Servando Ovies
Servando José Ovies Rodriguez
era su nombre completo (de ahí las iniciales J.R.
que se encontraron bordadas en su ropa). Alto,
corpulento y con grandes mostachos, tenía 36 años y era padre
de un niño. Había nacido en Avilés, y era directivo de la Sociedad Palacio de
Cristal de la Habana, una sedería
fundada por asturianos en Cuba, que compraba mercancía en
Europa y la vendía en América, desde su sede en La Habana,
donde Ovies tenía su residencia
junto a su mujer Eva
María López del Vallano,
joven cubana de padres españoles.

Servando era miembro de una familia avilesina, muy ligada al comercio
de ultramar de la que sin embargo quedan muy pocos residentes.
Carmela Rodríguez fue su madre. Tuvo tres
hermanas maternas,
Teresa,
Juana
y
Flora. Esta última se casó con un indiano
y juntos crearon
Villa
Magdalena, una casona de ensueño a las
afueras de Avilés, que todavía hoy se mantiene en pie.
Sus viajes a España eran frecuentes y siempre que podía visitaba
su tierra natal. Así lo había hecho dos semanas antes de
embarcar en el Titanic.
En la comida de despedida que se celebró en la residencia de
su hermana, Ovies aseguró a su familia que iba a cruzar el Atlántico en el
mejor barco construido nunca: "voy a estar en el Titanic más seguro que vosotros en
este comedor" dijo.
Servando Ovies había comprado 12 cajas de
puntillas y encajes de algodón en París (centro de la moda
mundial) a la empresa norteamericana Caflin
H. B. Co. para su venta o
para ser copiada en alguno de los talleres de confección que
por entonces funcionaban en Estados Unidos.
El miércoles 10 de abril por la noche, Servando y su carga
subieron al Titanic en Cherburgo,
para iniciar el viaje que les llevaría a Nueva York,
viajando en primera clase, ocupando el camarote D-43 situado
en la misma cubierta del gran y lujoso comedor principal del
barco. Una cabina individual por la que habia
pagado al cambio actual, unos 165 euros, cantidad que algunos
españoles no ganaban en toda su vida.
Al día siguiente el Titanic hacía
escala en Queenstown, donde
subieron los últimos pasajeros y abandonó el barco el
seminarista jesuita que con su cámara fotográfica tomó las
únicas imágenes que se conservan del interior del Titanic
en su viaje inaugural.
En la noche del domingo 14 de abril los vigías vieron un iceberg
delante de ellos. El primer oficial ordenó apresuradamente que
se invirtieran los motores y se virase todo a babor. El
Titanic giró lentamente hacia babor
pero era demasiado tarde. El iceberg golpeó al Titanic
en el costado derecho del lado de cubierta y el primer oficial
activó las compuertas que cerraban las mamparas estancas
de la nave.
El Capitán solicitó al diseñador del barco, una inspección visual
de los daños. Su conclusión fue desalentadora, el
"insumergible" Titanic podía
mantenerse a flote durante unas dos horas como mucho; eran las
00:00 horas. Las ordenes fueron dadas, se descubrieron los
botes salvavidas y se reunieron a los pasajeros y tripulación
en cubierta. Pero en los botes salvavidas había espacio tan
solo para la mitad del pasaje, por tanto se decidió ocupar los
botes salvavidas con las mujeres y los niños primero,
comenzando con los pasajeros de primera clase, luego los de
segunda, y finalmente los de tercera.

A las 02:05 el último bote salvavidas abandonó el Titanic.
Había en ese momento 1.500 personas a bordo de la nave que se
estaba hundiendo, entre ellas Servando Ovies.
Minutos después se envió la última llamada de radio pidiendo
auxilio mientras el Capitán liberaba de su cargo a los
miembros de la tripulación que permanecían en el buque. La
orquesta del Titanic, que no
quiso abandonar el barco, siguió tocando mientras decenas de
pasajeros saltaban por la borda. La proa comenzó a sumergirse
y el barco quedó totalmente a oscuras. Los supervivientes que
se alejaban en los botes vieron horrorizados como el Titanic
se partía en dos, La proa se hundió rápidamente. Entre tanto,
la popa quedaba posada en el agua nivelándose por
algunos momentos. Lentamente se llenó de agua y su punta se
levantó en el aire, antes de hundirse en el mar.
Horas después del hundimiento comenzaron las labores de rescate de
los cuerpos que flotaban en el agua, uno de ellos fue
identificado como Servando Ovies
J. Rodriguez (sic.). Así reza el
informe de identificación:
"Cuerpo recuperado número 189. Varón. Edad
aproximada, 28 años. Pelo oscuro. Ropas: abrigo negro,
chaleco, camisa gris, pantalones azules. En la ropa tenía las
iniciales J.R."
Aquellas iniciales no coincidían con las de Ovies,
pero el cadáver fue reconocido por un primo de Servando, José
Antonio Rodríguez, con el que estaba muy unido. El cuerpo fue
encontrado y rescatado por el barco Mackay
Bennet y trasladado a Halifax
(Canadá) para su entierro. Rodríguez viajó hasta allí y firmó
los trámites para el traslado del cadáver del cementerio civil
de Halifax al cementerio católico
de la misma ciudad.
Esta fue la primera exumación de un
pasajero del Titanic. En el mismo
cementerio permanecen hoy 19 tumbas de pasajeros del Titanic.
Una de ellas es la de Servando.