Siglos XVII-XVIII
Siglo XVII
En 1.600 la peste bubónica asoló el Principado.
El
rollo, que estaba en la salida a
Oviedo,
se coloca en 1.602 al final de la calle a extramuros que iba
de la
Puerta Cimavilla a
la
Puerta Cabruñana.
Esta calla empezó a conocerse como
Calle
del Rollo (actual
Calle
de la Cámara). El
rollo o poste se
empleaba como castigo para los presos, amarrándolos allí
varios días, dependiendo del delito.
En 1.603 se acuerda que, al tocar 3 veces la campana del ayuntamiento,
"vengan
los regidores que están en la villa, bajo pena de 8 reales".
Esa campana sería probablemente la de la Iglesia de
San Nicolás, ya que por aquel entonces era donde se
reunían.
En 1.603, a invitación del Gobernador de la Provincia, se acordó
hacer en la plaza (el dia de Santiago), un juego de cañas y
que se quitase el
rollo, trasladándolo a
otra parte, que se empedrase y arenase, y para ello, el
Ayuntamiento nombró tres cuadrilleros:
Benito Carreño
Alas,
Pedro Rodríguez de
León y
Pedro Menández de Aviles (sobrino
del
Adelantado),
armandose a su costa a dos compañeros, que la Villa habia de
dar tres libreas con sus vaqueros de baeta, con las armas de
la Villa y morriones para los que llevaren los atables. Fué
ajustado quitar el rollo (se traslaó a la
Plaza
de La Cámara) en 9.000 maravedíes por el
maestro
Gregorio Bracamonte.
No se permitía tener hierba en las casas de la villa y en 1.603
se prohibió expresamente, debido a los abusos cometidos.
En 1.603 la escasez de grano obligaba a las panaderas a no
comprarlo en las casas del concejo, hasta después de las 2 de
la tarde, bajo pena de 600 maravedíes y 3 días de cárcel. Y a
las zabarceras no se les permitía comprar
huevos ni otros artículos fuera del mercado, porque
acostumbraban a comprarlos fuera de las murallas antes de que
llegasen al mercado, para revenderlos a buen precio.
La Tejera, el
término de
San Martín y
Galiana
eran hasta el siglo XVII plantíos reales de
robles, destinados a la construcción de buques para la armada.
En 1.604, siendo Capitán de esta villa Carreño Alas,
se levantó a costa de la misma un trozo de la plaza de armas
del Castillo de San Juan, reponiendo sus
piezas de artillería.
En 1.604 se llamó al Ayuntamiento, a Cristóbal de Quirós,
Alcalde del Castillo de San Martín de Pravia y
sargento mayor del Principado. Se conferenció con el mismo,
acerca de revisar la gente de armas de esa Villa y Concejo, y
señalar el día de alarde y trabar algunas escaramuzas. El
capitán quería andar a caballo, y el Ayuntamiento resistido
por se propio de los sargentos mayores en campaña y porque así
no podía enseñar bien a los arcabuceros ni habcerles marchar
con las picas.
En este siglo, se quejaban los vecinos de que por la
Calle
de Rivero, ni con caballos ni con carros se
pasaba apenas, se invocó la antigua costumbre de conservar
limpia, llana y empedrada la delantera de las casas.
En 1.605 la orilla derecha de
La
Ría deja de pertenecer a La Villa,
recuperando
Gozón
su independencia, el mismo año en que
Felipe III
concede a Avilés "
el
privilegio de recibir navíos de alto bordo".
En 1.605 el maestro de Avilés, era dotado con esplendidez, por
que además de 7.000 maravedíes, cobraba con autorización del
municipio, un real y medio a los que enseñaba a leer y 3
reales a "los de leer y
escribir". Eso si, tenía obligación de cantar en el
coro de la parroquia. Además de este maestro, el Ayuntamiento
subvencionaba a un profesor de latinidad y letras humanas.
En 1.605, la Abadesa de San Bernardo pidió al
Ayuntamiento un real de agua para el servicio de la comunidad
que acababa de trasladarse a ese convento. Le fué concedida
del arca que estaba debajo de la Casa del Concejo.
En 1.607, el procurador general, alarmado por el gran numero de
lisiados y tullidos que existían en Avilés, solicita de sus
compañeros que se llamase (a pesar del médico que existía) a
un Saludador de Gijón "que curaba todas las
enfermedades por gracia de dios".
En 1.610 se dió principio a la reedificación de la iglesia
del Convento de San Bernardo.
A comienzos del Siglo XVII, pegado a la muralla del
lado norte de La Villa y junto al
Castillo de los Alas se
levanta otro Palacio el de la familia
Camposagrado
(a partir de 1.661 Marqueses de Camposagrado) la
fachada que da a la
Calle de La
Muralla es la original, de estilo renacentista.
Sebastián Bernaldo de Quirós en el año 1.693
encarga una fachada barroca, la fachada sur, la que da a la
Plaza de Camposagrado que
es atribuida a los
Hermanos Menéndez Camina,
arquitectos avilesinos, destacando el gran escudo de los
Bernaldo
de Quirós,
Marqueses de Camposagrado,
finalizada en 1.669
El 14 de diciembre de 1.612, se prendió fuego en
las casa de la
Rúa Nueva (hoy
Calle
de la Fruta) e impelido de grano y recio
viento que luego sobrevino, salió y se pegó de unas casas, y
de una acera en otra, y pasó a la
Calle Oscura (tramo
en la
Calle de la Fruta que
va desde el cruce con la
Calle
del Sol hasta el
Palacio de
Camposagrado), que trabas y diligencias sobradas
y necesarias pudiesen impedirlo, y en muy breve espacio se
quemaron 40 casas y se arruinaron y demolieron otras muchas
para que el fuego no pasase a quemar los templos y más
pueblo.
En 1.614 nace en Avilés,
Juan
Carreño de Miranda en el seno de una
familia hidalga y acomodada. Sus padres fueron
Juan
Carreño de Miranda y
Catalina Fernández Bermúdez y
sus abuelos, por parte de padre,
Álvaro Meléndez de
Prendes Carreño y
Lucía de Miranda y, por
parte de madre,
Alvar Fernández Bermúdez y
María
de la Pola Quirós y Valdés.
En 1.621 otro incendio arrasa La Villa. En el
incendio arden más de 50 casas, entre ellas una que existía
en la
Calle Oscura (
Calle de
La Fruta) y que utilizaba la
Corporación
para reunirse. En los siglos XVI y XVII se
reunían en esta calle o en el Atrio de la
Iglesia de San
Nicolás. Debido a esto, en 1.622,
Felipe IV confirma
el mercado franco de los lunes, concedido por los
Reyes
Católicos. Este incendio dio origen a una
medida restrictiva para el comercio de maderas que se hacia
por nuestro puerto, prohibiendo a los navíos extranjeros que
se llevasen maderas porque se necesitaban para fabricar casas.
En 1.622, se hunde en las aguas del estrecho de Florida el barco
Nuestra Señora de Atocha, cuya ancla fue
donada al Museo de Anclas Philippe Cousteau.
En las fiestas de 1.622, se encendían hogueras al principio de todas las calles.
A los
Alardes de armas, acudía numerosa gente,
igual que si fuese fiesta. En el XVII existían en Avilés
compañías de milicias para defender la costa y el puerto,
teniendo gente diestra con las armas. Se reunían en la
Plaza,
convocados por el
Sargento Mayor del Partido,
todas las compañías, cada una mandada por un Capitán y un
Alférez. A este espectáculo, que era precedido por un registro
de armas, acudían también las compañías de
Castrillón,
Miranda e
Illas,
ostentando la bandera, tambor e insignias el
Alférez.
En el siglo XVII el oficio de maestro estaba desprestigiado hasta
tal punto, que los maestros debían pedir limosna para
supervivir.
En 1.630, los marineros de
Sabugo
sostuvieron litigio con el
ayuntamiento
porque quería obligarles a vender su pescado en el muelle.
En 1.636 pedía Avilés que se revisase el titulo de
Castellano
del
Castillo de San Juan y daba poder a
otro
Fernando de las Alas para
oponerse al señorío que en aquella defensa del puerto quería
vincularse a favor de algún potentado. Pero
Felipe
III despacha titulo de
Castellano de
la
Puerta de la Plaza de Avilés y del
Castillo
de San Juan a favor de
Martín Menéndez de
Avilés, sobrino del adelantado, a quien se conceden
300 ducados para reparación y conservación del castillo.
En 1.636, España toma parte en la guerra de los treinta años y
por enemistad con Francia, se anuncia que
vendrían a nuestra costa una escuadra franco-holandesa,
reforzándose los centinelas por todas partes, incluido el Castillo
de San Juan y arreglándose la artillería de San
Nicolás. El atrio, cementerio
e Iglesia de San Nicolás estaba
coronada de cañones y allí, inmediata, la puerta de la muralla
y la casa-castillo de los Alas.
Las tres piezas de artillería de bronce que en 1.641 se recogieron
en la playa de
Gozón
procedentes del
galeón San Francisco, que
naufragó en esa costa, fueron llevadas al
cementerio
de
San Nicolás y al
Castillo
de San Juan.
En 1.641 se realizó el censo de población:
232 en Avilés y sus arrabales
88 en Sabugo, incluso el Gremio
77 en Vidriero
89 en Miranda
En 1.649 el terreno cercado y plantado de árboles, junto al Convento
de San Francisco, pertenecía al ayuntamiento.
Terrible peste asolaba mucha parte de Europa y las costas andaluzas en
1.649. En ese año, un capitán de una carabela de
Sabugo
llamado
Amado Terano, entró
en puerto procedente de aquellas costas, cuando se hacían
solemnes rogativas a
San Roque en la
Iglesia
de San Nicolás. A pesar de la falta de precaución de
los Jueces (
Sebastián de Carreño y
Juan
de León Falcón), dejando entrar a
Torano la
peste no llegó a Avilés. El
ayuntamiento
acordó levantar en honor de San Roque "
medianero
eficaz para librar a la villa del contagio de la peste"
una ermita que se había de edificar en el sitio que ocupaba
una cruz en el alto de
Galiana,
donde había unos cimientos viejos. Esta
Capilla de San
Roque se llamó posteriormente
Capilla del Ecce Homo
o
Capilla de Jesusín de Galiana.
Por su parte, los Jueces fueron condenados a 10 años de
destierro y otros tantos de privación de oficios, por omisión
en el cumplimiento de las órdenes del Gobernador del
Principado.
Entre los años 1.649 y 1.660 se hace el
presbítero goticista de San Francisco del Monte,
mientras que en San Nicolás se construye un
ábside poligonal. Mas tarde en el año 1.687 se hace un
atrio en la Iglesia de San Francisco basándose en
el estilo arquitectónico de la casa consistorial, que se
había edificado 11 años antes (1.677).
En el siglo XVII existían en el barrio pesquero de
Sabugo
nada menos que tres asociaciones pesqueras (
San Telmo,
Las Mareas y
Las Ánimas).
Para poder subsistir, estas tres agrupaciones cobraban un
tanto por ciento de la pesca y una cuota a todos los barcos
que entraban y a los marineros en activo. Los documentos
históricos recogen que se cobraba ocho reales por cada viaje
realizado. Cualquier barco español estaba obligado a
desembolsar de uno a dos reales cada vez que entraba en la
ría, y los extranjeros
pagaban cuatro reales.
En 1.651, el rey
Felipe IV crea el
cargo de
Alguacil o
Alférez Mayor,
recayendo en
Gutierre Bernaldo
de Quirós Valdés, Marqués de Camposagrado, por
nombramiento de su madre
Eulalia de las Alas
Carreño, con el sueldo de 1.000 maravedíes
anuales. Este nombramiento trajo problemas políticos en el
ayuntamiento,
ya que conllevaba privilegios extraordinarios, encargándose
entre otras cosas de nombrar la mitad de los alcaldes
ejecutores de La Villa.
En 1.652 se daban quejas del estado del depósito y la cañería; de
que se encontraba abierta la cámara del
Focicón
y de que no había desaguadero.
En 1.653 se reedifica la Capilla de San Roque, ya que se
encontraba completamente derrumbada.
En este año, también se construye un toril en la
Plaza
de la Constitución, para albergar los toros
que se lidiaban en las fiestas.
En 1.655 se prohibió a los
Sabugueros
sacar ostras y mejillones de los puentes de la villa, porque
era "
en grande perjuicio de
ellas". En ese mismo acuerdo, se prohíbe a "
las
mozas ni otras personas puedan llevar ostras a Oviedo ni
hacer escabeche de ellas".
Hasta 1.658 Avilés no tuvo correo público; en ese
año y a propuesta del Adelantado se creó una plaza para que
un propio, fuese a Oviedo cada semana "por las cartas del correo y
volviese con las respuestas". Cobraba 150 reales,
pero a condición de que no llevase las cartas de la
administración de las Salinas, si no le
pagaba. Con esta periodicidad continuó el servicio
de correos hasta 1.690 en que se amplió dos veces
a la semana, salvo en el invierno.
En .658, ante el aumento de la población y el número
insuficiente de viviendas, el
ayuntamiento
designó una comisión para reconocer "
las
partes que hubiese desocupadas en la villa", para
edificar casas. El municipio, dueño de los solares, no
enajenaba, concedía o aforaba el sitio de las casas. Así se
fabricaron las casas de
Galiana
en 1.663, pero con la condición de que cada
vecino (muchos de ellos labradores) debían conservar el
empedrado del soportal y limpiar la carril. Todas ellas
disponían en la parte trasera de huertos particulares.
En 1.658, en las fiestas de Santa Rosa, hubo
aquí una compañía de comediantes con su correspondiente música
en la que no faltaba el imprescindible tambor. En el claustro
del Convento de San Francisco, se
verificaban las representaciones durante la tarde del día del
santo. El Ayuntamiento asistía a la función,
construyendo un tablado para que las damas y personas
importantes asistieran a el a ver la comedia. En estas mismas
fiestas, los bailadores y el gaitero del gremio de carpinteros
(de los más importantes a finales del XVI y principios del
XVII) consideraron poco serio salir formando danza,
sostuvieron una contienda con la justicia.
En 1.659, el número de mujeres que se dedicaban al comercio del
pan era tan grande, que se fijo en 18 "viudas,
pobres y buenas si las hay".
Avilés tuvo desde el siglo XVII, tres hospitales:
San
Juan, en la
Plaza de
la Villa y cuyo patrón era el Regimiento; el de
Rivero,
cuyos patrones eran a principios del XVIII
Juan
Solís y
Antonio Jacinto Hevia Bernardo y
la vieja
Malatería de
Corros que dejó de funcionar a mediados del XVII.
En 1.661, poseía el concejo las casas de la
plaza, pues convidaron en ellas a la comida al Padre Guardián
de San Francisco y al Comendador del Convento
de la Merced el día de los toros en la fiesta de
Santiago.
En 1.663, decía el médico que su sueldo de 150 ducados era
insuficiente para subsistir, tanto mas cuanto que muchas
personas se curaban como querían. Pobres y enfermos, los
avilesinos se suministraban unos a otros un medicamento ya
olvidado, la nieve. Durante el XVII y XVIII uno de los
primeros cuidados del Ayuntamiento era
obligar al rematante de este abasto a tenerla a disposición
del público y sobre todo de los pobres.
En 1.663, el Marqués de Valdecarzana cortaba
robles en San Martín para transportarlos al
astillero de Muros, donde fabricaba galeones
por su cuenta.
En 1.669 tenían los maestros que pedir que se les anticipase la
mitad del salario y se consideraban muy favorecidos con que se
les dotase con 100 reales. Esto contrasta con el médico que
disfrutaba de un sueldo de entre 3 y 4.000 reales; el boticario
al que se le daba casa y subvención o al confitero
al que tampoco le faltaba el apoyo del ayuntamiento.
En 1.669 se dió posesión de
Castellano de la Torre de la
Plaza y del
Castillo
de San Juan de Nieva a
Don Gabriel
Menéndes de Porres y Avilés, caballero de la Orden
de Alcantara y Adelantado de la provincia de La Florida.
De 1.670 es el órgano de la Iglesia de San Nicolás,
obra de Alonso Menéndez Forcinos. La plaza de
organista la proveía el municipio, que asignaba sueldo.
En 1.670, el maestro de Avilés, el licenciado Guyana "por estar a subido precio los
mantenimientos", solicitaba aumento de salario. En
esa época, además de los 30 ducados cobraba de los alumnos los
derechos que señalaba el ayuntamiento.
Cuando el bachiller Lorenzana quiso
reemplazar a Guyana en la enseñanza, se
propuso y acepto que fuese examinado y aprobado por los
Jesuitas del Colegio de Oviedo; al primero
se le pagaban después 50 ducados y cobraba 3 reales al mes de
cada estudiante. Se escrituraban por un número determinado de
años, que solía ser corto y por regla general no cobraban
derechos de los de la villa.
En esta época, tenían los maestros que pedir que se les
anticipase la mitad del salario y se consideraban muy
favorecidos con que se les dotase con 100 reales. Esto
contrasta con el médico que disfrutaba de un sueldo de entre 3
y 4.000 reales; el boticario al que se le daba casa y
subvención o al confitero al que tampoco le faltaba el apoyo
del Ayuntamiento.
Hasta
el siglo XX, el gobierno local se reunía en el atrio de
San
Nicolás, en una casa que había junto a la
ría
o en una que se creó en la
Calle
Oscura.
En 1.670 el gobierno local
decide mandar construir a Marcos Martínez una nueva
casa consistorial, según los planos de Juan
de Estrada. El lugar elegido, es entre la Puerta
de Cimavilla (Calle Oscura),
y Calle de la Ferrería a
extramuros y pegada a la muralla. Tardó 7 años en
construirse este edificio de estilo herreriano,
realizándose la primera sesión, el día 22 de abril de 1.677.
En 1.672 el ayuntamiento dio poder al Marqués
de Camposagrado para que se opusiese al establecimiento de un
alfolí de sal en Muros además de un
astillero (pretendido por los Vadecarzana).
Avilés era ya en ese tiempo "cabeza de salinas"
y aquí mismo residía el Administrador General de las
Salinas en el Principado.
Los regidores de la villa suprimieron en 1.675 el sueldo al
maestro y dejaron solamente la casa, que en este tiempo estaba
junto a la antigua
Torre del Reloj (
Calle
de la Ferrería).
En 1.675, cuando se estaba terminando el
ayuntamiento,
propuso el
Marqués de Ferrera levantar una
cárcel, una audiencia para los jueces y pieza baja para el
peso, siendo el lugar mas apropiado la
Plaza
del Ayuntamiento, en las casas contiguas al
Hospital
de San Juan de las que era patrono el
Ayuntamiento.
También propuso reedificar completamente el hospital
añadiéndole un hospicio para los pobres, como el que tenia
antiguamente (este hospital era anterior al siglo XVI).
En 1.678 las ferias de
San Roque en el campo de
Galiana, estaban
muy concurridas, habiéndose convertido ya en floreciente
barrio. Se construyo entonces una fuente con lavadero. Aunque
estas ferias son mas antiguas, por ejemplo, cuando en 1.659 el
Sargento Mayor disponía un alarde de armas de
la compañía de milicias, el
Ayuntamiento
solicitó se suspendiese para después del 7 de septiembre, por
que era uno de los de feria de
Nuestra Señora de Raíces en
esta villa y lugar de
Raíces.
En 1.679, el maestro de niños pedía que "de
limosna por la buena enseñanza que hacia", se le
diesen algunos maravedíes. En ese momento, se le dio 50 reales
"sin hacer ejemplar".
En el XVII, los Franciscanos eran dueños todavía de los
alrededores del
Monasterio y deseaban
extender su dominio hasta la
Plaza
misma. Allí colocaron hacia 1.680 y en la
puerta principal que daba entrada al sitio que llamaba "
La
Campa", tránsito para el
Convento de San
Francisco, dos escudos de armas de la religión
seráfica. Se opuso el
ayuntamiento, porque
la puerta principal de la
Plaza
se había construido y labrado a expensas de la villa y las
plazas realengas como esa y sus edificios, no podían ostentar
mas armas que las del rey.
En 1.681 se mandó que desapareciesen los corripios e inmundicias
de
Galiana y que
se empedrara a costa de los vecinos el frente de las casas.
En 1.684 pide el sargento mayor que se guarnicione la plataforma
y el Fuerte de San Juan y la Atalaya.
Allí se llevaron "algunas
piezas y 2 o 3 de las que esta villa tiene".
En el Monasterio de San Francisco se hicieron
en 1.687 los arcos de la portada que forman el atrio.
En 1.687 fueron castigados los bailadores de los gremios que
danzaban en las fiestas de Avilés, porque dejaron de asistir
con su danza y gaitero.
En el
Monasterio de Santa
Maria la Real de las Huelgas en 1.689, se
hizo ampliación del coro con licencia del
Ayuntamiento,
porque vivían muchas monjas en el. Al
Convento de la
Merced, si bien le auxilió la villa con 1.000
reales para un arco que se construyo en el pasadizo desde
La Cámara hasta
Sabugo, nada le
facilitaron para la fundación del nuevo monasterio.
El retablo de San Nicolás es del año 1.689,
obra de un artista avilesino llamado Pedro M. Somonte,
pintor y dorador de merito. El también donó y construyo el
escudo de la capilla mayor.
En 1.689 los avilesinos temen una invasión, ya que
un barco corsario francés hundió un galeón gallego en la
misma playa de
Santa María del
Mar. Se aseguran los portones de las murallas y
los vecinos de
San Cristóbal,
Miranda
y
Vidriero vigilan por turnos la mar desde la
Garita por si venían barcos enemigos. Por ello, se
arreglan las puertas de las murallas, se revisa la artillería
que esta en el pórtico de
San Nicolás, de la
cual "
se
llevaran al Castillo dos piezas
de
las que esta villa tiene"
y se concede otra para el puerto de
Santa María del
Mar, se fortifica la
Atalaya, se
guarnece el
Castillo de San Juan con
bastante gente y se paga un artillero de pericia que asista al
Castillo.
Casi al expirar el XVII, el modesto Convento de
Mercenarios de Sabugo, se convierte en hermoso
Monasterio gracias a las importantes obras realizadas en el.
En 1.689 el Comendador del Convento de La Merced
daba cuenta al Consistorio de que se iba a trasladar la Custodia
del Santísimos Sacramento del viejo convento en
que residía la comunidad, al nuevo "que
se esta fabricando en el mismo lugar de Sabugo".
Hacia 1.689 existían dos maestros de niños y solicitaba otro la
escuela pública, que ya se trasladara a las casas del
ayuntamiento
viejo y al pórtico de
San Nicolás,
completamente arruinadas. De este modo, la privada empezó su
desarrollo.
En 1689
Las Arobias
se habían ido transformando, desde el terreno de pasto que
fue, hasta convertirse en campos de maíz, pan y otras
legumbres. Allí poseían terrenos los
Mercenarios de
Raíces.
En 1.689 debido a la escasez que existía, no satisfacían el
derecho de cuchar los granos de maíz, pan, mijo, centeno,
habas ni otro genero de legumbres, los barcos que entrasen por
la barra "sean de donde
fuesen".
El 31 de enero de 1.689, se vendió al Marqués de
Camposagrado, el Ayuntamiento Viejo en
el atrio de San Nicolás, en la cantidad de
1.932 reales.
El retablo de San Nicolás es del año 1.689,
obra de un artista avilesino llamado Pedro M. Somonte,
pintor y dorado de mérito. El mismo, también doró y construyó el
escudo de la capilla mayor.
De 1.690 existe un acuerdo del ayuntamiento en
el que se dice que las casas del Hospital de la Plaza
se hicieron para cárcel; que en los bajos se asistía
a los enfermos y que estos sufrían desconsuelo si los presos
se recluían en los altos, y que el ayuntamiento
"fabricó el Hospital de San
Juan con el animo y disposición de que sirviese de cárcel la
parte alta que en ellas está dispuesta para el caso".
En 1.690 los tres marineros que les tocaba cumplir con las levas
de la mar, pidieron auxilio por los fondos del común, "para
aprestar
la capitana real, que esta en el puerto de Pasajes".
En 1.690 se subasta el servicio de correos; iba a Oviedo dos
veces cada semana, menos en diciembre, enero y febrero en los
que hacia un solo viaje los sábados y le pagarían de porte lo
que trajesen señalado las cartas. Pero no se repartía hasta
que el Regidor Semanero abría la valija con
la llave que el tenia y se fijaba al público, por el Estafetero,
la lista de las personas a quienes se dirigían para que las
fuesen a recoger. Esta subasta se prolongó hasta finales del
XIX.
En 1.690 el mando militar de la villa correspondía al sargento
mayor Sánchez Valdés, Juez al mismo tiempo.
Existían entonces 160 libras de pólvora, 100 balas de
artillería, 50 brazas de cuerda y 2 quintales de munición.
En 1.690 el Ayuntamiento regaló a Don
Pedro Valdés
Feijóo, sobrino del
Cadenal Don Alonso
Rodríguez de León, que dejó varios efectos y bienes
al Ayuntamiento, como patrono del
Humilladero
de Rivero, una docena de aves, dos carneros,
dos cajas de conservas, seis permiles y seis azumbres de vino.
El Procurador General pidió que se compeliese a los vecinos de la
Calle de Rivero, a
empedrar a su costa, las fronteras de sus casas.
En 1.691, en los Reales Despachos de 7 de Marzo y 22 de Mayo se
autoriza a crear el famoso Tercio
de los 300 infantes del que salió el Regimiento de
Asturias, y cuyos Capitanes por un favor especial de
nuestros Reyes han sido nombrados por la Junta.
En 1.692 se nombraba a varios Regidores para
repartir por semana, a los pobres vergonzantes, una limosna. A
estos los asistía gratis el médico.
En la
Plaza Mayor y
comienzos de la
Calle de Ribero
(Rivero) se edifica el
Palacio de Llano Ponte,
con clara influencia de la casa consistorial.
Los monjes mercedarios que desde mediados del siglo
XV tenían su convento en
Raíces
pasan a vivir a
Sabugo donde
el
Marqués de Camposagrado les dona unas tierras y
la construcción de un convento, que comienzan a habitar en
1.699. Fue derribado a finales del siglo XIX para
hacer en su lugar la nueva
Iglesia de sabugo o
Iglesia
de Santo Tomás de Cantorbery (la hoy
Plaza de la Merced se
llamaba
Campo de Caín,
porque según la tradición un hermano mató a otro). Durante
algún tiempo se celebraría ahí, la feria de ganado.
Nace Pedro de Lucuce en 1.692. Estudió
matemáticas. Fue el ingeniero encargado de fortificar
Melilla. Durante años fue director de la Academia de
Matemáticas de Barcelona. Publicó numerosos libros, entre
ellos “Tratado de Cosmografía”.
Lamentablemente prácticamente es un desconocido en Avilés.
Muere en el año de 1.779 en Barcelona.
Fray Valentín Morán Menéndez
nace en Avilés, en la
Calle de
Cabruñana el 20 de febrero de 1.694, según
consta en la partida de bautismo que figura en el libro III,
folio 378 vuelto de bautizados, de la
Parroquia de San
Nicolás. Murió con fama de santidad en la celda
conventual a las 7 de la tarde del día 9 de enero de 1.776.
Sus restos mortales reposan al pie del altar de la Virgen de
la Soledad en la nueva
Iglesia de Sabugo. Su retrato
(de autor desconocido) es sin duda, un trozo de uno de mayor
tamaño procedente del
Convento de Sabugo, llevado
con otros al
Ayuntamiento durante la
desamortización de Mendizábal. Figuró durante muchos años en
el Museo Provincial de Arte, hasta que fue solicitado y
recobrado por el
Ayuntamiento. Restaurado
recientemente está colgado en el Salón de Recepciones desde
que éste se modificó en 1.974.
En 1694 tenia la villa y concejo de Avilés 670 vecinos.
La antiquísima
Torre del Reloj (estaba
junto
a la puerta de la Ferrería)
amenazaba completa ruina en 1.695, después de una gran
tormenta. No servia para otro objeto, ya que debajo de ella
existía una pequeña puerta por la que apenas si pasaban los
carros. La corporación resolvió demolerla para fabricarla de
nuevo, con 20 pies de frente y el mayor fondo que fuese
posible, de mampostería, con ventanas en los suelos, mudando
el arco de rajola y de tres cuerpos. El primero abierto, para
que el publico pudiera pasar cómodamente; el segundo para que
sirviera de prisión rigurosa cuando fuese necesario y el
tercero para el reloj y sus pertrechos.
El Hospital de San Juan, patronato del ayuntamiento,
administrado siempre por un Regidor y que
desapareció en el XIX, poseía unos bienes cuantiosos;
fundaciones piadosas, donaciones y regalos, contribuían a
sostener ese asilo de la pobreza y de la orfandad. Por
ejemplo, el doctoral Diego Valdés Bango legó
una casa en la antigua Calle de la Pescadería (hoy
de Pedro Solís) en el año 1.697.
A finales del XVII había en Avilés Compañía de Milicias
con su Capitán, Tenientes y Alférez Mayor. En esa época
salieron a reconocer dos bajeles enemigos que llegaron a la
boca de la barra
Siglo XVIII
Durante la guerra de Sucesión, la
Torre del
Reloj sirve de prisión para soldados portugueses
apresados por los ejércitos de
Felipe V. Llegaron a
proponer a los del
Barrio de
Sabugo que los ajusticiaran, pero no aceptaron.
El 6 de julio de 1.703 se crea un ejército asturiano
con el nombre de Regimiento Asturias, que
contaba con un total de 600 hombres. Costeado exclusivamente
por Asturias, que les dotaba de uniformes, armamento y
equipación. En principio, su finalidad consistía en ser la
guarnición militar del propio territorio asturiano, aunque
más tarde participó en diferentes acciones bélicas fuera de
el, tanto en España como en Europa (Francia, Portugal,
Italia), América y África.
Con la Guerra de Sucesión, los Borbones
acceden al poder. El 30 de agosto de 1.707 nace Felipe
V, el primer Borbón, Príncipe de Asturias.
Avilés celebró con inusitada pompa este natalicio: disparos de
arcabucería y artillería de San Nicolás,
fuegos, procesión, corrida de toros, pusieron fuentes de vino,
hubo función solemne y luminarias. Al correo de posta que
trajo la noticia, se le regalo la tela que eligiese para un
traje de gala con las armas de la villa; y que costó 378
reales.
En 1.708 se ordena el reabastecimiento de las Milicias,
formando Avilés, como cabeza de partido, un Regimiento.
En 1.709 un acuerdo acude al remedio de las calamidades de los
que dormían por las calles, enfermos y con visos de algún
contagio, mandando al portero que desaloje la casa de la
cárcel para albergar en ella a tantos pobres que andaban sin
abrigo ni alimento y se nombró una comisión, que con los curas
de
Sabugo y
San
Nicolás, recorriesen la villa pidiendo limosna.
En este siglo, las fiestas de San Agustín se
denominaban de San Roque, pues el 20 de
agosto de 1.,709 se quejaban los vecinos de que no hubiese
vino bastante en el campo de Galiana, donde
se celebraba la feria.
Sabugo fue desde el
XII, un puerto de pescadores sin mas comunicación que por la
parte de
San Cristóbal, porque estaba
rodeado de mar hasta
Las Meanas,
por donde se hallaba el
Campo de Caín,
Calle
de la Rivera y
Calle de Cantos.
En el XVIII se vendían por el
ayuntamiento
trozos de Huelga hacia la parte de
La
Merced y en el
Campo de Bogad.
La iglesia parroquial casi estaba sobre el mar y allí, en ese
Campo de Bogad, al pie del crucero,
desembarcaban y traían al Cay de la Villa las pescas diarias.
En 1713, en Avilés había 137 vecinos de más de 50 ducados de
capital; 149 de menos de esta cantidad; 118 pobres de
solemnidad. (Nobleza, hidalguía
y pecheros).
En este año de 1.713, Avilés hubo de disputar la capitalidad de
la sal con la ciudad de Gijón.
Hasta el siglo XVI, Avilés y
Sabugo se
comunicaban por un mal puente de madera, que solo servía para
pasar a pie y a caballo. El comercio aumentó y la Villa veía
en el tránsito por
Sabugo un
paso a la costa y a Galicia y quiso tener un puente sólido
para carros y mercancías. Se construyó uno de piedra, pero mas
de 100 años hicieron brecha en el y en 1.716 necesitaba una
costosa reparación a la que debía contribuir la rica
Comunidad
de San Vicente de Oviedo porque los reyes le
habían concedido el privilegio de "
percibir
de cada embarcación de sal que entrase en este puerto, una
medida grande de sal ..., con la obligación y gravamen de
aderezar, un puente de madera de a pie y de a caballo, de
esta villa al arrabal de Sabugo". Los monjes ofrecen
una suma insignificante, con lo que se inicia un pleito que se
resuelve en 1.724 entre el
ayuntamiento y
los monjes
Fray Benito Jerónimo Feijoo y
Fray
Esteban de la Torre, comisionados por el
Colegio
de San Vicente. En el se acuerda que el colegio
dará 800 reales y en lo sucesivo la mitad de los gastos de
conservación del puente. Por su parte, el
ayuntamiento
acuerda apercibir a los barcos que dañen el puente y mantener
el paso del agua por el petril del puente.
La Torre del Reloj amenaza ruina y se traslada
a la de la Villa, de la que era Castellano el Conde
de Canalejas, que concedió su permiso, costando la
obra 1.572 reales.
En 1.719 y debido a la precariedad de las arcas municipales,
Avilés carecía de médico, por lo que un cirujano asistía a los
enfermos de "fiebres
ardientes a los cuales era preciso la refrigeración de agua
fría de nieve, sin la que no se les puede administrar
ningunos cordiales".
En 1.719 con motivo de las frecuentes invasiones de los enemigos
en Galicia y parte occidental de Asturias, se llama en Avilés
a las armas, a todos los de 18 a 60 años. Pasan por aquí los
batallones de Jaén y de León y manda el Marqués de
Camposagrado, Alférez Mayor, que para los días 25 y
26 de noviembre estén preparados todos los vecinos de Avilés y
sus rieras (barrios) con las armas, para
recibir a aquellas tropas, que debían pasar a Galicia.
En los primeros años del siglo XVIII como
consecuencia de la guerra y la peste (1.719-1.720), Avilés
sufre otra hambruna. En este siglo las desgracias asolarán a
la población Se llega a utilizar la cárcel para albergar a
los pobres sin casa. Decisiones de gobierno van orillando al
que hasta entonces había sido el puerto más importante de
Asturias a favor del secundario puerto de Gijón. Esto
marcará más que las catástrofes naturales, la vida de Avilés
en los siguientes siglos.
En 1.720, Avilés llegó a contar con dos maestros,
pagados por el Ayuntamiento.
En 1.720 se realizan algunas obras como el arreglo de caminos; se
construyen más de 150 brazas de calzadas, el puente de piedra
de
La Magdalena,
se restablece el correo de cartas y se nombra un cirujano
dotado con 50 ducados.
Entre 1.720 y 1.729 se repara el puente de
Sabugo,
se reconstruye completamente la caída
Capilla de San
Roque y se construye la casa, corral y tendal del
matadero, junto al rastro de la Villa.
Era tal y tan grande la extracción de maderas de
castaño en 1.721 para hacer barcos, que un bando municipal,
ordenó plantar pinos en
San Cristóbal y
Las Arobias bajo la pena de
1.000 maravedíes, robles en
Galiana
y álamos en la
Calzada de Grado y
La
Texera.
En 1.723 solicitaba la escuela de niños sin salario, cobrando 4
cuartos a los de leer y un real a los de escribir. El maestro
se quejaba de que los niños indigentes no pagaban y de que no
fuesen a la escuela. A pesar de existir 3 escuelas privadas,
se decidió el Ayuntamiento a anunciar la
provisión de la pública con 50 ducados al año, no cobrándose a
los pobres. Al mismo tiempo, concedió una subvención a Fray
Francisco de Jesús Maria para "ayudarle
a fabricar un cuarto" en el Convento
de San Francisco, con objeto de recoger los
niños que "enseña de
primeras letras".
En 1.723 se levanta la
Capilla del Cristo,
adosada al lado derecho de la
Iglesia de San Nicolás,
en la
Plaza del Barro,
llamada así por que allí se realizaba el mercado de cerámica.
Realizada con auxilio de los vecinos, también se enajenaron
algunas alhajas para esta fábrica y se demolió la pequeña y
antigua
Capilla del Rosario.
En 1.723 se instala la cañería de piedra.
En 1.724, el número de mareantes pasaba de 90.
La renta de cuchar se consideraba emitida por
Enrique IV
en 1.456. Se cobraba por el grano que se vendía en la
Villa, como se medían por el encargado que estaba en la
Casa
Alhóndiga del Concejo, donde se guardaban los
sobrantes del mercado, allí se cobraba a todos menos a los que
fuesen vecinos de la Villa. En 1.726 los vecinos de
Illas y
Castrillón
quisieron eximirse de pagar ese tributo,
denegándosele. El nombre de cuchar proviene no solo de la
forma de la medida que se sacaba de cada saco o fanega, sino
de que eran cuchares las que componían la ochava de fanega. La
ochava era celemín y medio.
En 1.726 venían de
Candás
a embarcar maderas a nuestro puerto para la construcción de
navíos, y como "
no cabían por las calles" se
acordó que pasasen al muelle solamente por la
Calle
del Matadero (hoy
Calle del Muelle).
En 1.727 un vecino de
Sabugo pide
licencia para cortar dos álamos en
La
Texera y "
votar
al agua un navío de transportes para su majestad" que
había de fabricar el.
En 1.729 las maderas procedentes de los montes de
Venden,
Llamero,
Illas
y otros puntos, las bajaban a través del
robledal de
Galiana,
conducidos bajo la dirección del
Comisario de Marina
de Avilés.
En 1.729 naufraga la fragata Victoria frente a
la playa de Xagó. Iba por la costa en
dirección a Cádiz, una flotilla mandada por
Luis Arias Pacheco, que arribó a puerto y
pidió se le facilitasen auxilios para asegurar los pertrechos
de dos navíos que se le habían ido a pique. La tripulación del
Victoria, 230 marineros se alojaron durante
más de dos meses.
Las arenas comenzaron a invadir los terrenos laborables de Las
Arobias en el XVII y en este 1.729 era tan escaso
el mijo que producían, que se hizo donación a la Capilla
del Santo Cristo de San Nicolás.
En 1.734, el médico suplicaba que se trajese nieve para los
pobres enfermos "porque
adelantaba poco con las medicinas correspondientes, le
parecía que podían ser útiles los refrescos, y que no los
podía practicar por falta de nieve".
Se publicó un edicto para que ningún vecino transitase con carros
ni caballerías por los portales que "volean
sobre las calles, ni echasen en ellas estiércol, ni menos
las extrasen".
En el siglo XVIII, el
Marqués
de Ferrera daba en aparcería 150 vacas, 92
novillos, 80 terneros, 40 bueyes, 10 potros y 6 yeguas. Cedía
los animales para las labores de la tierra, recaudando por
ello, la mitad de los beneficios que obtuviese el aldeano.
En 1.744, se funda el Hospital de San
Juan en Avilés (probablemente construido sobre
otro anterior), por Juan Suárez Pola, en
funcionamiento hasta el siglo XIX. Hoy solamente queda la
capilla.
A mediados del XVIII era tal el consumo de carnes, que hubo
necesidad de ordenar al abastecedor de este articulo, que
abriese la expendeduría a las 8:00 de la mañana, hasta que no
hubiese gente que lo pidiese.
En 1.747 un gremio de Oviedo solicitó al juez de Avilés que
mandase personas con que hacer las danzas para celebrar los
días de Corpus.
En 1.752 el
Convento de la Merced recibía en
concepto de
Foros (arrendamientos) 9
fanegas de pan y por réditos de sus
Censos (prestamos),
400 reales y el
Convento
de San Bernardo 65 fanegas de pan y 250 reales por
los mismos conceptos.
En 1.752, en
San Nicolás los derechos
sacramentales suponían 1.967 reales y los diezmos 576. En
zonas rurales como
La
Magdalena de Corros, los diezmos eran 784 reales y
los derechos sacramentales solo 27. Finalmente, en Avilés, por
tratarse de Villa de realengo, sus campesinos no se veían
obligados a pagar ningún tipo de carga señorial.
A mediados del XVIII, el clero regular estaba integrado por 46
Franciscanos,
26 Mercedarios y 32 monjas
Bernardas,
las cuales tenían a su servicio 16 criadas.
En 1.753 se señalaba el plazo a los vecinos para empedrar el
frente de sus puertas, teniendo de plazo hasta el día de San
Juan, bajo pena de 200 maravedíes.
En esta época, se obligo a todo aquel que tuviese carro y ganado
a transporta la piedra para la
Calle
de la Ferreria.
En 1.753, el catastro del Marqués de la Ensenada decía
sobre Avilés: ...
A la treinta que en esta Villa ay dos hospitales, uno
fundación de las memorias y obra pia de Pedro Solis, para
refugio y hospedage de peregrinos; y otro en la Plaza de
esta Villa, nombrado de San Juan, para recoger pobres
enfermos de ella, de que es patrono su Justicia y
reximiento. Y en quanto/ a sus rentas y de que efectos se
mantienen, se remiten a las relaciones juradas que se
hubiesen dado, así por el administrador del dicho de
peregrinos, como por el Procurador General de esta dicha
Villa, por lo respective al referido de San Juan … Y hubo
una malateria llamada la Magdalena de Corros, que
actualmente es Curato.
En 1.755, además del lavadero de
La
Cámara, frente a la puerta y arco de la
muralla de
San Bernardo,
se obligó a enlosar las sepulturas de la
Iglesia
Parroquial de San Nicolás, a los dueños de las
mismas.
Pocos años después de levantarse el Ayuntamiento,
la corporación estableció en la propia Casa
Consistorial una capilla y un oratorio a fines del
siglo XVII. Luego, en 1.755 consiguieron de la Santa Sede una
bula para decir misa en el oratorio del Ayuntamiento
los días de acuerdos ordinarios y extraordinarios, por un cura
secular.
En 1.759 se pusieron las losas en la Parroquia de San
Nicolás. Más de 153 sepulturas que en ella había,
se cubrieron con aquellas piedras numeradas, que costaron 40
reales cada una.
Comienza el comercio con las Antillas en 1.759 con
el arribo a nuestros muelles de un navío con cacao de la Compañía
de San Sebastián, con destino a Gijón y al cabildo
de Oviedo.
En 1.759 el comercio de cobre había aumentado, ya que en
Cabruñana,
Fruta y fuente de
La Cámara, vivían
muchos dedicados a el.
En esta época,
La Texera
era un bosque de robles "
del
servicio y para la construcción de los reales bajeles de su
majestad". A principios del siglo XIX, se enajenó el
bosque.
El Reino de España firma con Francia el pacto de
familia que llevaría a los Ingleses al bando enemigo. En las
guerras que se suceden con Holanda e Inglaterra, la costa
avilesina fue hostigada con alguna frecuencia por las
armadas enemigas. Los navíos ingleses se dejaban ver en las
cercanías de las costas de Avilés, volviendo a ser
reforzados los puntos de vigilancia, (en
San
Juan, la garita) y las baterías del
Castillo
de San Juan de Nieva. En julio de 1.762, se aproximan
a la barra, buques de guerra Británicos en seguimiento de
otro Francés, que conducía apresado un navío de los
ingleses. En ese momento, los disparos del
Castillo
ahuyentaron de la entrada del puerto a los perseguidores. En
noviembre de 1.762 el navío
San José de la
Compañía de Caracas, que entraba por la
barra con rico cargamento fue tomado y quemado debajo del
Castillo
por los ingleses a pesar de que se hizo lo que se
pudo, con 3 cañoncitos de 3 libras de bala. Alentados por el
triunfo, toman el
Castillo de San Juan,
clavan los cañones y arrojan algunos al mar, durante poco
tiempo, hasta que son echados por el paisanaje. Esos cañones
habían sido tomados previamente por los avilesinos, de un
barco naufragado en
Bañugues.
En los años 1.761-1.762 y 1.765 Avilés sufre otros
dos terremotos, además del producido en 1.522.
Nace el 3 de noviembre de 1.765, Fray
Felipe González Abarca García. Perteneció a
la Orden de Mercedarios en la que ingresó en el Convento
de Sabugo; dotado de inteligencia poco común fue
persona de gran erudición, catedrático de Teología en Roma y
conocedor de las lenguas antiguas. Falleció el 12 de marzo
de 1.842.
Durante la segunda mitad de este siglo, la industria artesanal
experimentó una diversificación, creándose fabricas en
Villalegre (martinete
de cobre) y sobre todo en
Miranda
(fabricas de lienzos, de alfarería y loza,...).
En 1.768 sufrió Avilés uno de los mas desastrosos temporales;
árboles y hórreos fueron arrancados, muchas casas destejadas,
las aguas de la
ría aumentaron
hasta el punto de que una lancha del muelle paso por encima
del
Puente de San Sebastián y llego a
Trasona,
y las aguas en la fuente de
La
Cámara llegaron a cubrir el caño casi medio
metro.
En 1.770 Avilés amaneció con otro temporal en el que un rayo
destruyó la
Torre del Reloj. Tal estrago
causó que llenó casi de piedra la
Plaza;
rompió e hizo astillas la puerta de la muralla inmediata a la
Torre y llegaron algunos trozos de la pared destruida al
rollo,
que ya estaba a la entrada de
La
Cámara.
En 1.770 los médicos cobraban como funcionarios, la nada
despreciable cantidad de 6.600 reales. Estos, eran un médico y
un cirujano, bienes muy escasos en la Asturias de entonces.
En esa misma época, Avilés contaba con un maestro público (empleo
siempre presente desde el siglo XVII en familias que
desempeñaban la profesión por generaciones), con un sueldo de
300 reales, por lo que solían compatibilizarlo con el de
sacristán de San Nicolás, empleo que les
reportaba un salario 3 veces mayor. Además, solían cobrar una
cantidad fija por cada niño que enseñasen a leer y con una
mayor por cada uno que enseñasen a escribir. También existía
la figura del preceptor de gramática, con mayor numeración que
el maestro aunque una parte de su salario era pagado por los
propios alumnos. Estas personas desempeñaban su labor en la
escuela permanente de niños que existía y en 8 escuelas
temporales de niños y niñas.
En 1.773 el Ayuntamiento protegía las
representaciones dramáticas subvencionadas a empresarios
ingeniosos como Silvestre Barril que, con
otros vecinos, tenía preparadas cuatro comedias para
representarlas en público, con motivo de la fiesta que
celebraba la Villa al colocar la imagen de San
Nicolás en su nuevo retablo.
El 15 de julio de 1.778 la villa de Avilés se dirige a la
Junta
del Principado para pedir el necesario arreglo del
camino de Avilés a
Oviedo, infranqueable y
peligroso sobre todo en invierno. Esta se realizo en dos
tramos, el primero entre
Villalegre
y
La Texera trazado
por
José Bernardo Meana, maestro director de
las obras públicas en Avilés y por un valor de 76.000 reales,
rematadas por
Roque Bernardo de Quirós. El
segundo tramo de
La
Texera hasta
Rivero
la inicio
Francisco Pruneda en 1.786,
dividiéndola en 4 trozos, con dos puentes de por medio (el de
La Texera y el
de
Los Molinos), numerosas rampas de acceso a
las propiedades colindantes y pretiles y antepechos de
cantería en las cunetas. La conclusión definitiva a la altura
de la fuente de los
Caños
de Rivero se demoró hasta 1.815.
En 1778 el beneficio que reportaba el abasto de nieve era
importante "por ser muy esencial para ciertas
enfermedades de fiebres ardientes".
En 1779, ya con el reinado de Carlos III, la
situación del maestro de escuela mejoró, ya que el municipio
proponía al intendente de León, Marqués de Malespina
que se dotase al maestro con 100 ducados; al año
siguiente anuncian la provisión de la escuela, aumentando el
sueldo de 300 a 740 reales.
Del año 1.783, son
Los Canapés,
dos monumentales bancos, de once metros de longitud cada uno,
realizados con piedra de la vecina cantera de
Bustiello
y construidos por orden del rey
Carlos III,
en el
Camino a Oviedo y a las dos orillas de
la carretera.
En 1.785, J. Díaz y el irlandés Thomas
Price fundan una fábrica de loza, quizá la
primera de Asturias, “al estilo Bristol”,
de loza blanca. La salida estaba garantizada por el puerto
de Avilés.
De este siglo es la Iglesia de San Cristóbal.
El Avilés del XVIII contaba con 2 tabernas y 4 mesones.
A finales del siglo, España esta pasando un periodo
de inestabilidad desde la llegada al trono de Carlos IV
en 1.789, el mismo año en el que estalla la Revolución
francesa. España estaba nuevamente en guerra con Inglaterra,
con estructuras sociales obsoletas que provocaban el
descontento y hacían necesarios los cambios. La Asturias de
la época no era diferente. En el periodo de guerra contra la
Francia Republicana, se dan los primeros incidentes sociales
que en Avilés se centran en la impopularidad del
reclutamiento, hecho que provocó en 1.794 una oposición al
juez de La Villa impidiendo la talla de los soldados.
En 1.790, en Pola de Gordón se cobraba
portazgo por el Conde Luna, al precio de
tres cuartos la caballería cargada y seis maravedíes las otras
caballerías de caraga, no pagando las que iban de vacío y la
de montar el arriero. Pagaba también el ganado vacuno y el
mular cuando iban a las ferias, sin embargo no pagaba el
ganado lanar por tener privilegio de La Mesta.
Pajares, con su fragosidad y pendiente; y sus montes de osos y lobos
asustaban al peregrinaje, encogían el ánimo y se poblaban de
leyendas. Jovellanos acude allí para
estudiar el trazado de la carretera por este puerto, ya que el
pescado que se exportaba de aquí, se hacía a lomos de reata. A
finales de este siglo, el carruaje entra en Asturias.