Siglos XV-XVI
Siglo XV
En esta época, los foráneos debían solicitar la residencia, y
después de concedida debían jurar que serian fieles a los
fueros de la villa, dar un fiador que asegurase el
cumplimiento de estas promesas y celebrar mediante un yantar
la entrada del ciudadano.
En 1.414 los Caballeros Alas, donan a los religiosos Mercedarios
para primera morada suya, la
iglesia
de Santa María de Roiriz (
Raizes). Consta que
"
el lugar y el santuario se
hallaban por bajo del castillo de Gauzón". Allí
levantaron su convento sobre los restos de la edificación
anteriormente ocupada por la
Orden de Santiago,
que más tarde será cedido a los
Mercedarios.
En 1.416, el arrendamiento del alfolí se concede por 4 años a
Alfonso Gutiérrez de Gozón, en el precio de
214.844 maravedíes y 7 dineros.
En la primera mitad del siglo XV, Avilés se ve metida en
una guerra civil, la empezada por la familia
Quiñones
que toman las armas y se hacen fuertes en casi toda Asturias
en contra del rey. Los ejércitos de esta poderosa familia
(mandados por
Diego Fernández, sobrino de
Pedro
Suárez de Quiñones), toman la Villa, pero los
avilesinos mandados por
Pedro Valdés y
Martín de las
Alas consiguen echarlos de la plaza fuerte de
Avilés.
En 1.435, las Cortes de Madrid aprueban una reforma de patrones
metrológicos, de modo que para líquidos se usarían las medidas
de capacidad toledanas: la cántara, el azumbre,
el medio y el cuartillo.
En cuanto a cereales, frutos secos, áridos, pan, sal, etc.
regirá el pote de Ávila, que hacía media fanega,
dividida y subdividida en medidas inferiores. Esta ordenanza
fue ratificada por el rey Juan II en 1.435
en los siguientes términos:
"Item… todo el pan que se hobiere de vender y
comparar, que se venda y se compre por la medida de la Ciudad
de Ávila, en hanegas… y celemines o cuartillos, y esto se
guarde en todos los mis Reynos y Señoríos… Y mandamos a los
Concejos de las otras ciudades y villas de nuestros Reynos y
cabezas de los dichos partidos que envíen a las ciudades de
Toledo y Ávila a tomar y concertar medidas para ellos de pan y
de vino e iguales de las susodichas y selladas con el sello de
la ciudad de donde las llevaren"
En Avilés era importante la industria de la cordonería y, en
general, la relacionada con la construcción de naves. Venía a
ser la villa como el puerto de la capital, aunque sus
relaciones no siempre eran buenas, pues Oviedo
reclamaba la libre entrada de vinos y bastimentos por su
puerto, lo que no siempre era reconocido, obligando a
intervenir al rey Alfonso X en los
siguientes términos:
"Et yo vistos los dichos de las prouas i oydas
las razones de ambas las partes falle que el Conceio que
prouaron su entencion en esta razon en guisa que les cumplia.
Et mande por juicio que los uecinos y moradores de Abilles que
con el Conceio pechan en los pechos que a mi fazen por razon
de la villa que non dien Portage en Ouiedo".
En el siglo XV se exportaba madera en abundancia, sobre todo de
castaño, hasta el punto de que fue necesario impedir su
extracción por el gran numero de barcos franceses que venían a
cargar de ella.
Otra materia
que se exportaba era la cal, básicamente para los reales
astilleros de El Ferrol. El Comisario
Real de Marina que residía en Avilés y dirigía los
trabajos de carga de las maderas y vigilaba los montes
públicos y su conservación, solicito y obtuvo del concejo,
autorización para construir sobre el muelle una casa, que
después se llamo la de cal, por que estaba destinada a
almacenar la que desde allí se embarcaba después. Por ser la
residencia del comisario de marina del principado, guarnecían
la villa un cabo de escuadra y algunos soldados de la marina
real.
En la primavera de 1.444 se celebra en Avilés la Junta
General de los representantes de los Concejos de Asturias
(Junta General del Principado), que juran lealtad al Príncipe
Enrique (Enrique IV) si se compromete a
respetar los Fueros y derechos del Principado de Asturias:
- Cada
uno de los Concejos Realengos, cualquiera que fuese
su población, riqueza y consideraciones, disfrutaba de igual
representación mandando a ella dos Procuradores (diputados).
- Las
Encomiendas de la Iglesia estaban representadas por sus
respectivos Comenderos.
- Las
personas más distinguidas (Caballeros Principales)
por su carácter y dignidad, ya fuese para dar mayor
aparato y solemnidad a estas reuniones o ya porque
realmente tuviesen voz y voto, asistían a ellas con los
representantes de los pueblos.
- Había
libertad en las deliberaciones y una fuerza pública las
protegía.
- El
principal derecho de la Junta entonces como ahora
consistía en representar al Soberano sobre los negocios
que tomaba en consideración.
- Casi
en el mismo orden, los concejos que la compusieron, toman
hoy asiento sus apoderados y votan en las sesiones de la
que actualmente representa el Principado.
A mediados del siglo XV, los Franciscanos que ocupaban el
Monasterio de Raíces,
son reemplazados por la orden Mercedaria, que ocupará el
eremitorio hasta finales siglo XVII, cuando se desplazan al
barrio avilesino de
Sabugo.
Los patronos del monasterio son por entonces la familia
avilesina de los
Alas-Pumarino
de quienes se conservan sus escudos.
Cuando
Isabel y Fernando acceden
al poder, se apresuran a confirmar los privilegios, franquezas
y libertades de las villas, pueblos, concejos y vecinos del
Principado, confirmación que se inscribe en el Registro
General del Sello el 31 de marzo de 1.475.
En 1.475, los Reyes Católicos, por carta dada
en Palencia, otorgan una gracia a Juan de Llaranes
el mozo, vecino de la villa de Avilés, perdonándole por el
asesinato de Diego Carnero, vecino del
concejo de Avilés, tras acogerse al privilegio de "omiciano"
(reos o personas con causas pendientes con la justicia, que
consiguen el perdón tras servir a su costa en los ejércitos de
la Corona) durante seis meses haciendo frente a la invasión
portuguesa de aquel año.
Fernando de las Alas es confirmado en su oficio de merino de la
villa por Fernando el Católico en 1.478.
En esta época, declaraba un regidor "que por haber
muchas enfermedades, fiebres repentinas, tabardillos y otros
achaques, dicen los médicos que fuera bueno haber nieve".
Por aquel verano la nieve se acabó, por lo que acuerdan buscar
y surtir de ella a la villa hasta el 15 de octubre "por
evitar algún contagio".
En el año 1.479 cuando se esta cerrando el periodo medieval, para
abrir paso a la edad moderna, Avilés sufre un gran incendio,
que arrasó gran parte del caserío, y en el que probablemente
solo quedaron las casas de piedra, perdiendo una gran parte de
su población; no puede cerrarse de forma mas desafortunada un
periodo que para Avilés, fue el nacimiento urbano y la
consolidación y desarrollo comercial, que engrandecieron a La
Villa gracias a su condición de realengo. En ese mismo año,
los Reyes Católicos conceden:
El privilegio del mercado
franco de alcabala de los lunes, la villa se torne a poblar y
pueble".
De este mismo año (1.479), se conserva el Libro del
Concejo, el más antiguo de Asturias entre los de su
clase.
Otros factores
de decadencia se derivan del empeoramiento de la navegación
por la ría debido a la proliferación de los arenales y el
descubrimiento de América, que modificó las
principales rutas comerciales, relegando a Avilés a un plano
secundario (a pesar de ello el puerto aún mantuvo en el siglo
XVI una situación privilegiada, concediéndosele, en 1.528,
autorización para el comercio americano).
Durante
esta época, y a la sombra del puerto, se desarrolla en Avilés
una importante industria artesanal relacionada con: la
construcción y reparación de embarcaciones, fabricación de
redes para la pesca, cestería y guarnicionería.
El gobierno tradicional de Avilés, estaba divido en dos: por una
parte el
Concejo Abierto, en el que los
vecinos se reunían para solucionar sus problemas y el
Concejo
Cerrado, formado por el juez o jefe nombrado por el
rey, jueces, vicarios, … se reunían en el cementerio o pórtico
de la
Iglesia
de San Nicolás. Estas personalidades constituyen después
el
Ayuntamiento.
Desde el año 1.482 se conservan las actas de los acuerdos que jueces
y regidores tomaban sobre la vida de sus ciudadanos.
Desde las campañas de los
Reyes Católicos participaron
hombres de Avilés en los ejércitos reales cubriendo cupo
dentro del Principado. Así, en 1.482 fue de 32 hombres (19 de
Avilés, 9 de
Castrillón
y 4 de
Illas)
sorteados en la puerta de la
Iglesia
de San Nicolás y cuya paga diaria, generalmente 2 reales
para los jinetes y 1 real de plata para los peones, sufragaban
los reyes y también la ciudad.
En el año 1.483, aparece un documento registrado en los Libros
de Acuerdos del Concejo, en el que se dictan las
medidas que han de regir en los alfolíes:
"A trece de agosto de mil cuatrocientos ochenta
y tres años los jueces y regidores dieron la fanega grande de
la puente (se refiere a una medida usada en los alfolíes
próximos al Puente avilesino de Los Pilares) para medir la sal
en los navíos a Juan Banegas, alfolinero (o vendedor de sal)
aferida y sellada, y fallaron que dicha medida hace y ha de
hacer la dicha fanega grande dos fanegas y media por la
pequeña de la tienda, medidas e aferidas con panizo o mijo
según que la aferiron por el pote de Ávila que está en el arca
del concejo y por aquel se ha de hacer y aferir (medir) las
otras fanegas grandes que se hicieren de aquí en adelante
echando en ella cinco potes raydos, y fallaron la fanega llena
y rayada y por eso lo mandaron escribir en este registro"
En esta época, el gobierno de la región recaía en el Merino
Mayor (vinculado a los condes de Luna),
cargo ostentado por Diego Fernández de Quiñones.
Este, ejerciendo un abuso de autoridad, destituye al Merino
que gobernaba la Villa de Avilés, vulnerando los privilegios
confirmados por los Reyes Católicos. En ese momento, nombran
un Corregidor del Principado de las Asturias de
Oviedo (pasando Asturias de ser una Merindad
Mayor a ser un Corregimiento),
ordenándole:
"que habida por él información si Fernando de
las Alas, merino de Avilés, fue despojado del dicho oficio por
el conde de Luna, que lo restituya e ampare e defienda en la
posesión"
En esta época, los Reyes tienen noticia de abusos de autoridad
cometidos por Diego Fernández de Quiñones, y
cuando empiezan a encontrarse más firmes en el trono,
superadas las dificultades iniciales de la lucha contra la Beltraneja
y sus partidarios, tratan de ponerle coto. Para ello
designan a Rodrigo de Torres como Corregidor
del "Principado de las Asturias de Oviedo".
En 1.492, los galeones que comandaba Juan Alfonso de
Avilés, partieroin a la conquista de la isla de
Tenerife.
Al lado de la población hidalga había no pocos que fingían serlo,
y sobre ello manda hacer una investigación el Consejo
Real en 1.491. La cuestión no era simple vanidad,
pues se trataba de eludir con ello el pago de los servicios
debidos a la Corona; y dado que la cantidad por tal concepto
era fija, al aumentar los hidalgos, gravaba más sobre el resto
de los pecheros (labradores). En 1.528
Avilés contaba con 101 vecinos pecheros, debiendo pagar 10.830
maravedíes.
1.499, Pedro Solís manda levantar pegado al muro
norte de la Iglesia San Nicolás, una capilla
funeraria, la llamada Capilla de los Ángeles o
Capilla de la Asunción de estilo isabelino.
A finales del siglo XV, Gómez Arias acometió
distintas empresas comerciando con el sur peninsular y
Portugal, respondió con apresamiento de naves portuguesas a
los apresamientos de sus propias naves (solicitó patente de
corso de los Reyes Católicos que le
concedieron una carta de represaria para
resarcirse, hasta un valor de 8.000 doblas castellanas
sobre bienes de súbditos portugueses), alcanzando
notable influencia en la ciudad y asumiendo distintos cargos.
Fue elegido por sus vecinos para desempeñar las funciones de
testigo, catador, veedor, regidor de la villa en 1.480 y entre
1.489 y 1.496, procurador ante los reyes y su consejo, casa,
corte y chancillería en 1.485 y alcalde de la hermandad de
Avilés entre 1.490 y 1.493.
En esos siglos, en los meses de julio y agosto, los regidores y
el procurador general solicitaban de los jueces, lo que
llamaban misiegas, es decir, que no se les
obligase a asistir al consistorio para acudir a la recolección
de la hierba y el pan.
Siglo XVI
En los siglos XV y XVI los regidores prohibían a las panaderas
comprar la escanda y el trigo en el mercado, hasta después de
las 2 de la tarde y a las revendedoras no se les permitía
salir a las afueras de la villa a comprar a los campesinos los
artículos que traían al mercado.
A pesar de que la sal era un producto de primera necesidad
(necesaria para la conserva de pescados y carne de cerdo. Aún
sigue siendo famoso el jamón de Jabugo, arrabal de
Avilés que citan los documentos), su renta no pasó
de tener un discreto papel en el conjunto de ingresos de la
Hacienda regia castellana del siglo XV; mucho mas discreto que
el aparato administrativo montado para recaudarlos, que a
menudo era poco eficaz; en 1.504 se calculaban las perdidas o
fraudes en 4.000.000 maravedíes, cuando el conjunto de salinas
y alfolíes no rentarían mas allá de 10.000.000 (en torno a
300.000 reales) en el mejor de los casos, lo que no alcanzaba
a ser el 3% del total de ingresos ordinarios de la Corona.
En el siglo XVI, todos los 23 de junio, se colocaban en unas
pelotas de plata los nombres de los Regidores de
la villa, escritos en cédulas. Un muchacho sacaba del cántaro
8 nombres. Esos 8 regidores elegía dos nombres, con lo que los
16 volvían al cántaro y de ahí se sacaban dos para ejercer el
cargo de Jueces durante un año. Los jueces
habían de ser "personas beneméritas", estando
incapacitados para este cargo los deudores de la villa y los
regidores que no tuviesen la calidad de elegibles. Debían ser
vecinos de Avilés, y para ser reelegidos, debían pasar 3 años
"en hueco". Sus atribuciones, además de las
judiciales, se extendían al orden político y al económico y
regulaban los votos de los regidores ejecutando después lo que
la mayoría opinaba.
Otro cargo, además del de juez, era el de Regidor Semanero
que se encargaba de inspeccionar y vigilar la venta
de pescado y carne. Se le entregaba un sello de plata para
autorizar las diligencias en que intervenía. Asistía al peso y
abasto de la carne, con facultades para corregir los abusos.
Este cargo era por un mes, eligiéndose los 12, una vez al año.
La persona que se quedaba con el abasto de carne, también "
habia
de traer y poner en esta villa, cuatro toros para las
fiestas y que los demás, serian de cuenta del que hiciese la
fiesta", o sea el
Mayordomo. El 2
de julio se celebraba la fiesta mas popular y mas solemne
(después de la del
Corpus) dedicada a
Nuestra
Señora y
Santa Rosa. En esos
días, sobre todo en el primero, puede decirse que todos los
años había toros, en la
Plaza
de la Constitución, que era, antes de
levantarse las
Casa Consistorial en 1.670
muy extensa y regular, rodeada de álamos frondosos que
cerraban sus avenidas. Presidida por los Capitulares y Jueces
del popular Regimiento, que ocupaba un tablado y hasta
celebraban la fiesta con tradicional merienda. Los toros se
encerraban en una bodega de la plaza, hasta que en 1.653 se
hizo un toril.
Además de los toros, la
sortija constituía una de
las diversiones mas populares y frecuentes; cubierta de arena
la
Calle de la Ferrería,
se colocaba el palenque al final de ella, cerca de
San
Nicolásy los caballeros que tomaban parte en las suertes,
lanza en ristre recorrían la calle en medio de los aplausos de
la gente que cubrían balcones y tejados.
Más antigua aún, es la Danza. A las fiestas
principales asistían las danzas de los gremios con sus
cantores y su gaitero. En los gremios había maestros y
oficiales que formaban compañías; además de los cantores se
designaban los que habían de bailar en la danza; y en esta
forma, tenían la obligación de asistir a las vísperas y a la
procesión.
En 1.510, el arrendador de la hacienda de Castilla
para el alfolí de la sal, era Juan García de Jove,
de Gijón, que facturaba 1.061.500 maravedíes.
En junio de 1.510, la nave avilesina Santiago,
sale del puerto de Burdeos cargada con trigo
y vino, rumbo a Betanzos.
En 1.513,
Pedro Solís funda en la
Calle de Rivero, el
Hospital
de Peregrinos, derribado aun en el siglo XX.
Durante los siglos XVI y XVII, el aislamiento asturiano respecto de
los centros de decisión del imperio español es tal, que en
1.518 los dominicos llegados a Oviedo para
fundar su convento, se referían a la "montaña fragosa",
al igual que los jesuitas se referían a Asturias como "unas
Indias que tenemos en España".
En
el primer cuarto del siglo XVI nace en Avilés,
Pedro
Menéndez que seria el marino más famoso de La
Villa, según la tradición en la plaza de la
Calle
Oscura (
Calle
de La Fruta) donde hoy en día está el
Museo
y Escuela de Cerámica, aunque en realidad no se sabe
donde nació. En el año 1.565 descubre
La Florida
y funda
San Agustín, convirtiéndose así en
la primera ciudad Europea en el nuevo mundo.
En el año 1.522, Avilés sufre un terremoto que hizo que se
viniera abajo parte de la
Iglesia y Convento de
San Francisco. Ese y otros terremotos (especialmente los
de 1.761-1.762 y 1.765) no son extraños, ya que la
Ría
de Avilés es un estuario incluido en un accidente tectónico de
gran escala, la
Falla de Ventaniella, que se
extiende bajo el mar, formando el
Cañón de Avilés.
En el mismo año, entre la
Calle Postigo (hoy
Calle
de San Bernardo, más o menos sobre el actual
numero 18) y la
Calle oscura (actual
Calle de La Fruta)
se funda el
Convento de las Bernardas que
habían dejado su monasterio de Somiedo, para venir aquí. Por
eso, la calle comenzó a llamarse
Calle
de San Bernardo y el
Convento Santa Maria la Real de las Güelgas.
En
1.523, los recaudadores del alfolí de Avilés no solo se
encargaban de su recaudación sino que debían asegurar el
abastecimiento de la sal. De hecho, el arrendador de ese año
afirmaba de la compañía encabezada por Juan
García de Jove, que:
Las personas
que tenyan este cargo los años pasados heran de cadbal y
credit asy en Portugal como en Andaluzía, y de León con
dinero, y de León con mercadurías enviaban continuamente a
comprar la sal, y Juan García tenía a su hermano estante en
Portugal y Fernando de las Alas, otro onbre por su parte
solo para esto …
En
ese mismo documento, se hace constar, que contaban con una red
de factores y navíos en propiedad que aseguraban el
abastecimiento y la venta de la sal.
Eran
Las Arobias un
hermoso terreno cultivable dedicado, en este siglo XVI, a
pastos del común, propiedad del
Ayuntamiento
y que constituía un buen ingreso para las arcas, ya que se
subastaba todos los años.
En 1.529, Avilés y otros puertos del reino comienzan a comerciar
con América terminando con el monopolio
sevillano sobre los productos traídos del continente
descubierto en 1.492.
De América venia el maíz, y con el nuevo
cultivo no solo aumentó el rendimiento y modificó la cabaña,
sino que introdujo un nuevo concepto de cosecha, ya que cubría
la carencia de cereales durante el invierno, con una buena
recogida en otoño.
En 1.550 los maestros de Avilés disfrutaban de sueldo y casa,
leyéndose en un acuerdo de ese año que "existía
maestro con salario y casa como era antigua costumbre".
A mediados del XVI, se obligaba a los vecinos a empedrar las
calles, haciéndolo el Ayuntamiento a costa
de ellos, cuando se resistían a tal medida.
En esta época, a las "mozas de
sospechosa conducta" que no tuviesen amo y hubiesen
sido condenadas en costas, se las obligaba a tomarlo en un
plazo de 6 días o a salir de Avilés, bajo pena de 100 azotes y
un año de destierro.
La misma pena se aplicaba a los hombres que no estando enfermos,
no trabajasen. Y a los pobres se les ordenaba entre 1.550 y
1.560, por segunda vez, que saliesen también de la villa y
fuesen a trabajar, bajo pena de destierro y 100 azotes.
A las mozas y mujeres que pariesen se las obligaba a llevar, un
distintivo o poner toca en un plazo de 6 días. La pena en la
que incurrían era aun mayor, pues era desterrada 6 años y 100
azotes.
En 1.555, el alfolí de Avilés rentó 31.617 reales.
En 1.556, se construye (en el lugar que actualmente ocupa el
Faro
de San Juan) el
Castillo o
Fortificación
de San Juan que más tarde, sobre 1.566 se
convertiría en un baluarte con cañones de defensa de la
entrada de la
ría.
El 5 de octubre de 1.558,
Felipe II premia los
servicios prestados por
Martín
de las Alas como gobernador de Cartagena de
Indias, nombrándole
Alférez Mayor de Avilés.
Después de los jueces, ocupaba el lugar preferente "
podía
sacar, llevar y alzar el pendón de Avilés y sus concejos y
jurisdicción al tiempo que se alzare por los señores reyes
que, después de su majestad sucediesen en estos reinos".
Era el primero que hablaba en las sesiones municipales,
precedía a todos los regidores a votar y podía entrar con
armas y nombrar sustituto.
Debajo de la casa del concejo, en la
Calle
de la Fruta, existía en el XVI unos bancos
para los forasteros que acudían al
posito,
alhóndiga
y
panera a medir y pesar los
artículos que luego mercadeaban allí mismo, donde se
encontraba el mercado desde los tiempos de los
Reyes
Católicos.
A mediados de siglo,
Martín
de los Alas construyó una nave en la que él
mismo y
Pedro Menéndez
se embarcaron para acompañar la escuadra que llevó a
Felipe
II a
Inglaterra cuando fue a
regir este país como rey consorte de
María Tudor.
Sobre 1.560
Nicolás
de Almazán, hijo de Luis
de León, regresa de las Indias a Avilés,
trayendo consigo dos esclavos, los primeros hombres de raza
negra que se vieron en Asturias.
En 1.564, Felipe II creó un estanco o monopolio
en la fabricación y venta de la sal a precios de tasa,
viniendo a restaurar situaciones anteriores de intervención o
monopolio regio originadas en el Ordenamiento de
1.338. La sal pasó a costar 5 reales la fanega en Asturias
(antes oscilaba entre 30 y 54 maravedíes), por lo que el
encarecimiento acarreó resultados desastrosos para las
pesquerías.
Antes de 1.570 existían en
Valparaiso
un albergue vigilado y cuidado por un guardia
municipal y desde allí bajaban las aguas, por cauces abiertos.
Las calles tenían unos riegos por los que desaguaban a la
ría y en esta época, un
encargado municipal se encargaba de su limpieza diaria.
En 1.570, se obligaba a las panaderas a comprar el grano en la
panera común y a no cocer el pan más que en los fornos de la
villa, a no ser que tuviesen uno propio.
A los forasteros que venían al mercado entre 1.570 y 1.573 no se
les cobraban derechos de pesar y medir las mercancías.
El alarde de 1.571
[En] el cauildo de San
Francisco desta villa de Avilés, en la Campa donde se suelen
hazer los alardes e registro de las armas desta villa y
conçejo, se juntaron los muy magníficos señores Gonzalo
Menéndez de Ponte, juez hordinario en la dicha villa, y
Hernando de las Alas, Alferez Capitán, para tomar el
registro de las armas que los vezonos desta villa e conçejo
de Castrellón tienen, los quales tomarón el registro de la
manera seguiente.
- Lope Gómez de Bango dixo tiene tres espadas e una lança e dos rodelas e un escudo e un casco e un arcavuz
- Martín de las Alas, escriuano dixo tiene dos espadas e dos vallestas e dos rodelas
- Pedro Suárez de la Pola tres espadas e una vallesta e una azcona e una lança e una rodela
- Domingo Sánchez, ferrero, un arcavuz
- Miguel de Baldés del Ribero una espada, dos broqueles e lança e vallesta
- Somonte, sastre dixo tiene una cota de malla e una pica e una daga e una espada e broquel
- Marcos Suárez una ballesta e una espada e una rodela e una azcona
- Hernando de las Alas, regidor, dos espadas, dos lanças e una cota de malla e cuera de búfano
- Gutierre Gómez, sastre, una espada
- Luys Alonso de León, regidor, quatro espadas e dos lanças, dos rodelas, un escudo de los viejos
- Nicolás Alonso de León, dos espadas, dos dagas, dos cueras de búfano e una lança e un casco ...
El 27 de Abril de 1.572, el
Capitán Hernando de los
Alas, el
juez ordinario Gonzalo Menéndez
de Ponte, un regidor y los dos procuradores
generales de la ciudad, inspeccionaron el
Castillo de
San Juan de Nieva "
que
este cave la barra de la villa de Avilés", para ver
que reparos y dotaciones precisaba en orden a la eficacia de
su función. Recorridas minuciosamente sus dependencias, con la
cerca y barbacana anejas, acordaron ejecutar inmediatamente
las siguientes obras:
- Derribar la escalera de piedra exterior.
- Tapiar a cal y canto la puerta, dejando sólo un portillo capaz para el paso de un hombre y dotándole de una escalera practicable de madera.
- Cubrir de tejas el almenado para mejor resguardo de comodidad de los centinelas.
- Instalar cuatro piezas de artillería: "la de una dellas pasamuro bueno y tres bersos dobles buenos, para defensa del dicho Castillo y para poder dar aviso a la tierra, porque de la dicha villa no podía ser visto sin açer deligençia de avisar con una pieça de hartillería".
- Completar los 50 ó 55 pies que faltaban de barbacana hasta unirla con el Castillo, dotándola también de pasamuros y alzando un codo de la cerca existente.
- Comunicar una y otra con la fortaleza mediante una tronera.
- Construir sobre la puerta principal y su portillo sendas pedreras con sus canes y murallas, más otras dos cruzadas con las anteriores, que permitán la más fácil defensa de aquellos.
En 1.573 los que tuviesen horno propio no debían cocer más pan
que el suyo, bajo pena de 500 maravedíes. Los demás, tenían
que ir a los del
Concejo, que estaban en la
Calle de San Bernardo,
quejándose alguna vez las monjas de que el humo se colaba en
el convento.
A pesar de la hambruna, en el año 1.573, el pueblo de Avilés
construye un nuevo puente para unir La Villa con las
tierras de
Gozón,
separadas por
La Ría.
Para su construcción se crea una sisa o contribución en
los artículos comerciales. Se llamó
Puente de los
Pilares o
Puente de San Nicolás y
desembocaba en la
Calle los Alfolís.
Entre los años 1.573 y 1.576, Avilés sufre una gran hambruna, tres
años de clima adverso, mucho frió y mucha lluvia y por todo
ello malas cosechas. Desde Abril de 1.573 se intentó conseguir
un envió de cereal por parte del gobernador o incluso
comprándolo directamente a Castilla, pero
ninguna medida pudo impedir que La Villa se llenase de pobres
venidos de todas partes en busca de la sopa en conventos y
organismos públicos. La situación llegó a ser tan alarmante
que se estableció una pena de cien azotes y el destierro para
los mendigos forasteros. Al año siguiente hubo una mejora
transitoria con la llegada de cereal desde Castilla
y de Francia y con la hábil utilización
de las reservas almacenadas en la gran panera de la Villa para
controlar el precio de los cereales. Pero, en 1.575
volvieron a reaparecer el hambre y los pobres, que en esta
ocasión alcanzaron tal proporción que fue necesario
confinarlos en una ermita de las afueras para evitar la
propagación de enfermedades. Esa medida adoptada, normal en
los puertos importantes salvó a los avilesinos de la peste
bubónica que asoló al Principado.
Tenía Avilés médico titular desde el XVI, porque en 1.573 suplicaban
al rey sus representantes que les concediese medios para el
sostenimiento de un titular y un boticario. Antes, en 1.550 se
hace mención de ambas plazas.
Mientras que en 1.574, el sueldo de los maestros de escuela en la villa
era de 500 maravedíes, en el siglo XVIII se suprimió ese
sueldo y se abandonaba la escuela pública de primeras letras
hasta el extremo de que el maestro amenazaba con marcharse
porque llovía en el local a ella destinado y no asistían mas
que niños descalzos, por que los ricos no llevaban a sus hijos
a semejante local.
El 4 de julio de 1575, Francisco de Ayala vende una esclava a
Doña Catalina de Avilles. La esclava se llama Isabel Paterna y
tiene cuarenta años. Esta esclava morisca procede de la
represion del levantamiento de las Alpujarras. Era esclava
“habida en buena guerra”.
El 11 de noviembre de 1.578, apareció en el horizonte de Avilés
un cometa "de extraña grandeza", que se
presentaba hacia la media noche y fue visto durante dos meses,
según narra Tirso de Molina.
El
Puente de los Pilares y el
cay
o
muelle de Avilés,
de época de
Felipe II, fueron creados con
una sisa. Aunque se adelantaron, ya que en un documento de
1.584 se dice que "
esta villa tiene comenzada la obra
de la Puente de los Pilares y ni aún tiene sisa para ella y
el cay."
En 1.584 se consiguió real provisión, autorizando una sisa por
unos 7.500 ducados para conducir las ricas aguas del manantial
de
Valparaiso
hasta la villa, terminándose la obra en 1.593. Desde estas
tierras ya había otra, pero estaba al aire libre y no ofrecía
garantías de higiene. Se colocó una cañería, se construyó un
deposito, se instalaron siete fuentes (los
Caños
de San Francisco; los que desaparecieron de
San
Nicolás, que son los mismos que el ayuntamiento
mandó establecer en 1.573 cuando no había en la
Plaza
Mayor ni la
Casa Consistorial,
ni el
Palacio
de Ferrera, y era una hermosa alameda que
ostentaba en su centro, aquel signo feudal, que llamaban
Rollo
y que todavía sirvió más tarde cuando se trasladó a la
Calle
de la Cámara en el año 1.602, para dar
nombre a esta calle).
En 1.585,
Felipe II da su consentimiento para
la construcción de un
muelle,
debido al gran tráfico procedente de
América.
Aunque fue Castellano del
Castillo de San Juan,
durante mucho tiempo el
Conde Canalejas,
mucho antes fue una fortaleza del rey (quizás desde la Edad
Media), el cual encomendaba su defensa y cuidado a los
Capitanes que creía conveniente. Y antes de ese carácter
feudal de
Canalejas, el municipio avilesino
ostentaba la guarda del castillo, la previsión de su
artillería y las reparaciones que se realizaban en él. En
1.586,
Fernando
de las Alas solicita en el
Ayuntamiento,
de orden del rey, que se haga previsión de pólvora y le pongan
guardas en el castillo. A la muerte de este alcaide del
castillo, se guardan las armas y la artillería y nombran a una
persona que lo cuide hasta que el rey lo haga. Hasta 1.840,
fecha de la desaparición del castillo, el ayuntamiento
nombraba guardias que día y noche debían custodiar el castillo
y la artillería, consignándose una partida en el presupuesto
municipal para pagar la lancha que llevaba víveres y
marineros.
La capilla y sacristía de San Francisco son de
1.587. Fray Lope que había sido el iniciador
de la obra, a sus expensas, acudió al Ayuntamiento para pedir
auxilio para "la buena sacristía que se acababa de
hacer" por que le había costado más de los que
pensaba, consiguiendo 20 ducados.
La actividad de los marinos de la villa era tanta y con un radio
de acción tan grande, que entran en colisión con los
portugueses. Obtienen permiso de la Corona para la guerra
en corso que les resarciera de robos que habían
sufrido, y en sus incursiones llegan hasta las playas
andaluzas. Esa actividad y esa conexión con el tráfico
meridional les hace conseguir algo que era insólito en las
tierras astures: esclavos, aunque
posiblemente en número escaso.
En 1.590 por medio de una sisa, se construye en piedra un nuevo
puente, así como los muros de contención del cauce del
río
Tuluergo, en sustitución del viejo de madera que
unía la Villa amurallada con el barrio de pescadores de
Sabugo.
Con esa misma sisa, se crea también la
Calle de
Piedra.
En 1591 "para evitar los malos vapores" se mando
pregonar que se sacasen de la villa todos los lechones y que
no se trajesen por la calle, so pena de que los pudieran matar
libremente.
De esta época son también las magistraturas, el “Alcalde
del Mar” con el oficio de capitán de puerto y que
cobraba los tributos a las mercancías que entraban por el
puerto, y el “Juez de Ausencias” que hacía
las funciones de juez cuando los titulares estaban ausentes de
la Villa por más tiempo del que permitía la ley.
En 1.593 la policía urbana castigaba con multa de 10 maravedíes a
las personas que "tiren por las ventanas agua podrida
ni otras cosas que den mal olor."
A los mesoneros se les prohibía comprar cebada, pan, vino y
cualquier otro artículo "
de los que venían al mercado,
así como también vender comidas fuera de su casa".
Y a los pescadores que venían con sardina, de
Carreño,
Gozón y
otros puntos, se les mandaba que no vendiesen aquel pescado en
San Juan ni en
Cantes,
sino que habían de traerlo y estar con el en el
Puente
de la villa dos horas, vendiéndolo al precio que el
Semanero
les señalara, so pena de 500 maravedíes.
La cofradía de
San Bernardino, la de
San
Roque, la del
Santo Nombre de Jesús,
dos de
San Antonio, la de
Nuestra
Señora del Rosario y otras tantas. En la procesión
del Corpus de 1.593, por diferencias surgidas entre la de
San
Bernardino (del
Convento de San Francisco)
y otras dos de
Sabugo,
los cofrades sabugueros queriendo ponerse en los lugares más
importantes, dan lugar a una pelea. Esto llevó a una entente
entre los párrocos de
Sabugo
y Avilés:
"Bajo pena de 600 maravedíes al que infringiese las condiciones de
esta concordia, se obligaron a cumplirla. En ella se
establecía que la Iglesia Parroquial de San Nicolás era la
cabeza y debía ir la primera la imagen de Nuestra Señora de la
misma; que las cofradías de los zapateros y ferreros fuesen
delante de la imagen de Nuestra Señora y la cera de los
cofrades de San Bernardino, delante de la de estos; que la
imagen de San Telmo había de ir delante de la de San
Bernardino y su cofradía; que las cruces de San Nicolás irían
detrás de las de Sabugo y delante del Santo Nombre de Jesús,
pero al entrar en Sabugo, la cruz de San Nicolás iría la
primera y así hasta llegar al puerto de aquel barrio".
Los forasteros que se afincaban en la Villa no gozaban de los derechos
forales si no lo solicitaban después de años de residencia. Se
les entregaba la Carta de Vecindad, el
documento les daba derecho a ser admitidos como avilesinos.
Juraban los fueros y tenían que hacer una comida.
Cuando en la panera y en el posito,
que tenían su alcalde para la administración, no existían
granos, se nombraba algún regidor para comprarlo en otras
poblaciones. Entre 1.595 y 1.598 se pagaba la fanega de
escanda a 17 reales. La provisión de esta panera y
posito permitían atender las necesidades de
los pobres y a los avilesinos en general en casos de escasez,
para evitar motines populares (que los hubo).
En 1.598, el Principado obtuvo una Real Cédula
para la formación de los Tercios. Se
pusieron a disposición del rey, quinientos hombres divididos
en dos tercios o compañías armadas a expensas del Principado,
y destinadas no sólo a guardar las costas sino a cualquiera
otro servicio en que se creyese oportuno emplearlas. Se
determinó además que hubiese en cada concejo un Capitán a
guerra, y que por los meses de Abril y Mayo se hiciese un Alarde
general en todas las jurisdicciones.
De finales de siglo o comienzos del XVII es el claustro de
San
Francisco que incorpora una sala capitular
románica del siglo XIII. De este siglo es también un
interesante fresco descubierto hace poco.