Gauson
La Guerra de los Astures del año 25 a.c.
y la batalla de Lancia. Las fronteras ocupadas por
las tribus astures en tiempo de su guerra contra Roma eran:
por el Oeste, el río Navia,
probablemente hasta su nacimiento; de aquí, el limite iría
hacia el curso alto del
Sil, para seguir después el río
Tera, afluente del Esla,
y continuar por éste y el Duero,
aproximadamente hasta Cistierna,
atravesando los altos vallecillos leoneses. Por el Este, la
frontera corría con el Sella,
hasta ganar la cordillera, y seguía por ella hasta Cofiñal.
Por el Norte, las aguas del mar eran sus fronteras. La zona
Nordeste de la Asturias actual, es decir, a partir del río Sella, estaba
ocupada por los cántabros, que extendían después sus dominios
fuera ya de los limites de la provincia.
El nombre de astures
parece que procede de la denominación de los pueblos que
habitaban los alrededores del río Astura,
el cual, a pesar de algunas divergencias poco fundadas, se
cree corresponde al
Esla. Durante su dominación, los romanos dieron este nombre
a todos los pueblos de la misma etnia que iban encontrando en
su camino hacia el Norte, aunque vivieran ya lejos del río, e
hicieron de estas comarcas una demarcación jurisdiccional, el
Conventus Asturum,
de la provincia Tarraconense,
dividiéndolo en dos zonas: Al Norte de la cordillera los
Astures Transmontanos, y al Sur, los
Astures Augustanos. Correspondiendo estas divisiones
respectivamente a las actuales regiones de Asturias,
y León.
El último solar hispano
dominado por los romanos fue el ocupado por estos pueblos,
tras una guerra larga y difícil. Con estas guerras (29 al 19
a.c.), empiezan las noticias detalladas por los historiadores
(Dion Casio, Floro,
y Orosio principalmente).
Refiriéndose al año 25
a.c. Floro dice
cómo los astures por entonces habían bajado de sus nevadas
montañas con un ejercito formidable; y, lejos de atacar
temerariamente, acamparon junto al río
Astura y dividieron su ejército en tres columnas con el
propósito de caer al mismo tiempo sobre otros tantos
campamentos romanos; la ciudad de Brigaecium
avisó a los enemigos de las intenciones de los astures y,
gracias a esta traición, fueron sorprendidos y derrotados por
el general Plubio
Carisio. Los astures se refugiaron en la fortificada
ciudad de Lancia. El legado de Lusitania, de nuevo
Carisio, atacó y tomo esta ciudad, la más importante de los
astures, según Dion
Casio, gracias a que después de un largo asedio sus
habitantes y defensores se hubieron rendido; pero no la
destruyó, dejándola como testimonio de su victoria.
Importancia y carácter de la batalla de Lancia.
Antes de la guerra del año
26 a.c., los astures como enemigos de Roma, no aparecen
mencionados, solo se habla de la insumisión de los “Pueblos
del Norte”. El año 29 a.c. fue el primer año de la
guerra, cuya única fuente es Dion
Casio. Se encontraba al mando de toda Hispania el
procónsul Statilio
Tauro. Las acciones de este debieron ser bastante
infructuosas porque las hostilidades continuaron al año
siguiente estando las tropas bajo el mando de Calvisius
Sabinus. Lo mismo debió suceder en el año 27 a.c.,
hallándose al frente de las tropas el procónsul Sexto
Apuleyo. Evidentemente, los pueblos del Norte proseguían
irreductibles, por lo que los triunfos ex Hispania eran más
ficticios que reales. Ante la ineficacia de las operaciones
consulares contra los pueblos del Norte de la Península, en el
año 26 a.c. el mismo emperador Augusto
decidió tomar parte en la guerra, como a continuación nos lo
relata el historiador romano Orosio:
"En el año 726 de la fundación de la ciudad
(Roma), siendo cónsules el emperador Augusto por sexta vez y
Marco Agripa por segunda vez, entendiendo que a poca cosa se
reduciría lo hecho en España durante doscientos años si
permitía que los cántabros y los astures, los dos pueblos más
fuertes de España, se portasen a su albedrío, (Augusto) abrió
las puertas del templo de Jano y salió en persona hacia España
con su ejército".
El texto de Orosio continua relatando las operaciones llevadas a cabo
por el emperador mismo o bajo sus ordenes, sus operaciones
contra Atica, ciudad cántabra, el Mons
Vindius, tambien en Cántabria, y las operaciones contra
los galaicos que se encontraban en pie de guerra y fueron
derrotados en el normal">Mons Medulius.
Concluye su relato hablando de la batalla de Lancia y finaliza diciendo:
"Concedió César este honor a la victoria sobre
los cántabros: ordena que se cerrasen entonces también las
puertas del templo de la guerra. Y así, la segunda vez por
César y la cuarta desde la fundación de la ciudad, se cerró el
templo de Jano".
Como se puede apreciar en la intervención del emperador mismo
y en el hecho de que se cerraran las puertas del templo, a
diferencia de las demás victorias, esta si debió ser decisiva
en la guerra, al menos en cuanto respecta a los astures,
porque en el futuro continuarán tomando parte muy activa en la
guerra contra Roma pero ya no como un pueblo que busca repeler
al invasor y conservar su libertad, sino como un pueblo que
lucha ahora por liberarse del yugo extranjero, cosa que
podemos apreciar en las fuentes clásicas. Esto nos indica que
a partir de la batalla de Lancia
los astures fueron sometidos a Roma, o al menos así lo
consideraron los romanos; el ejército de guerra astur fue
derrotado en Lancia y con ello concluyó lo que los mismos astures
debieron ver como: "Una guerra para detener el avance de los
foriatos romanos".
¿Quienes eran los Astures y los Romanos que pelearon en Lancia?
Las ruinas de Lancia
se encuentran en el actual León, es decir, la batalla se llevó
a cabo en la Asturias
Augustana, en el cerro de Lance,
junto al pueblo de Villasabariego,
entre los ríos Porna
al Oeste y Esla al
Este. La batalla debió haber sucedido en el año 25 a.c.,
porque Floro, dice
que los astures bajaron de montañas con nieve (montibus
nievis). Como las montañas del valle superior del
Esla (Astura),
por el cual bajaron, tienen nieve tan solo entre otoño y
primavera, y es poco probable que los astures empezaran la
guerra en otoño (recordemos que la costumbre indoeuropea era
iniciar las guerras en primavera) éste ataque debe
corresponder a la primavera del año 25 a.c.
El arqueólogo alemán Adolf
Schulten, proporciona cierta descripción de las ruinas
de Lancia en su
libro "Los Cántabros y Astures y su guerra con Roma":
"Visité el lugar en 1.923 y vi que la ciudad
tenía una extensión de 1.000 metros Norte a Sur y de 200-500
de Este a Oeste, siendo bien patente una calle empedrada que
cruza la ciudad en la primera de aquellas direcciones y muchos
restos romanos, tales como tejas planas y curvas, mármoles,
estuco pintado, monedas etc. El señor Blázquez emprendió una
pequeña excavación. Lancia era más grande que Bergidum y,
según Dion, la más importante ciudad de los astures".
Y en cuanto a los
campamentos romanos que los astures tenían planeado atacar, es
claro que estaban en la región de Brigaecium.
No sabemos a que tropa correspondían. Desde luego no a las
tres legiones IV, VI, X, que por aquel tiempo tomaban parte en
la guerra, porque la IV se quedó en Cantabria, donde aun
permanecía en tiempos de Tiberio,
y la VI y X estaban en este tiempo en Galicia. Más bien los
tres campamentos debieron ser de cohortes, como la Cohors V
Gallorum, cuyo campamento se ha encontrado en esta
región.
Podemos suponer que el
ejército astur derrotado en ella era una coalición de tribus
Astures Transmontanas y Augustanas, que se desplazó hasta la
región buscando atacar los campamentos romanos y expulsar a
sus ocupantes que amenazaban con invadir tierras astures.
Si bien las legiones
romanas posiblemente no alcanzaron el territorio que conforma
la actual Asturias, es decir, la Asturias Transmontana, esta
si fue sometida por Roma, porque la anexión de la zona al
Imperio se encuentra evidenciada por hallazgos de cultura
material romana que se localizan en casi todos los consejos
asturianos y que van desde grandes obras arquitectónicas como
las Termas del Campo de Valdés en Gijón
ó el hermoso mosaico de la Villa
de Memorama, actual Lena,
hasta una gran número de "villae" romanas, calzadas, piezas de
cerámica, esculturas, monedas, y sobre todo inscripciones en
latín, ya que si bien este idioma posiblemente no desplazó al
indígena en tiempos de la ocupación romana, si se extendió
rápidamente por el territorio asturiano, probablemente por ser
de fácil escritura.
Todo lo cual, indica que
si la actual Asturias fue sometida, fue sometida desde fuera,
es decir, en una batalla llevada a cabo fuera del territorio
Transmontano, muy posiblemente, la de Lancia,
lo cual es una evidencia más de que en dicha batalla tomaron
parte guerreros Transmontanos.
Apéndice sobre la posible penetración romana en el actual territorio asturiano.
No poseemos referencias
directas, por las fuentes, de ningún combate desarrollado en
el territorio actual de Asturias. Se pueden manejar ciertas
hipótesis más o menos lógicas pero difíciles de demostrar por
el momento.
En el año 26 a.C. alguna
de las tres columnas que atacaron Cantabria pudo llegar al
territorio asturiano, bien penetrando por los bordes de los
Picos de Europa hasta alcanzar la costa, o bien avanzando por
el Nansa hasta la zona de Ribadesella.
Para confirmar la hipótesis de una temprana llegada al mar a
través de la región central de Asturias sería necesario
disponer de testimonios arqueológicos que la avalasen. Los
hallazgos cerámicos romanos más antiguos corresponden a las
cerámicas campanienses de la Campa
Torres de Gijón,
que podrían ser indicio de una primera presencia, pero
vinculada a contactos costeros de carácter comercial. Sin
embargo, otros materiales como las monedas de Augusto y Agripa
o la terra siguillata aretina indican una
ocupación del castro desde mediados y finales del siglo I a.C.
Teniendo en cuenta esta documentación, puede pensarse en una
ocupación romana pero más bien de carácter comercial, porque
resulta muy poco probable que las costas de Gijón
y del oriente astur pudieran servir como lugar de desembarco
de tropas y provisiones, al igual que los inmediatos
fondeaderos y puertos cántabros.
Tampoco seria inverosímil,
como piensan algunos historiadores, la penetración de la
columna occidental a través del valle del Nansa
hasta la región de
Ribadesella. En cualquier caso, ambas hipótesis propugnan
una primera ocupación romana del área centro-oriental de
Asturias en el año 26 a.c., pero dado que esto hubiese
facilitado mucho el avance romano en futuras guerras, y en
realidad este encontró dificultades a cada paso, esto parece
muy poco probable.
Sin embargo, éste panorama
ha cambiado radicalmente desde el año 2.004 en que comenzaron
las exploraciones en el área cercana a la vía de “La
Carisa”, en las cuales se localizaron los restos de un
campamento militar romano y una serie de edificaciones
defensivas levantadas por los indígenas con el fin de frenar
el avance invasor, entre la cuales destaca una muralla de
grandes proporciones, 400 metros de largo por cinco de alto;
su construcción está datada en el año 25 a.c. y por los
hallazgos realizados puede asegurarse que la lucha por ambos
bandos fue a cual más encarnizada. Las investigaciones
arqueológicas que actualmente siguen su curso revelarán más
datos al respecto y será posible definir mejor la situación y
contexto de dichas defensas. Cabe mencionar que después de
dicho hallazgo se han encontrado otras murallas indígenas de
carácter defensivo edificadas aparentemente contra la invasión
romana en diversos lugares del Principado.
En un somero análisis
realizado sobre la muralla de
La Carisa y
las demás que han sido localizadas recientemente, tenemos los
siguientes datos:
- La lógica militar y el sentido común imponen escoger posiciones fuertes para la defensa, que minimicen el número de efectivos para sostenerlas y maximicen las dificultades del enemigo para asaltarlas, independientemente de la disponibilidad de fuerzas.
- En el aparato defensivo dispuesto por los astures previsiblemente se planteó esta muralla, defendida por varios centenares de guerreros con el fin de evitar la marcha cresteante de las legiones, que hacía difícil atacarlas.
- El resto de las fuerzas debía evitar que el ejército romano se desplegara y flanquease la muralla en un ataque muy difícil sobre terreno desigual.
- Otras fracciones o tribus defenderían el resto de los pasos, en La Mesa y quizá en Leitariegos, o lo cual nos puede dar muy fácilmente un recuento de varios miles de individuos.
- En cuanto a la edad de la muralla no se tienen más datos salvo que estaba allí cuando subieron las legiones, ya que conserva restos de zapa legionaria y un almacén de piedras de honda.
- De acuerdo a lo que se ha podido investigar hasta el momento, se dice que la penetración de las legiones romanas por éste paso estratégico que es La Carisa y la consiguiente defensa de los astures transmontanos se efectuaría posteriormente a la caída y derrota de Lancia a manos de Carisio, es decir, que posiblemente los romanos querrían entrar en la Asturias Transmontana para “terminar” el trabajo de pacificación de los astures comenzado en Lancia, y los guerreros transmontanos, los que hemos de suponer se habían quedado en su tierra en caso de que los efectivos enviados contra los tres campamentos romanos fuesen derrotados, intentarían a su vez evitar la entrada de los invasores en sus tierras en vista de que su derrota en el valle y expulsión definitiva de tierras astures había sido imposible. En cualquier caso, la batalla de Lancia habría sido la decisiva tanto para un bando como para el otro, y la posterior invasión romana a tierras del actual Principado sólo una consecuencia de ello.
¿Quien fue Gausón?
Sobre el caudillo de los
astures en la guerra contra Roma, o sea Gausón,
son verdaderamente escasos los datos que se tienen, lo cual
resulta una lástima porque su figura en efecto debió ser
importante. Tan solo en la "Gran Enciclopedia
Asturiana", encontramos lo siguiente:
"En la lucha por la independencia contra los
romanos, se cita, en Lusitania, a Viriato, y en Cantabria, a
Corocota. Hay muy pocas noticias sobre el caudillo de los
astures, llamado Gausón. Lo mencionan en la antigüedad
historiadores como Dion Casio, Floro, Livio, Liciniano, Plinio
y Ptolomeo. Pero, entre todos, aportan escasos datos.
Se sabe que tomó parte muy activa, dirigiendo a
los astures, en las guerras de los años 29 y 27 a. de C.;
sobrevivió a la guerra del año 26. Orosio dice que los
cántabros resistieron más en la guerra, y esto da motivo para
suponer que el caudillo astur Gausón, fue víctima de una
emboscada y crucificado para escarmiento de los restantes
astures. Otros autores manifiestan que tomó parte activa en la
defensa de Lancia y que pereció en dicha ciudad. De su
existencia no cabe la menor duda, pues se ha encontrado una
inscripción mural en la que se atestigua:
O nobiles et supervi astures, quos romani vincere vix potuere, liset Gauson superato.
¡Oh nobles y soberbios asturianos, a quienes los romanos apenas pudieron vencer, aún después de vencido Gausón.!
También se dice que, en reconocimiento de su
heroísmo, los mismos romanos erigieron un pequeño obelisco en
Tarragona, dedicado al genio de la raza astur, con estas
letras:
Genio Conventus Asturiencis
Respecto a su procedencia, unos
dicen que había nacido junto al Cabo Peñas y que de su
nombre viene el nombre de Gozón, que significaría "Castillo
de Gauzón"; otros, en la montaña de Proaza, donde existe el
nombre de Gaucín y más tarde se elevaría un castillo. Que
era astur transmontano lo asegura Plinio."
Tristemente, y contrario a
lo que consigna la Gran Enciclopedia Asturiana, en los
documentos de
Dion
Casio,
Floro,
Livio,
Liciniano,
Plinio y
Ptolomeo
no aparece ninguna mención al héroe ni se dispone de dato
alguno sobre la mencionada inscripción mural ni sobre el
obelisco erigido en Tarragona. Aparentemente, estos datos los
obtuvo la mencionada enciclopedia del libro “Historia de las
antigüedades y cosas memorables del Principado de Asturias”,
escrito en torno a 1.613 por el célebre padre
Luis Alfonso de Carvallo,
nacido en un arrabal de
Cangas de
Tineo, el barrio de Entrambasaguas, en 1.571, y
fallecido el 2 de febrero de 1.635 en el colegio de la
Compañía de Jesús en Villagarcía de Campos (Valladolid).
En dos páginas de su libro
menciona el
Padre Carvallo
al antiguo y misterioso caudillo, junto a otros dos de la
misma guerra no menos sombríos a los que llama respectivamente
Astur y
Liranto.
La primera mención procede de la página 36 de su obra, “
Parte
I. Título IV.”, donde habla de las tres columnas en
que se dividió el ejercito de los astures para atacar otros
tantos campamentos romanos, para posteriormente hablar de los
jefes de cada una de éstas divisiones, datos cuyas fuentes
actualmente se han perdido y que se desconoce de donde obtuvo
el prelado:
“Congregados, pues, los nuestros
en la rivera de éste Río, tuvieron su consejo, sobre la
orden que habían de tener para desbaratar los intentos con
que iban los Romanos, y cómo tuvieron aviso que trataban de
entrar en Asturias repartidos en tres partes, acordaron de
repartir su gente en otras tres partes, y que cada cual
saliese por la suya a buscar a los contrarios a las
gargantas, y angosturas de los Valles por donde habían de
entrar, a resistirles, y estorbarles el paso, y no les
consentir entrar a lo llano de la Provincia.”
Hasta aquí, el texto coincide más o menos con las fuentes. En
el Epitoma de la Historia de Roma, escrita por Floro,
se lee:
“Los astures por este tiempo
descendieron con un gran ejército de sus nevadas montañas. Y
no era a ciegas que aquellos bárbaros emprendían este
ataque, sino que poniendo su campamento junto al río Esla,
dividiendo el ejército en tres columnas, se preparan para
atacar a un mismo tiempo los tres campamentos romanos”.
“Con uno de estos ejércitos
acudió hacia la parte de Cangas de Onís, y Valle de Renazo
un Capitán llamado Liranto, ó Loranto, y a la parte de
Cangas de Tineo otro Capitán llamado Astur, que tan antiguo
como esto parece ser en Asturias el nombre de Astur, de
donde se derivan los Ansures, ó Anzures, de quien vienen tan
ínclitas familias de España; y a un parece haber quedado el
nombre Astur, de los primero habitadores de esta tierra,
pues en su lengua quiere decir Bienaventurado, o Aflechador.
El otro Tercio parece se quedó en la rivera de
aquel Río, y con el fortísimo Capitán Gausón, que debía de ser
el general de ésta guerra, y plantó allí sus Reales, para
esperar al General de los Enemigos, que venía derecho a la
Ciudad de Lancia, y era aquel el pasaje del Río, por donde
había de venir. De esta división de la gente en tres partes,
para recibir las tres en que venía repartido el Ejército
Romano, hacen muy particular mención Lucio Floro, y Orosio
alabando al buen consejo que tomaron pero el nombre de estos
tres Capitanes solo lo hallé en una cláusula que el Maestro
Custodio trasladó de Lotario, libro antiguo que tenía en su
libraría, y para los curiosos me pareció trasladarla aquí:
Astures vero, quoniam tres Legatos, videlicét
Carisium, Antistium, Firmium com Legionibus fuis in triamma
divisos adventare audierant, rutotam Provinciam repente
caperent; tribus aqué aminibus instrutis Vallimigressibus, in
gentes bostium copias excipere moliti sunt, itaque ad Recarum
Loranto; ad montes Ebraseos Assuromissis; fortissimus Dux
Gauson a Lancia discedens ad flumen Asturum in fatis munitus
efi; rundé paruis presidis propter angustias; flumixum
¿feuces? Bostibus iter ad Lamceam ipedire, interclusis facile
ladere poterat.
En todo lo demás va casi trasladando a Lucio Floro, y Orosio, y Sabélico”.
Y tiene razón, salvo lo tocante a esos caudillos, el resto lo
podemos encontrar en las fuentes comunes de consulta para éste
tema. Volverá a hablar de Gausón
en la página 42 de su libro, “Parte I. Título IV.”,
al referirse a las ruinas de una fortaleza romana llamada Castillo
de Tudela, construida según él para controlar a los
pueblos conquistados y localizada “en un altísimo collado
sobre la rivera del Nalón,
enfrente del collado donde estaba la Ciudad
de Lancia”, de las cuales dice lo siguiente:
“En estos (restos del
Castillo de Tudela), dicen hombres curiosos, y el Canonigo
Tirso de Avilés, que se halla una piedra con estas letras:
O nobiles, supervi Astures, quos romani vincere vix potuere, licét Gausone superato
O nobles Asturianos, y
soberbios, a quienes apenas pudieron vencer los Romanos, aun
después de vencido Gausón”.
Así pues, después de haber leído estos vagos testimonios sobre
el personaje, surge la inquietante pregunta sobre su
existencia, ¿leyenda o historia?, ¿mito o realidad?... en todo
caso éste caudillo es tan real cómo el rey Arturo
de Nennius o el de Geofrey
de Monhmouth, el Pelayo de la
Crónica Albeldense, o el Ossian
de MacPherson,
todos ellos padecen de la que podríamos llamar “maldición del
héroe celta”, condenado a permanecer siempre perdido entre la
historia y la leyenda y sin un reconocimiento que enaltezca a
su memoria cual se merece.
Aproximación a la figura y carácter del personaje:
La primera pista para darnos una idea más clara del papel
desempeñado por Gausón
en la guerra, la encontramos en un hecho lingüístico bastante
curioso. La lista de nombres de persona que existieron en
Asturias en la época prerromana ha llegado hasta nosotros a
través de las inscripciones de las lápidas romanas
principalmente, aunque la mayoría de los nombres son indígenas
y se pueden enumerar más de 200. Curiosamente, de ellos
ninguno o casi ninguno ha perdurado hasta la actualidad, es
decir, ya los asturianos no utilizan esos nombres, cosa que no
ha sucedido con el de Gausón,
que aún es bastante común en Asturias y en otras regiones del
Norte de España ya sea como nombre propio o como apellido.
Sabemos por obras literarias, que los antiguos celtas
difícilmente distinguían entre un héroe nacional o un dios;
como Caracatos y Cassivellauno que
pasaron a la mitología galesa como dioses-héroes y que en
realidad fueron personajes históricos de la guerra contra
Roma.
A la llegada del cristianismo, los héroes pasaron da ser
dioses a santos, que por supuesto aún hoy no son aceptados por
la Iglesia Católica, tal es el caso de San
Vortigem, en Inglaterra, o del San
Pelayo español, que si bien está reconocido por la
Iglesia, su historia presenta un extraño parecido con la del Pelayo de la Crónica
de Alfonso III.
Así pues, volviendo a Gausón,
si tomamos en cuenta que para los celtas el héroe nacional
recibía en su memoria el trato de un dios, muy similar a un
santo cristiano, esa sería la explicación de porque hombres
como Gausón o
incluso Viriato,
legaron su nombre hasta nuestros días. Éste hecho ya nos habla
de la importancia que para su pueblo debió tener Gausón.
Gausón, ¿un "caudillo consagrado"?
De acuerdo a los datos proporcionados por la enciclopedia
asturiana y el
Padre
Carvallo, y a la importancia que debió tener
el caudillo
Gausón,
lo más posible es que halla estado presente en la batalla de
Lancia.
Como vemos, el ejercito astur provenía de los montes
del
río Astura, es
decir, salía de León, y lo más lógico sería pensar que lo
formaban guerreros augustanos, pero los datos y nombres de
lugares aportados por
Carvallo,
nos hacen casi estar seguros de que el ejército astur que
planeaba atacar los tres campamentos romanos, se integraba por
una coalición entre guerreros transmontanos y augustanos.
El ataque a dichos campamentos debió parecer decisivo a los
astures que planeaban efectuarlo, ya que de lograr su
objetivo, hubiesen expulsado a los romanos de tierras astures.
Además, para que una coalición de tribus célticas se formara,
su objetivo debía ser en verdad transcendente, ya que los
celtas eran pueblos muy orgullosos, insumisos; cada jefe se
sentía el más poderoso de la tierra y no aceptaba fácilmente
el mando de otro sobre si, las coaliciones de pueblos celtas
se formaron solo en casos de emergencia y para hacer maniobras
que una sola tribu o tribus separadas no podrían conseguir.
Veamos el caso de Vercingetorix
en la Galia (Francia) y el de Viriato
en Lusitania (Portugal) e Hispania.
Desde que fuera llamado a las Galias por los eduos en el año
60 a.c., el general romano Julio
César se había dedicado a consolidar su conquista en
éstas, derrotando una tras otra a las tribus galas, como los Belgas,
o los Helvecios cuyos hombres, mujeres y
niños fueron masacrados en el puente Genava.
Para el año 54 a.c. Julio
César era ya el amo y señor de las Galias, o al menos
así lo creía, porque los galos tenían otros planes; la tribu
de los Carnutos
propuso declarar la guerra nacional, en su bosque se reunió la
asamblea de los druidas, estos predijeron el triunfo de la
guerra sagrada por la independencia y eligieron un jefe al que
siguieron casi todas las tribus galas en la guerra, Vecingetorix.
El caso de Viriato
en Lusitania es bastante parecido, según nos dice el romano
Apiano, tras la matanza a traición de millares de lusitanos
llevada a cabo por el pretor Sulpicio
Galba en el año 150 a.c., los lusitanos se prepararon
para la venganza y en el año 147 a.c. 10.000 guerreros
lusitanos invadieron la Turdetania,
territorio controlado por Roma; que si bien formaban una
coalición de tribus, ésta no tenía un jefe único sino que cada
contingente era dirigido por un jefe distinto, lo que los
llevó a una terrible derrota a manos del pretor Cayo
Vetilio quien cercó a los supervivientes en un poblado
cercano; todo parecía perdido cuando un jefe se ofreció a
conducirlos a la victoria si se ponían bajo sus ordenes, era Viriato, la suerte
se invirtió y Cayo
Vetilio murió a manos de los lusitanos y su ejército
fue aniquilado. Se sabe por las fuentes romanas que poco
tiempo después, Viriato
fue "consagrado" jefe de todos los guerreros lusitanos y
condujo a la guerra contra Roma la más grande coalición de
tribus hispanas que jamas se hubiera visto ni se volvería a
ver.
Así pues, si
Gausón, al que
el
Padre
Carvallo llama “
el
fortísimo Capitán Gausón, que debía de ser el general de
esta guerra”, para distinguir su condición de la de los
otros dos jefes
Astur
y
Liranto, y al
cual el misterioso escrito romano llama “
Dux
Gauson” con la misma intención, en efecto dirigió una
coalición de tribus astures en la guerra contra Roma, debió
casi seguramente de llevar el rango de un caudillo sagrado,
que era también conferido a los jefes de dichas coaliciones
tribales porque como ya dijimos era difícil que otros se
pusieran bajo su mando si no los veían como algo superior a
ellos y lo único superior para un jefe celta eran los dioses,
así pues, eran prácticamente proclamados divinidades. Tomando
en cuenta la importancia que según la inscripción de Tudela
los mismos romanos confirieron a
Gausón
como jefe de los astures, dado que incluso vieron como
sorprendente que estos siguieran la guerra una vez derrotado
Gausón, es casi
seguro que a
Gausón
le hallan sido conferidos sus hombres dichos atributos
sagrados, ahora bien, para mayor semejanza con los antes
citados jefes, su nombre también denotaba realeza y fortaleza.