Padre Luis Alfonso de Carvallo


Natural de Cangas de Tineo, hoy Cangas de Narcea. Nace en 1.571 y muere en 1.635. Estudió la carrera eclesiástica, siendo rector del Colegio de San Gregorio y profesor en la Universidad de Oviedo. Ingresa en la Compañía de Jesús en 1.616.

El manuscrito de Antigüedades y Cosas Memorables del Principado de Asturias escrito por él en 1.613, no se publicaría la primera edición hasta 1.695 tras obtener licencia inquisitorial

La palabra Historia remite a patrias y documentos escritos. La historia, en minúscula, remite a nuestros devenires, allí hasta donde alcanza la memoria de cada uno. El término "antigüedades", utilizado por el Padre Carvallo nos lleva al mito y al sueño entrañable, a lo que no necesita demostración, como no la necesitan los recuerdos del amor. Gustamos de enrarecer nuestros males con las bondades de nuestros pasados y de nuestra historia, pero no hay tal, como no hay pretextar las injusticias del hoy en los infortunios del ayer. No hubo una Edad Dorada. No hubo una Edad de Hierro. Incluso Jovellanos comentando la costumbre vaqueira de que la novia comiese en público un pan en forma de falo habla de un pasado mejor, de una arcadia anterior:

"Grosera e indecente costumbre que dista mucho de la primitiva inocencia, y que hace sospechar que a la sombra del regocijo pudo introducirse el descaro entre los brindis y risotadas del convite"

Ya no hay pasado, ya no hay futuro. Sólo habrá el presente de una conducta honorable hacia uno mismo y generosa hacia los demás. Fray Antonio de Guevara, en su Libro de las Epístolas Familiares (1.543), escribía:

"Es previlegio de viejos loar mucho el tiempo pasado y quexarse siempre del tiempo presente, diciendo que en su juventud conoscieron ellos a muchos vecinos y amigos suyos, los cuales eran animosos, dadivosos, esforçados, gastadores, honrados y valerosos, y que ya el mundo es venido a tal estado, que todos son en él cobardes, escasos, mentirosos, mezquinos y fementidos, y la causa deste descontento es que entonces, con la alegría de la juventud, no les paresce cosa mal, y agora, como son ya viejos, ninguna cosa les paresce bien".



Dios creando Asturias.


Tras la creación del mundo, y su posterior inundación, uno de los hijos de Noé, Tubal, pobló España. Como relata la General Estoria Alfonsina:

"los fijos de Tubal, pues que andudieron muchas tierras buscando logares buenos de puebla, e llegaron a las postremeras partidas de occidente, e vieron buenas tierras e buenos montes, e buenas aguas, e buenos assentamientos, e fincaron allí, e por lo que oién dezir que acaesciera del diluvio, assentaronse luego en los montes de Aspa a que llaman los montes Pireneos; e llámanse cetubales de cetus. Desque se tovieron ya por moradores d'allí mudaron ellos el nombre a sí mismos llamáronse celtíberos".

Poblada España, nos explica Carvallo que el patriarca Noé fue discurriendo y visitando por ellas a sus nietos y descendientes que como padre universal de todo el genero humano le tocaba ver. Noé vino a España a ver a Tubal que la iba poblando y llegó a los últimos fines de España, que son las costas de Asturias y Galicia, y en esta hizo edificar una ciudad llamada Noda, que dicen es Noya, y en Asturias hizo edificar otra población que fue llamada Noega en memoria de su nombre o por llamarse así una nuera suya mujer de Chamo



De la primera lengua de Asturias.


Porque hasta nuestros tiempos duran en esta tierra algunos vocablos y nombres propios de la lengua que tenían y usaban comúnmente estos primeros hombres Noé y los que en su compañía andaban porque no hubo otra lengua en el mundo hasta la confusión que se hizo en la fábrica de la Torre de Babilonia como prueba San Agustín y San Antonio Novelero y otros modernos, la qual después se conservó en los descendientes de Heber, de donde se dixo Hebrea. De los nombres hebreos que hay en Asturias se infiere haber residido en esta tierra por dueños de ella hombres que usasen de esta lengua lo cual no pudo ser sino en estos antiquísimos tiempos pues no se sabe que en otros algunos habitase gente desta lengua en otros algunos ni fuesen tan señores o poderosos que mudasen los nombres de los ríos o lugares.

De la lengua hebrea es el nombre del Rio Naharcea que en lengua de aquellos primitivos habitadores quiere dezir río impetuoso como verdaderamente lo es este. También hay una peña sobre este río, junto a la villa de Pravia por donde pasa junto con otro que se llama Nalón a las qual llaman Peña Vllán. Vlan es nombre asimismo hebreo y quiere dezir Bobeda y Concava por que lo es la misma peña.

Hay también en Asturias una Montañuela llamada Sama, de Saman, que en la misma lengua quiere dezir Engordar, por ser de buenos pastos aquellos campos para engordar el ganado. En el concejo de Ibias ay un cerro alto que se llama Ron, que en la misma lengua quiere dezir Altura, qual es la de este collado en donde está la antigua Torre de Ron.

Ay asimismo un concejo que llaman de Nava, nombre que desde aquellos primeros siglos ha quedado y quiere dezir ChoÇa o Cabaña porque las habitaciones de aquellos tiempos mas eran las cabañas que aora tienen los vaqueros por los montes que casas de piedra o tapia.



Asturias en la diáspora Troyana.


En la guerra de Troya, dicen algunos autores que se halló Astir, paje de guarda de Mennon, hijo de Laurora, y que murió su señor y destruida Troya, no quiso volver con tan tristes nuevas a su tierra, que era el Oriente, antes volvió navegando hacia el Occidente y vino a aportar a estas costas septentrionales de España, donde tomó tierra, y vivió con su gente, y que de su nombre Astir se llamaron Astires y después Astures los que habitaron en estas partes.

En su tiempo llegó a los puertos de Galicia un capitán griego llamado Tebero que se había hallado en la destrucción de Troya como refiere Homero y asimismo otro llamado Diomedes hijo de Tideo, rey de Etholia los cuales ocuparon con sus gentes las costas de Galicia y aun toda la provincia llamada Grecia, como la patria donde habían salido y así los moradores se llamaron grecos, los cuales se fueron entendiendo también por entre los pobladores antiguos de nuestras montañas que aun por aquellos tiempos no se llamaban Asturias.



Desde Asturias se pobló parte de Inglaterra.


Dice Carvallo:

Por estos tiempos cerca del año 225 antes de la venida de Nuestro Señor los antiguos moradores de Asturias siendo hombres peritos para la mar, como siempre los hubo en estas costas pasaban muy de ordinario a la isla de Bretania navegando las anchuras del mar oceano hasta las partes occidentales de Inglaterra que poblaron y habitaron haciendo sus casas de madera y estacones hincado en la tierra, entretejidos con varas y les llamaron los Siloros". Todos los historiadores que hacen mención de esta jornada que los Asturianos hacían a Inglaterra cuentan que pasaban en barcas de cuero, y algunos se maravillan y aun les parece imposible siendo el mar que navegaban tan bravo y terrible".



Tesoros de los Celtas.


Hace muchos años vivía en Guimarán una familia muy pobre. Una tarde se acerco hasta su casa una vieja, revieja y contravieja, que les pidió albergue para una noche. En aquel hogar humilde le ofrecieron lo poco que tenían. Y sentada en la antojana la vieja revieya puso sus ojos en lo alto de Monte Areo y comenzó a decir:

Monte Areo, monte Arola, tierra rica, gente boba

Y a continuación les explicó como en un sitio del monte Areo había un tesoro escondido consistente en una gallina con doce polluelos y doce barras de oro. Y le preguntaron:

  • Y cómo es que sabiendo tales cosas imploras por el mundo limosna?
  • Es que los dones son sólo de los que los merecen.

Y desapareció. Y aquella noche, la familia pobre, halló el tesoro. Y "hasta llegó a decirse que todas las noches se reunían en su casa un grupo de duendes que les llevaban hermosos y ricos presentes"

A finales de los años 80 se descubrió en Monte Areo un espacio tumular y dolménico. Desde entonces se hacen campañas de excavación anualmente



Algún roxu se fizo piel roxa.


Y el mismo Estrabón cuenta, que las mujeres astures cuando parían, servían y regalaban a sus maridos, levantándose ellas y haciéndoles estar acostados. Bañábanse en el río poco después de paridas y allí metían también en el agua a sus niños. Esto se cuenta asimismo de algunos indios, y el pintarse los rostros como los astures y otras costumbres de estas, de donde (como ya he dicho) conjeturo haberse poblado sus regiones por estos asturianos antiguos.



La Asturias Romana.


El contacto bélico de Roma con aquellos astures documenta valiosas informaciones etnográficas:

  • Aquellos astures vivían de la ganadería y apenas de la agricultura.
  • El manzano y el castaño aún no se habían introducido.
  • Su principal arma era la lanza y el vestido era una túnica con cinturón.
  • Se reconocía alguna forma de matriarcado; así la relación de avunculado (cada individuo con un tío materno) era una figura familiar dominante. No es inusual que en culturas primitivas con una promiscuidad generalizada el avunculus fuera más apreciado que el padre, ya que la filiación materna era segura mientras que la del padre está difuminada.
  • La epigrafía nos proporciona numerosos nombres propios -romanizados- habituales entre los astures: Abilus, Abrunus, Abucia, Aefas, Alla, Aliopendieginus, Amia, Arausia, Aravus, Arocia, Atta, Attius, Blesila, Burralus, Cabrilius, Calles, Maia, Mascelio, Medugenus, Neco, Palarus, Segisamus, Venninus, Voronicus, Voccareca , ...



Las reliquias Ovetenses.


Siendo emperador Valentiano era obispo de Asturica Augusta Santo Toribio. Este había predicado eficazmente contra los Priscilianistas. Tanto persiguió el perseguidor que perseguido por los herejes tuvo que buscar el refugio del Sumo Pontífice San León quien le nombró Sacristán de los Tesoros de Jerusalén. En Tierra Santa "tuvo revelación que había de ser ganada por los moros aquella santa ciudad y por traça y orden de los cielos recogió las reliquias que pudo en una arca y se acogió con ellas a España". Las reliquias contenidas en el arca eran:

  • Los huesos de doce inocentes de los que Herodes mandó matar
  • Una ampolla de sangre de la virgen y mártir Santa Catalina
  • Un pedazo de la columna en que fue amarrado Nuestro Señor
  • Una espina de su corona
  • Dos piedras de las con que apedrearon a San Esteban
  • Un pedazo de paño de la Verónica
  • Una ampolleta de sangre que salió de un crucifixo que con una lanza hirió un Indio en la ciudad de Argentina
  • Una medida de los pies de Christo
  • Una buena parte de los cabellos de San Iuan Baptista
  • Un hueso de la mano del apóstol San Pedro y dos de San Pablo
  • Dos huesos de San Hilario Obispo
  • Un gran pedazo de pellejo de San Bartolomé Apóstol
  • Cabellos de la Magdalena
  • Una redoma de óleo que manó del sepulcro de Santa Catalina en el Monte Sinay
  • Del pan que en el destierro comía San Pablo, primer ermitaño
  • Una redoma de leche de los pechos purísimos de la Madre de Dios
  • Una tabla del pesebre de Belén que la reyna Elena había mandado guardar
  • Una cadena con que dicen llevaban atado a Christo cuando iba a ser crucificado
  • Del oro, incienso y mirra que ofrecieron los Magos
  • Del pan que cenó Christo con sus discípulos el Iueves de la Cena
  • Las toallas con que les limpió los pies
  • Un pedazo del Sudario de Christo

Hay otros reliquias menudas y una arca que no se abre. Y la mayor y más principal reliquia, el braço izquierdo de la Cruz en que padeció Nuestro Señor Iesu Christo, que la reyna Elena, madre del emperador Constantino, había dexado en Ierusalen cuando descubrió este rico tesoro, y por el agujero donde estuvo clavada la mano de Christo, se pasan las cruces que llaman de Santo Toribio, con las cuales se tiene la gran devoción que todos saben.

Cargando Santo Toribio con estas prendas llegó a las Asturias de Oviedo y subiendo a un monte que está a dos leguas de Oviedo edificó una ermita con la advocación de La Magdalena donde puso las santas reliquias y donde se retiró a tratar con Dios dejando los bullicios del mundo. Este monte desde entonces se llama Monsagro por haber tenido este sagrado depósito y otro posterior que en la pérdida de España fue traído desde Toledo. En tiempo de Alfonso I las reliquias de Santo Toribio, como su cuerpo serían trasladadas al monasterio de Liébana.



Vitiza.


Vbitiza dio en cometer grandes crueldades acompañadas de abominables torpeças y deshonestidad desenfrenada y con su mal exemplo amancilló todo el reino. La nobleza de los godos, la religión de los sacerdotes y la honestidad y limpieza de las mujeres, todo se volvió en una horrenda fealdad y torpeça, porque se permitía así a los casados como a los solteros, y lo que más es, a los sacerdotes se les permitía tener las mujeres que quisiesen y se mandó públicamente que así lo hiciesen

Para que con más razón pudiésemos decir que con sus manos iba haciendo España los aparejos de su castigo mandó Vbitiza que volviesen a España los Iudios que de ella habían sido echados dándoles grandes privilegios.



De cómo fue vencida toda España.


... los espantosos y horrendos estruendos de tan sangrienta guerra, las ruinas de los templos y suntuosos edificios, ignominiosas muertes de los sacerdotes, y menosprecio de las cosas sagradas, los atroces fines de los nobles y valerosos varones, la cautividad y servidumbre de los innocentes niños, la violencia de las castas matronas, los estupros de las doncellas, y finalmente el acabamiento y perdición de cuanto lustre tenía España.

Y es que "Rodrigo tuvo muchos de los vicios de Vbitiza y con los que por su mal ejemplo se cometían se cumplió el número que tenía determinado la Majestad Divina para ejecutar el castigo con la total perdición de su miserable Reino. El Rey Rodrigo olvidado de Dios se enamoró de una hermosa doncella llamada Florinda hija del conde don Julián, gran Privado y aún pariente suyo, capitán de su guardia y el que tenía el gobierno de las fronteras de los moros de Africa. Ciego el rey de su vano antojo vino a cumplir el desordenado apetito, forçando la doncella, dando fin a su deseo y principio a su perdición y de todo el reino.

Trató el conde Julián de vengar su agravio para lo que se junto con los hijos de Vbitiza, Eva y Sisebuto... y era por estos tiempos supremo señor de todos los Alarabes, Miramamolin Almançor y tenia en su nombre el gobierno de África el capitan Muça, y con este trató el conde Julián de entregarle a España dando entrada a los moros".



La pesca de la ballena.


Del Mar baste decir que hay muchos puertos, de donde se provee gran parte de Castilla, y el pescado de esta costa septentrional de España, dicen que es el mejor de todo el mundo. Hay pez tan monstruoso en este mar de Asturias, que solamente las barbas, se venden en mucho dinero, y el pez trae de provecho a los que lo pescan más de mil ducados, y lo mas es de la grasa que llaman sain, con que se alumbra la gente común de esta tierra. Este pez se llama ballen, y de esta dicen que sale el ámbar, de que se hallan algunos pedazos muy finos por las orillas de este mar, y se hallarían más, si hubiese personas que las buscase.



Munuza.


Era Munuza gobernado ismaelita de Asturias que se contentaba con tener sin resistencia el título de gobernador de la provincia y con gozar aquel pedaço de tierra que había en la comarca de Gijón, que era muy buena y regalada. Munuza teniendo noticia de la mucha gracia y hermosura de la hermana de Don Pelayo y aficionado grandemente de ella la deseaba por mujer y cosa es muy cierta que don Pelayo vino a ser muy gran privado de este Gobernador tanto que comunicaba con el los negocios más importantes. Ausente Pelayo trató Munuza de atraer a su voluntad a la hermana de don Pelayo y tuvo tal manera o engaño de negociar que por la solicitud de un esclavo consiguió el fin de sus deseos casandose con ella. Cuando volvió don Pelayo y conoció el engaño de Munuza y casamiento de su hermano sintió a par del alma su afrenta y se le avivaron -entonces- los deseos que tenía de libertar al pueblo cristiano. Sacó a su hermana del poder de Munuza y poniéndola a buen recaudo con la demás familia de su casa trató con mucho secreto con los naturales de la tierra y algunos otros que con el habían venido de levantarse



Proclamación de Don Pelayo.


Y los asturianos llevaban acordado de levantar por rey a su señor don Pelayo conforme a la antigua costumbre de los godos. Por no tener santa iglesia catedral se entraron en la santa cueva de Covadonga subiendo por algunos largos maderos que a la boca de ella estaban arrimados con algunos pasos por donde entraba el ermitaño. Veló el católico príncipe aquella noche en este santuario, pasándola en oración con su dulce compañera y mujer Gaudiosa, y aquellos devotos prelados. Tras oír misa, ofreciendo púrpura y alguna moneda recibió el santísimo sacramento y poniéndose de pies sobre su escudo, los ricoshombres que allí se hallaron le levantaron en alto, diciendo: “Real, Real, Real”, y derramando de su moneda sobre la gente, el mismo se ciñó la espada dando a entender que nadie tenia potestad sobre él, y con mil bendiciones de todos fue aclamado por Rey.



Favila perece bajos las garras de un oso ferocísmo.


Favila, hijo de osa, esposo de loba, víctima de oso. Favila o Fafila, hijo de Pelayo y de su esposa Gaudiosa, estaba casado con Froiluba. Algo raro debió pasar, pues como relata el propio Carvallo:

"era don Fabila hombre muy robusto, membrudo y de gran coraçón. Acabó este inconsiderado príncipe a las uñas de una fiera, habiendo su padre salido con victoria de entre tantos millares de enemigos, que tan varios son los sucesos desta miserable vida y sus cosas tan poco estables".



La fundación de Oviedo.


En el año 771, Fromestano, abad de la regla de San Benito, y su sobrino presbítero Máximo, huyendo de los moros y buscando un sitio para fundar un templo y continuar su vida monástico vinieron al sitio que se llamaría Oviedo, fundando un templo en honor de San Vicente Mártir. Deseoso Fruela de dotar de capital a su reino la comenzó a fundar en el sitio que se había empezado a edificar el Monasterio de San Vicente que es una ladera del monte que llaman los historiadores y cosmógrafos Leo Vbinda. A una ladera de este monte comenzó el rey a dar principio a la ciudad de Oviedo, llamada así por que aquel era el nombre de aquel sitio corrompido de Lobindo. Las Crónicas Apócrifas sin embargo cuentan que pensaba Fruela donde fundar una ciudad, y tras una jornada de cacería se acomodó con su partida para comer en un lugar verde y humbroso. En la tertulia un cortesano preguntó al Rey si ya había elegido lugar, y donde, a lo que el Rey respondió:

Dondeo como ...

Pero lo dijo en latín:

Ubi edo ...

Y de aquí el nombre de Oviedo.

A Máximo y Fromestano se juntaron otros algunos con fervoroso celo de servir a Nuestro Señor cuyos nombres es muy justo de referir y son los siguientes: Montano Presbitero, Esperacio, Velasco, Reconsindo, Levelso, Gualamario, Florencio, Ianseñoor, Letimio, Fulgencio, Basconio, Flavinio, Valentino, Leandro, Tiberio, Proello, Basilio, Livinio, Elabiolo, Ega, Paterno, Aspidio, Aurelio, Ferriolo y Livimano.



Antecedentes de por qué Alfonso hijo de Fruela sería llamado el Casto.


Delicadamente lo explica Carvallo:

"Don Fruela era algo recio de condición, desabrido y severo y según unos anales antiguos de Toledo y las Genealogías de don Pedro de Portugal era demasiado de enojoso con algunos hombres casados porque con desordenado apetito les intentaba de ofender. Y como es propio de las malas conciencias el temerse, comenzó luego el Rey Fruela a recelarse, que el pueblo ofendido de sus agravios podría ser se levantase, y eligiese por rey a su hermano Vimarano tan amado de todos".

Conclusión que con sus manos mató a su hermano Vimarano. Así es que

"por evitar el Rey Fruela un incierto peligro, cayó en el cierto peligro de su vida, porque sintiendo mucho los amigos y aficionados de Vimarano su injusta muerte, dieron en aborrecer al Rey grandemente con lo cual tomaron atrevimiento aquellos hombres a quienes había ofendido tomándoles sus mujeres para vengar su injuria dándole muerte como de hecho se la dieron estos agraviados".



Silo.


Muerto el rey Aurelio, los asturianos recibieron por su rey a don Silo por estar casado con la hija del rey católico doña Adosinda. Fu esta elección en la villa de Pravia donde a la saçon se hallaba con su mujer y debían de tener allí su casa de morada, pues que siempre amaron tanto aquel lugar siendo reyes. Fundaron la iglesia de San Juan Evangelista en la lugar de Santiannes de Pravia tomando el nombre de Sancte Ioannes. Aquí esta la notable piedra que refiere Morales escrita en esta forma. Todo este laberinto no quiere decir mas que Silo Princeps fecit, y se comienza a leer desde la S que está en el medio como centro y leyéndose a una y otra parte se lee mas de dozientas y cincuentas veces. Debio ser esta iglesia de san Juan por aquellos tiempos de las mejores que había pues el rey se apreciaba tanto de ser su fundador como muestra esta artificiosa escritura.



El Beato de Liébana.


El arçobispo de Toledo Elipando que residia en la misma Ciudad con los christianos moçarabes que entre los moros vivian sujetos y tributarios, engañado por el enemigo avia dado en seguir y defender algunas de las malvadas heregias de Arrio, como era dezir contra la verdad católica que Iesu Christo Nuestro Señor se devia llamar hijo adoptivo de Dios y no propio. Negava asimismo Elipando el culto y veneración que se deve a las imágenes de los Santos. Con este desvario avia gran turbación en las iglesias de España.

Beato, presbitero que residía en las montañas de Lievana comenzó a resistir las venenosas heregias que se ivan encendiendo, convenciendo a los que las favorecían y confirmando los católicos con agudísimas razones y católicos fundamentos assi por escrito como de palabra, aunque por escrito se aventajava mas, por ser algo corto y valbuciente de lengua, como de ordinario somos los montañeses. Elipando escribió contra Beato una carta recibida por el Abad Fidelio, que parece residía en Pravia, y viniendo Beato y Eterio en el mes de noviembre de 783 a visitar la Reyna y darle el pésame de la viudez y la enhorabuena de averse entrado Religiosa el abad Fidelio les enseñó y comunicó la carta del arçóbispo Elipando. Beato y Eterio respondieron muy de propósito al arçobispo de Toledo por una grande obra que contiene dos libros donde con mucha doctrina y admirable sutileza confutan los errores de Elipando y muestran su fealdad confirmando las verdades católicas que ellos seguían y enseñavan.

Indignado Elipando y en parte compungido y temeroso de su conciencia embio a suplicar a Carlos Rey de Francia que después fue Emperador y en aquellos tiempos todo lo mandaba y tenia estrecha amistad con el Papa el que hiziesse levantar en Francia un concilio donde se decidiesse la verdad de aquellas contiendas. Con su autoridad se celebro un Concilio de Francofort que anda impreso donde se condeno el error de Elipando y se encargo a Paulino, Obispo de Aquileya que escriviese contra el. Con lo qual cesó aquel diabólico contagio en España y se aquietaron los ánimos assegurados de la verdad Católica mediante la buena diligencia de estos dos Santos y doctos Montañeses Beato y Eterio.



Las cien doncellas.


El rey Aurelio no había tenido guerra alguna con los moros. Añaden algunos que esta paz la había comprado el Rey Aurelio con ciertos tratos y condiciones muy feos y afrentosos y algunos se alargan a decir que concedio a los moros cierto número de doncellas de tributo cada año.

Pero fue Mauregato (hijo bastardo del rey Alfonso y de una esclava mora), quien habiendo pedido auxilio al rey de Córdoba Abderramén le hizo le más insolente y descomunal partido y le ofreció el fuero más infame y torpe que jamás en trato de reyes intervino, y fue que por este socorro y ayuda y por la paz perpetua Mauregato y los sucesores en el reino había de dar cada año de feudo y fuero perpetuo cien doncellas cristianas, las cincuenta nobles y las cincuenta de gente común.



Los Duques de Feria.


Sucedió también que unos caballeros de Galicia con grande esfuerzo y valentía acometieron una escuadra de moros que iba en guarda de una de estas doncellas dándoles muerte y quitándoles la presa por lo cual llaman desde entonces al lugar donde sucedió, Peito Burdelo, que en Galicia quiere decir pecho o tributo del burdel, y porque fue debaxo de unas higueras, se llaman aquellos caballeros Figueroas, y dieron el mismo nombre al lugar donde residían, y cuando se comenzaron a pintar armas tomaron cinco hojas de higuera que son las armas que ahora pintan sus descendientes que son los Duques de Feria.



El apóstol Santiago.


... dexando casi la tierra despoblada entró muy poderoso el Rey Don Ramiro por tierra de Castilla. Y los moros vinieron y a encontrarse con los nuestros en los términos de Alinella, y aunque los cristianos era muchos, y todos los que había en el Reino, los bárbaros eran tantos, y más, que ponían espanto.

En la batalla los cristianos comenzaron a decaer en su brío, y como las amendrantadas cabras que escaparon de los lobos, descarriadas por diversas partes, se vienen a juntar en una alta peña, y allí hechas un racimo, estan palpitando de miedo, mirando a todas partes si vuelve el enemigo, así los cristianos que escaparon de la gran matança se juntaron en esta tierra de Clavijo, no hallando manera como despedir el miedo de sus corazones, pues eran tan pocos, vencidos y maltratados, sin esperança de socorro humano, pues en sus tierras no había quedado hombre que pudiese mandar una espada.

... y el rey don Ramiro cubierto el corazón de una profunda tristeza y melancolía. Y con encendidas ansias puesto de rodillas, pasó lo más de la noche en una fervorosa oración pidiendo a Nuestro Señor volviese por su escogido pueblo. Fatigados sus sentidos se dexo llevar don Ramiro de un leve sueño y estando durmiendo le parecía que venía delante de si un venerable varón de gran respeto. Le preguntó quien erá y él le respondió que el apóstol de Iesu Cristo Santiago. Diciendo esto apretó la mano del rey y le dijo: Esfuerçate y ten buen animo que yo seré en tu ayuda y mañana vencerás con el poderío de Dios esta gran muchedumbre de moros que ahora te tienen cercado y porque no puedas dudar en nada de esto, tu y los moros me vereis en la batalla en un gran caballo blanco con un estandarte blanco en la mano y no dudéis de acometer las batallas de los moros llamando el nombre de Dios y el mío



Alfonso III el Magno.


Alfonso III el Magno fundó el monasterio de San Salvador en un valle de Asturias llamado Bogies. La iglesia de este monasterio permanece hasta hoy en la misma forma que entonces fue fabricada, de lindo labor y gran proporción y correspondencia. De la parte de afuera está un arco y debaxo del arco una gran piedra con estos versos:

Tu gran piedad, Dios mío, resplandezca en todas partes
Muchas veces salva a los malos tu gran piedad
Esto confiesan los hombres y celebran los exércitos
Porque das la vida a las cosas muertas, esto confiesan los hombres
Se favorable al mísero, perdona sin merecimiento al bueno,
Con la piedad en que te aventajas, se favorable al mísero.
Que a mi me atormentan los pecados de mi alma,
Llagado me tiene mi cruel culpa,
Resplandezca aora tu piadosa gracia,
Que levanta al caído, resplandezca ahora,
Tu piedad asista favoreciéndome
La qual en el Cielo vivificándome me favoresca



Bermuda II.


Estando en Oviedo Bermundo II vinieron tres esclavos de la iglesia de Santiago de Galicia llamados Zador, Chadon y Ansilon, los cuales por odio y enemistad que habían concebido contra su señor el obispo de aquella iglesia Ataulfo, varón de santa vida y costumbres y de mucha piedad y religión le acusaron ante el rey que había cometido un abominable pecado y que además de esto tenía algunos tratos con los moros. Creyolo el rey y llamó a Ataulfo a Oviedo, y llegando Ataulfo a Oviedo el Iueves de la Cena se entró en la Santa Iglesia a decir misa antes de parecer ante el rey, el cual mientras tanto sin considerar cosa alguna mandó traer un toro ferocísimo y que entrando el obispo Ataulfo por el patio lo soltasen para que embistiendo con el le matase

Pusose en ejecución el atroz y desaforado hecho soltando el fiero animal picado y aguijoneado al tiempo que el santo prelado entraba en el patio, más la Divina Providencia que enfrenó la ferocidad de los leones que estaban con Daniel en la cueva, ordenó que el feroz toro con más blandura y mansedumbre que los mismos hombres, se llegase al siervo de Dios humillando su robusta cerviz y poniéndoles sus astas en la mano como que le rendía sus armas y asiendo de ellas el inocente obispo levemente y sin hacer fuerza alguna le quedaron en las manos para mayor testimonio del milagro y el Toro, aunque desarmado de sus naturales armas arremetió con tanta ferocidad contra los hombres que allí le habían metido que mató algunos y dejando otros maltratados se salió del coso y se volvió al campo.



El arca de la Cámara Santa.


En la Luarca inmemorial atracó una barca de gran envergadura. Su capitán, de rasgos orientales, demandó la presencia de algún religioso. Llegados varios sacerdotes, el capitán les hizo entrega de un arcón adornado con lustrosos herrajes. Al poco el barco reemprendió su singladura. Entonces bajaron unos lobos que se pusieron a adorar el arca, y en especial uno muy grande. Inmediatamente el arca con sus reliquias de Hierosalem fue enviada a la Cámara Santa de San Salvador de Oviedo. Al lugar donde desembarcó el arca fue llamado "Lobo del Arca" o Luarca.



El Santo sudario de Oviedo.


El sudario de Oviedo sería el paño con el que se cubrió la cabeza de Jesucristo tras su muerte en la cruz y hasta que fue finalmente amortajado con un lienzo fúnebre que correspondería a la Sábana Santa de Turín. El sudario ya se documenta en los márgenes del evangelio de San Juan y en el siglo V en un texto del cronista Nonnos de Acrópolis. La llegada del Sudario a Oviedo no se documenta con exactitud hasta el año 1.075.



El Cid en Asturias.


Qvando el Rey Don Alfonso dio el concejo de Langreo a la Santa Iglesias de Oviedo, unos fidalgos infançones de Riaño y San Flechoso estavan apoderados de aquella tierra, por ser de gran valor y tener mucha potencia, eran sus apellidos Liden, Pelaez, Sanchez, Monices, Adnaris, Froylez, Amorinez, Yetaces, Lainez, Rodriguez, Diaz y Perez, los quales reclamaron de esta donacion, diziendo que era suyo este concejo: el Rey decia pertenecerle por aver sido del conde de Castilla don Sancho, llamado el Mayor, Rey de Navarra, hijo de don Garcia el Tembloso, y de doña Constanza Asturiana que como afirma Baseo aiva sido del mismo Concejo, mas a la vsança de aquellos tiempos les mando el Rey que defendiessen como era suya aquella tierra por las armas señalandoles tiempo y campo y nombrando por su parte al famoso Rui Diaz, llamado el Cid. No rehusaron los infançones el salir al campo con el Cid, pero doña Vrraca que con su hermano avia venido a visitar las Santas Reliquias, trato de que se concluyese este pleito por razones, y probanças, como se hizo probando el Rey aver sido el concejo de Langreo de su padre y abuelo, y asi quedo por de la Santa Iglesia de Oviedo hasta nuestros tiempos que con las mas jurisdiciones Eclesiasticas se vendió.



Los conventos asturianos.


Mientras Alfonso V era niño sus curadores y gobernadores del reino por el bien de la paz casaron a su hermana doña Teresa con Abdalla, rey de Toledo, de la cual se había aficionado tanto que para casarse con ella dio indicios de querer hacerse cristiano. La infanta que era virtuosa y se había casado contra su voluntad en llegando a Toledo amenazó al rey que pues era moro no la tocase ni llegase a ella siendo cristiana, por la castigaría Iesu Christo a quien ella adoraba y servía. No hizo caso el infiel de esta amenaza y llegando a tomar posesión de la que tenía por su mujer y reina de Toledo al punto se sintió mortal con unos inmensos dolores y pensando remediar el daño luego hizo volver a su tierra a la infanta con mucho acompañamiento y muchos camellos cargados de joyas. Doña Teresa fue a Oviedo y se metió monja en San Pelayo, por la devoción de aquel glorioso mártir en donde fue después abadesa teniendo en su compañía a su hermana la infanta doña Sancha.

Asturias estaba repleta de comunidades monásticas. Si bien es cierto que algunas de las comunidades monástica fuesen de las que Carvallo califica de comunidades de herederos:

Tenía un padre muchos hijos, el cual movido de devoción y las más veces por no los poder poner a todos en estado ordenava que viviesen juntos en comunidad con alguna forma de religión y Regla, haciendo para ello una iglesia en su casa, los varones se ordenaban de sacerdotes y las hembras se ponían velo y todos tomaban alguna manera de habito de religiosos. Oviedo era ciudad de comunidades religiosas: Conventos de Santa Clara, de la Vega, de San Pelayo, de Santo Domingo, de San Francisco, de San Vicente. Y entre ellos existían rivalidades.

Como relata Fermín Canella, para abadesa del Convento de la Vega se buscaba señora de gran categoría por no ser menos que la de San Pelayo, monasterio de fundación real en los tiempos de Alfonso el Casto pues que entre ambas corporaciones siempre hubo sus dimes y diretes, y con gracia se refiere la anécdota de haber firmado la presidenta de la Vega "en la Vega y nueve cuartos" porque recibió una comunicación de San Pelayo suscrita en "San Pelayo el Real"



De Pajares a Campomanes.


Viniendo el rey don Sancho el Mayor à las Asturias en llegando a Pajares, primer lugar por donde se entra en Asturias, hizo asaetear un peón asturiano que devia ser guarda de las que entonces se ponían para guardar la tierra; al fin el Rey le hizo dar muerte ferozmente, y algún pariente de este peón, passando el Rey por Campomanes, que es mas adelante, le tiro una saeta, de que murió. Campomanes fue destruida por esta muerte. Lugar que entonces era muy grande y populoso en el camino que viene de León para Oviedo, y aun ahora se descubren en sus campos y huertas rastros de antiguos y grandes edificios. Y no ayuda poco a la verdad de la muerte de este Rey el refrán que de allí devio de tener principio: Si la hiziste en Pajares, pagartela ha en Campomanes



El pendón de Quirós.


En Aljubarrota los castellanos fueron desbaratados y a Gutierre Gonçalez de Quirós, hijos de Gonzalo Bernaldo de Quirós, alferez real en esta batalla le cortaron las manos para ganarle el Real Pendón, que valerosamente había defendido y viéndose sin manos lo apretó con los brazos contra el pecho asiendo con tanta fuerza las puntas del cendal con los dientes que no se lo pudieron sacar sino hecho pedazos, dexandole el pedazo de las hasta que tenía asido contra el pecho y otro pedazo en los dientes con que le hallaron muerto en un río con muchas heridas. Fue casado con doña Sancha de Quixada que esta (estaba) enterrada en la capilla mayor de San Francisco de Oviedo.



El castillo de Tudela.


Avia en Asturias un cavallero muy poderoso, y principal por estos tiempos, llamado Gonzalo Pelaez de Asturias... Éste extendía su ascendencia hacia Astorga, el Bierzo, Babia, el valle del Luna, Gordón y especialmente en la Asturias central, desde donde conspiró contra el Rey. Sus razias eran temibles y

"así salía a robar la tierra y hazer grandes molestias a los asturianos que no quisieron seguir su parcialidad; principalmente en el castillo de Tudela que era inexpugnable en donde hazia notables daños, por estar junto al camino ordinario que va de Oviedo a Castilla"

El eco secular del miedo de este castillo transilvano enclavado en la principal vía de comunicaciones de la Asturias del bajo medievo dio lugar a numerosas leyendas.

Sobre su destrucción: Al ocaso del día, el viejo castellano recibió a un apuesto y melifluo moro -de cuidada barba y manos ensortijadas- que le pidió hospitalidad para pasar la noche. Sentado a la mesa, hizo relación de sus aventuras, de sus trabajos, de sus infortunios, de sus sueños -no quizá, de sus ambiciones- y notables historias de sucesos y reinos desconocidos. Sentada frente a él, la hija del castellano, la igual que otras damas nobles de la comarca presentes en la cena, era un hervor. A medida que se prolongaba la velada, la hija del castellano prolongaba su ansiedad de horizontes y maravillas. A la mañana siguiente el castellano, invitó al moro y a otros nobles a una partida de caza. Durante la misma, el viejo castellano fue herido de muerte por un oso. Trasladado al castillo, en su lecho de muerte pidió a su hija:

Júrame que será fiel a tu Dios y a tu Rey!

La hija así lo hizo y el castellano expiró. Aquella misma tarde le enterraron, aquella misma noche llamó el moro a la puerta de la hija... Y cuando tornó el silencio a dominar el castillo... Un rumor creciente, voces, carreras, fuego. Cuando el moro y la castellana emprendieron la huida, el viejo castellano les cerró la salida. Un crujido general, un segundo de pavor. Y el silencio. Desde entonces reina el silencio como único castellano de las ruinas del castillo de Tudela.

Carvallo ahonda el tenebrismo de esta fortaleza al concluir que Augusto fundó el castillo ("in tutellam provinciae castello edificato") afirmando que "este castillo pienso que es el de Tudela, corrompido el nombre de tutela, y se fundó esta ciudad para presidio de toda la provincia, porque está casi en el medio de ella, en un altísimo collado sobre la ribera del Nalón enfrente del collado donde estaba la ciudad de Lancia. Tiene este collado de Tudela muy dificultosa subida por todas partes y en la cumbre parece edificaron los romanos este castillo que duró por muchos tiempos".



El asedio de Gixón.


Era muy poderoso señor en Asturias el Conde de Gixón y Noreña, don Alfonso, hermano bastardo del rey don Juan, y era muy mala su inclinación, y trató con los portugueses contra su hermano el Rey. Y vino el rey don Juan con toda la flor de su caballería a Asturias y en llegando a Gixón no le queriendo recibir el Conde hizo apretar el cerco y batir las murallas con las máquinas y ingenios de aquel tiempo de las cuales me enseñaron unas volas muy grandes de piedra tan dura que parecía pedernal que levantavan unas poleas puestas en unas cigüeñas de madera muy altas y bolviendolas contra la Ciudad, las dexavan caer de golpe sobre los texados con que hundían las casas

Resistían los de adentro con gran pertinacia, con ballestas, dardos y piedras y según dize la Coronica de este Rey tiravan desde la muralla tiros con grande estruendo y tiravan muchos tiros con fuego los ingleses que con el Conde estavan que sin duda era de Artilleria que tres años antes que fue el de 1.380 avia inventado un alemán y como Gixon estava llena de extrangeros sin duda que usavan de ya de pólvora, y será este el primer uso de ella que hallamos en España.



La ermita de Cangas.


En tierra de Cangas de Tineo una legua de la misma villa, hacia el alfoz de sierra, en la cumbre de un alto monte y el más encumbrado de los muchos que hay en aquellas partes que viene desgajado como un ramo de los montes que llaman de Europa, en un sitio que llaman el Acebo había una antiquísima ermita de Nuestra Señora tan pequeña y baxa que era necesario baxar la cabeça al entrar por la puerta. Han sido tantos los coxos que por intercesión de esta milagrosa imagen han cobrado sanidad, y era tan ordinario ver estos milagros que no se cuidaba de escribirlos, y solo para testimonio se dexaban colgadas las muletas en la iglesia de que hay gran numero. Un mancebo, hijo de Alonso Rodríguez de Mieldes, concejo de Cangas, se tulló de un aire corrupto, sin poder menearse y delante del altar de nuestra señora quedo sano de repente.

Dexo otros muchos y muy maravillosos milagros por no ser largo de que tienen testimonio en la misma ermita, como de algunos enfermos de piedra, hijos que alcanzaron concebir alguans mugeres, que eran tenidas por esteriles, enfermedades extraordinarias, sin remedio humano, innumerables endemoniados, con quienes no habian bastado conjuros, casos y peligros de mar y tierra, perdidas y otras muchas necesidades remediadas por la Madres de Dios milagrosamente



Pedro Menéndez de Avilés.


No faltaron personas en Asturias que por las armas persiguiesen los Hereges y procurasen ampliar la Religión Católica estendiendola hasta las ultimas tierras entre los cuales fue muy notable Pedro Menéndez de Avilés natural de la misma villa, uno de los mas excelentes marineros que tuvo España. Sirvió con tanta satisfacción al emperador Carlos y a su hijo don Phelipe Segundo que fue premiado y honrado con el cargo de Adelantado de la Florida que es una muy estendida región de Tierrafirme continuada con la Nueva-España sobre mano derecha azia el Norte habitada por Indios bárbaros.

Sucedió que un gran pirata y pérfido Luterano llamado Iuan de Ribao, francés, con otros muchos hereges de su nación llegaron a desembarcar a la Florida con muchos aparejos para poblar aquella tierra y sembrar en los coraçones de aquellos pobres indios la malvada semilla de las heregias de Francia de Lutero. Ribao hizo edificar un fuerte que llamo el Fuerte de Francia y se apoderó de la tierra y començo a tratar de su población y enseñar sus diabólicos errores. Partió el Adelantado de España el dia de San Pedro año de 1.565 con diez navíos y mil y quinientos hombres los mas de ellos Cavalleros y hidalgos Asturianos, sus parientes como advierte Illescas y con algunos baybenes de la fortuna llego a la Florida donde tomo puerto a veinte y ocho de agosto día de San Agustín y plantó luego un fuerte que llamó de San Agustín y hallando la tierra ocupada de los hereges que hemos dicho, con su destreza y animo se dio tan buena maña, que sin perder hombre de los suyos, tuvo a las manos a Iuan de Ribao con casi quinientos luteranos y les corto a todos las cabeças. Todo aquel año se estuvo el Adelantado por aquella tierra poblándola y descubriéndola y tratando de convertir los Indios. Y començada la conversión de aquella gente bárbara y dada buena orden para la prosecucion de la santa obra bolvio a España y el rey le agradeció mucho sus trabajos



El pleito con los delfines.


El obispo Martín Alonso tomó la mitra ovetense en 1.616 y se encontró con un pleito de los marineros de Candás y otros puertos asturianos contra los delfines. Los delfines, denunciaban los pescadores, les rompían las redes de pesca, merodeaban en torno a sus lanchas. Eso sí, parece ser que no molestaban a los pescadores cuando estaban pescando, sólo cuando volvían con las redes llenas, entonces saltaban y se avalanzaban sobre las mallas hurtando a los pescadores el sustento para sus familias. El obispo abrió un proceso, nombrando abogados, y concluyó que se diesen censuras contra los delfines.

Y así se hizo. En barcas cargadas esta vez no de aparejos de pesca, sino de aparatos judiciales y apostólicos, el notario leyó las censuras del obispo y ordenó a los delfines que abandonaran las aguas asturianas y que jamás volviesen a arrebatar la pesca a los pescadores. Y aquellos calderones acataron la sentencia judicial, y se fueron

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