalegre, de 2.950 toneladas.
  • Oviedo, de 2.400 toneladas.
  • Ruí Pérez, de 1.100 toneladas.
  • Avilés, de 850 toneladas.

El Pedro Menéndez, era el S.S. Thirlmere, construido por Robert Duncan & Co. de Port Glasgow con el número de construcción 277. Botado el sábado 15 de Mayo de 1.897, de 1.851 toneladas de registro bruto, 3.100 toneladas de peso muerto, 280.4 pies de eslora y 40 de manga. Fue comprado por la Avilésina en 1.899 y perdido el 24 de Marzo de 1.905 en un viaje de Huelva a Amberes con una carga de pirita.

Buque Pedro Menéndez

En 1.899 se constituye la Cámara de Comercio Industrial y Navegación de Avilés presidida por Carlos Larrañaga y Ozalo.

En noviembre de 1.899 se constituye la Sociedad de Canteros y un mes mas tarde, la de albañiles y la de pintores. Todos ellos habían venido de fuera, al calor de tanta construcción que se estaba desarrollando.

En diciembre de 1.899, Manuel Vigil y el fundador del partido socialista Pablo Iglesias, dieron un mitin en Avilés saliendo de él, la fundación de la Agrupación Socialista Local, respaldada por 35 afiliados. En 1.900 fundan su sede, el Centro Obrero.

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