Siglo XIX
Los sucesos del dos y tres de mayo se conocen en Asturias el día 9
a la vuelta del correo de Madrid.
El veinticinco de mayo, después de la creación de la
Junta
Suprema, la
Guerra de la Independencia
empieza de forma efectiva en Asturias, declarando la guerra a
Napoleón y asumiendo la soberanía en tanto no
fuera repuesto en el trono,
Fernando VII. En
la sesión más importante estuvieron presentes por Avilés el
coronel
Ramón Miranda y
Nicolás
de Llano Ponte.
Eran tiempos de carestía y altos precios, lo venían siendo desde
finales del XVIII, pero en 1.803 y 1.804 se tradujeron en una
violenta crisis. Hubo sequía en verano y otoño lo que provocó
a principios de 1.804 escasez de suministros, y los altos
precios extendieron el hambre, las enfermedades y la
mendicidad. En Avilés se forma la Junta de Socorro para
atajar la mendicidad y aliviar a los desfavorecidos.
A principios del XIX, un Arias-Carbajal costeó
el pórtico que rodeaba la Iglesia de Sabugo
y en donde se reunía el gremio de mareantes bajo la
presidencia de sus diputados, para tratar los asuntos de esa
asociación.
En el siglo XIII se constituye en Avilés, bajo la advocación
religiosa de la Virgen de las Mareas, la
Cofradía de Pescadores. Habían pasado cerca de
200 años desde que el rey Fernando I de Castilla
diera pie a la creación de estas instituciones de Socorro
mutuo, entidades gremiales que en décadas y siglos
posteriores fueron evolucionando y transformándose a merced de
los tiempos que corrieran, hasta el punto de mantener su
actividad gremial de modo 'clandestino'
durante el reinado de Carlos IV, que había
ordenado su disolución en 1.805. Las cofradías llegaron al
siglo XX en forma de Sociedades de Mareantes,
para transmutar en 1.920 en Avilés su organización en forma de
Pósito de Pescadores, de carácter laico, pero
que mantenía el carácter social de estas entidades.
En 1.808, los franceses invaden España. El veintiuno de mayo de
1.809 el ejército de Marcognet viene a ocupar
Avilés. En un exceso de entusiasmo, unos 1000 Avilésinos
respondieron a una “alarma” (concentración a
repique de campanas, de todos los hombres validos y no
llamados a filas), intentando frenar el retorno de las tropas
del general Ney, que se dirigía por la costa
hacia Galicia, cortándoles el paso en un castañedo en los
altos de Valliniello, pero la compañía de dragones
bajo las órdenes de Clavet vencen las líneas
asturianas dejando más de doscientas bajas y entran en La
Villa, haciendo del Palacio de Camposagrado su
cuartel general hasta 1.811 en el que los invasores abandonan
Avilés dejándola exhausta.
En el ejército asturiano, llamado defensivo y que fue creado por
la junta general en 1.808, estaba el Regimiento de
Avilés y el de cazadores de Fernando
VII, que se componía de los de la guardia de honor y los
de Avilés y Tineo.
El ejército francés consiguió de la villa 49.000 reales
distribuidos entre los contribuyentes de Avilés,
Illas
y
Castrillón.
Ocuparon Avilés aproximadamente 2 años repartidos de forma
discontinua. La abandonaron a mediados de 1.811, exhausta
Se nombra una Junta Patriótica presidida por el
cura Busto, que cantó un Te Deum para celebrar la
marcha de los franceses. En el verano de 1.811 llega el 3º
Regimiento de Asturias para guarnecer La Villa,
acuartelándose en la Casa-Palacio del Marqués de
Santiago.
En 1.813 se inicia el derribo de la muralla (dañadas
como consecuencia de la toma de la villa por el ejercito
Francés), pero fue suspendido por haber entablado recurso de
alzada el comandante general de la provincia y la
Duquesa de Almodóbar (
Condesa de Canalejas,
descendiente de
Pedro
Menéndez de Avilés)
como
Alcaldesa
y como
Castellana de la Torre y de las fortificaciones de defensa.
En 1.813 se traslada el viejo cementerio de San
Nicolás al prado que los frailes mercenarios
poseían próximo al convento, comprado en 5.500 reales; se
opusieron estos frailes porque no lo deseaban tan inmediato a
su casa, pero no se atrevieron entonces, por las
circunstancias, a que los constitucionales realizaran su
propósito.
En 1.815 existían exámenes públicos que se verificaban en las
casas consistoriales a presencia del
Ayuntamiento
y se premiaba a los 3 alumnos más sobresalientes con una
medalla acuñada en Avilés y que tenía la inscripción "
La
Villa de Avilés a la aplicación y al adelantamiento".
Avilés y
Sabugo
solo tenían un maestro es esta época con 400 ducados de
sueldo; la población de ambas, en el casco, era de 4.032
almas, así que era natural que "
varios
vecinos se dedicaran a enseñar malamente a leer y hacer
labores, y en Sabugo otro vecino se dedicó a poner escuela".
En
Miranda,
Vidriero,
Llaranes y
San
Cristóbal no había maestros de escuela, por
eso se solicito en 1.816 el establecimiento de un maestro, una
maestra de niñas y un maestro de latín.
En 1.818 comienza la primera gran expansión de la ciudad con el
derribo de las murallas y el antiguo alcázar en la parte sur
con su torre de cinco cuerpos, por motivos económicos de los
miembros del ayuntamiento, que se repartieron suculentos
solares en el centro de La Villa. Igualmente se derrumba el
Castillo
de San Juan (donde se edificó el actual
Faro de
San Juan), así como la desecación de las marismas
que separaban La Villa del barrio de
Sabugo,
lugar en el que se construyó la
Plaza
de las Aceñas. La construcción de la
Dársena
de San Juan de Nieva, el malecón de la
desembocadura de la
ría,
las fundiciones de
Arnao,
y la
Vidriera (1.844), esta última de no
gratos recuerdos al haber servido como campo de concentración
durante la
Guerra
Civil (1.936-1.939).
Siendo alcalde
Antonio Coronado Valdés, el 26 de abril de
1.820, se acudió al gobernador civil de la provincia en
solicitud de autorización para derribar la
Torre del
“relox” levantada a la entrada de la puerta de la
Plaza de la Villa, "
por estar siempre a la vista
este signo de vasallaje abolido por las Cortes", como
también para demoler los restos de la muralla que circundaba
todavía entonces una tercera parte de la población.
En 1.820 se traslada de nuevo el cementerio que se situó en el
prado de los frailes mercedarios en 1.813, a
otro prado inmediato, donde estuvo hasta finales del XIX.
En 1.820 lució en Avilés el primer alumbrado público. En 1.823
ese servicio se suprimió con la excusa de falta de fondos no
siendo restaurado de nuevo hasta el año 1.835.
Por fin, vencidas las oposiciones, en la sesión de 13 de octubre
de 1.820 se inserta una comunicación del gobernador
autorizando al
Ayuntamiento para echar a
tierra el torreón y la puerta de la
Plaza
de la Constitución. En las sesiones de 25 de
febrero y 11 y 15 de marzo de 1.821, que preside el entonces
alcalde
Fernando de la Riva Valdés, se
señala la tasación por trozos de la muralla, haciéndose los
remates consiguientes. Al final de estas actas existe una
curiosa relación donde se especifica el lugar, valor y
adquirentes de cada trozo, dando la situación de escaleras,
calles o fuentes públicas y puertas, así como, también,
detalles de los propietarios o inquilinos de las casas
contiguas a la muralla. En total, el valor de las
adjudicaciones ascendió a 12.849 reales y 20 maravedíes, más
otros 1.000 reales, en que se concedió a la comunidad de
Religiosas Bernardas
la parte confinante con su convento.
Entre 1.823 y 1.830, con el triunfo del absolutismo de Fernando
VII y con la ayuda de los cien mil hijos de San
Luis, comienza la denominada "década ominosa".
En esa época se multiplican los registros en las casas de los
liberales; durante los días de ferias se pusieron sobre las
armas los realistas milicianos; y se ordenó que en el plazo de
3 días saliesen de La Villa todos los forasteros, por que
suponían que habían entrado en Avilés huyendo de sus pueblos
por librarse del castigo. Se acordó también prohibir las
reuniones en la calle, de más de cuatro personas.
En 1.823, los voluntarios realistas eran los que se encargaban de
mantener el orden en las
Fiestas de San Roque,
que se celebraban en el
Campo de San Roque (
Galiana).
En 1.826 se sentía la necesidad de una cárcel, porque la de la
plaza no servía para guardar los presos "
sino
cargados de hierro". Después de haber servido dos años
de penitenciaría, una casa propiedad de un señor
Busto,
de
Sabugo, se pensó
seriamente en realizar la obra, contando con lo que se
obtuviese de la vieja.
En 1.826 se hace el paredón del norte, que iba hasta el arco del
centro del
Puente de Sabugo;
se vendieron los solares del muelle; se hicieron obras en
Rivero para evitar
las lagunas que se formaban con las aguas del prado de
Ferrera; desaparece como
plantío real el campo de robles de
Galiana.
Ese mismo año de 1.826, se llevo a cabo la carretera del muelle,
que antes era sitio convertido en depósito de fango o
inmundicia que arrojaba la
ría
en las mareas vivas hasta las mismas casas y la muralla. Ese
foco de infección, desapareció gracias al paredón construido
desde dicho lugar hasta el actual parque..... La
ría corría sin estorbo una legua,
inutilizando uno de los terrenos más fértiles y propios para
la agricultura, sin otro provecho que un seco salitroso en la
baja marea (ese espacio corresponde a la actual
Plaza de la Pescadería y los
edificios aledaños; esta zona que en tiempos fue terreno
laborable, plantado de castaños y robles y que después cubrió
la
ría con sus
arrastres). Con esta obra, cambio la dirección de los
transeúntes que entraban por
Gozón;
hasta entonces no tenían mas entrada que por la
Calle
de Corujedo o
Calle Real, después
Calle
de los Alfolís y
Calle de los Alas y
después
Calle de Sánchez Calvo; los ganados
atravesaban la población; y con esta calzada o carretera, que
rodeaba gran parte de Avilés, se llevó a cabo una de las obras
que mas sanearon Avilés. Con el petril o paredón y la
carretera que se hizo después de 1.826, vino a formarse lo que
entonces se llamaban
Muelles, desde la
entrada de
La Cámara a
la altura de la
Calle del
Marqués de Teverga hasta la
Cárcel
que precisamente se construyó aprovechando la explanada
formada allí con el relleno. Para esta última obra se
aprovecharon los materiales de la
Torre
del Reloj (mas de 60 carros de piedra) que se derribó
por el
Ayuntamiento en virtud de la
disposición de las cortes que mandaba desapareciesen todos los
signos de vasallaje. El reloj fue trasladado a
San
Francisco. Entre el paredón y la muralla y casas de la
villa, quedaba un espacio de 75 a 300 pies de ancho; lo único
que había intermedio era el
Almacén de la Sal y
las casas del muelle que se construyeron después.
En 1.826, durante las Ferias de San Roque, el
número de cabezas de ganado presentadas en el mercado, pasaban
de 1.000.
El personal de las “ciencias de curar” era muy
escaso, y suplantado con mucha frecuencia por “practicantes”,
“curanderos” o “curiosos”. En
los años 30 había 6 médicos titulados en toda la comarca, no
llegando a 10, ni siquiera a principios del siglo XX.
En 1.832 se acabó de formar en el Muelle el
primer parque público que tuvo Avilés, el Paseo del Bombé,
y que únicamente disponía de dos filas de árboles. El paseo de
las murallas dejo de dar cierto aspecto a la culta villa.
En 1.833 se crea la
Real Compañía Asturiana de Minas
de Carbón para la explotación de concesiones hulleras
en la famosa mina submarina de
Arnao.
Pero el carbón extraído, muy gaseoso y de llama larga no era
adecuado para la venta, pero si para la fábricación de zinc,
por lo que en 1.853 se transforma el proyecto original,
constituyéndose la
Real Compañía Asturiana de
Minas, pasando de una empresa minera a otra metalúrgica.
En 1.834 se terminó el antiguo Bombé. Frente al
Palacio de Santiago existía la llamada Panera
del Mar; consintió el Marqués que se trasladara a
condición de que no podría edificarse allí y que sirviese de
paseo el sitio que ocupaba.
En 1.835, con 1.577 vecinos, Avilés por primera vez ejercita el
sufragio aproximado al popular, acudiendo a las urnas 251
electores de los 373 que tenia el censo.
El servicio militar (las Quintas) era
obligatorio desde 1.835 y en teoría universal para todos los
varones de entre 18 y 40 años. Al final solo afectaba a
aquellos que no pudiesen afrontar el pago de entre 4.000 y
8.000 reales para excluirse de su cumplimiento, o en su
defecto una cantidad mas baja por un sustituto. Además, los
soldados de reemplazo debían hacer frente a un servicio que
duraba hasta 8 años, en unas condiciones pésimas de vestido,
comida y alojamiento (la mayoría de los cuarteles eran
cárceles o viejos y ruinosos monasterios y conventos
desamortizados), sujetos a un régimen disciplinario durísimo;
por ejemplo, el castigo por blasfemar era atravesar la lengua.
En este siglo, en la Venta de la Tuerta,
"servía una moza asturiana, ancha de cara,
llana de cogote, de nariz roma, del un ojo tuerta y del otro
no muy sana.
Verdad es que la gallardía del cuerpo, suplía
las demás faltas: no tenía siete palmos de los pies a la
cabeza, y las espaldas, que algún tanto le cargaban, la hacían
mirar al suelo más de lo que ella quisiera …"
La primera Guerra Carlista tuvo
poca importancia en Avilés. El 6 de junio de 1.836 abandonan
La Villa los más famosos Liberales, al conocerse la proximidad
de los ejércitos Carlistas. El 8 de junio entran los
seguidores de Carlos V sin encontrar resistencia.
Cuatro días más tarde dejan Avilés. En octubre de 1.836 entra
otra partida Carlista mandada por Sanz y piden
100.000 reales como contribución de guerra, abandonando el
pueblo al enterarse que el general Álvarez avanzaba
con el ejército liberal, eso si, llevándose prisioneros a
Pedro Martínez Arcos y a Juan C. Arango, los cuales obtuvieron
la libertad mediante la entrega de la cantidad exigida.
Este año de 1.836, desaparece definitivamente el Castillo
de San Juan. Por orden del gobierno, los dos
cañones de grueso calibre que guarnecían la torre, fueron
clavados y arrojados al mar para que no pudiesen ser de
utilidad a los Carlistas.
Por la
Ley de Desamortización de las comunidades
religiosas del ministro
Mendizábal del año 1.836, los
Mercedarios y
Franciscanos
tienen que dejar sus posesiones. Las monjas
Bernardas
se ven libres de esta disposición al ser viejas y enfermas,
prolongando su estancia en La Villa hasta 1.868, al entrar en
vigor la segunda ley desamortización (el convento será
derribado, dividido el terreno en solares y subastado).
Se coloca el reloj en la torre del Ayuntamiento
en 1.836. En la goleta Vélez Ricarda
llegó el reloj que desde Bruselas regalaron los señores de
Maqua, a quienes luego se hizo donación de agua
de la cañería pública.
En los años 40 del siglo XIX había una fábrica de tejidos
instalada en el recinto del desamortizado
Convento
de La Merced de Sabugo y que daba empelo a 40
trabajadores (muchos de ellos, niños).
En 1.840 se crea la primera asociación coral de Avilés, la Academia
Filarmónica, sostenida por 50 socios y cuyo objetivo era
la “instrucción de Música”. Realmente no era
solo música, eran agrupaciones de obreros, sostenidas por los
poderosos, un espacio de confraternización que interesaba
cultivar a la patronal.
La fortaleza de Gauzón, fue despedazada en
1.840. Los muros tenían de 5 a 6 varas de grueso, y troneras y
saetías; y grandes argallones de bronce para amarrar las
naves.
Entre 1.840 y 1.870, unos 20.000 asturianos salieron por el puerto
de Avilés, la mayoría de ellos después de septiembre, cuando
la cosecha ya estaba recogida. Entre trámites burocráticos y
permisos previos había que pagar hasta el doble de lo que
costaba el pasaje, y este costaba por término medio 600, 800 o
1.000 reales (Sollado, Antecámara o
Cámara).
En la
Calle de la Cámara,
muy cerca de la
Calle de la
Fruta (y que luego ocuparía el Bazar Covadonga),
se instaló la Escuela de Primeras Letras, donde se reunían
también los niños de
San
Cristóbal. Desde los años 40 del siglo XIX la
escuela pasó al antiguo
Convento de La Merced
y este local se convirtió en teatro. Era un local muy
limitado, pequeño e incomodo, pero era el único del que
dispuso Avilés hasta su cierre en 1.876.
El Hospital de peregrinos fundado por Pedro
Solís, funcionaba desde marzo de 1.841 como Hospital de
Caridad y desde mayo de 1.852 se organizo la Junta
Municipal de Beneficencia, cuya principal misión, unida
a la Junta de Sanidad, era recoger y aislar
en hospitales de coléricos, en el de caridad o en el de
distrito, a la gran cantidad de menesterosos que enfermaban en
las calles de Avilés.
En 1841 se rematan los terrenos de
Las
Huelgas a favor del señor
Ruiz Gómez
y desparece la antigua casa llamada
Casa de
Canalejas, constituyéndose la que hace esquina a la
plaza en la
Calle
de la Ferrería.
En 1.843, una compañía anglo-francesa, la Asturias
Mining Company trazó el proyecto para unir Mieres
con el puerto de Avilés, por ferrocarril. Al año
siguiente, algunos financieros proyectaron uno similar para
unir Langreo y Siero con
Gijón y Avilés y en 1.845 la Compañía
Minera Cantabra sita en Madrid levantaba los planos
para un ferrocarril de San Martín del Rey Aurelio
a Avilés. En 1.846 se crea la Empresa del
Ferrocarril Carbonífero con un capital de 50 millones
de reales para unir Puente de los Fierros con
el mar a través de un camino de hierro, pero los intereses de
la reina madre Maria Cristina a través de
las propiedades que poseía su marido en Langreo,
hicieron que el trayecto final llegase a Gijón.
Durante todo el siglo XIX el puerto Avilésino vivió uno de sus grandes
negocios, el transporte de emigrantes, hasta convertirse en el
puerto por antonomasia de la emigración en tiempos de vela.
Nombres como Julia, Patriota
Asturiano, Juliana, Estanislao,
Veloz Ricarda, Eo,
Amadora, Jesús, Marinero,
Dos Amigos, Villa
de Avilés, Casualidad,
Rápido, Flora, Francisca,
Carmen Eladio, Saeta,
… son nombres de buques salidos del puerto de Avilés desde
1.843 a 1.870, con cargas de más de 200 pasajeros en 28 metros
de eslora y que tardaban 2 meses en llegar.
En 1.845 se homogeneízan todas las contribuciones indirectas en
una sola en cuanto a Consumos, manteniendo
los llamados Derechos de Puertas y que
gravaba los productos que entraban en núcleos mayores de 3.000
habitantes.
En el exconvento de San Francisco estaba
instalada la Escuela Superior Modelo,
estructura escolar que se había ido consolidando entre 1.845 y
1.889.
En 1.846 se crea el faro de San Juan.
En 1.847, existieron dos motines en el espacio de 3 meses, ambos
provocados por los más humildes y ambos sofocados por tropas
llegadas de la capital. El primero fue en febrero cuando las
monjas Clarisas que ocupaban el solar del
antiguo Convento de San Francisco, quisieron
llevarse las campanas del convento en su traslado a Oviedo.
Esas campanas habían sido compradas por vecinos de la villa y
la Cofradía de San Antonio de Padua. El
alcalde impidió bajar las campanas y los Avilésinos tomaron el
convento ante la orden del Gobernador provincial del traslado.
Se formo una “guardia de
vecinos honrados” y se estableció el toque de queda.
El alcalde y el síndico del ayuntamiento fueron
multados con 1000 reales, el ayuntamiento
entero acusado de complicidad y la ciudad ocupada militarmente
durante 4 días. Al final el traslado de las campanas, se
realizó.
El segundo motín se produjo en abril por causa de la crisis. El
hambre se extendía con rapidez ante una malísima cosecha que
provoco un alza en el precio de los cereales. En tal delicada
situación, se autorizó la exportación de 1.500 fanegas de
grano. El Gobernador suspendió las exportaciones apaciguándose
los ánimos, hasta que a finales de mayo se ordeno un nuevo
embarque. La tensión creció de forma tal, que el Gobernador
acudió a La Villa, tomándola con una tropa de 200 hombres y
una escolta de la Guardia Civil a caballo. El día 27 de mayo,
cuando se realizaba el embarque, el pueblo apedreó la casa del
consignatario y rasgaron los sacos de maíz que se transportaba
en carros. Mujeres y niños ocupaban el muelle recogiendo el
grano, cuando se ordeno hacer fuego, produciéndose 6 muertos y
10 heridos.
En 1.847 y 1.848, se concedió el Convento de San
Francisco, y a él se traslado la parroquial y las
escuelas que estaban en el Convento de La Merced.
Los bosques situados en
Galiana
y más allá, sirvieron para el trabajo de los carpinteros de
ribera del barrio de
Sabugo,
hasta el siglo XIX, que construyeron su última obra, la
corbeta
Eusebia.
En 1.849 se hace la Carretera a Oviedo, Grado,
Luanco
y Gijón. En ese mismo año se cambia la sede parroquial de La
Villa desde la
Iglesia
de San Nicolás hasta el templo del antiguo
Monasterio
Franciscano.
En 1.849 se crean 4 plazas de serenos y un cabo a los que se
proveyó de bocina, farol y pistola. Al poco tiempo,
Sabugo
reclamo otro.
A mediados del siglo XIX, para realizar un trayecto de Avilés a
Madrid, era necesario llegar en diligencia hasta Oviedo, y
allí subirse en un carruaje con 24 pasajeros y que necesitaba
para llegar a la capital del reino, 120 caballos, 15 mozos, 5
postillones y 1 mayoral. El precio del billete en berlina,
equivalía al sueldo mensual de un capitán del ejército y el
precio en baca, el sueldo completo de un artesano. Las sendas
eran mitad dunas vivas, mitad lodazales, según la época del
año.
En 1.850, se liberan las trabas impuestas a la libre emigración,
comenzando así una epopeya que llevaría a cerca de 30.000
asturianos a emigrar en su mayoría a América, entre los años
1.850 y 1.930. En ese año, Avilés tenía solamente 67 hombres
por cada 100 mujeres, 69
Castrillón
y 62
Illas, debido a
las condiciones difíciles de vida, a las malas cosechas y a
las grandes oportunidades que ofrecía América. El negocio de
la inmigración sirvió para cimentar también otros tráficos,
como el cacao y el azúcar. Una vez más Avilés se enfrenta con
un problema importante, el puerto. La bocana del puerto estaba
cerraba por la barra, una barrera natural de sedimentos
lanzados por la
ría.
Tanto la entrada como la salida resultaban peligrosas para
cualquier buque que no embocase bien. La dársena estaba más o
menos entre el
Parque
del Muelle y el principio de la
Calle
de La Ferrería.
En 1.850, Manzaneda fue el último capellán del
Ayuntamiento que dio misa en la capilla u
oratorio municipal.
En 1.851 se traslada el cementerio más allá del Convento
de La Merced de Sabugo. Pero no resultó ser un lugar
demasiado distante de la población y menos aún, tras la
demolición del ex convento que ensanchó La Villa hasta aquel
lugar.
En 1.853 se instala también en
Arnao,
la empresa
Asturiana de Zinc y se crea el
túnel que une
Arnao y
Salinas para comunicar las
fábricas con
ría de
Avilés. En 1.854 se construye el ferrocarril
Arnao
-
San Juan de Nieva para
trasportar el carbón desembarcado y llevarlo a la fábrica
Real Compañía Asturiana, que ya se dedicaba a
la obtención de zinc en sus hornos.
En septiembre de 1.854, el cólera morbo entró en La Villa por vía marítima,
procedente de Vigo. Rápidamente se formo una Junta
de Socorros para auxiliar a los enfermos, además el
gobernador envió dos médicos de refuerzo. En octubre, se
consideró controlada la epidemia, pero
solo un mes después apareció un rebrote con más de 40 casos,
En total se vieron afectados 800 vecinos, de los que casi 300
murieron.
Estanislao Suárez Inclán
es un importante político liberal, elegido trece
veces diputado hasta que en 1.881 lo nombran senador
vitalicio. Lo destierran por firmar un escrito de protesta
contra
Isabel II, volviendo a la política en la
revolución de 1.868. A él se debe el encauzamiento del
puerto.
En 1.854, se produce un Movimiento revolucionario en Asturias. La
agitación política da lugar al
"Manifiesto del
Hambre" del
Marqués de Camposagrado.
En esos acontecimientos de julio, el político progresista
Servando
Ruiz Gómez, por hallarse en Oviedo, fue
nombrado miembro de la
Junta Revolucionaria
de dicha ciudad y luego elegido Diputado por esa
circunscripción, colaboró en la campaña contra
Isabel
II.
En 1.855 se pone en marcha la primera desamortización (de
Mendizábal),
desmontándose los
Conventos de La Merced y
San Francisco. Sus monjes son desalojados (12
sacerdotes, 16 coristas, 5 legos y 2 criados de
San
Francisco y 12 frailes, 2 legos y 2 criados de
La
Merced). Las
Bernardas
piden y reciben apoyo del
Ayuntamiento debido
a su corto número (menos de 20 religiosas) que ya vivían en
malas condiciones, la mayoría de ellas de avanzada edad y cuyo
edificio no parecía ser de utilidad a la comunidad. Por ello
no son exclaustradas hasta 1868, año en que se produce la
segunda desamortización (de
Madoz).
En 1.858 visitan la Villa,
Isabel II y su
esposo el rey
Francisco de Asís, desde Gijón
donde tomaban baños de mar, alojándose en el
Palacio
de Ferrera.
La idea de la
Plaza
de Orbón ya se planteó en 1.861, terminando de
desecarse la zona en 1.873 y procediendo a dividir los 28
solares. La mayoría de los edificios estaban concluidos ya en
1.879, aunque algunos permanecieron vacíos hasta 1.898. El
mercado cubierto fue construido definitivamente en 1.882.
En febrero de 1.862, un impresionante accidente costó la vida de
22 de los trabajadores que trabajaban en el encauzamiento de
la
Ría.
En 1.864 el puerto era de los de mas movimiento del litoral,
contando con unos cien barcos en su matrícula entre buques
mayores y menores, lanchas, gabarras y botes, que median cerca
de 3.000 toneladas. Ese año, entraron en Avilés 191 buques de
comercio de cabotaje.
En 1.865 se presentaban al año unas 30.000 cabezas de ganado
vacuno y 40.000 de cerda. Las carnes muertas y saladas que
Avilés enviaba al interior de la península pasaban de 8.000
quintales.
En 1.865 se funda la Sociedad Artística, Profesional
e Industrial, formada por una sección Lírica y otra
Dramática, con unos locales que disponían de ambigú, mesa de
billar, gabinete de lectura y biblioteca, todo a precios
reducidos y para disfrute de unos 260 socios. En ella surgió
en 1.867, como una sección mas, la de Socorros
Mutuos, como previsión laboral para el artesano y obrero
que ante un accidente se veía privado de todo tipo de
ingresos, cosa que se transformaba en sentencia trágica para
su familia en caso de muerte.
El 3 de junio de 1.866 aparece la primera publicación de la
que se tiene constancia en Avilés:
El
eco de Avilés, durando hasta el 7 de junio de 1.868.
Se trataba de una publicación de intereses materiales y
morales. Fundado y dirigido por
Florentino Álvarez Mesa,
entre sus colaboradores figuraban
Castor Álvarez
Acebal,
Simón Fernández Perdones,
Julián García San Miguel,
Ramón
González Llanos,
Fernando María Ochoa y
Estanislao Sánchez Calvo. Enseguida aparecen
nuevos diarios que son más políticos que noticiarios:
- La luz de Avilés 1.869-1.890
- El hijo del pueblo 1.868-
- El porvenir de Avilés 1880-1903
- El diario de Avilés 1890-1914
- El noticiero Avilésino
- El progreso Avilésino
Hasta 1.866 el transporte de viajeros por carretera era
exclusivo para la villa de la empresa ovetense Unión
Asturiana, que aprovechaba esa exclusividad para poner
precios sin competencia en un servicio carente de comodidades
(no era extraño viajar con paraguas dentro de la misma
diligencia). En diciembre de 1.866 el empresario Avilésino
Francisco Artime puso en marcha una nueva
empresa La Villa de Avilés, con nuevas
diligencias y nuevos precios (18 reales en berlina y 14 en
interior) que acabaron por arruinar a la empresa ovetense.
Avilés-Oviedo se hacia en 3 horas, y en 2 horas 45 minutos el
viaje de vuelta.
En 1.867 se crea en la
Calle
de la Industria, muy cerca de la fábrica de
vidrios, la sociedad del ramo de la construcción
La
Iniciadora. El escaso volumen de negocio en aquella
época dio al traste con la empresa en un solo año. Por ese
tiempo, también existía una fábrica de conservas alimenticias
y varias de chocolate, que se nutrían del cacao de Guayaquil,
y dos fábricas de cerveza: la de
Manuel Ovies montada
en 1.866 y a finales de ese año, la de
Villamil y
Villa del Rey
El 18 de enero de 1.867, toda Asturias sufre una espectacular
bajada de temperaturas, llegando por ejemplo Oviedo a los -7
grados. Y el 21 de mayo de 1.870 el termómetro vuelve a ser
noticia, pero por el efecto contrario, ya que se llegaron a
alcanzar los 39 grados.
En 1.868, la distribución de pobres en Avilés era la siguiente;
En 1.869, el
Gobierno Provisional hizo un
llamamiento a filas para hacer frente a la enquistada
Guerra
de Cuba, teniendo que participar Asturias con 974
mozos y Avilés con 12. El
ayuntamiento se
opuso a este cupo suscribiendo un empréstito de 8.000 duros
que sufragaría, vendiendo entre los vecinos más pudientes,
acciones de 2.000 reales. Esta medida fue ligada a otra acción
“revolucionaria”, la venta de los solares del desamortizado
Convento de San Bernardo.
En 1.870 se abre, la Escuela de San Cristóbal.
Hasta 1.870, Avilés enlazaba con la capital por medio de una carretera de
segundo orden que se unía en Lugones con la
procedente de Gijón, y con otra de tercer
orden a Luanco.
En esa época, el correo (servicio organizado en España desde
1.718) se estructuraba en torno a una administración principal
en Oviedo y tres subalternas, una de ellas en
Avilés. A principios del XIX, Avilés era privilegiada ya que
conseguía recibir correo 3 veces por semana.
En 1.872, el rey
Amadeo de Saboya visita
Avilés. La nobleza Avilésina le dio la espalda, no pudiendo
alojarse en el
Palacio de
Ferrera (como lo había hecho
Isabel
II y como lo harían
Alfonso XII y
Alfonso XIII), teniendo que hacerlo en casa de
José García San Miguel,
que accede así al título de
Marqués de Teverga.
En 1.872 se crea el Casino de Avilés con la
finalidad de facilitar “las distracciones que
ofrece la buena sociedad, los juegos permitidos en ella y la
lectura de obras y periódicos, tanto nacionales como
extranjeros”, debiendo asociarse tras el previo pago de
4 pesetas mensuales.
La llegada de la Primera República, hizo que la
presencia masónica en Avilés creciese ligeramente. A finales
del siglo XIX se encontraban implantadas al menos dos Logias (
La Justicia y La Concordia),
que llegaron a ser tres en el siglo XX.
Desde 1.873, la zona de
Las Aceñas fue desecada, explanada
y preparada para construir una plaza cubierta y polivalente,
la
Plaza Nueva,
proyectada por
Mariano Alcázar.
El 27 de octubre de 1.874, entró en nuestra villa otra pequeña
partida, exigiendo al Municipio trescientas raciones y veinte
mil pesetas en metálico. Era entonces alcalde José
Viña, y ante la negativa de este a satisfacerlas,
se suscitó una escaramuza, en la que resultó muerto por
temeraria imprudencia, el vecino Pablo Suarez Solis,
y más tarde otro también de los carlistas.
En 1876 se demolió la iglesia del Convento de la Merced. Y en 1.895 todo el convento.
En 1.877 se inaugura el único local de espectáculos de La Villa
(hasta 1.909), el Teatro-Circo Somines, con
la compañía ecuestre del portugués Enrique Díaz.
Con una capacidad para 1.000 espectadores y una arquitectura
muy especial, en la que su parte central estaba ocupada por
una superficie circular que podía trocarse en pista de circo,
pista de baile, salón de conferencias o comedor para
banquetes, siguió funcionando hasta la última guerra civil.
En 1.878 se inauguró en
El Carbayedo
la primera exposición de toros sementales.
La Sociedad Protectora de la Escuela de Artes y Oficios, constituida en 1.878
fue un avance en la educación de adultos.
En 1.878 existían en La Magdalena dos fuentes, la de la Escudilla,
propiedad de Don José López y la del Bosque.
En 1.879 empieza a funcionar la Escuela de Artes y Oficios.
Por iniciativa de los vecinos de Avilés, se estableció en La
Villa, primero con subvención del Ayuntamiento, y
después del Estado, otra escuela de la misma clase con
enseñanzas de carácter general relacionadas con todos los
oficios. "Y otras que, sin ser de inmediata
aplicación, son muy útiles para fomentar la afición al
estudio y mejorar las condiciones morales de la clase obrera".
En 1.879 irrumpieron los jesuitas en la vida Avilésina con un
acto que añoraba antiguos "autos de fé": La
quema que verificaron en la Campa de no sabemos
cuántos libros "malos", tales como algunas
historias, por anotar, de N.S. Jesucristo, varias novelas,
entre ellas "Los Miserables" de Victor Hugo y
otros de astronomía popular.
En 1.880,
Salinas
despunta tras la inauguración de la carretera
Ribadesella-Canero
y con la conversión en carretera, del camino que atravesaba
los pinares del
Espartal por parte de la
Real Compañía,
aunque durante años será carretera particular cerrada con una
cadena y en la que había que pagar 1 peseta.
Los primeros proyectos para balneario en
Salinas
corresponden a 1.881, construyéndose entre mayo y junio de
1.887. Dotado de salón, 30 cuartos de baño, restaurant, cuarto
de estufa y un corredor de 30 metros de largo. En los terrenos
próximos al balneario, este instalaba unas 30 casetas montadas
sobre ruedas para los baños de ola.
En 1.883 se establece en Avilés otra vidriera, esta vez en
Sabugo, con 80
operarios.
Ibarra, Galán y Compañía, situada
frente a la estación de tren, fue demolida un siglo después.
En 1.887 el arquitecto municipal
Ricardo Bausá trazó
el cementerio de
La
Carriona, con cierre, capilla y casa para
conserje, haciéndose realidad en 1.893.
En 1.889 la
Junta de Sanidad Local levantó la
alarma sobre el campo de
El Faraón (un trozo
de terreno que cercaba el barrio de
Sabugo entre la carretera de Pravia y el
Parque), donde iban a desaguar, al
descubierto, todos los conductos de excusados y aguas sucias
de la Ribera y la parroquia de
Sabugo.
Eso, unido a que en grandes pleamares las aguas marinas se
filtraban en toda su extensión, en las bajamares ese campo se
convertía en un fangal que desprendía un olor insoportable. El
gobernador de la provincia ordeno sanear de inmediato aquel
foco infeccioso.
En 1.890 ya se desarrollaban en el
Parque
del Retiro pruebas ciclistas en un velódromo
habilitado para ello. Estas pruebas eran coto cerrado para los
sportman, miembros por lo general de la alta burguesía. En
1.906 se construyó otro velódromo, el del
Carnero
y en 1.910 se celebraron en Avilés los campeonatos de España
de velocidad y fondo tras moto en pista. Estas iniciativas
ciclistas se desarrollaban a través del
Circulo
Industrial y de Sport hasta que en 1.933 se funda el
Club Ciclista Avilésino.
1.890, llega a La Villa el primer
Ferrocarril (comenzado 3
años antes), que une
Villabona con
San
Juan de Nieva, celebrándose el acontecimiento el
6 de junio.
También en ese mismo año se instala el teléfono por
parte de la Sociedad Industrial Asturiana José
Partiere, dentro de la red que incluía también a Oviedo y Gijón.
El 12 de septiembre se empiezan las obras del Parque
del Muelle en el terreno rellenado (que ocupaba el Campo
del Faraón), los jardines trazados por el
arquitecto Bausá y que hizo que el puerto medieval se
desplazara. Las estatuas que estaban en el viejo Parque
Bombé, se usan para hacer este y el quiosco de la música
es (de 1.894) levantado según los planos de Federico Ureña.
Leopoldo González Carvajal,
Marqués de Pinar del Río y senador por la
isla de Cuba, dona el dinero necesario para que el 26 de abril
de 1.891 Avilés tenga
alumbrado público.
En 1.891 se funda la Banda Municipal con los
componentes de la Banda Santa Cecilia,
viéndose reforzada seis años después con los de La
Industrial.
También se crea la
Escuela La Incompleta en el
barrio de
La Magdalena.
En 1.891 derriban el Puente de los Pilares y se hace
otro unos metros más arriba, que se inaugura en octubre
de 1.893, el Puente de San Sebastián. En ese mismo
año, se crea el Arciprestazgo de Avilés.
A finales del siglo XIX existía una importante industria
vidriera en Avilés. En 1.844 se crea la primera sociedad
vidriera de Asturias a través de 23 socios (propietarios y
comerciantes de Avilés). Sus difíciles primeros años, hicieron
que se suspendieran sus trabajos entre 1.847 y 1.850, para
salir reforzada en 1.859 con el nombre de Orobio,
Mas, Alvaré y Compañía (en la carretera de Gijón). Años
después la sociedad se transformaría en Antonio
Orobio y Compañía. A finales de los 70, dio trabajo a
100 operarios.
En agosto de 1.892, el diario
El Comercio publicaba:
“
entre muchos vecinos de Avilés se nota gran
animación para asistir a las magnificas corridas de toros
que aquí se celebran hoy y mañana. Los expedicionarios han
alquilado carruajes con objeto de venir temprano y regresar
después de la corrida”. Viendo esta afición, algunos
taurófilos se reunieron en
Casa Campanal en
1.902, sirviendo para montar una de las primeras plazas
portátiles para 6.000 espectadores. Lo mismo ocurrió en otros
agostos, como en 1.905 donde el comercio costeó la
construcción de un coso, o en 1.910 donde el arquitecto
Tomas
Acha diseñó una plaza portátil para 5.000 personas que
costaría 80.000 pesetas. Sin embargo había enemigos opuestos
al espectáculo, llegando a proponer incluso que en los
festejos de Avilés de 1.913, los carteles incluyesen la
leyenda: “
aquí no hay corridas de toros porque se
trata de una villa culta”. La última corrida de cierto
interés fue en 1.927 en los exteriores de
La
Vidriera, celebrándose posteriormente alguna
inferior en la
Calle
Gutiérrez Herrero.
En 1.892, el balneario de
Salinas
recibió las visitas de
Sagasti,
Leopoldo
Alas y
Armando Palacio Valdés.
En 1.893
Claudio Luanco, médico de
Castropol y
afincado en La Villa, tiene la brillante idea de fundar las “
Fiestas
del Bollo” Tuvo como objetivo principal, el
reparto comunitario de un bollo dulce (un mantecado
escarchado) que, tras su bendición religiosa en la "
Misa
de Cofrades", eran solemnemente transportados en
acompañada cabalgata, para repartirlo y ser degustado
popularmente. Cuentan que todo empezó con una discusión entre
la gente del
Barrio del Canto y la del
Barrio de
la Industria. Se discrepaba sobre el emplazamiento de la
estación de ferrocarril y las peleas eran diarias. Al final, a
alguien se le ocurrió una fiesta alternativa en la que se
repartirían bollos para calmar los ánimos y parece que cuajó.
Se hizo la calma y
El Bollu,
que se celebra el domingo y el Lunes de Pascua de
Resurrección, mereció el título de gran fiesta del pueblo.
El 12 de abril de 1.893 se constituye la empresa “
Tranvía
del litoral asturiano”, que tenía por objeto explotar un
tranvía desde Avilés a
Salinas,
La Chocolatera. Comenzó con un pequeño
ferrocarril a vapor que llegó a usar dos locomotoras, ocho
coches de viajeros y cuatro de mercancías. Con este material,
una concesión por 99 años y 260.000 pesetas en acciones de 500
dio comienzo la empresa.
El 4 de julio de 1.893 se puso en marcha, saliendo del
Parque
de El Muelle y siguiendo la carretera de
Pravia
para desviarse en
Raíces
hasta
Salinas.
El servicio estaba limitado a domingos, festivos y días de
mercado, que solo era diario durante el verano. Posteriormente
se montó uno diario que se doblaba los días de fiesta y se
firmó un acuerdo con la
Real
Compañía para el transporte de sus trabajadores.
En 1.893 se embaldosó el espacio frente al
Ayuntamiento
con baldosín de Portland con el fin de conseguir un espacio
más digno para la actuación de la banda municipal, ampliándose
otras dos veces, en 1.909 y 1.919. En esta primera reforma se
le dio el nombre de “
El
Parche”.
En 1.894 Leopoldo González Carvajal, Marqués de
Pinar del Río, regaló una planta eléctrica a vapor y 3 años
después se inauguraba un todavía deficiente alumbrado público
en Avilés.
El proyecto de ensanche de Avilés redactado entre 1.895 y 1.898
partió los terrenos entre
Rivero
y
Llano Ponte,
parcelando las antiguas posesiones de esta familia y del
hospital,
con tres calles paralelas,
Las Travesías, que
aunque urbanizadas de forma temprana, los edificios tardaron
en llegar.
El 22 de agosto de 1.896 llegó a Avilés el cinematógrafo,
realizando las primeras proyecciones en los almacenes que las
casas de
Carvajal tenían en la
Calle San Bernardo, 8.
Pronto caló esta forma de entretenimiento con las primeras
películas vistas o rodadas en la villa:
- Vistas de Avilés y San Juan de Nieva 1.901
- Salidas de misa en Avilés 1.908
- Vistas de la entrada y recibimiento de S.M el Rey a Gijón y Avilés 1.912
- Carnaval en Avilés 1.914
Cuatro días más tarde, otro cinematógrafo hizo lo propio en la Calle Ruí Pérez.
1.897, tiran el
Convento
de la Merced; dos años más tarde en el mismo
Campo
de Caín colocan la primera piedra de la
Nueva
Iglesia de Sabugo, de estilo neogótico, obra del
arquitecto
Bellido, empleándose piedra del viejo
convento. Se consagra el 15 de septiembre de 1.903 por el
nuncio papal
Rimaldi.
En abril de 1.898, cuatrocientas personas encabezadas por el
alcalde, se manifestaron jubilosamente por las calles de la
villa en la que símbolos, banderas, artículos de prensa y
hasta funciones de teatro, apoyando la causa patriótica de
Cuba.
En 1.898 se comenzó a construir el edificio que daría acomodo a la
Banca Maribona.
En 1.898 se inició la Extensión Universitaria en los locales de la Sociedad Obrera e Industrial.
En 1.898 el Ayuntamiento ya se gastaba 25.000
pesetas al año en el desarrollo de bailes al aire libre, en
medio de no pocas censuras. La Banda Municipal actuaba
martes, viernes y domingos, siendo en verano los dos primeros
días delante del Ayuntamiento. Pero muy
pronto, las críticas arreciaron cuando las modas introdujeron
los bailables agarraos, que despertaron las
iras de la iglesia en protesta constante hasta los años 20.
En Enero de 1.899 se constituye en Avilés una
pequeña compañía naviera llamada
Compañía Avilésina
de Navegación, S.A. Promovida por un
núcleo de comerciantes y propietarios Avilésinos, reforzados
por la casa de
Banca Ovetense-Avilésina J. de Alvaré
y Compañía, destacan entre ellos
Melquíades
Carreño (con su casa de comercio vinculada de
antiguo a la consignación y tráfico portuario),
Ramón
Rodríguez Maribona y
Ramón Rodríguez de
la Flor. Formada la compañía, adquirieron una serie
de barcos en Inglaterra:
- Pedro Menéndez, de 3.100 toneladas.
- Villalegre, de 2.950 toneladas.
- Oviedo, de 2.400 toneladas.
- Ruí Pérez, de 1.100 toneladas.
- Avilés, de 850 toneladas.
El Pedro Menéndez, era el S.S.
Thirlmere, construido por Robert Duncan
& Co. de Port Glasgow con el número de
construcción 277. Botado el sábado 15 de Mayo de 1.897, de
1.851 toneladas de registro bruto, 3.100 toneladas de peso
muerto, 280.4 pies de eslora y 40 de manga. Fue comprado por
la Avilésina en 1.899 y perdido el 24 de Marzo de 1.905 en un
viaje de Huelva a Amberes con una carga de pirita.
En 1.899 se constituye la Cámara de Comercio
Industrial y Navegación de Avilés presidida por Carlos
Larrañaga y Ozalo.
En noviembre de 1.899 se constituye la Sociedad de Canteros y
un mes mas tarde, la de albañiles y la de pintores. Todos
ellos habían venido de fuera, al calor de tanta construcción
que se estaba desarrollando.
En diciembre de 1.899,
Manuel Vigil y el fundador del
partido socialista Pablo
Iglesias, dieron un
mitin en Avilés saliendo de él, la fundación de la
Agrupación
Socialista Local, respaldada por 35 afiliados. En 1.900
fundan su sede, el
Centro
Obrero.