Gauson


La Guerra de los Astures del año 25 a.c. y la batalla de Lancia. Las fronteras ocupadas por las tribus astures en tiempo de su guerra contra Roma eran: por el Oeste, el río Navia, probablemente hasta su nacimiento; de aquí, el limite iría hacia el curso alto del Sil, para seguir después el río Tera, afluente del Esla, y continuar por éste y el Duero, aproximadamente hasta Cistierna, atravesando los altos vallecillos leoneses. Por el Este, la frontera corría con el Sella, hasta ganar la cordillera, y seguía por ella hasta Cofiñal. Por el Norte, las aguas del mar eran sus fronteras. La zona Nordeste de la Asturias actual, es decir, a partir del río Sella, estaba ocupada por los cántabros, que extendían después sus dominios fuera ya de los limites de la provincia.

El nombre de astures parece que procede de la denominación de los pueblos que habitaban los alrededores del río Astura, el cual, a pesar de algunas divergencias poco fundadas, se cree corresponde al Esla. Durante su dominación, los romanos dieron este nombre a todos los pueblos de la misma etnia que iban encontrando en su camino hacia el Norte, aunque vivieran ya lejos del río, e hicieron de estas comarcas una demarcación jurisdiccional, el Conventus Asturum, de la provincia Tarraconense, dividiéndolo en dos zonas: Al Norte de la cordillera los Astures Transmontanos, y al Sur, los Astures Augustanos. Correspondiendo estas divisiones respectivamente a las actuales regiones de Asturias, y León.

El último solar hispano dominado por los romanos fue el ocupado por estos pueblos, tras una guerra larga y difícil. Con estas guerras (29 al 19 a.c.), empiezan las noticias detalladas por los historiadores (Dion Casio, Floro, y Orosio principalmente).

Refiriéndose al año 25 a.c. Floro dice cómo los astures por entonces habían bajado de sus nevadas montañas con un ejercito formidable; y, lejos de atacar temerariamente, acamparon junto al río Astura y dividieron su ejército en tres columnas con el propósito de caer al mismo tiempo sobre otros tantos campamentos romanos; la ciudad de Brigaecium avisó a los enemigos de las intenciones de los astures y, gracias a esta traición, fueron sorprendidos y derrotados por el general Plubio Carisio. Los astures se refugiaron en la fortificada ciudad de Lancia. El legado de Lusitania, de nuevo Carisio, atacó y tomo esta ciudad, la más importante de los astures, según Dion Casio, gracias a que después de un largo asedio sus habitantes y defensores se hubieron rendido; pero no la destruyó, dejándola como testimonio de su victoria.



Importancia y carácter de la batalla de Lancia.


Antes de la guerra del año 26 a.c., los astures como enemigos de Roma, no aparecen mencionados, solo se habla de la insumisión de los “Pueblos del Norte”. El año 29 a.c. fue el primer año de la guerra, cuya única fuente es Dion Casio. Se encontraba al mando de toda Hispania el procónsul Statilio Tauro. Las acciones de este debieron ser bastante infructuosas porque las hostilidades continuaron al año siguiente estando las tropas bajo el mando de Calvisius Sabinus. Lo mismo debió suceder en el año 27 a.c., hallándose al frente de las tropas el procónsul Sexto Apuleyo. Evidentemente, los pueblos del Norte proseguían irreductibles, por lo que los triunfos ex Hispania eran más ficticios que reales. Ante la ineficacia de las operaciones consulares contra los pueblos del Norte de la Península, en el año 26 a.c. el mismo emperador Augusto decidió tomar parte en la guerra, como a continuación nos lo relata el historiador romano Orosio:

"En el año 726 de la fundación de la ciudad (Roma), siendo cónsules el emperador Augusto por sexta vez y Marco Agripa por segunda vez, entendiendo que a poca cosa se reduciría lo hecho en España durante doscientos años si permitía que los cántabros y los astures, los dos pueblos más fuertes de España, se portasen a su albedrío, (Augusto) abrió las puertas del templo de Jano y salió en persona hacia España con su ejército".

El texto de Orosio continua relatando las operaciones llevadas a cabo por el emperador mismo o bajo sus ordenes, sus operaciones contra Atica, ciudad cántabra, el Mons Vindius, tambien en Cántabria, y las operaciones contra los galaicos que se encontraban en pie de guerra y fueron derrotados en el normal">Mons Medulius. Concluye su relato hablando de la batalla de Lancia y finaliza diciendo:

"Concedió César este honor a la victoria sobre los cántabros: ordena que se cerrasen entonces también las puertas del templo de la guerra. Y así, la segunda vez por César y la cuarta desde la fundación de la ciudad, se cerró el templo de Jano".

Como se puede apreciar en la intervención del emperador mismo y en el hecho de que se cerraran las puertas del templo, a diferencia de las demás victorias, esta si debió ser decisiva en la guerra, al menos en cuanto respecta a los astures, porque en el futuro continuarán tomando parte muy activa en la guerra contra Roma pero ya no como un pueblo que busca repeler al invasor y conservar su libertad, sino como un pueblo que lucha ahora por liberarse del yugo extranjero, cosa que podemos apreciar en las fuentes clásicas. Esto nos indica que a partir de la batalla de Lancia los astures fueron sometidos a Roma, o al menos así lo consideraron los romanos; el ejército de guerra astur fue derrotado en Lancia y con ello concluyó lo que los mismos astures debieron ver como: "Una guerra para detener el avance de los foriatos romanos".



¿Quienes eran los Astures y los Romanos que pelearon en Lancia?


Las ruinas de Lancia se encuentran en el actual León, es decir, la batalla se llevó a cabo en la Asturias Augustana, en el cerro de Lance, junto al pueblo de Villasabariego, entre los ríos Porna al Oeste y Esla al Este. La batalla debió haber sucedido en el año 25 a.c., porque Floro, dice que los astures bajaron de montañas con nieve (montibus nievis). Como las montañas del valle superior del Esla (Astura), por el cual bajaron, tienen nieve tan solo entre otoño y primavera, y es poco probable que los astures empezaran la guerra en otoño (recordemos que la costumbre indoeuropea era iniciar las guerras en primavera) éste ataque debe corresponder a la primavera del año 25 a.c.

El arqueólogo alemán Adolf Schulten, proporciona cierta descripción de las ruinas de Lancia en su libro "Los Cántabros y Astures y su guerra con Roma":

"Visité el lugar en 1.923 y vi que la ciudad tenía una extensión de 1.000 metros Norte a Sur y de 200-500 de Este a Oeste, siendo bien patente una calle empedrada que cruza la ciudad en la primera de aquellas direcciones y muchos restos romanos, tales como tejas planas y curvas, mármoles, estuco pintado, monedas etc. El señor Blázquez emprendió una pequeña excavación. Lancia era más grande que Bergidum y, según Dion, la más importante ciudad de los astures".

Y en cuanto a los campamentos romanos que los astures tenían planeado atacar, es claro que estaban en la región de Brigaecium. No sabemos a que tropa correspondían. Desde luego no a las tres legiones IV, VI, X, que por aquel tiempo tomaban parte en la guerra, porque la IV se quedó en Cantabria, donde aun permanecía en tiempos de Tiberio, y la VI y X estaban en este tiempo en Galicia. Más bien los tres campamentos debieron ser de cohortes, como la Cohors V Gallorum, cuyo campamento se ha encontrado en esta región.

Podemos suponer que el ejército astur derrotado en ella era una coalición de tribus Astures Transmontanas y Augustanas, que se desplazó hasta la región buscando atacar los campamentos romanos y expulsar a sus ocupantes que amenazaban con invadir tierras astures.

Si bien las legiones romanas posiblemente no alcanzaron el territorio que conforma la actual Asturias, es decir, la Asturias Transmontana, esta si fue sometida por Roma, porque la anexión de la zona al Imperio se encuentra evidenciada por hallazgos de cultura material romana que se localizan en casi todos los consejos asturianos y que van desde grandes obras arquitectónicas como las Termas del Campo de Valdés en Gijón ó el hermoso mosaico de la Villa de Memorama, actual Lena, hasta una gran número de "villae" romanas, calzadas, piezas de cerámica, esculturas, monedas, y sobre todo inscripciones en latín, ya que si bien este idioma posiblemente no desplazó al indígena en tiempos de la ocupación romana, si se extendió rápidamente por el territorio asturiano, probablemente por ser de fácil escritura.

Todo lo cual, indica que si la actual Asturias fue sometida, fue sometida desde fuera, es decir, en una batalla llevada a cabo fuera del territorio Transmontano, muy posiblemente, la de Lancia, lo cual es una evidencia más de que en dicha batalla tomaron parte guerreros Transmontanos.



Apéndice sobre la posible penetración romana en el actual territorio asturiano.


No poseemos referencias directas, por las fuentes, de ningún combate desarrollado en el territorio actual de Asturias. Se pueden manejar ciertas hipótesis más o menos lógicas pero difíciles de demostrar por el momento.

En el año 26 a.C. alguna de las tres columnas que atacaron Cantabria pudo llegar al territorio asturiano, bien penetrando por los bordes de los Picos de Europa hasta alcanzar la costa, o bien avanzando por el Nansa hasta la zona de Ribadesella. Para confirmar la hipótesis de una temprana llegada al mar a través de la región central de Asturias sería necesario disponer de testimonios arqueológicos que la avalasen. Los hallazgos cerámicos romanos más antiguos corresponden a las cerámicas campanienses de la Campa Torres de Gijón, que podrían ser indicio de una primera presencia, pero vinculada a contactos costeros de carácter comercial. Sin embargo, otros materiales como las monedas de Augusto y Agripa o la terra siguillata aretina indican una ocupación del castro desde mediados y finales del siglo I a.C. Teniendo en cuenta esta documentación, puede pensarse en una ocupación romana pero más bien de carácter comercial, porque resulta muy poco probable que las costas de Gijón y del oriente astur pudieran servir como lugar de desembarco de tropas y provisiones, al igual que los inmediatos fondeaderos y puertos cántabros.

Tampoco seria inverosímil, como piensan algunos historiadores, la penetración de la columna occidental a través del valle del Nansa hasta la región de Ribadesella. En cualquier caso, ambas hipótesis propugnan una primera ocupación romana del área centro-oriental de Asturias en el año 26 a.c., pero dado que esto hubiese facilitado mucho el avance romano en futuras guerras, y en realidad este encontró dificultades a cada paso, esto parece muy poco probable.

Sin embargo, éste panorama ha cambiado radicalmente desde el año 2.004 en que comenzaron las exploraciones en el área cercana a la vía de “La Carisa”, en las cuales se localizaron los restos de un campamento militar romano y una serie de edificaciones defensivas levantadas por los indígenas con el fin de frenar el avance invasor, entre la cuales destaca una muralla de grandes proporciones, 400 metros de largo por cinco de alto; su construcción está datada en el año 25 a.c. y por los hallazgos realizados puede asegurarse que la lucha por ambos bandos fue a cual más encarnizada. Las investigaciones arqueológicas que actualmente siguen su curso revelarán más datos al respecto y será posible definir mejor la situación y contexto de dichas defensas. Cabe mencionar que después de dicho hallazgo se han encontrado otras murallas indígenas de carácter defensivo edificadas aparentemente contra la invasión romana en diversos lugares del Principado.

En un somero análisis realizado sobre la muralla de La Carisa y las demás que han sido localizadas recientemente, tenemos los siguientes datos:
  • La lógica militar y el sentido común imponen escoger posiciones fuertes para la defensa, que minimicen el número de efectivos para sostenerlas y maximicen las dificultades del enemigo para asaltarlas, independientemente de la disponibilidad de fuerzas.
  • En el aparato defensivo dispuesto por los astures previsiblemente se planteó esta muralla, defendida por varios centenares de guerreros con el fin de evitar la marcha cresteante de las legiones, que hacía difícil atacarlas.
  • El resto de las fuerzas debía evitar que el ejército romano se desplegara y flanquease la muralla en un ataque muy difícil sobre terreno desigual.
  • Otras fracciones o tribus defenderían el resto de los pasos, en La Mesa y quizá en Leitariegos, o lo cual nos puede dar muy fácilmente un recuento de varios miles de individuos.
  • En cuanto a la edad de la muralla no se tienen más datos salvo que estaba allí cuando subieron las legiones, ya que conserva restos de zapa legionaria y un almacén de piedras de honda.
  • De acuerdo a lo que se ha podido investigar hasta el momento, se dice que la penetración de las legiones romanas por éste paso estratégico que es La Carisa y la consiguiente defensa de los astures transmontanos se efectuaría posteriormente a la caída y derrota de Lancia a manos de Carisio, es decir, que posiblemente los romanos querrían entrar en la Asturias Transmontana para “terminar” el trabajo de pacificación de los astures comenzado en Lancia, y los guerreros transmontanos, los que hemos de suponer se habían quedado en su tierra en caso de que los efectivos enviados contra los tres campamentos romanos fuesen derrotados, intentarían a su vez evitar la entrada de los invasores en sus tierras en vista de que su derrota en el valle y expulsión definitiva de tierras astures había sido imposible. En cualquier caso, la batalla de Lancia habría sido la decisiva tanto para un bando como para el otro, y la posterior invasión romana a tierras del actual Principado sólo una consecuencia de ello.



¿Quien fue Gausón?


Sobre el caudillo de los astures en la guerra contra Roma, o sea Gausón, son verdaderamente escasos los datos que se tienen, lo cual resulta una lástima porque su figura en efecto debió ser importante. Tan solo en la "Gran Enciclopedia Asturiana", encontramos lo siguiente:

"En la lucha por la independencia contra los romanos, se cita, en Lusitania, a Viriato, y en Cantabria, a Corocota. Hay muy pocas noticias sobre el caudillo de los astures, llamado Gausón. Lo mencionan en la antigüedad historiadores como Dion Casio, Floro, Livio, Liciniano, Plinio y Ptolomeo. Pero, entre todos, aportan escasos datos.

Se sabe que tomó parte muy activa, dirigiendo a los astures, en las guerras de los años 29 y 27 a. de C.; sobrevivió a la guerra del año 26. Orosio dice que los cántabros resistieron más en la guerra, y esto da motivo para suponer que el caudillo astur Gausón, fue víctima de una emboscada y crucificado para escarmiento de los restantes astures. Otros autores manifiestan que tomó parte activa en la defensa de Lancia y que pereció en dicha ciudad. De su existencia no cabe la menor duda, pues se ha encontrado una inscripción mural en la que se atestigua:

O nobiles et supervi astures, quos romani vincere vix potuere, liset Gauson superato.

¡Oh nobles y soberbios asturianos, a quienes los romanos apenas pudieron vencer, aún después de vencido Gausón.!

También se dice que, en reconocimiento de su heroísmo, los mismos romanos erigieron un pequeño obelisco en Tarragona, dedicado al genio de la raza astur, con estas letras:

Genio Conventus Asturiencis

Respecto a su procedencia, unos dicen que había nacido junto al Cabo Peñas y que de su nombre viene el nombre de Gozón, que significaría "Castillo de Gauzón"; otros, en la montaña de Proaza, donde existe el nombre de Gaucín y más tarde se elevaría un castillo. Que era astur transmontano lo asegura Plinio."

Tristemente, y contrario a lo que consigna la Gran Enciclopedia Asturiana, en los documentos de Dion Casio, Floro, Livio, Liciniano, Plinio y Ptolomeo no aparece ninguna mención al héroe ni se dispone de dato alguno sobre la mencionada inscripción mural ni sobre el obelisco erigido en Tarragona. Aparentemente, estos datos los obtuvo la mencionada enciclopedia del libro “Historia de las antigüedades y cosas memorables del Principado de Asturias”, escrito en torno a 1.613 por el célebre padre Luis Alfonso de Carvallo, nacido en un arrabal de Cangas de Tineo, el barrio de Entrambasaguas, en 1.571, y fallecido el 2 de febrero de 1.635 en el colegio de la Compañía de Jesús en Villagarcía de Campos (Valladolid).

En dos páginas de su libro menciona el Padre Carvallo al antiguo y misterioso caudillo, junto a otros dos de la misma guerra no menos sombríos a los que llama respectivamente Astur y Liranto. La primera mención procede de la página 36 de su obra, “Parte I. Título IV.”, donde habla de las tres columnas en que se dividió el ejercito de los astures para atacar otros tantos campamentos romanos, para posteriormente hablar de los jefes de cada una de éstas divisiones, datos cuyas fuentes actualmente se han perdido y que se desconoce de donde obtuvo el prelado:

“Congregados, pues, los nuestros en la rivera de éste Río, tuvieron su consejo, sobre la orden que habían de tener para desbaratar los intentos con que iban los Romanos, y cómo tuvieron aviso que trataban de entrar en Asturias repartidos en tres partes, acordaron de repartir su gente en otras tres partes, y que cada cual saliese por la suya a buscar a los contrarios a las gargantas, y angosturas de los Valles por donde habían de entrar, a resistirles, y estorbarles el paso, y no les consentir entrar a lo llano de la Provincia.”

Hasta aquí, el texto coincide más o menos con las fuentes. En el Epitoma de la Historia de Roma, escrita por Floro, se lee:

“Los astures por este tiempo descendieron con un gran ejército de sus nevadas montañas. Y no era a ciegas que aquellos bárbaros emprendían este ataque, sino que poniendo su campamento junto al río Esla, dividiendo el ejército en tres columnas, se preparan para atacar a un mismo tiempo los tres campamentos romanos”.

Y posteriormente el Padre Carvallo continúa:

“Con uno de estos ejércitos acudió hacia la parte de Cangas de Onís, y Valle de Renazo un Capitán llamado Liranto, ó Loranto, y a la parte de Cangas de Tineo otro Capitán llamado Astur, que tan antiguo como esto parece ser en Asturias el nombre de Astur, de donde se derivan los Ansures, ó Anzures, de quien vienen tan ínclitas familias de España; y a un parece haber quedado el nombre Astur, de los primero habitadores de esta tierra, pues en su lengua quiere decir Bienaventurado, o Aflechador.

El otro Tercio parece se quedó en la rivera de aquel Río, y con el fortísimo Capitán Gausón, que debía de ser el general de ésta guerra, y plantó allí sus Reales, para esperar al General de los Enemigos, que venía derecho a la Ciudad de Lancia, y era aquel el pasaje del Río, por donde había de venir. De esta división de la gente en tres partes, para recibir las tres en que venía repartido el Ejército Romano, hacen muy particular mención Lucio Floro, y Orosio alabando al buen consejo que tomaron pero el nombre de estos tres Capitanes solo lo hallé en una cláusula que el Maestro Custodio trasladó de Lotario, libro antiguo que tenía en su libraría, y para los curiosos me pareció trasladarla aquí:

Astures vero, quoniam tres Legatos, videlicét Carisium, Antistium, Firmium com Legionibus fuis in triamma divisos adventare audierant, rutotam Provinciam repente caperent; tribus aqué aminibus instrutis Vallimigressibus, in gentes bostium copias excipere moliti sunt, itaque ad Recarum Loranto; ad montes Ebraseos Assuromissis; fortissimus Dux Gauson a Lancia discedens ad flumen Asturum in fatis munitus efi; rundé paruis presidis propter angustias; flumixum ¿feuces? Bostibus iter ad Lamceam ipedire, interclusis facile ladere poterat.

En todo lo demás va casi trasladando a Lucio Floro, y Orosio, y Sabélico”.

Y tiene razón, salvo lo tocante a esos caudillos, el resto lo podemos encontrar en las fuentes comunes de consulta para éste tema. Volverá a hablar de Gausón en la página 42 de su libro, “Parte I. Título IV.”, al referirse a las ruinas de una fortaleza romana llamada Castillo de Tudela, construida según él para controlar a los pueblos conquistados y localizada “en un altísimo collado sobre la rivera del Nalón, enfrente del collado donde estaba la Ciudad de Lancia”, de las cuales dice lo siguiente:

“En estos (restos del Castillo de Tudela), dicen hombres curiosos, y el Canonigo Tirso de Avilés, que se halla una piedra con estas letras:

O nobiles, supervi Astures, quos romani vincere vix potuere, licét Gausone superato

O nobles Asturianos, y soberbios, a quienes apenas pudieron vencer los Romanos, aun después de vencido Gausón”.

Así pues, después de haber leído estos vagos testimonios sobre el personaje, surge la inquietante pregunta sobre su existencia, ¿leyenda o historia?, ¿mito o realidad?... en todo caso éste caudillo es tan real cómo el rey Arturo de Nennius o el de Geofrey de Monhmouth, el Pelayo de la Crónica Albeldense, o el Ossian de MacPherson, todos ellos padecen de la que podríamos llamar “maldición del héroe celta”, condenado a permanecer siempre perdido entre la historia y la leyenda y sin un reconocimiento que enaltezca a su memoria cual se merece.



Aproximación a la figura y carácter del personaje:


La primera pista para darnos una idea más clara del papel desempeñado por Gausón en la guerra, la encontramos en un hecho lingüístico bastante curioso. La lista de nombres de persona que existieron en Asturias en la época prerromana ha llegado hasta nosotros a través de las inscripciones de las lápidas romanas principalmente, aunque la mayoría de los nombres son indígenas y se pueden enumerar más de 200. Curiosamente, de ellos ninguno o casi ninguno ha perdurado hasta la actualidad, es decir, ya los asturianos no utilizan esos nombres, cosa que no ha sucedido con el de Gausón, que aún es bastante común en Asturias y en otras regiones del Norte de España ya sea como nombre propio o como apellido.

Sabemos por obras literarias, que los antiguos celtas difícilmente distinguían entre un héroe nacional o un dios; como Caracatos y Cassivellauno que pasaron a la mitología galesa como dioses-héroes y que en realidad fueron personajes históricos de la guerra contra Roma.

A la llegada del cristianismo, los héroes pasaron da ser dioses a santos, que por supuesto aún hoy no son aceptados por la Iglesia Católica, tal es el caso de San Vortigem, en Inglaterra, o del San Pelayo español, que si bien está reconocido por la Iglesia, su historia presenta un extraño parecido con la del Pelayo de la Crónica de Alfonso III.

Así pues, volviendo a Gausón, si tomamos en cuenta que para los celtas el héroe nacional recibía en su memoria el trato de un dios, muy similar a un santo cristiano, esa sería la explicación de porque hombres como Gausón o incluso Viriato, legaron su nombre hasta nuestros días. Éste hecho ya nos habla de la importancia que para su pueblo debió tener Gausón.



Gausón, ¿un "caudillo consagrado"?


De acuerdo a los datos proporcionados por la enciclopedia asturiana y el Padre Carvallo, y a la importancia que debió tener el caudillo Gausón, lo más posible es que halla estado presente en la batalla de Lancia. Como vemos, el ejercito astur provenía de los montes del río Astura, es decir, salía de León, y lo más lógico sería pensar que lo formaban guerreros augustanos, pero los datos y nombres de lugares aportados por Carvallo, nos hacen casi estar seguros de que el ejército astur que planeaba atacar los tres campamentos romanos, se integraba por una coalición entre guerreros transmontanos y augustanos.

El ataque a dichos campamentos debió parecer decisivo a los astures que planeaban efectuarlo, ya que de lograr su objetivo, hubiesen expulsado a los romanos de tierras astures. Además, para que una coalición de tribus célticas se formara, su objetivo debía ser en verdad transcendente, ya que los celtas eran pueblos muy orgullosos, insumisos; cada jefe se sentía el más poderoso de la tierra y no aceptaba fácilmente el mando de otro sobre si, las coaliciones de pueblos celtas se formaron solo en casos de emergencia y para hacer maniobras que una sola tribu o tribus separadas no podrían conseguir. Veamos el caso de Vercingetorix en la Galia (Francia) y el de Viriato en Lusitania (Portugal) e Hispania.

Desde que fuera llamado a las Galias por los eduos en el año 60 a.c., el general romano Julio César se había dedicado a consolidar su conquista en éstas, derrotando una tras otra a las tribus galas, como los Belgas, o los Helvecios cuyos hombres, mujeres y niños fueron masacrados en el puente Genava. Para el año 54 a.c. Julio César era ya el amo y señor de las Galias, o al menos así lo creía, porque los galos tenían otros planes; la tribu de los Carnutos propuso declarar la guerra nacional, en su bosque se reunió la asamblea de los druidas, estos predijeron el triunfo de la guerra sagrada por la independencia y eligieron un jefe al que siguieron casi todas las tribus galas en la guerra, Vecingetorix.

El caso de Viriato en Lusitania es bastante parecido, según nos dice el romano Apiano, tras la matanza a traición de millares de lusitanos llevada a cabo por el pretor Sulpicio Galba en el año 150 a.c., los lusitanos se prepararon para la venganza y en el año 147 a.c. 10.000 guerreros lusitanos invadieron la Turdetania, territorio controlado por Roma; que si bien formaban una coalición de tribus, ésta no tenía un jefe único sino que cada contingente era dirigido por un jefe distinto, lo que los llevó a una terrible derrota a manos del pretor Cayo Vetilio quien cercó a los supervivientes en un poblado cercano; todo parecía perdido cuando un jefe se ofreció a conducirlos a la victoria si se ponían bajo sus ordenes, era Viriato, la suerte se invirtió y Cayo Vetilio murió a manos de los lusitanos y su ejército fue aniquilado. Se sabe por las fuentes romanas que poco tiempo después, Viriato fue "consagrado" jefe de todos los guerreros lusitanos y condujo a la guerra contra Roma la más grande coalición de tribus hispanas que jamas se hubiera visto ni se volvería a ver.

Así pues, si Gausón, al que el Padre Carvallo llama “el fortísimo Capitán Gausón, que debía de ser el general de esta guerra”, para distinguir su condición de la de los otros dos jefes Astur y Liranto, y al cual el misterioso escrito romano llama “Dux Gauson” con la misma intención, en efecto dirigió una coalición de tribus astures en la guerra contra Roma, debió casi seguramente de llevar el rango de un caudillo sagrado, que era también conferido a los jefes de dichas coaliciones tribales porque como ya dijimos era difícil que otros se pusieran bajo su mando si no los veían como algo superior a ellos y lo único superior para un jefe celta eran los dioses, así pues, eran prácticamente proclamados divinidades. Tomando en cuenta la importancia que según la inscripción de Tudela los mismos romanos confirieron a Gausón como jefe de los astures, dado que incluso vieron como sorprendente que estos siguieran la guerra una vez derrotado Gausón, es casi seguro que a Gausón le hallan sido conferidos sus hombres dichos atributos sagrados, ahora bien, para mayor semejanza con los antes citados jefes, su nombre también denotaba realeza y fortaleza.
VOLVER ARRIBA