Siglos XVII-XVIII


Siglo XVII


En 1.600 la peste bubónica asoló el Principado.

El rollo, que estaba en la salida a Oviedo, se coloca en 1.602 al final de la calle a extramuros que iba de la Puerta Cimavilla a la Puerta Cabruñana. Esta calla empezó a conocerse como Calle del Rollo (actual Calle de la Cámara). El rollo o poste se empleaba como castigo para los presos, amarrándolos allí varios días, dependiendo del delito.

En 1.603 se acuerda que, al tocar 3 veces la campana del ayuntamiento, "vengan los regidores que están en la villa, bajo pena de 8 reales". Esa campana sería probablemente la de la Iglesia de San Nicolás, ya que por aquel entonces era donde se reunían.

En 1.603, a invitación del Gobernador de la Provincia, se acordó hacer en la plaza (el dia de Santiago), un juego de cañas y que se quitase el rollo, trasladándolo a otra parte, que se empedrase y arenase, y para ello, el Ayuntamiento nombró tres cuadrilleros: Benito Carreño Alas, Pedro Rodríguez de León y Pedro Menández de Aviles (sobrino del Adelantado), armandose a su costa a dos compañeros, que la Villa habia de dar tres libreas con sus vaqueros de baeta, con las armas de la Villa y morriones para los que llevaren los atables. Fué ajustado quitar el rollo (se traslaó a la Plaza de La Cámara) en 9.000 maravedíes por el maestro Gregorio Bracamonte.

No se permitía tener hierba en las casas de la villa y en 1.603 se prohibió expresamente, debido a los abusos cometidos.

En 1.603 la escasez de grano obligaba a las panaderas a no comprarlo en las casas del concejo, hasta después de las 2 de la tarde, bajo pena de 600 maravedíes y 3 días de cárcel. Y a las zabarceras no se les permitía comprar huevos ni otros artículos fuera del mercado, porque acostumbraban a comprarlos fuera de las murallas antes de que llegasen al mercado, para revenderlos a buen precio.

La Tejera, el término de San Martín y Galiana eran hasta el siglo XVII plantíos reales de robles, destinados a la construcción de buques para la armada.

En 1.604, siendo Capitán de esta villa Carreño Alas, se levantó a costa de la misma un trozo de la plaza de armas del Castillo de San Juan, reponiendo sus piezas de artillería.

En 1.604 se llamó al Ayuntamiento, a Cristóbal de Quirós, Alcalde del Castillo de San Martín de Pravia y sargento mayor del Principado. Se conferenció con el mismo, acerca de revisar la gente de armas de esa Villa y Concejo, y señalar el día de alarde y trabar algunas escaramuzas. El capitán quería andar a caballo, y el Ayuntamiento resistido por se propio de los sargentos mayores en campaña y porque así no podía enseñar bien a los arcabuceros ni habcerles marchar con las picas.

En este siglo, se quejaban los vecinos de que por la Calle de Rivero, ni con caballos ni con carros se pasaba apenas, se invocó la antigua costumbre de conservar limpia, llana y empedrada la delantera de las casas.

En 1.605 la orilla derecha de La Ría deja de pertenecer a La Villa, recuperando Gozón su independencia, el mismo año en que Felipe III concede a Avilés "el privilegio de recibir navíos de alto bordo".

En 1.605 el maestro de Avilés, era dotado con esplendidez, por que además de 7.000 maravedíes, cobraba con autorización del municipio, un real y medio a los que enseñaba a leer y 3 reales a "los de leer y escribir". Eso si, tenía obligación de cantar en el coro de la parroquia. Además de este maestro, el Ayuntamiento subvencionaba a un profesor de latinidad y letras humanas.

En 1.605, la Abadesa de San Bernardo pidió al Ayuntamiento un real de agua para el servicio de la comunidad que acababa de trasladarse a ese convento. Le fué concedida del arca que estaba debajo de la Casa del Concejo.

En 1.607, el procurador general, alarmado por el gran numero de lisiados y tullidos que existían en Avilés, solicita de sus compañeros que se llamase (a pesar del médico que existía) a un Saludador de Gijón "que curaba todas las enfermedades por gracia de dios".

En 1.610 se dió principio a la reedificación de la iglesia del Convento de San Bernardo.

A comienzos del Siglo XVII, pegado a la muralla del lado norte de La Villa y junto al Castillo de los Alas se levanta otro Palacio el de la familia Camposagrado  (a partir de 1.661 Marqueses de Camposagrado)  la fachada que da a la Calle de La Muralla es la original, de estilo renacentista. Sebastián Bernaldo de Quirós  en el año 1.693 encarga una fachada barroca, la fachada sur, la que da a la Plaza de Camposagrado que es atribuida a los Hermanos Menéndez Camina, arquitectos avilesinos, destacando el gran escudo de los Bernaldo de Quirós, Marqueses de Camposagrado, finalizada en 1.669

Ría de Avilés – 1.634

El 14 de diciembre de 1.612, se prendió fuego en las casa de la Rúa Nueva (hoy Calle de la Fruta) e impelido de grano y recio viento que luego sobrevino, salió y se pegó de unas casas, y de una acera en otra, y pasó a la Calle Oscura (tramo en la Calle de la Fruta que va desde el cruce con la Calle del Sol hasta el Palacio de Camposagrado), que trabas y diligencias sobradas y necesarias pudiesen impedirlo, y en muy breve espacio se quemaron 40 casas y se arruinaron y demolieron otras muchas para que el fuego no pasase a quemar los templos y más pueblo.

En 1.614 nace en Avilés, Juan Carreño de Miranda en el seno de una familia hidalga y acomodada. Sus padres fueron Juan Carreño de Miranda y Catalina Fernández Bermúdez y sus abuelos, por parte de padre, Álvaro Meléndez de Prendes Carreño y Lucía de Miranda y, por parte de madre, Alvar Fernández Bermúdez y María de la Pola Quirós y Valdés.

En 1.621 otro incendio arrasa La Villa. En el incendio arden más de 50 casas, entre ellas una que existía en la Calle Oscura (Calle de La Fruta) y que utilizaba la Corporación para reunirse. En los siglos XVI y XVII se reunían en esta calle o en el Atrio de la Iglesia de San Nicolás. Debido a esto, en 1.622, Felipe IV confirma el mercado franco de los lunes, concedido por los Reyes Católicos. Este incendio dio origen a una medida restrictiva para el comercio de maderas que se hacia por nuestro puerto, prohibiendo a los navíos extranjeros que se llevasen maderas porque se necesitaban para fabricar casas.

En 1.622, se hunde en las aguas del estrecho de Florida el barco Nuestra Señora de Atocha, cuya ancla fue donada al Museo de Anclas Philippe Cousteau.

En las fiestas de 1.622, se encendían hogueras al principio de todas las calles.

A los Alardes de armas, acudía numerosa gente, igual que si fuese fiesta. En el XVII existían en Avilés compañías de milicias para defender la costa y el puerto, teniendo gente diestra con las armas. Se reunían en la Plaza, convocados por el Sargento Mayor del Partido, todas las compañías, cada una mandada por un Capitán y un Alférez. A este espectáculo, que era precedido por un registro de armas, acudían también las compañías de Castrillón, Miranda e Illas, ostentando la bandera, tambor e insignias el Alférez.

En el siglo XVII el oficio de maestro estaba desprestigiado hasta tal punto, que los maestros debían pedir limosna para supervivir.

En 1.630, los marineros de Sabugo sostuvieron litigio con el ayuntamiento porque quería obligarles a vender su pescado en el muelle.

En 1.636 pedía Avilés que se revisase el titulo de Castellano del Castillo de San Juan y daba poder a otro Fernando de las Alas para oponerse al señorío que en aquella defensa del puerto quería vincularse a favor de algún potentado. Pero Felipe III despacha titulo de Castellano de la Puerta de la Plaza de Avilés y del Castillo de San Juan a favor de Martín Menéndez de Avilés, sobrino del adelantado, a quien se conceden 300 ducados para reparación y conservación del castillo.

En 1.636, España toma parte en la guerra de los treinta años y por enemistad con Francia, se anuncia que vendrían a nuestra costa una escuadra franco-holandesa, reforzándose los centinelas por todas partes, incluido el Castillo de San Juan y arreglándose la artillería de San Nicolás. El atrio, cementerio e Iglesia de San Nicolás estaba coronada de cañones y allí, inmediata, la puerta de la muralla y la casa-castillo de los Alas.

Las tres piezas de artillería de bronce que en 1.641 se recogieron en la playa de Gozón procedentes del galeón San Francisco, que naufragó en esa costa, fueron llevadas al cementerio de San Nicolás y al Castillo de San Juan.

En 1.641 se realizó el censo de población:
232 en Avilés y sus arrabales
88 en Sabugo, incluso el Gremio
77 en Vidriero
89 en Miranda

Legiones Regnum et Asturiarum Principatus – 1.645

En 1.649 el terreno cercado y plantado de árboles, junto al Convento de San Francisco, pertenecía al ayuntamiento.

Terrible peste asolaba mucha parte de Europa y las costas andaluzas en 1.649. En ese año, un capitán de una carabela de Sabugo llamado Amado Terano, entró en puerto procedente de aquellas costas, cuando se hacían solemnes rogativas a San Roque en la Iglesia de San Nicolás. A pesar de la falta de precaución de los Jueces (Sebastián de Carreño y Juan de León Falcón), dejando entrar a Torano la peste no llegó a Avilés. El ayuntamiento acordó levantar en honor de San Roque "medianero eficaz para librar a la villa del contagio de la peste" una ermita que se había de edificar en el sitio que ocupaba una cruz en el alto de Galiana, donde había unos cimientos viejos. Esta Capilla de San Roque se llamó posteriormente Capilla del Ecce Homo o Capilla de Jesusín de Galiana. Por su parte, los Jueces fueron condenados a 10 años de destierro y otros tantos de privación de oficios, por omisión en el cumplimiento de las órdenes del Gobernador del Principado.

Entre los años 1.649 y 1.660 se hace el presbítero goticista de San Francisco del Monte, mientras que en San Nicolás se construye un ábside  poligonal. Mas tarde en el año 1.687 se hace un atrio en la Iglesia de San Francisco basándose en el estilo arquitectónico de la casa consistorial, que se había edificado 11 años antes (1.677).

En el siglo XVII existían en el barrio pesquero de Sabugo nada menos que tres asociaciones pesqueras (San Telmo, Las Mareas y Las Ánimas). Para poder subsistir, estas tres agrupaciones cobraban un tanto por ciento de la pesca y una cuota a todos los barcos que entraban y a los marineros en activo. Los documentos históricos recogen que se cobraba ocho reales por cada viaje realizado. Cualquier barco español estaba obligado a desembolsar de uno a dos reales cada vez que entraba en la ría, y los extranjeros pagaban cuatro reales.

En 1.651, el rey Felipe IV crea el cargo de Alguacil o Alférez Mayor, recayendo en Gutierre Bernaldo de Quirós Valdés, Marqués de Camposagrado, por nombramiento de su madre Eulalia de las Alas Carreño, con el sueldo de 1.000 maravedíes anuales. Este nombramiento trajo problemas políticos en el ayuntamiento, ya que conllevaba privilegios extraordinarios, encargándose entre otras cosas de nombrar la mitad de los alcaldes ejecutores de La Villa.

En 1.652 se daban quejas del estado del depósito y la cañería; de que se encontraba abierta la cámara del Focicón y de que no había desaguadero.

En 1.653 se reedifica la Capilla de San Roque, ya que se encontraba completamente derrumbada.

En este año, también se construye un toril en la Plaza de la Constitución, para albergar los toros que se lidiaban en las fiestas.

En 1.654 se empedró la Plaza del Ayuntamiento, costando la obra 1.500 reales y dos varas de paño.

En 1.655 se prohibió a los Sabugueros sacar ostras y mejillones de los puentes de la villa, porque era "en grande perjuicio de ellas". En ese mismo acuerdo, se prohíbe a "las mozas ni otras personas puedan llevar ostras a Oviedo ni hacer escabeche de ellas".

Hasta 1.658 Avilés no tuvo correo público; en ese año y a propuesta del Adelantado se creó una plaza para que un propio, fuese a Oviedo cada semana "por las cartas del correo y volviese con las respuestas". Cobraba 150 reales, pero a condición de que no llevase las cartas de la administración de las Salinas, si no le pagaba. Con esta periodicidad continuó el servicio de correos hasta 1.690 en que se amplió dos veces a la semana, salvo en el invierno.

En .658, ante el aumento de la población y el número insuficiente de viviendas, el ayuntamiento designó una comisión para reconocer "las partes que hubiese desocupadas en la villa", para edificar casas. El municipio, dueño de los solares, no enajenaba, concedía o aforaba el sitio de las casas. Así se fabricaron las casas de Galiana en 1.663, pero con la condición de que cada vecino (muchos de ellos labradores) debían conservar el empedrado del soportal y limpiar la carril. Todas ellas disponían en la parte trasera de huertos particulares.

En 1.658, en las fiestas de Santa Rosa, hubo aquí una compañía de comediantes con su correspondiente música en la que no faltaba el imprescindible tambor. En el claustro del Convento de San Francisco, se verificaban las representaciones durante la tarde del día del santo. El Ayuntamiento asistía a la función, construyendo un tablado para que las damas y personas importantes asistieran a el a ver la comedia. En estas mismas fiestas, los bailadores y el gaitero del gremio de carpinteros (de los más importantes a finales del XVI y principios del XVII) consideraron poco serio salir formando danza, sostuvieron una contienda con la justicia.

En 1.659, el número de mujeres que se dedicaban al comercio del pan era tan grande, que se fijo en 18 "viudas, pobres y buenas si las hay".

Avilés tuvo desde el siglo XVII, tres hospitales: San Juan, en la Plaza de la Villa y cuyo patrón era el Regimiento; el de Rivero, cuyos patrones eran a principios del XVIII Juan Solís y Antonio Jacinto Hevia Bernardo y la vieja Malatería de Corros que dejó de funcionar a mediados del XVII.

En 1.661, poseía el concejo las casas de la plaza, pues convidaron en ellas a la comida al Padre Guardián de San Francisco y al Comendador del Convento de la Merced el día de los toros en la fiesta de Santiago.

Nace en Sabugo en el año 1.662, el  dramaturgo Francisco Antonio Bances Candamo(Calle de Atrás del Barrio de Sabugo).

En 1.663, decía el médico que su sueldo de 150 ducados era insuficiente para subsistir, tanto mas cuanto que muchas personas se curaban como querían. Pobres y enfermos, los avilesinos se suministraban unos a otros un medicamento ya olvidado, la nieve. Durante el XVII y XVIII uno de los primeros cuidados del Ayuntamiento era obligar al rematante de este abasto a tenerla a disposición del público y sobre todo de los pobres.

En 1.663, el Marqués de Valdecarzana cortaba robles en San Martín para transportarlos al astillero de Muros, donde fabricaba galeones por su cuenta.

En 1.669 tenían los maestros que pedir que se les anticipase la mitad del salario y se consideraban muy favorecidos con que se les dotase con 100 reales. Esto contrasta con el médico que disfrutaba de un sueldo de entre 3 y 4.000 reales; el boticario al que se le daba casa y subvención o al confitero al que tampoco le faltaba el apoyo del ayuntamiento.

En 1.669 se dió posesión de Castellano de la Torre de la Plaza y del Castillo de San Juan de Nieva a Don Gabriel Menéndes de Porres y Avilés, caballero de la Orden de Alcantara y Adelantado de la provincia de La Florida.

De 1.670 es el órgano de la Iglesia de San Nicolás, obra de Alonso Menéndez Forcinos. La plaza de organista la proveía el municipio, que asignaba sueldo.

En 1.670, el maestro de Avilés, el licenciado Guyana "por estar a subido precio los mantenimientos", solicitaba aumento de salario. En esa época, además de los 30 ducados cobraba de los alumnos los derechos que señalaba el ayuntamiento. Cuando el bachiller Lorenzana quiso reemplazar a Guyana en la enseñanza, se propuso y acepto que fuese examinado y aprobado por los Jesuitas del Colegio de Oviedo; al primero se le pagaban después 50 ducados y cobraba 3 reales al mes de cada estudiante. Se escrituraban por un número determinado de años, que solía ser corto y por regla general no cobraban derechos de los de la villa.

En esta época, tenían los maestros que pedir que se les anticipase la mitad del salario y se consideraban muy favorecidos con que se les dotase con 100 reales. Esto contrasta con el médico que disfrutaba de un sueldo de entre 3 y 4.000 reales; el boticario al que se le daba casa y subvención o al confitero al que tampoco le faltaba el apoyo del Ayuntamiento.

Hasta el siglo XX, el gobierno local se reunía en el atrio de San Nicolás, en una casa que había junto a la ría o en una que se creó en la Calle Oscura. En 1.670 el gobierno local decide mandar construir a Marcos Martínez una nueva casa consistorial, según los planos de Juan de Estrada. El lugar elegido, es entre la Puerta de Cimavilla (Calle Oscura), y Calle de la Ferrería a extramuros y pegada a la muralla. Tardó 7 años en construirse este edificio de estilo herreriano, realizándose la primera sesión, el día 22 de abril de 1.677.

En 1.672 el ayuntamiento dio poder al Marqués de Camposagrado para que se opusiese al establecimiento de un alfolí de sal en Muros además de un astillero (pretendido por los Vadecarzana). Avilés era ya en ese tiempo "cabeza de salinas" y aquí mismo residía el Administrador General de las Salinas en el Principado.

Los regidores de la villa suprimieron en 1.675 el sueldo al maestro y dejaron solamente la casa, que en este tiempo estaba junto a la antigua Torre del Reloj (Calle de la Ferrería).

En 1.675, cuando se estaba terminando el ayuntamiento, propuso el Marqués de Ferrera levantar una cárcel, una audiencia para los jueces y pieza baja para el peso, siendo el lugar mas apropiado la Plaza del Ayuntamiento, en las casas contiguas al Hospital de San Juan de las que era patrono el Ayuntamiento. También propuso reedificar completamente el hospital añadiéndole un hospicio para los pobres, como el que tenia antiguamente (este hospital era anterior al siglo XVI).

En 1.676 se renovó un trozo de muralla y varias almenas, frente al Convento de las monjas Bernardas.

En 1.678 las ferias de San Roque en el campo de Galiana, estaban muy concurridas, habiéndose convertido ya en floreciente barrio. Se construyo entonces una fuente con lavadero. Aunque estas ferias son mas antiguas, por ejemplo, cuando en 1.659 el Sargento Mayor disponía un alarde de armas de la compañía de milicias, el Ayuntamiento solicitó se suspendiese para después del 7 de septiembre, por que era uno de los de feria de Nuestra Señora de Raíces en esta villa y lugar de Raíces.

En 1.679, el maestro de niños pedía que "de limosna por la buena enseñanza que hacia", se le diesen algunos maravedíes. En ese momento, se le dio 50 reales "sin hacer ejemplar".

En el XVII, los Franciscanos eran dueños todavía de los alrededores del Monasterio y deseaban extender su dominio hasta la Plaza misma. Allí colocaron hacia 1.680 y en la puerta principal que daba entrada al sitio que llamaba "La Campa", tránsito para el Convento de San Francisco, dos escudos de armas de la religión seráfica. Se opuso el ayuntamiento, porque la puerta principal de la Plaza se había construido y labrado a expensas de la villa y las plazas realengas como esa y sus edificios, no podían ostentar mas armas que las del rey.

En 1.681 se mandó que desapareciesen los corripios e inmundicias de Galiana y que se empedrara a costa de los vecinos el frente de las casas.

En 1.684 pide el sargento mayor que se guarnicione la plataforma y el Fuerte de San Juan y la Atalaya. Allí se llevaron "algunas piezas y 2 o 3 de las que esta villa tiene".

En el Monasterio de San Francisco se hicieron en 1.687 los arcos de la portada que forman el atrio.

En 1.687 fueron castigados los bailadores de los gremios que danzaban en las fiestas de Avilés, porque dejaron de asistir con su danza y gaitero.

En el Monasterio de Santa Maria la Real de las Huelgas en 1.689, se hizo ampliación del coro con licencia del Ayuntamiento, porque vivían muchas monjas en el. Al Convento de la Merced, si bien le auxilió la villa con 1.000 reales para un arco que se construyo en el pasadizo desde La Cámara hasta Sabugo, nada le facilitaron para la fundación del nuevo monasterio.

El retablo de San Nicolás es del año 1.689, obra de un artista avilesino llamado Pedro M. Somonte, pintor y dorador de merito. El también donó y construyo el escudo de la capilla mayor.

En 1.689 los avilesinos temen una invasión, ya que un barco corsario francés hundió un galeón gallego en la misma playa de Santa María del Mar. Se aseguran los portones de las murallas y los vecinos de San Cristóbal, Miranda y Vidriero vigilan por turnos la mar desde la Garita por si venían barcos enemigos. Por ello, se arreglan las puertas de las murallas, se revisa la artillería que esta en el pórtico de San Nicolás, de la cual "se llevaran al Castillo dos piezas de las que esta villa tiene" y se concede otra para el puerto de Santa María del Mar, se fortifica la Atalaya, se guarnece el Castillo de San Juan con bastante gente y se paga un artillero de pericia que asista al Castillo.

Casi al expirar el XVII, el modesto Convento de Mercenarios de Sabugo, se convierte en hermoso Monasterio gracias a las importantes obras realizadas en el. En 1.689 el Comendador del Convento de La Merced daba cuenta al Consistorio de que se iba a trasladar la Custodia del Santísimos Sacramento del viejo convento en que residía la comunidad, al nuevo "que se esta fabricando en el mismo lugar de Sabugo".

Hacia 1.689 existían dos maestros de niños y solicitaba otro la escuela pública, que ya se trasladara a las casas del ayuntamiento viejo y al pórtico de San Nicolás, completamente arruinadas. De este modo, la privada empezó su desarrollo.

En 1689 Las Arobias se habían ido transformando, desde el terreno de pasto que fue, hasta convertirse en campos de maíz, pan y otras legumbres. Allí poseían terrenos los Mercenarios de Raíces.

En 1.689 debido a la escasez que existía, no satisfacían el derecho de cuchar los granos de maíz, pan, mijo, centeno, habas ni otro genero de legumbres, los barcos que entrasen por la barra "sean de donde fuesen".

El 31 de enero de 1.689, se vendió al Marqués de Camposagrado, el Ayuntamiento Viejo en el atrio de San Nicolás, en la cantidad de 1.932 reales.

El retablo de San Nicolás es del año 1.689, obra de un artista avilesino llamado Pedro M. Somonte, pintor y dorado de mérito. El mismo, también doró y construyó el escudo de la capilla mayor.

De 1.690 existe un acuerdo del ayuntamiento en el que se dice que las casas del Hospital de la Plaza se hicieron para cárcel; que en los bajos se asistía a los enfermos y que estos sufrían desconsuelo si los presos se recluían en los altos, y que el ayuntamiento "fabricó el Hospital de San Juan con el animo y disposición de que sirviese de cárcel la parte alta que en ellas está dispuesta para el caso".

En 1.690 los tres marineros que les tocaba cumplir con las levas de la mar, pidieron auxilio por los fondos del común, "para aprestar la capitana real, que esta en el puerto de Pasajes".

En 1.690 se subasta el servicio de correos; iba a Oviedo dos veces cada semana, menos en diciembre, enero y febrero en los que hacia un solo viaje los sábados y le pagarían de porte lo que trajesen señalado las cartas. Pero no se repartía hasta que el Regidor Semanero abría la valija con la llave que el tenia y se fijaba al público, por el Estafetero, la lista de las personas a quienes se dirigían para que las fuesen a recoger. Esta subasta se prolongó hasta finales del XIX.

En 1.690 el mando militar de la villa correspondía al sargento mayor Sánchez Valdés, Juez al mismo tiempo. Existían entonces 160 libras de pólvora, 100 balas de artillería, 50 brazas de cuerda y 2 quintales de munición.

En 1.690 el Ayuntamiento regaló a Don Pedro Valdés Feijóo, sobrino del Cadenal Don Alonso Rodríguez de León, que dejó varios efectos y bienes al Ayuntamiento, como patrono del Humilladero de Rivero, una docena de aves, dos carneros, dos cajas de conservas, seis permiles y seis azumbres de vino.

El Procurador General pidió que se compeliese a los vecinos de la Calle de Rivero, a empedrar a su costa, las fronteras de sus casas.

En 1.691, en los Reales Despachos de 7 de Marzo y 22 de Mayo se autoriza a crear el famoso Tercio de los 300 infantes del que salió el Regimiento de Asturias, y cuyos Capitanes por un favor especial de nuestros Reyes han sido nombrados por la Junta.

En 1.692 se nombraba a varios Regidores para repartir por semana, a los pobres vergonzantes, una limosna. A estos los asistía gratis el médico.

A finales del siglo los Marqueses de Ferrera construyen su palacio en la Plaza Mayor, junto al Hospital de San Juan y  frente a la casa consistorial.

En la Plaza Mayor y comienzos de la Calle de Ribero (Rivero) se edifica el Palacio de Llano Ponte, con clara influencia de la casa consistorial.

Los monjes mercedarios que desde mediados del siglo XV tenían su convento en Raíces pasan a vivir a Sabugo donde el Marqués de Camposagrado les dona unas tierras y la construcción de un convento, que comienzan a habitar en 1.699. Fue derribado a finales del siglo XIX para  hacer en su lugar la nueva Iglesia de sabugo o Iglesia de Santo Tomás de Cantorbery (la  hoy Plaza de la Merced se llamaba Campo de Caín, porque según la tradición un hermano mató a otro). Durante algún tiempo se celebraría ahí, la feria de ganado.

Nace Pedro de Lucuce en 1.692. Estudió matemáticas. Fue el ingeniero encargado de fortificar Melilla. Durante años fue director de la Academia de Matemáticas de Barcelona. Publicó numerosos libros, entre ellos “Tratado de Cosmografía”. Lamentablemente prácticamente es un desconocido en Avilés. Muere en el año de 1.779 en Barcelona.

Fray Valentín Morán Menéndez nace en Avilés, en la Calle de Cabruñana el 20 de febrero de 1.694, según consta en la partida de bautismo que figura en el libro III, folio 378 vuelto de bautizados, de la Parroquia de San Nicolás. Murió con fama de santidad en la celda conventual a las 7 de la tarde del día 9 de enero de 1.776. Sus restos mortales reposan al pie del altar de la Virgen de la Soledad en la nueva Iglesia de Sabugo. Su retrato (de autor desconocido) es sin duda, un trozo de uno de mayor tamaño procedente del Convento de Sabugo, llevado con otros al Ayuntamiento durante la desamortización de Mendizábal. Figuró durante muchos años en el Museo Provincial de Arte, hasta que fue solicitado y recobrado por el Ayuntamiento. Restaurado recientemente está colgado en el Salón de Recepciones desde que éste se modificó en 1.974.

En 1694 tenia la villa y concejo de Avilés 670 vecinos.

La antiquísima Torre del Reloj (estaba junto a la puerta de la Ferrería) amenazaba completa ruina en 1.695, después de una gran tormenta. No servia para otro objeto, ya que debajo de ella existía una pequeña puerta por la que apenas si pasaban los carros. La corporación resolvió demolerla para fabricarla de nuevo, con 20 pies de frente y el mayor fondo que fuese posible, de mampostería, con ventanas en los suelos, mudando el arco de rajola y de tres cuerpos. El primero abierto, para que el publico pudiera pasar cómodamente; el segundo para que sirviera de prisión rigurosa cuando fuese necesario y el tercero para el reloj y sus pertrechos.

El Hospital de San Juan, patronato del ayuntamiento, administrado siempre por un Regidor y que desapareció en el XIX, poseía unos bienes cuantiosos; fundaciones piadosas, donaciones y regalos, contribuían a sostener ese asilo de la pobreza y de la orfandad. Por ejemplo, el doctoral Diego Valdés Bango legó una casa en la antigua Calle de la Pescadería (hoy de Pedro Solís) en el año 1.697.

A finales del XVII había en Avilés Compañía de Milicias con su Capitán, Tenientes y Alférez Mayor. En esa época salieron a reconocer dos bajeles enemigos que llegaron a la boca de la barra



Siglo XVIII


Durante la guerra de Sucesión, la Torre del Reloj sirve de prisión para soldados portugueses apresados por los ejércitos de Felipe V. Llegaron a proponer a los del Barrio de Sabugo que los ajusticiaran, pero no aceptaron.

El 6 de julio de 1.703 se crea un ejército asturiano con el nombre de Regimiento Asturias, que contaba con un total de 600 hombres. Costeado exclusivamente por Asturias, que les dotaba de uniformes, armamento y equipación. En principio, su finalidad consistía en ser la guarnición militar del propio territorio asturiano, aunque más tarde participó en diferentes acciones bélicas fuera de el, tanto en España como en Europa (Francia, Portugal, Italia), América y África.


Con la Guerra de Sucesión, los Borbones acceden al poder. El 30 de agosto de 1.707 nace Felipe V, el primer Borbón, Príncipe de Asturias. Avilés celebró con inusitada pompa este natalicio: disparos de arcabucería y artillería de San Nicolás, fuegos, procesión, corrida de toros, pusieron fuentes de vino, hubo función solemne y luminarias. Al correo de posta que trajo la noticia, se le regalo la tela que eligiese para un traje de gala con las armas de la villa; y que costó 378 reales.

En 1.708 se ordena el reabastecimiento de las Milicias, formando Avilés, como cabeza de partido, un Regimiento.

En 1.709 un acuerdo acude al remedio de las calamidades de los que dormían por las calles, enfermos y con visos de algún contagio, mandando al portero que desaloje la casa de la cárcel para albergar en ella a tantos pobres que andaban sin abrigo ni alimento y se nombró una comisión, que con los curas de Sabugo y San Nicolás, recorriesen la villa pidiendo limosna.

En este siglo, las fiestas de San Agustín se denominaban de San Roque, pues el 20 de agosto de 1.,709 se quejaban los vecinos de que no hubiese vino bastante en el campo de Galiana, donde se celebraba la feria.

Sabugo fue desde el XII, un puerto de pescadores sin mas comunicación que por la parte de San Cristóbal, porque estaba rodeado de mar hasta Las Meanas, por donde se hallaba el Campo de Caín, Calle de la Rivera y Calle de Cantos. En el XVIII se vendían por el ayuntamiento trozos de Huelga hacia la parte de La Merced y en el Campo de Bogad. La iglesia parroquial casi estaba sobre el mar y allí, en ese Campo de Bogad, al pie del crucero, desembarcaban y traían al Cay de la Villa las pescas diarias.

En 1713, en Avilés había 137 vecinos de más de 50 ducados de capital; 149 de menos de esta cantidad; 118 pobres de solemnidad. (Nobleza, hidalguía y pecheros).

En este año de 1.713, Avilés hubo de disputar la capitalidad de la sal con la ciudad de Gijón.

Hasta el siglo XVI, Avilés y Sabugo se comunicaban por un mal puente de madera, que solo servía para pasar a pie y a caballo. El comercio aumentó y la Villa veía en el tránsito por Sabugo un paso a la costa y a Galicia y quiso tener un puente sólido para carros y mercancías. Se construyó uno de piedra, pero mas de 100 años hicieron brecha en el y en 1.716 necesitaba una costosa reparación a la que debía contribuir la rica Comunidad de San Vicente de Oviedo porque los reyes le habían concedido el privilegio de "percibir de cada embarcación de sal que entrase en este puerto, una medida grande de sal ..., con la obligación y gravamen de aderezar, un puente de madera de a pie y de a caballo, de esta villa al arrabal de Sabugo". Los monjes ofrecen una suma insignificante, con lo que se inicia un pleito que se resuelve en 1.724 entre el ayuntamiento y los monjes Fray Benito Jerónimo Feijoo y Fray Esteban de la Torre, comisionados por el Colegio de San Vicente. En el se acuerda que el colegio dará 800 reales y en lo sucesivo la mitad de los gastos de conservación del puente. Por su parte, el ayuntamiento acuerda apercibir a los barcos que dañen el puente y mantener el paso del agua por el petril del puente.

La Torre del Reloj amenaza ruina y se traslada a la de la Villa, de la que era Castellano el Conde de Canalejas, que concedió su permiso, costando la obra 1.572 reales.

En 1.719 y debido a la precariedad de las arcas municipales, Avilés carecía de médico, por lo que un cirujano asistía a los enfermos de "fiebres ardientes a los cuales era preciso la refrigeración de agua fría de nieve, sin la que no se les puede administrar ningunos cordiales".

En 1.719 con motivo de las frecuentes invasiones de los enemigos en Galicia y parte occidental de Asturias, se llama en Avilés a las armas, a todos los de 18 a 60 años. Pasan por aquí los batallones de Jaén y de León y manda el Marqués de Camposagrado, Alférez Mayor, que para los días 25 y 26 de noviembre estén preparados todos los vecinos de Avilés y sus rieras (barrios) con las armas, para recibir a aquellas tropas, que debían pasar a Galicia.

En los primeros años del siglo XVIII como consecuencia de la guerra y la peste (1.719-1.720), Avilés sufre otra hambruna. En este siglo las desgracias asolarán a la población Se llega a utilizar la cárcel para albergar a los pobres sin casa. Decisiones de gobierno van orillando al que hasta entonces había sido el puerto más importante de Asturias a favor del secundario puerto de Gijón. Esto marcará más que las catástrofes naturales, la vida de Avilés en los siguientes siglos.

En 1.720, Avilés llegó a contar con dos maestros, pagados por el Ayuntamiento.

En 1.720 se realizan algunas obras como el arreglo de caminos; se construyen más de 150 brazas de calzadas, el puente de piedra de La Magdalena, se restablece el correo de cartas y se nombra un cirujano dotado con 50 ducados.

Se llega a ejecutar públicamente por sus numerosos crímenes en el Campo de San Roque (actualmente Plaza del Carbayedo) a un famoso delincuente del Barrio de Sabugo. En ese mismo campo, se empieza a celebrar la feria de ganado, que se había estado celebrando en Raíces y en el Campo de Caín (hoy Plaza de la Merced) estas ferias fueron las mas importantes de Asturias. (Se celebraron hasta el año 1.969).

Entre 1.720 y 1.729 se repara el puente de Sabugo, se reconstruye completamente la caída Capilla de San Roque y se construye la casa, corral y tendal del matadero, junto al rastro de la Villa.

Era tal y tan grande la extracción de maderas de castaño en 1.721 para hacer barcos, que un bando municipal, ordenó plantar pinos en San Cristóbal Las Arobias bajo la pena de 1.000 maravedíes, robles en Galiana y álamos en la Calzada de Grado y La Texera.

En 1.723 solicitaba la escuela de niños sin salario, cobrando 4 cuartos a los de leer y un real a los de escribir. El maestro se quejaba de que los niños indigentes no pagaban y de que no fuesen a la escuela. A pesar de existir 3 escuelas privadas, se decidió el Ayuntamiento a anunciar la provisión de la pública con 50 ducados al año, no cobrándose a los pobres. Al mismo tiempo, concedió una subvención a Fray Francisco de Jesús Maria para "ayudarle a fabricar un cuarto" en el Convento de San Francisco, con objeto de recoger los niños que "enseña de primeras letras".

En 1.723 se levanta la Capilla del Cristo, adosada al lado derecho de la Iglesia de San Nicolás, en la Plaza del Barro, llamada así por que allí se realizaba el mercado de cerámica. Realizada con auxilio de los vecinos, también se enajenaron algunas alhajas para esta fábrica y se demolió la pequeña y antigua Capilla del Rosario.

En 1.723 se instala la cañería de piedra.

En 1.724, el número de mareantes pasaba de 90.

La renta de cuchar se consideraba emitida por Enrique IV en 1.456. Se cobraba por el grano que se vendía en la Villa, como se medían por el encargado que estaba en la Casa Alhóndiga del Concejo, donde se guardaban los sobrantes del mercado, allí se cobraba a todos menos a los que fuesen vecinos de la Villa. En 1.726 los vecinos de Illas y Castrillón quisieron eximirse de pagar ese tributo, denegándosele. El nombre de cuchar proviene no solo de la forma de la medida que se sacaba de cada saco o fanega, sino de que eran cuchares las que componían la ochava de fanega. La ochava era celemín y medio.

En 1.726 venían de Candás a embarcar maderas a nuestro puerto para la construcción de navíos, y como "no cabían por las calles" se acordó que pasasen al muelle solamente por la Calle del Matadero (hoy Calle del Muelle).

En 1.727 un vecino de Sabugo pide licencia para cortar dos álamos en La Texera y "votar al agua un navío de transportes para su majestad" que había de fabricar el.

En 1.729 las maderas procedentes de los montes de Venden, Llamero, Illas y otros puntos, las bajaban a través del robledal de Galiana, conducidos bajo la dirección del Comisario de Marina de Avilés.

En 1.729 naufraga la fragata Victoria frente a la playa de Xagó. Iba por la costa en dirección a Cádiz, una flotilla mandada por Luis Arias Pacheco, que arribó a puerto y pidió se le facilitasen auxilios para asegurar los pertrechos de dos navíos que se le habían ido a pique. La tripulación del Victoria, 230 marineros se alojaron durante más de dos meses.

Las arenas comenzaron a invadir los terrenos laborables de Las Arobias en el XVII y en este 1.729 era tan escaso el mijo que producían, que se hizo donación a la Capilla del Santo Cristo de San Nicolás.

En 1.734, el médico suplicaba que se trajese nieve para los pobres enfermos "porque adelantaba poco con las medicinas correspondientes, le parecía que podían ser útiles los refrescos, y que no los podía practicar por falta de nieve".

Se publicó un edicto para que ningún vecino transitase con carros ni caballerías por los portales que "volean sobre las calles, ni echasen en ellas estiércol, ni menos las extrasen".

Desaparecen varios pilastrones de la Calle de la Ferrería, uno entre la Casa de los Alas y la parroquia, junto a la Puerta del Mar y otro de Trelles, con un arco, que interrumpía el tránsito; se empiedran la Calle de la fruta y la Calle del Sol; se sanean los pantanos de La Merced y Los Molinos. Pese a todo, Avilés conserva aún las murallas con sus grandes arcos y puertas del Carbayo, San Bernardo, La Fruta, La Ferrería, San Sebastián y la del Mar.

En el siglo XVIII, el Marqués de Ferrera daba en aparcería 150 vacas, 92 novillos, 80 terneros, 40 bueyes, 10 potros y 6 yeguas. Cedía los animales para las labores de la tierra, recaudando por ello, la mitad de los beneficios que obtuviese el aldeano.

En 1.744, se funda el Hospital de San Juan en Avilés (probablemente construido sobre otro anterior), por Juan Suárez Pola, en funcionamiento hasta el siglo XIX. Hoy solamente queda la capilla.

A mediados del XVIII era tal el consumo de carnes, que hubo necesidad de ordenar al abastecedor de este articulo, que abriese la expendeduría a las 8:00 de la mañana, hasta que no hubiese gente que lo pidiese.

En 1.747 un gremio de Oviedo solicitó al juez de Avilés que mandase personas con que hacer las danzas para celebrar los días de Corpus.

En 1.752 el Convento de la Merced recibía en concepto de Foros (arrendamientos) 9 fanegas de pan y por réditos de sus Censos (prestamos), 400 reales y el Convento de San Bernardo 65 fanegas de pan y 250 reales por los mismos conceptos.

En 1.752, en San Nicolás los derechos sacramentales suponían 1.967 reales y los diezmos 576. En zonas rurales como La Magdalena de Corros, los diezmos eran 784 reales y los derechos sacramentales solo 27. Finalmente, en Avilés, por tratarse de Villa de realengo, sus campesinos no se veían obligados a pagar ningún tipo de carga señorial.

A mediados del XVIII, el clero regular estaba integrado por 46 Franciscanos, 26 Mercedarios y 32 monjas Bernardas, las cuales tenían a su servicio 16 criadas.

En 1.753 se señalaba el plazo a los vecinos para empedrar el frente de sus puertas, teniendo de plazo hasta el día de San Juan, bajo pena de 200 maravedíes.

En esta época, se obligo a todo aquel que tuviese carro y ganado a transporta la piedra para la Calle de la Ferreria.

En 1.753, el catastro del Marqués de la Ensenada decía sobre Avilés: ... A la treinta que en esta Villa ay dos hospitales, uno fundación de las memorias y obra pia de Pedro Solis, para refugio y hospedage de peregrinos; y otro en la Plaza de esta Villa, nombrado de San Juan, para recoger pobres enfermos de ella, de que es patrono su Justicia y reximiento. Y en quanto/ a sus rentas y de que efectos se mantienen, se remiten a las relaciones juradas que se hubiesen dado, así por el administrador del dicho de peregrinos, como por el Procurador General de esta dicha Villa, por lo respective al referido de San Juan … Y hubo una malateria llamada la Magdalena de Corros, que actualmente es Curato.

En 1.755, además del lavadero de La Cámara, frente a la puerta y arco de la muralla de San Bernardo, se obligó a enlosar las sepulturas de la Iglesia Parroquial de San Nicolás, a los dueños de las mismas.

Pocos años después de levantarse el Ayuntamiento, la corporación estableció en la propia Casa Consistorial una capilla y un oratorio a fines del siglo XVII. Luego, en 1.755 consiguieron de la Santa Sede una bula para decir misa en el oratorio del Ayuntamiento los días de acuerdos ordinarios y extraordinarios, por un cura secular.

En 1.759 se pusieron las losas en la Parroquia de San Nicolás. Más de 153 sepulturas que en ella había, se cubrieron con aquellas piedras numeradas, que costaron 40 reales cada una.

Comienza el comercio con las Antillas en 1.759 con el arribo a nuestros muelles de un navío con cacao de la Compañía de San Sebastián, con destino a Gijón y al cabildo de Oviedo.

En 1.759 el comercio de cobre había aumentado, ya que en Cabruñana, Fruta y fuente de La Cámara, vivían muchos dedicados a el.

En esta época, La Texera era un bosque de robles "del servicio y para la construcción de los reales bajeles de su majestad". A principios del siglo XIX, se enajenó el bosque.

El Reino de España firma con Francia el pacto de familia que llevaría a los Ingleses al bando enemigo. En las guerras que se suceden con Holanda e Inglaterra, la costa avilesina fue hostigada con alguna frecuencia por las armadas enemigas. Los navíos ingleses se dejaban ver en las cercanías de las costas de Avilés, volviendo a ser reforzados los puntos de vigilancia, (en San Juan, la garita) y las baterías del Castillo de San Juan de Nieva. En julio de 1.762, se aproximan a la barra, buques de guerra Británicos en seguimiento de otro Francés, que conducía apresado un navío de los ingleses. En ese momento, los disparos del Castillo ahuyentaron de la entrada del puerto a los perseguidores. En noviembre de 1.762 el navío San José de la Compañía de Caracas, que entraba por la barra con rico cargamento fue tomado y quemado debajo del Castillo por los ingleses a pesar de que se hizo lo que se pudo, con 3 cañoncitos de 3 libras de bala. Alentados por el triunfo, toman el Castillo de San Juan, clavan los cañones y arrojan algunos al mar, durante poco tiempo, hasta que son echados por el paisanaje. Esos cañones habían sido tomados previamente por los avilesinos, de un barco naufragado en Bañugues.

En los años 1.761-1.762 y 1.765 Avilés sufre otros dos terremotos, además del producido en 1.522.

Nace el 3 de noviembre de 1.765, Fray Felipe González Abarca García. Perteneció a la Orden de Mercedarios en la que ingresó en el Convento de Sabugo; dotado de inteligencia poco común fue persona de gran erudición, catedrático de Teología en Roma y conocedor de las lenguas antiguas. Falleció el 12 de marzo de 1.842.

Durante la segunda mitad de este siglo, la industria artesanal experimentó una diversificación, creándose fabricas en Villalegre (martinete de cobre) y sobre todo en Miranda (fabricas de lienzos, de alfarería y loza,...).

En 1.768 sufrió Avilés uno de los mas desastrosos temporales; árboles y hórreos fueron arrancados, muchas casas destejadas, las aguas de la ría aumentaron hasta el punto de que una lancha del muelle paso por encima del Puente de San Sebastián y llego a Trasona, y las aguas en la fuente de La Cámara llegaron a cubrir el caño casi medio metro.

En 1.770 Avilés amaneció con otro temporal en el que un rayo destruyó la Torre del Reloj. Tal estrago causó que llenó casi de piedra la Plaza; rompió e hizo astillas la puerta de la muralla inmediata a la Torre y llegaron algunos trozos de la pared destruida al rollo, que ya estaba a la entrada de La Cámara.

En 1.770 los médicos cobraban como funcionarios, la nada despreciable cantidad de 6.600 reales. Estos, eran un médico y un cirujano, bienes muy escasos en la Asturias de entonces.

En esa misma época, Avilés contaba con un maestro público (empleo siempre presente desde el siglo XVII en familias que desempeñaban la profesión por generaciones), con un sueldo de 300 reales, por lo que solían compatibilizarlo con el de sacristán de San Nicolás, empleo que les reportaba un salario 3 veces mayor. Además, solían cobrar una cantidad fija por cada niño que enseñasen a leer y con una mayor por cada uno que enseñasen a escribir. También existía la figura del preceptor de gramática, con mayor numeración que el maestro aunque una parte de su salario era pagado por los propios alumnos. Estas personas desempeñaban su labor en la escuela permanente de niños que existía y en 8 escuelas temporales de niños y niñas.

En 1.773 el Ayuntamiento protegía las representaciones dramáticas subvencionadas a empresarios ingeniosos como Silvestre Barril que, con otros vecinos, tenía preparadas cuatro comedias para representarlas en público, con motivo de la fiesta que celebraba la Villa al colocar la imagen de San Nicolás en su nuevo retablo.

El 15 de julio de 1.778 la villa de Avilés se dirige a la Junta del Principado para pedir el necesario arreglo del camino de Avilés a Oviedo, infranqueable y peligroso sobre todo en invierno. Esta se realizo en dos tramos, el primero entre Villalegre y La Texera trazado por José Bernardo Meana, maestro director de las obras públicas en Avilés y por un valor de 76.000 reales, rematadas por Roque Bernardo de Quirós. El segundo tramo de La Texera hasta Rivero la inicio Francisco Pruneda en 1.786, dividiéndola en 4 trozos, con dos puentes de por medio (el de La Texera y el de Los Molinos), numerosas rampas de acceso a las propiedades colindantes y pretiles y antepechos de cantería en las cunetas. La conclusión definitiva a la altura de la fuente de los Caños de Rivero se demoró hasta 1.815.

En 1778 el beneficio que reportaba el abasto de nieve era importante "por ser muy esencial para ciertas enfermedades de fiebres ardientes".

En 1779, ya con el reinado de Carlos III, la situación del maestro de escuela mejoró, ya que el municipio proponía al intendente de León, Marqués de Malespina que se dotase al maestro con 100 ducados; al año siguiente anuncian la provisión de la escuela, aumentando el sueldo de 300 a 740 reales.

Del año 1.783, son Los Canapés, dos monumentales bancos, de once metros de longitud cada uno, realizados con piedra de la vecina cantera de Bustiello y construidos por orden del rey Carlos III, en el Camino a Oviedo y a las dos orillas de la carretera.

En 1.785, J. Díaz y el irlandés Thomas Price  fundan una fábrica de loza, quizá la primera de Asturias, “al estilo Bristol”, de loza blanca. La salida estaba garantizada por el puerto de Avilés.

De este siglo es la Iglesia de San Cristóbal.

El Avilés del XVIII contaba con 2 tabernas y 4 mesones.

Ría de Avilés – 1.786

A finales del siglo, España esta pasando un periodo de inestabilidad desde la llegada al trono de Carlos IV en 1.789, el mismo año en el que estalla la Revolución francesa. España estaba nuevamente en guerra con Inglaterra, con estructuras sociales obsoletas que provocaban el descontento y hacían necesarios los cambios. La Asturias de la época no era diferente. En el periodo de guerra contra la Francia Republicana, se dan los primeros incidentes sociales que en Avilés se centran en la impopularidad del reclutamiento, hecho que provocó en 1.794 una oposición al juez de La Villa impidiendo la talla de los soldados.

En 1.790, en Pola de Gordón se cobraba portazgo por el Conde Luna, al precio de tres cuartos la caballería cargada y seis maravedíes las otras caballerías de caraga, no pagando las que iban de vacío y la de montar el arriero. Pagaba también el ganado vacuno y el mular cuando iban a las ferias, sin embargo no pagaba el ganado lanar por tener privilegio de La Mesta.

Pajares, con su fragosidad y pendiente; y sus montes de osos y lobos asustaban al peregrinaje, encogían el ánimo y se poblaban de leyendas. Jovellanos acude allí para estudiar el trazado de la carretera por este puerto, ya que el pescado que se exportaba de aquí, se hacía a lomos de reata. A finales de este siglo, el carruaje entra en Asturias.

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