Imperio Romano


La nomenclatura de los pueblos prerrománicos, que habitaron el territorio asturiano y más aún la localización de sus castros, son muy imprecisas, confusas y contradictorias, tomándose de escritos de historiadores de comienzos de la Era Cristiana, por lo general.

En la comarca de Avilés, se encontraban los Pesicos, con centro en Flavionavia (Pravia) en la cuenca del Nalón, ocupando las comarcas de Oviedo, Avilés y Tineo, hasta la frontera galaica, en la sierra del Rañadoira. Quizás desde el Navia hasta la Ría de Aboño.


Los astures eran un pueblo de lengua céltica de la antigüedad (posiblemente venidos desde la zona del río Istro y la zona de Estiria - Austria) y cuyo territorio comprendía aproximadamente las modernas provincias de Asturias, León, oriente de Lugo y Orense y norte de Zamora (divididos en 22 pueblos con 240.000 personas). Se considera que el origen y formación de esta cultura radica entre otros aspectos, en la mezcla de una población autóctona cuyo origen no está muy claro y la llegada de un grupo de población de la zona centro europea.

Basaban su vida en la recolección de frutos naturales y la caza. Durante gran parte del año usaban el llande como su alimento fundamental, secándolo y triturándolo y haciendo con su harina un pan que se conservaba durante mucho tiempo.

También contaban con la agricultura aunque como actividad meramente complementaria. Las tierras sembradas durante la época prerromana eran escasas. De estos sembrados obtenían cebada con la que fabricaban cerveza, así como especies primitivas de trigo y lino. Debido a la escasez de su producción agrícola y a su fuerte carácter guerrero hacían incursiones frecuentes en tierras de los Vacceos, los cuales tenían una agricultura muy desarrollada.

Los astures vivían en castros, (poblados en lugares estratégicos y amurallados donde sus cabañas eran circulares) con una estructura matrilineal, donde la mujer heredaba y era la propietaria.

El armamento principal de los astures era el dardo. Usaban escudos tanto pequeños como grandes pero todos ellos de forma circular. También usaban el puñal y la espada corta de antenas, hachas de doble filo, hondas y lanzas, así como la falcata, utilizada posiblemente debido a influencias de otros pueblos peninsulares. Se enfrentaron a Roma practicando guerra de guerrillas, ejecutando emboscadas y maniobrando en terrenos con grandes pendientes donde luchaban a caballo. Fueron famosos sus caballos asturcones y su caballería, y una vez dominados por Roma fueron reclutados como auxiliares. En la muralla de Adriano construida por Roma en el territorio de la actual Gran Bretaña para proteger sus territorios de invasiones de los Pictos, se tiene constancia de dos alas de caballería astur que lucharon como auxiliares. También se ha encontrado una estela funeraria en Bonn dedicada a Pintaius, astur transmontano portaestandarte de una cohorte romana.

Usaban barcas de cuero cosidas, donde tan solo la quilla era de madera, semejantes a los utilizados por Lusitanos, Irlandeses, Bretones y Sajones.


Estrabón, en una de sus obras, deja constancia de los pueblos norteños que se encontraron al invadirlos. Su descripción es la siguiente:

Los montañeses que habitan en la parte septentrional de la península son gentes austeras y de originales costumbres que gustaban de vestirse con telas pintadas de flores las mujeres y los hombres con sayos negros, unos y otras con cabellos largos que recogían sobre la frente con un cintillo cuando se aprestaban a combatir.

Se alimentaban sobriamente, utilizando manteca en lugar de aceite. Bebían agua y un líquido llamado zytho, fermentado con trigo, cebada y otros cereales, que tomaban en vasos de madera, como los celtas. Mientras el zytho andaba de mano en mano calentando el ánimo, los jóvenes danzaban saltando y haciendo genuflexiones al son de una especie de dulzaina. Dormían en el suelo, sin desnudarse, usando solo una especie de almohada mullida con yerba.

Exponían los enfermos en la vía pública, como hicieron los egipcios en el pasado, para que los que pasaban y hubieran padecido lo mismo, les dijeran su remedio.

En sus tratos se servían como signo de cambio, de trozos de plata que iban cortando de una lámina de dicho metal. Hacían sacrificios de prisioneros, caballos y machos cabríos al sol, en el ara de los dólmenes. A los parricidas se les apedreaba en los lugares desiertos, fuera de la ciudad o del confín y a los condenados a muerte se les despeñaba....."

La cualidad de intratables y la rudeza de estos pueblos (Astures, Cántabros y Galaicos) no es consecuencia solamente de su condición guerrera, sino también de su remota situación. El camino hacia sus territorios, tanto por mar como por tierra, es largo y la dificultad de comunicación ha hecho que estos pueblos hayan perdido el instinto de sociabilidad y humanidad. Su hosquedad y rudeza, sin embargo, se ha atenuado ahora a causa de la paz se refiere a la conquista) y la presencia de los romanos entre ellos. Pero allí donde esa permanencia falta o era rara, la gente es más difícil de tratar y más ruda; y si algunos son desagradables meramente como resultado de lo remoto de su tierra, los que viven en las montañas (Asturianos) lo son más aún.

Nadie dirá que viven con aseo los que se lavan con orina, que se conserva podrida en tinajas y con ellas enjabonan los dientes ellos y sus mujeres, como se dice también de los Cántabros y sus vecinos.

Pero ahora, como ya dije, han dejado totalmente de guerrear, pues tanto los Cántabros, que sostienen más organizadas sus cuadrillas de ladrones, como sus vecinos los astures, han sido subyugados por Augusto y en lugar de saquear a los aliados de Roma que viven cerca de las fuentes del Ebro, forman ahora al lado de los romanos. Posteriormente, Tiberio ha establecido en estos territorios tres legiones, con lo que algunas de sus gentes no sólo se han vuelto más pacificas, sino hasta más civilizadas."

Lo que si se sabe con exactitud, es:

En el año 29 a.c., Statilio Tauro, legado de Augusto, emprende una campaña contra vacceos, cántabros y astures que se alargará hasta el año 19 a.c. con períodos de relativa tranquilidad entre medias. Vacceos y cántabros eran enemigos naturales, por lo que es extraño que combatieran en esta ocasión juntos. Esta extraña “alianza” es debida tanto a que los cántabros dominaban algunos territorios de los vacceos, como al profundo rencor que los vacceos guardaban hacia Roma desde tiempos de Sertorio.

Statilio obtuvo una victoria que le hizo valedor de la celebración del triunfo. En realidad la victoria fue bastante precaria, como lo demuestra el hecho de que tanto cántabros como astures se refugiaran en las montañas volviendo a plantear problemas poco después. Es cierto, sin embargo, que logró pacificar a los vacceos, para lo cual hubo de bastar únicamente, la presencia de un contingente romano importante que les hiciera recordar los reiterados castigos que anteriormente habían sufrido.

Al parecer, es en este momento cuando se ubica un campamento en Asturica (la actual Astorga), convirtiéndose en una de las principales bases para las futuras campañas en la actual Asturias.

En esos años (29 - 27) Gausón dirigió a los astures. Sobrevivió a la guerra del 26, siendo crucificado tras la defensa de Lancia, como aviso para el resto de astures. A pesar de la falta de datos, su existencia está confirmada, habiéndose encontrado una inscripción mural que reza:

O nobiles et supervi astures, -------------> Oh, nobles y soberbios astures,
quos romani vincere vix potuere, ------> que los romanos apenas pudieron vencer
liset Gauson superato. ---------------------> aún después de vencido Gausón.

También existe en Tarragona un obelisco levantado por los romanos como reconocimiento al astur:

Genio Conventus Asturiencis.

Plinio asegura que era trasmontano, pero el ejército que dirigió fue una coalición de clanes de tribus trasmontanas y cismontanas, ya que Lancia, donde terminaron la mayoría de los guerreros astures se encontraba en territorio cismontano.

Respecto a su nacimiento existen demasiados supuestos, unos dices que nació junto al Cabo de Peñas y, que del concejo de Gozón se llama así como derivación de Gausón. Otros dicen que nació en los montes de Proaza, donde se encuentra el nombre de Gaucín.

El nombre de Gausón viene a significar "Hombre Buey". Como dato curioso, la mujer de Don Pelayo se llamaba Gaudiosa.


Durante el año 28 a.c. la guerra continúa a cargo del legado Calvisio Sabino. Tal vez se dedicó a ejercer represalias contra algunas ciudades, ejerciendo a la vez una labor de contención a la espera de nuevos refuerzos. También a Calvisio Sabino se le premió con el triunfo (para obtener el triunfo la guerra debía ser “justa” y tenían que haber muerto más de 5.000 enemigos).

A finales del 27 o principios del 26 a.c., Augusto llegó a Tarraco, estableciendo allí su puesto de mando. No obstante, durante el 27 a.c., sería su legado, Sexto Apuleyo, el encargado de controlar la situación en el frente cántabro-astur, obteniendo por ello el triunfo.

En el año 26 a.c., Augusto se pone personalmente al mando de las operaciones. Al parecer, las legiones que participaron en la guerra a partir de este momento fueron:
Legio I Augusta
Legio II Augusta
Legio IV Macedonica
Legio V Alaudae
Legio VI Victrix
Legio IX Hispana
Legio X Gemina

A las que otros autores suman la Legio XX Valeria Victrix y la Legio XXX. Sólo se conocen el campamento de la Legio X Gemina, situado en Rosinos de Vidriales (Zamora), y la Legio IV Macedonica en Herrera del Pisuerga. Los autores que limitan el número de legiones a 7 cifran el total de soldados en 70.000 entre legionarios y auxiliares.

La campaña presentaba numerosas complicaciones; la complicada orografía del terreno, falto además de vías de comunicación, dificultaba los progresos del ejército romano, así como el planteamiento bélico de los cántabros que, conscientes de su inferioridad en campo abierto, llevaban a cabo una lucha de guerrillas. A esto habría que sumar la amplitud del frente en cuestión y, aunque el dispositivo romano parece lo bastante amplio, lo cierto es que las campañas no estuvieron exentas de complicaciones. A este respecto, se fijan en 400 kilómetros la longitud del frente.

El principal problema eran los cántabros, por lo que Augusto colocó su principal base de operaciones en Segísamo. Mientras que Segísamo servía de base de operaciones, el Portus Blendius (Suances) era utilizado como punto de abastecimiento por la costa.

Durante el año 26 a.c. la guerra se centra contra los cántabros. Al parecer, los astures no participaron en estas campañas. El ejército romano fue dividido en tres cuerpos ordenando Augusto, a la vez, a la flota de Aquitania atacar por la costa. Esta flota transportaba a la Legio IX Hispana, que era parte del ejército utilizado por Valerio Mesala Corvino para aplastar la sublevación de los Aquitanos en el año 28 a.c.

La primera ciudad contra la que se luchó fue Bergidum (Bierzo). Al parecer, las tropas que atacaban Bergidum, al mando del legado Antistio, hicieron salir huyendo a los defensores de la ciudad. Los asediados se refugiaron en el monte Vindio, sierra que divide León y Asturias, donde fueron asediados y el hambre acabó con ellos.

La columna que partía de Segisamo, supuestamente presidida por Augusto, se adentró en Cantabria refugiándose los cántabros en el castro de Aracillum. Al parecer fue durante los momentos previos al asedio de Aracillum cuando Augusto, cansado ya de ver como los cántabros rehuían el combate abierto, cayó enfermo, retirándose a Tarraco y dejando la campaña en manos de su legado, Cayo Antistio Vetus. Al parecer, el padre de Antistio fue Pretor de la Ulterior en el año 68 a.c., con César como Cuestor, y todo apunta a que este Antistio sea el Vetus que, según Apiano, combatió a los Salassos en los Alpes en el 33 a.c.

Los cántabros refugiados en Aracillum fueron atacados conjuntamente por las tropas de Antistio que, habían partido de Segísamo, y por las tropas desembarcadas en el Portus Blendius (Suances) o en el Portus Victoriae (Santander). Tras un duro asedio, los romanos consiguieron tomar Aracillum, pero tuvieron que pagar un alto precio en bajas causadas por el frío y la escasez, además de sufrir una plaga de ratas. Parece que finalmente los romanos lograron controlar los principales centros cántabros orientales como Amaya y Bernorio.

Por otra parte, Carisio había rodeado a los astures en Lancia, ciudad que tomó al asalto. Es entonces, cuando los romanos obligaron a los astures a descender a las llanuras y asentarse en su campamento, que pasaría a ser ciudad con el nombre de Asturica Augusta. Sin embargo, la resistencia astur no acabó aquí, registrándose nuevas campañas contra ellos en los años 24 y 22 a.c.

Tras estas campañas, Carisio recibió el encargo de fundar Emerita Augusta para sus veteranos de la Legio V Alaudae y X Gemina.

A finales del 25 a.c., Augusto abandonó Tarraco para regresar a Roma, donde cerraría las puertas del Templo de Jano como símbolo de que reinaba la Paz. Nada más lejos de la realidad; tan pronto como Augusto abandonó la Península, los cántabros y astures se sublevaron de nuevo. Augusto había dejado como legado de la Lusitania a Carisio, y como Legado de la Citerior a Lucio Aelio Lamia. Éste último se enfrentó a los sublevados con desigual éxito durante los años 24 y 23 a.c.

De nuevo en el año 22 a.c. hubo enfrentamientos. Según Dión Casio, los astures no soportaban el orgullo y la crueldad de Carisio, el legado de Lusitania. Mientras, el ejército que vigilaba a los cántabros estaba al mando de Cayo Furnio, que actuó rápidamente contra los cántabros y acudió en ayuda de Carisio. Los astures fueron controlados fácilmente, pero los cántabros resistieron, por lo que, tras ser vencidos poco después, muchos de ellos fueron vendidos como esclavos a señores de las Galias y muchas de sus ciudades arrasadas.

En el año 20 a.c., muchos de los cántabros vendidos a señores de la Galia se sublevaron y, tras matar a sus dueños, volvieron a sus montañas y se hicieron fuertes en ellas. Augusto, harto de las continuas sublevaciones, envió a su mejor general, Agripa, que llegaría a la Península en el 19 a.c. Agripa sería apoyado por los ProPretores Cayo Furnio y Sexto Quirinal, así, como por el Legado que gobernaba la Tarraconense, P. Silio. El ejército romano se internó en la montaña comenzando una difícil campaña que causó muchas bajas. El pánico cundió entre las legiones, llegando Agripa a retirar el nombre de Augusta a una de ellas.

Una vez dominados los rebeldes, la represión fue despiadada, incluyendo el exterminio de todos los varones en edad militar, la destrucción de sus castros y la obligación al resto de la población de descender a la llanura. En el año 16 a.c. parece haber nuevas revueltas bajo el consulado de C. Furnio y C. L. Silano, pero no revistieron mayor importancia.


Existen distintas teorías sobre el nombre de Avilés. Una de ellas supone que se toma del nombre romano Abilivs, como de un posible colono de las orillas de la Ría. Otra se basa en las menciones hechas por Plinio en el "Convento Jurídico Asturicense" (libro 3º, cap. III) en donde se menciona "Zoela”, derivado del griego "tezoe”, que significa ganado de oveja; de donde Zoela quiere decir ovejeros. De aquí derivó su sinónimo latino "opiliones”, transformado posteriormente en "aviliones”; de éste en "abillies” y por último en "Avilés”, aunque durante la Edad Media se puede ver recogido en disitntos documentos como Illés (s. IX), Abiliés (s. X) y Avillés, Abillés, Abeliés, Abeyés (s. XIII).

Lo que si está claro, es que el nombre proviene de esta época, al igual que ocurre con otros muchos nombres asturianos (Llaranes - Larius o, Moriana - Morius, ...). De está época se tiene constancia de:
DICE SE INTERPRETA SE TRADUCE
DIBVS M Dibus m Consagrada(?)
ANIBVS A. anibus(s)a(crum?). a los dioses manes.
ARVS VI, F. Arus Vi(nici?) f(ilius) Arus, hijos de Vinicus(?)
VM LXV vincian/um (annorum) LXV de los vincianos, de 65 años

En su obra Sumario de las antigüedades romanas que hay en España, Juan Agustín Cea-Bermúdez, recoge el término de Avilés como:

"una villa y cabeza de concejo en el principado de Asturias, bañada por una ría ó brazo de mar, distante al norte de Oviedo cinco leguas cortas y cuatro al poniente de Gijón Trelles y otros secuaces de Dextro dicen que se llamó en tiempo de los romanos Argenteola, ciudad que, según el Itinerario de Antonino, estaba cerca de Astorga, en el camino militar que iba desde Braga á esta otra ciudad. Conserva un precioso capitel de mármol blanco del orden corintio, de carácter grandioso y de excelente dibujo, perfectamente trabajado, y bastante bien conservado. Consta de unos dos pies y medio de alto, y de proporcionada anchura: están gastadas las hojas de acanto, y solo conserva de los cuales los arranques de los vástagos y todo el demás ornato que le pertenece. Por los módulos que contiene puede inferirse que la columna sobre que estuvo puesto tendría a lo menos 28 pies de altura. Sirve al presente la pila de agua bendita fuera de la puerta de la parroquia de San Nicolás de esta villa, conforme se entra a la iglesia a mano derecha.

En la real Academia de San Fernando existe un vaciado de este capitel en yeso, hecho por Manuel de la Peña Padura en el año de 1.814. Al considerar la belleza y perfección de este trozo de arquitectura, que hubo de pertenecer a un suntuoso edificio, y lo inverosímil de que lo construyesen los romanos en un país donde no hicieron más que obligar a los naturales a trabajar en las minas y canteras, no se puede menos que sospechar que lo trajo de otro lugar algún aficionado a las bellas artes, y este acaso fue Pedro de Solís, natural de este mismo pueblo de Avilés, protonotario y camarero del Papa Alejandro VI, el cual, estando en esta villa el año de 1.499, hizo construir un hospital y una capilla anexa a la parroquia. No es el único ejemplo de esta clase de traslaciones".

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