Pedro Menéndez de Avilés (1.519– 1.574)


El jueves 15 de febrero de 1.519 nacía en Avilés, Pedro Menéndez de Avilés. En aquella época contaba la ciudad con una gruesa muralla que la protegía de las incursiones enemigas, El interior albergaba unas ochenta casas dispuestas a lo largo de cuatro calles, viviendo en ellas un total de 400 vecinos, en su mayoría hidalgos (que llegarían a censar un 80% de la población a finales del s. XVI).

Disponía de un mercado franco que los Reyes Católicos otorgaron en 1.479 después de un terrible incendio que asoló casi totalmente la ciudad. De hecho las labores de reparación se alargaron en el tiempo de tal manera que en época de Pedro Menéndez todavía quedaban solares por reconstruir.

Fuera del recinto amurallado se encontraba el Convento Franciscano, en una zona boscosa que en la actualidad forma el núcleo central de La Villa. Todo apunta a que los Franciscanos llegados con Menéndez a La Florida y que partieron del puerto de Avilés pertenecían a este convento.

También separado del recinto amurallado se encontraba el pequeño pueblo de pescadores de Sabugo, Pedro Menéndez conocía la valía de sus habitantes y muchos de ellos prestaron sus servicios en las expediciones.

La vida dentro de las murallas debía resultar aburrida para el espíritu aventurero del joven Pedro, quedándole tan pequeños sus límites que cuando aún no había cumplido los nueve años escapó de su casa, siendo encontrado a los seis meses en Valladolid, tomando sus familiares la decisión de desposarlo con una joven, prima en cuarto grado, que contaba con 11 años de edad. Esperaban así poner freno a su sed de aventuras.

Adelantado Pero lejos de frenarle, a los 14 años se enroló como grumete en la armada que perseguía a los corsarios franceses. Sus dos años en esta escuadra fueron su primera escuela de navegación.

A su vuelta logró convencer a algunos parientes y amigos para, juntos, adquirir un pequeño velero, haciéndose a la mar y participando en la defensa de las costas del mar Cantábrico.

En 1.559 el propio Rey Felipe II le entrega el mando de una escuadra que le llevaría hasta Inglaterra. De regreso a España, Don Pedro aconseja al Rey desembarcar en el puerto de Avilés. Enfila Menéndez las reales naves hacia el saliente promontorio del Cabo Peñas, para desembarcar en su villa natal, cuando cargó un fuerte vendaval que le obligó a cambiar de rumbo y entrar en el puerto de Laredo (Santander). Algunas naves se perdieron pero el Rey llegó sano y salvo. En ese momento conoció Su Majestad la pericia náutica del Adelantado, pasando a ser de su máxima confianza, hasta el punto de Adelantado nombrarle directamente "Capitán General del Correo de Indias" este hecho inusual le traería al Adelantado más problemas que satisfacciones, ya que el nombramiento debían hacerlo los jueces y oficiales de la Casa de Contratación, por lo cual arremetieron contra su persona, llevando de nuevo a Felipe II a intermediar en su solución antes de ofrecerle el encargo de la conquista de Florida.

Avilés era en aquella época la segunda ciudad más importante de Asturias y uno de los principales puertos del norte de España. La política expansionista de Felipe II repercutía en forma de amenazas continuas de los corsarios franceses e ingleses, que sin pasar de pequeñas escaramuzas, mantenían en constante alerta a los habitantes de la villa. No es por ello de extrañar que sus gentes fueran tan diestras en las artes marítimas como militares.

Los mejores participaron junto a Pedro Menéndez en la difícil misión de conquistar y colonizar La Florida. La familia de los Alas, apellido de gran renombre y poder en la villa, prestó su máximo apoyo y participación en la empresa. El papel más destacado fue para Esteban de las Alas, teniente general encargado de la flota que partió de Asturias, pero otros miembros de su familia también fueron participes de la empresa.

Alonso de Las Alas, que servía de capitán en la armada real, participó como veedor de Su Majestad; Hernando de Las Alas, capitán de la Carrera de Indias y yerno de Pedro Menéndez ocupó cargos en la armada. Posteriormente fue regidor de Avilés.

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De suma importancia para que la gesta del Adelantado llegase a nuestros días fue el memorial que de todos los hechos que sucedieron en la conquista redactó el avilesino Gonzalo Solís de Merás.

Hijo de la Villa también era Antonio Flórez, piloto experimentado al mando de uno de los navíos. Hernando de Miranda, natural del concejo de Candamo, limítrofe con Avilés, llegó a ser gobernador y Adelantado de La Florida y también tomó parte en las primeras misiones junto a Alonso de Candamo, inteligente piloto que participó al mando del Patache San Cristobal. Los familiares de Don Pedro, todos excelentes marinos y soldados que participaron en la conquista fueron Bartolomé Menéndez de Avilés, su hermano, fue gobernador y alcalde de San Agustín. Alonso, Juan y Pedro Menéndez Marqués, sus sobrinos, desempeñaron el mando de las tropas. Los dos primeros murieron en enfrentamientos con los indígenas, mientras el último llegó también a gobernador y Adelantado de la Florida, su hijo Martín Menéndez fue gobernador de los estados de Flandes, alcalde mayor y regidor de la villa de Avilés.

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A la solicitud de Pedro Menéndez respondieron los más nobles hijos de otras localidades asturianas como Juan Valdés, que luchando con los indios en la defensa del fuerte de San Agustín a punto estuvo de perder la vida, o Luis Velasco que además de acompañar al Adelantado fue un excelente explorador, descubridor de Carolina del Norte.

Otros asturianos que participaron en la gesta de la Florida fueron: Antonio de Argüelles, el alférez Gabriel de Ayala y Salcedo, Bartolomé Carreño, Gonzalo y Luis Carbajal, Gonzalo Gayón (que tenía fama de ser el piloto más experimentado en La Florida), Diego de Hevia (capitán muerto a traición por los indios en San Agustín), Juan de Llanera (mandaba uno de los navíos de la expedición), Rodrigo Montes (tenedor de bastimentos del fuerte de San Mateo), el capitán Martín de Ochoa, Juan de Pardo (que levantó la primera carta marítima de La Florida), Fernando Posada y Valdés, natural de Llanes, marino de graduación en la escuadra de Menéndez, ... y muchos otros cuyos nombres no han podido llegar a nuestros días.

Algunos Menéndez más formaron parte de la expedición, como Álvaro Menéndez Valdés y su hijo Juan Menéndez, capitán de mar y tierra y uno de los primeros colonos de San Agustín. Pedro Menéndez de Avilés León sirvió como capitán en La Florida y fue también regidor de Avilés. Alonso Menéndez Marqués capitaneó el navío de su propiedad "Espíritu Santo" tripulado por sus paisanos pixuetos. Murió en Guale al año siguiente.

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San Agustín de La Florida fue fundada en el año de 1.565 por Pedro Menéndez de Avilés, que llegó a estas tierras enviado por Su Majestad Felipe II con la orden de expulsar a un nutrido grupo de hugonotes franceses que bajo el mando del corsario Jean Ribault pretendían ocuparlas, ignorando el título que España tenía sobre ellas al ser descubiertas en 1.513 por Juan Ponce de León y exploradas posteriormente por Lucas Vázquez de Ayón, Alvar Núñez Cabeza de Vaca y Hernando de Soto.

Para tan importante empresa se preocupó Pedro Menéndez de rodearse del mayor número de personas fieles y capaces, recurriendo a sus familiares y amigos, miembros de las principales familias asturianas.

La armada que llegó a La Florida para tal fin partió de los puertos de Avilés, Gijón y Cádiz. En Avilés embarcaron 257 personas de mar y guerra en tres navíos cargados de armas y municiones bajo el mando de Esteban de las Alas, natural de esta villa y brazo derecho de Menéndez en la conquista y posterior colonización de la península. Con ellos embarcaron 11 frailes del Convento de San Francisco y uno del Convento de La Merced además de otros clérigos Jesuitas. Buena parte de la marinería estaba compuesta por gentes del barrio avilesino de Sabugo.

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En Gijón y a cargo de Pedro Menéndez Marqués de Avilés, sobrino del Adelantado, se hicieron a la vela dos navíos de bastimentos, municiones y jarcas, con 78 hombres, en su mayoría hidalgos asturianos, figurando los Arango, Argüelles, Hevia, Miranda, Quirós, Solís y Valdés entre otros.

Pedro Menéndez partió con otra flota compuesta de ocho naves desde el puerto de Cádiz para unirse en las Islas Canarias a los navíos asturianos y proseguir juntos ruta a las Américas. Pero las incidencias de un fuerte temporal dispersaron la flota, siendo las naves del Adelantado las primeras en llegar a Puerto Rico. El 28 de Agosto, día de San Agustín divisaron tierra de La Florida, arribando en un puerto natural al que dieron el nombre de San Agustín.

Con la ayuda de los indígenas pronto encuentran la armada de Ribault, resolviendo Don Pedro atacarla sin esperar la llegada del resto de su armada, bastante retrasada por el temporal. Menéndez de Avilés hizo huir las naves francesas y fundó a la llegada de todos sus galeones, el 8 de Septiembre, la ciudad de San Agustín de La Florida.

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Unidas ya sus fuerzas con las de Esteban de las Alas, inician una larga y tortuosa marcha por tierra hasta llegar al fuerte que los franceses habían construido (Fort Caroline), tomándolo, ejecutando a los corsarios y bautizándolo nuevamente con el nombre de San Mateo, El regreso a San Agustín fue triunfal.

Desde entonces quedó establecido el propósito que tendría este enclave: asegurar el título de La Florida y proteger la ruta de flota y galeones que regresaban a España por las estrechas aguas del canal de las Bahamas.

Pedro Menéndez, cumplido el primer objetivo de la misión regresa a España para dar cuentas al Rey. Llega a su villa y es recibido con vítores y agasajos. La reacción del Adelantado nada más pisar tierra fue acudir a la Iglesia de San Nicolás para agradecer al Señor la fortuna en la empresa encomendada. Luego acompañado por los vecinos de Avilés hasta su casa, es recibido por su mujer e hijas además de sus hermanas y sobrinas que con ellas estaban.

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Tras unos días de reposo viajó a la capital del reino, para despachar con Felipe II. Esta ausencia de la Florida fue aprovechada por los franceses, que atacaron los fuertes españoles y pese a la desesperada resistencia de sus ocupantes, el de San Mateo fue saqueado y prácticamente todos sus ocupantes aniquilados.

Regresa entonces Pedro Menéndez a tierras floridianas, encontrando los estragos hechos por los franceses y hallando a la infantería española superviviente hambrienta y casi desnuda. Encarga entonces a Esteban de las Alas trasladar desde otras provincias de ultramar 180 personas a San Agustín, principalmente gentes de oficio (carpinteros, herreros, campesinos...) además de clérigos, mujeres y niños.

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Tiempo después, en el año 1.572, al regreso de uno de sus viajes a España, Pedro Menéndez de Avilés se encuentra en la ciudad con ocho matrimonios, viendo con tan buenas esperanzas el incremento de la población que solicitó al Rey licencia para llevar, previa información, cincuenta familias asturianas con sus hijos y enseres para afianzar la colonia de La Florida. Desde entonces San Agustín ha sido habitada sin interrupción, siendo hoy la ciudad más antigua de Estados Unidos.

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El 24 de Abril de 1.641, se expide Real Título por el que los Menéndez de Avilés se denominan "Castellanos perpetuos" de las torres que figuran en su escudo heráldico: la Torre de San Juan de Nieva en la barra de Avilés y la Torre de la Plaza de la villa.

En la gobernación de La Florida sucedieron a Pedro Menéndez de Avilés otros notables asturianos: Hernando de Miranda, Pedro Menéndez Marqués, Gutierre de Miranda, Rodrigo de Junco, Rodrigo Martínez de Avendaño, Alonso Alvarez de Ron y Gonzalo Méndez de Cancio, este último, introductor del maíz en Asturias (que llevo en dos arcas he hizo plantar en las tierras de su propiedad en Tapia de Casariego). Fue renombrada su hazaña antes de ser gobernador, cuando logró hundir varios navíos del entonces corsario mas temido y presente en más de una ocasión en la historia de San Agustín, el inglés Francis Drake. Posteriormente, durante su mandato, hubo de hacer frente al levantamiento de los indígenas soliviantado por los hugonotes franceses.

AdelantadoContaba San Agustín entonces con un fuerte de madera. De este mismo material se fueron edificando nueve, uno tras otro, hasta que el saqueo de la ciudad por los corsarios en 1.668 y la fundación de Charleston en Carolina en 1.670 demostraron la creciente pujanza de los ingleses y por consiguiente la necesidad de mejorar las defensas de San Agustín.

Se comenzó entonces la construcción del Castillo de San Marcos (1.672) utilizando un tipo de piedra natural de La Florida llamada "coquina", compuesta por conchas de pequeños moluscos y arena, ambas aglutinadas por la cal de las conchas.

Después de 23 años de trabajo, la fortificación quedó terminada, teniendo su primera prueba importante en 1.702, al sitiar los ingleses San Agustín por espacio de 50 días, refugiándose sus habitantes en el castillo, sin lograr los cañones enemigos abrir brecha. La llegada de tropas de apoyo españolas procedentes de La Habana obligó a los ingleses a retirarse, no sin antes incendiar la ciudad. Solo el castillo escapó a las llamas, convirtiéndose en el eslabón simbólico que une el San Agustín del siglo XVI con el San Agustín que surgió de las cenizas.

En 1.740 los británicos de Carolina y Georgia sitiaron nuevamente la ciudad. Los españoles les asestaron entonces un golpe decisivo al derrotar a la compañía de los Highlanders escoceses en la acción más sangrienta del asedio. El enemigo bombardeó la ciudad durante 27 días pero sin causar daños graves. A los 38 días los británicos por temor a que la temporada de huracanes hiciese peligrar sus buques se retiraron.

En 1.762 España entró en la guerra de los Siete Años, perdiendo en ella La Habana. En San Agustín se comenzaron entonces a reforzar las defensas sustituyendo el rebellín del castillo por otro más grande, que no se terminó por la noticia al año siguiente de que La Florida había sido cedida a los ingleses a cambio de La Habana.

Durante los años venideros muchos colonos españoles tomarían la decisión de trasladarse a las posesiones españolas cercanas, principalmente a Cuba, ya que el cambio en los hábitos, costumbres, religión, ... fueron muy radicales. Otros mantuvieron viva la esperanza de recobrar la soberanía en la península y permanecieron en sus tierras.

Esta se mantuvo en manos británicas durante 21 años. En este periodo estalla la guerra de la independencia norteamericana, manteniéndose los ingleses de La Florida leales a su rey. Mientras España prestaba su ayuda a los americanos.

La Conquista de la zona occidental de La Florida por fuerzas españolas mandadas por Bernardo de Gálvez, gobernador de Luisiana, aseguró la devolución de todo el territorio en la paz de 1.783.

San Agustín permaneció bajo soberanía española hasta 1.821, año en que por común acuerdo se transfirió Florida a los Estados Unidos de América.

AdelantadoEl 17 de Septiembre de 1.574, muere Pedro Menéndez. No pudo cumplir aquel deseo que dejara escrito: "Despues de la salvación de mi alma, nada hay que yo desee más que estar en la Florida al fin de mis días". El Adelantado falleció en Santander, cuando se disponía a tomar el mando de la desafortunada "Armada Invencible" que Felipe II envió contra Inglaterra en auxilio de los católicos Irlandeses y de María Estuardo cruelmente recluida por la Reina Isabel.

Parece que la providencia significó de antemano el desastroso final de aquella flota, al morir el experto capitán pocos días antes de hacerse a la vela la poderosa armada que debía conducir a la victoria. Treinta y dos años sirvió Pedro Menéndez de Avilés como capitán de las armadas reales, su extraordinaria valía era muy respetada en la corte, y los gobernantes consultaban su parecer en todas las cuestiones militares sin encontrar a su muerte consejero tan experimentado que pudiese sustituirle. Felipe II, que con tacto exquisito siempre eligió a sus servidores, quiso honrar la figura de Menéndez, tan amante de la gloria real, mandando retratarlo como a uno de los más insignes hombres de su época, colocando su retrato en la galería de Palacio.

Pocos días antes de su muerte, dejó dispuesto en su testamento que le enterrasen en la villa de Avilés en la Iglesia de San Nicolás, donde ya reposaban los restos de sus antepasados.

"Sepan cuantos esta carta de y lo que él contenido vieren, como yo, Pedro Menéndez de Avilés, Adelantado de las provincias de la Florida y Capitan General dellas (...)estando enfermo, aunque sano de juicio natural (...) otorgo é conozco que hago y ordeno este mi testamento o codicilo, en la manera siguiente:(...)Mando que quando la voluntad de Jesucristo Redentor y Salbador nuestro fuere servido de me llevar de esta vida, si muriere en la villa ó puerto de la villa de Santander, donde al pressente estoy en la pressente Armada, de que soy, en nombre de S. M., del Rey Don Felipe, mi señor, Capitan General, ó en otra qualquier parte, que mi cuerpo sea llevado á la villa de Avilés, y allí sea sepultado en la Iglesia de Sant Nicolás, donde estan sepultados mis antepasados.

Mando que mis cabeçaleros; dependan en mi cumplimiento de mi ánima (...) y en la iglesia de Sant Nicolás de la villa de Avilés, en missa y sacrificios por mi ánimaé de mis antepasados, hasta en quantidad de 400 ducados de oro(...)

Para cumplir é pagar este mi testamento, é las mandas é legados en él contenidos, dé por mis caveçaleros al señor don Diego de Maldonado y á Juan Menéndez de Recalde y á Juan de Escalante, vecinos y estante de esta villa de Santander, é Luis Gonzalez de Oviedo, vecino de Oviedo, y Hernando de Miranda, mi hierno, vecino de Avilés."(...)

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Para cumplir su mandato, a los pocos días de su fallecimiento, en una caja de madera y amortajado en un hábito blanco con la cruz de la Orden de Santiago, fue embarcado el cadáver del hidalgo asturiano, acompañándole en esta última travesía su familia, amigos y gran número de militares que habían servido a sus ordenes. Pero sobrevinieron esos días tales borrascas en el mar Cantábrico que sin poder llegar al puerto de su villa natal el barco hubo de arribar en Llanes.

En la iglesia de esa villa fueron depositados los restos del Adelantado, celebrándose en ella las exequias y ceremonias militares que le brindaron los capitanes y soldados que le acompañaban.

Allí permaneció hasta el nueve de noviembre de 1.592, fecha en la que el Canónigo de Oviedo, Tirso de Avilés, levantó acta de la traslación del cadáver desde esa villa a la de Avilés, siendo depositado en la entones iglesia del Convento de San Francisco, encerrado en un sepulcro al lado del evangelio. Por diversas vicisitudes pasaron más de 300 años hasta que se cumpliera completamente la voluntad de Don Pedro Menéndez. El 8 de Agosto de 1.924 se produjo el traslado de los restos del Adelantado de la Iglesia de San Francisco a la antigua Iglesia de San Nicolás. Los actos, cargados de solemnidad, contaron con la participación de los representantes de la Florida, el juez de San Agustín, el Coronel McWillian, el embajador norteamericano en España Mr. Moore y varios senadores. La comitiva local encabezada por el alcalde de Avilés, José Antonio Rodríguez se completó con la presencia del General Zubillaga en representación del Rey Alfonso XIII, y el Capitán General Alvarez de Manzano.

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Desde entonces reposa Don Pedro Menéndez de Avilés en un pequeño sepulcro obra del mismo autor que años antes realizara la escultura en su honor. Sobre el sepulcro esta esculpida un ancla cubierta con la española y el escudo de la familia, al lado, en una losa, reza la siguiente inscripción:

AQVI IAZE SEPVLTADO EL MVI YLVSTRE CAVALLERO PEDRO MENE Z DE AVILES NATVRAL DESTA VILLA ADELANTADO DE LAS PROVINCIAS DE LA FLORIDA COMENDADOR DE SANTA CRUZ DE LA ÇARÇA DE LA ORDEN DE SANTIAGO Y C N GEN AL DEL MAR OCCEANO Y DE LA ARMADA CATOLICA QUE EL SEÑOR FELIPE 2.º JVNTO EN SAMTANDER CONTRA YNGLATER A EN EL AÑO 1574 DONDE FALLECIO A LOS 17 DE SEPTIEMBRE DEL DICHO AÑO SIENDO DE EDAD DE 55 AÑOS.

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