Imperio Visigodo


Después de caer Roma, y entre los siglos V al VIII, los Visigodos se van adueñando de toda la Península Ibérica. Sobre el 411 comienza el gobierno del vándalo Gunderico sobre Asturias y Galícia, acabando su mandato, como máximo en el 420.


Entre el 612 y el 621, Richila, general de Sisebuto, somete a los astures, mientras otros jefes visigodos (ente ellos el futuro rey Suintila) vencen a los runcones (Luggones - Llugones)


En el 642, reina Chindasvito, que puso en marcha una sólida política de fortalecimiento de la corona, exigiendo un juramento de fidelidad a los altos dignatarios y ampliando la división administrativa del reino en ocho provincias más. De esta forma, crea la Asturiensis y la Cantabriae.


En el año 711, el reino visigodo desaparece al morir Don Rodrigo (miembro de la familia de Chindasvinto) en la batalla de Wadi Lakka (río Guadalete) contra las tropas árabes de Tarik, al ser traicionado por Agila II (hijo de Witiza).



Son escasos los restos arqueológicos Visigodos, por la breve duración del dominio, y lo reducido de la población Visigótica establecida en Asturias, encontrándonos únicamente con una moneda del siglo V en el Cabo de San Juan y una piedra labrada que se encuentra en los muros del claustro de la Iglesia de San Francisco que según algunos historiadores es visigoda y que casi seguro, perteneció a los primeros templos levantados en Avilés (siglos VII u VIII).