Padre Luis Alfonso de Carvallo
Natural de Cangas de Tineo, hoy Cangas de Narcea. Nace en 1.571
y muere en 1.635. Estudió la carrera eclesiástica, siendo
rector del Colegio de San Gregorio y profesor en la
Universidad de Oviedo. Ingresa en la Compañía de Jesús en 1.616.
El manuscrito de Antigüedades y Cosas Memorables del Principado de
Asturias escrito por él en 1.613, no se publicaría la
primera edición hasta 1.695 tras obtener licencia
inquisitorial
La palabra Historia remite
a patrias y documentos escritos. La historia, en minúscula,
remite a nuestros devenires, allí hasta donde alcanza la
memoria de cada uno. El término "antigüedades",
utilizado por el Padre Carvallo nos lleva al mito y
al sueño entrañable, a lo que no necesita demostración, como
no la necesitan los recuerdos del amor. Gustamos de
enrarecer nuestros males con las bondades de nuestros
pasados y de nuestra historia, pero no hay tal, como no hay
pretextar las injusticias del hoy en los infortunios del
ayer. No hubo una Edad Dorada. No hubo una Edad de Hierro.
Incluso Jovellanos comentando la costumbre vaqueira
de que la novia comiese en público un pan en forma de falo
habla de un pasado mejor, de una arcadia anterior:
"Grosera e
indecente costumbre que dista mucho de la primitiva
inocencia, y que hace sospechar que a la sombra del regocijo
pudo introducirse el descaro entre los brindis y risotadas
del convite"
Ya no hay pasado, ya no
hay futuro. Sólo habrá el presente de una conducta honorable
hacia uno mismo y generosa hacia los demás. Fray Antonio
de Guevara, en su Libro de las Epístolas
Familiares (1.543), escribía:
"Es previlegio de viejos loar mucho el tiempo pasado y quexarse
siempre del tiempo presente, diciendo que en su juventud
conoscieron ellos a muchos vecinos y amigos suyos, los
cuales eran animosos, dadivosos, esforçados, gastadores,
honrados y valerosos, y que ya el mundo es venido a tal
estado, que todos son en él cobardes, escasos, mentirosos,
mezquinos y fementidos, y la causa deste descontento es que
entonces, con la alegría de la juventud, no les paresce cosa
mal, y agora, como son ya viejos, ninguna cosa les paresce
bien".
Dios creando Asturias.
Tras la creación del mundo, y su posterior inundación, uno de los
hijos de Noé, Tubal, pobló
España. Como relata la General Estoria Alfonsina:
"los fijos de Tubal, pues que andudieron muchas tierras buscando
logares buenos de puebla, e llegaron a las postremeras
partidas de occidente, e vieron buenas tierras e buenos
montes, e buenas aguas, e buenos assentamientos, e fincaron
allí, e por lo que oién dezir que acaesciera del diluvio,
assentaronse luego en los montes de Aspa a que
llaman los montes Pireneos; e llámanse cetubales
de cetus. Desque se tovieron ya por moradores d'allí
mudaron ellos el nombre a sí mismos llamáronse celtíberos".
Poblada España, nos explica Carvallo que el patriarca Noé
fue discurriendo y visitando por ellas a sus nietos y
descendientes que como padre universal de todo el genero
humano le tocaba ver. Noé vino a España a ver a Tubal
que la iba poblando y llegó a los últimos fines de España,
que son las costas de Asturias y Galicia, y en esta hizo
edificar una ciudad llamada Noda, que
dicen es Noya, y en Asturias hizo edificar otra
población que fue llamada Noega en memoria de su
nombre o por llamarse así una nuera suya mujer de Chamo
De la primera lengua de Asturias.
Porque hasta nuestros tiempos duran en esta tierra algunos vocablos y
nombres propios de la lengua que tenían y usaban comúnmente
estos primeros hombres Noé y los que en su compañía andaban
porque no hubo otra lengua en el mundo hasta la confusión
que se hizo en la fábrica de la Torre de Babilonia como
prueba San Agustín y San Antonio Novelero y
otros modernos, la qual después se conservó en los
descendientes de Heber, de donde se dixo Hebrea.
De los nombres hebreos que hay en Asturias se
infiere haber residido en esta tierra por dueños de ella
hombres que usasen de esta lengua lo cual no pudo ser sino
en estos antiquísimos tiempos pues no se sabe que en otros
algunos habitase gente desta lengua en otros algunos ni
fuesen tan señores o poderosos que mudasen los nombres de
los ríos o lugares.
De la lengua hebrea es el
nombre del Rio Naharcea que en lengua de aquellos
primitivos habitadores quiere dezir río impetuoso como
verdaderamente lo es este. También hay una peña sobre este
río, junto a la villa de Pravia por donde pasa junto
con otro que se llama Nalón a las qual llaman Peña
Vllán. Vlan es nombre asimismo hebreo y quiere
dezir Bobeda y Concava por que lo es la
misma peña.
Hay también en Asturias
una Montañuela llamada Sama, de Saman, que
en la misma lengua quiere dezir Engordar, por ser de
buenos pastos aquellos campos para engordar el ganado. En el
concejo de Ibias ay un cerro alto que se llama Ron,
que en la misma lengua quiere dezir Altura, qual es la de
este collado en donde está la antigua Torre de Ron.
Ay asimismo un concejo que
llaman de Nava, nombre que desde aquellos primeros
siglos ha quedado y quiere dezir ChoÇa o Cabaña
porque las habitaciones de aquellos tiempos mas eran las
cabañas que aora tienen los vaqueros por los montes que
casas de piedra o tapia.
Asturias en la diáspora Troyana.
En la guerra de Troya, dicen algunos autores que se halló Astir,
paje de guarda de Mennon, hijo de Laurora, y
que murió su señor y destruida Troya, no quiso
volver con tan tristes nuevas a su tierra, que era el
Oriente, antes volvió navegando hacia el Occidente y vino a aportar a
estas costas septentrionales de España, donde tomó tierra,
y vivió con su gente, y que de su nombre Astir se
llamaron Astires y después Astures los que
habitaron en estas partes.
En su tiempo llegó a los
puertos de Galicia un capitán griego llamado Tebero
que se había hallado en la destrucción de Troya como
refiere Homero y asimismo otro llamado Diomedes
hijo de Tideo, rey de Etholia los cuales
ocuparon con sus gentes las costas de Galicia y aun toda la
provincia llamada Grecia, como la patria donde habían salido
y así los moradores se llamaron grecos, los cuales se fueron
entendiendo también por entre los pobladores antiguos de
nuestras montañas que aun por aquellos tiempos no se
llamaban Asturias.
Desde Asturias se pobló parte de Inglaterra.
Dice Carvallo:
Por estos tiempos cerca del año 225 antes de la venida de Nuestro Señor los
antiguos moradores de Asturias siendo hombres peritos para
la mar, como siempre los hubo en estas costas pasaban muy de
ordinario a la isla de Bretania navegando las anchuras del
mar oceano hasta las partes occidentales de Inglaterra que
poblaron y habitaron haciendo sus casas de madera y
estacones hincado en la tierra, entretejidos con varas y les
llamaron los Siloros". Todos los historiadores que hacen
mención de esta jornada que los Asturianos hacían a
Inglaterra cuentan que pasaban en barcas de cuero, y algunos
se maravillan y aun les parece imposible siendo el mar que
navegaban tan bravo y terrible".
Tesoros de los Celtas.
Hace muchos años vivía en Guimarán una familia muy pobre. Una
tarde se acerco hasta su casa una vieja, revieja y
contravieja, que les pidió albergue para una noche. En aquel
hogar humilde le ofrecieron lo poco que tenían. Y sentada en
la antojana la vieja revieya puso sus ojos en lo alto de Monte
Areo y comenzó a decir:
Monte Areo,
monte Arola,
tierra rica,
gente boba
Y a continuación les explicó como en un sitio del monte
Areo había un tesoro escondido consistente en una
gallina con doce polluelos y doce barras de oro. Y le
preguntaron:
- Y cómo es que sabiendo tales cosas imploras por el mundo limosna?
- Es que los dones son sólo de los que los merecen.
Y desapareció.
Y aquella noche, la familia pobre, halló el tesoro. Y "hasta
llegó a decirse que todas las noches se reunían en su casa
un grupo de duendes que les llevaban hermosos y ricos
presentes"
A finales de los años 80 se descubrió en Monte Areo un espacio
tumular y dolménico. Desde entonces se hacen campañas de
excavación anualmente
Algún roxu se fizo piel roxa.
Y el mismo Estrabón
cuenta, que las mujeres astures cuando parían, servían y
regalaban a sus maridos, levantándose ellas y haciéndoles
estar acostados. Bañábanse en el río poco después de paridas
y allí metían también en el agua a sus niños. Esto se cuenta
asimismo de algunos indios, y el pintarse los rostros como
los astures y otras costumbres de estas, de donde (como ya
he dicho) conjeturo haberse poblado sus regiones por estos
asturianos antiguos.
La Asturias Romana.
El contacto bélico de Roma con aquellos astures documenta valiosas
informaciones etnográficas:
- Aquellos astures vivían de la ganadería y apenas de la agricultura.
- El manzano y el castaño aún no se habían introducido.
- Su principal arma era la lanza y el vestido era una túnica con cinturón.
- Se reconocía alguna forma de matriarcado; así la relación de avunculado (cada individuo con un tío materno) era una figura familiar dominante. No es inusual que en culturas primitivas con una promiscuidad generalizada el avunculus fuera más apreciado que el padre, ya que la filiación materna era segura mientras que la del padre está difuminada.
- La epigrafía nos proporciona numerosos nombres propios -romanizados- habituales entre los astures: Abilus,
Abrunus, Abucia, Aefas, Alla,
Aliopendieginus, Amia, Arausia, Aravus,
Arocia, Atta, Attius, Blesila,
Burralus, Cabrilius, Calles, Maia,
Mascelio, Medugenus, Neco, Palarus,
Segisamus, Venninus, Voronicus, Voccareca
, ...
Las reliquias Ovetenses.
Siendo emperador Valentiano era obispo de Asturica Augusta
Santo Toribio. Este había predicado eficazmente
contra los Priscilianistas. Tanto
persiguió el perseguidor que perseguido por los herejes
tuvo que buscar el refugio del Sumo Pontífice San León
quien le nombró Sacristán de los Tesoros de Jerusalén. En
Tierra Santa "tuvo revelación que había de ser
ganada por los moros aquella santa ciudad y por traça y
orden de los cielos recogió las reliquias que pudo en
una arca y se acogió con ellas a España". Las
reliquias contenidas en el arca eran:
- Los huesos de doce inocentes de los que Herodes mandó matar
- Una ampolla de sangre de la virgen y mártir Santa Catalina
- Un pedazo de la columna en que fue amarrado Nuestro Señor
- Una espina de su corona
- Dos piedras de las con que apedrearon a San Esteban
- Un pedazo de paño de la Verónica
- Una ampolleta de sangre que salió de un crucifixo que con una lanza hirió un Indio en la ciudad de Argentina
- Una medida de los pies de Christo
- Una buena parte de los cabellos de San Iuan Baptista
- Un hueso de la mano del apóstol San Pedro y dos de San Pablo
- Dos huesos de San Hilario Obispo
- Un gran pedazo de pellejo de San Bartolomé Apóstol
- Cabellos de la Magdalena
- Una redoma de óleo que manó del sepulcro de Santa Catalina en el Monte Sinay
- Del pan que en el destierro comía San Pablo, primer ermitaño
- Una redoma de leche de los pechos purísimos de la Madre de Dios
- Una tabla del pesebre de Belén que la reyna Elena había mandado guardar
- Una cadena con que dicen llevaban atado a Christo cuando iba a ser crucificado
- Del oro, incienso y mirra que ofrecieron los Magos
- Del pan que cenó Christo con sus discípulos el Iueves de la Cena
- Las toallas con que les limpió los pies
- Un pedazo del Sudario de Christo
Hay otros reliquias menudas y una arca que no se abre. Y la mayor y
más principal reliquia, el braço izquierdo de la Cruz en que
padeció Nuestro Señor Iesu Christo, que la reyna Elena,
madre del emperador Constantino, había dexado en
Ierusalen cuando descubrió este rico tesoro, y por el
agujero donde estuvo clavada la mano de Christo, se pasan
las cruces que llaman de Santo Toribio, con las
cuales se tiene la gran devoción que todos saben.
Cargando Santo Toribio con estas prendas llegó a las Asturias de
Oviedo y subiendo a un monte que está a dos leguas de Oviedo
edificó una ermita con la advocación de La Magdalena donde
puso las santas reliquias y donde se retiró a tratar con
Dios dejando los bullicios del mundo. Este monte desde
entonces se llama Monsagro por haber tenido este
sagrado depósito y otro posterior que en la pérdida de
España fue traído desde Toledo. En tiempo de Alfonso
I las reliquias de Santo Toribio, como su
cuerpo serían trasladadas al monasterio de Liébana.
Vitiza.
Vbitiza dio en cometer grandes crueldades acompañadas de abominables
torpeças y deshonestidad desenfrenada y con su mal exemplo
amancilló todo el reino. La nobleza de los godos, la
religión de los sacerdotes y la honestidad y limpieza de las
mujeres, todo se volvió en una horrenda fealdad y torpeça,
porque se permitía así a los casados como a los solteros, y
lo que más es, a los sacerdotes se les permitía tener las
mujeres que quisiesen y se mandó públicamente que así lo
hiciesen
Para que con más razón pudiésemos decir que con sus manos iba haciendo
España los aparejos de su castigo mandó Vbitiza que
volviesen a España los Iudios que de ella habían sido
echados dándoles grandes privilegios.
De cómo fue vencida toda España.
... los espantosos y horrendos estruendos de tan sangrienta guerra,
las ruinas de los templos y suntuosos edificios,
ignominiosas muertes de los sacerdotes, y menosprecio de las
cosas sagradas, los atroces fines de los nobles y valerosos
varones, la cautividad y servidumbre de los innocentes
niños, la violencia de las castas matronas, los estupros de
las doncellas, y finalmente el acabamiento y perdición de
cuanto lustre tenía España.
Y es que "Rodrigo
tuvo muchos de los vicios de Vbitiza y con los que
por su mal ejemplo se cometían se cumplió el número que
tenía determinado la Majestad Divina para ejecutar el
castigo con la total perdición de su miserable Reino. El Rey
Rodrigo olvidado de Dios se enamoró de una hermosa
doncella llamada Florinda hija del conde don
Julián, gran Privado y aún pariente suyo, capitán de
su guardia y el que tenía el gobierno de las fronteras de
los moros de Africa. Ciego el rey de su vano antojo vino a
cumplir el desordenado apetito, forçando la doncella, dando
fin a su deseo y principio a su perdición y de todo el
reino.
Trató el conde
Julián de vengar su agravio para lo que se junto con
los hijos de Vbitiza, Eva y Sisebuto...
y era por estos tiempos supremo señor de todos los Alarabes,
Miramamolin Almançor y tenia en su nombre el
gobierno de África el capitan Muça, y con este trató
el conde Julián de entregarle a España dando
entrada a los moros".
La pesca de la ballena.
Del Mar baste decir que hay muchos puertos, de donde se provee gran parte
de Castilla, y el pescado de esta costa septentrional de
España, dicen que es el mejor de todo el mundo. Hay pez tan
monstruoso en este mar de Asturias, que solamente las barbas,
se venden en mucho dinero, y el pez trae de provecho a los
que lo pescan más de mil ducados, y lo mas es de la grasa
que llaman sain, con que se alumbra la gente común
de esta tierra. Este pez se llama ballen, y de esta
dicen que sale el ámbar, de que se hallan algunos
pedazos muy finos por las orillas de este mar, y se
hallarían más, si hubiese personas que las buscase.
Munuza.
Era
Munuza
gobernado ismaelita de Asturias que se contentaba con tener
sin resistencia el título de gobernador de la provincia y
con gozar aquel pedaço de tierra que había en la comarca de
Gijón, que era muy buena y regalada.
Munuza teniendo
noticia de la mucha gracia y hermosura de la hermana de
Don
Pelayo y aficionado grandemente de ella la
deseaba por mujer y cosa es muy cierta que
don
Pelayo vino a ser muy gran privado de este
Gobernador tanto que comunicaba con el los negocios más
importantes. Ausente
Pelayo
trató
Munuza de atraer a su voluntad a la hermana de
don
Pelayo y tuvo tal manera o engaño de
negociar que por la solicitud de un esclavo consiguió el fin
de sus deseos casandose con ella. Cuando volvió
don
Pelayo y conoció el engaño de
Munuza y
casamiento de su hermano sintió a par del alma su afrenta y
se le avivaron -entonces- los deseos que tenía de libertar
al pueblo cristiano. Sacó a su hermana del poder de
Munuza
y poniéndola a buen recaudo con la demás familia de su casa
trató con mucho secreto con los naturales de la tierra y
algunos otros que con el habían venido de levantarse
Proclamación de Don Pelayo.
Y los asturianos llevaban acordado de levantar por rey a su señor
don
Pelayo conforme a la antigua costumbre de los
godos. Por no tener santa iglesia catedral se entraron en la
santa cueva de
Covadonga subiendo por algunos largos
maderos que a la boca de ella estaban arrimados con algunos
pasos por donde entraba el ermitaño. Veló el católico
príncipe aquella noche en este santuario, pasándola en
oración con su dulce compañera y mujer
Gaudiosa, y
aquellos devotos prelados. Tras oír misa, ofreciendo púrpura
y alguna moneda recibió el santísimo sacramento y poniéndose
de pies sobre su escudo, los ricoshombres que allí se
hallaron le levantaron en alto, diciendo: “
Real, Real,
Real”, y derramando de su moneda sobre la gente, el
mismo se ciñó la espada dando a entender que nadie tenia
potestad sobre él, y con mil bendiciones de todos fue
aclamado por Rey.
Favila perece bajos las garras de un oso ferocísmo.
Favila, hijo de osa,
esposo de loba, víctima de oso.
Favila
o
Fafila, hijo de
Pelayo
y de su esposa
Gaudiosa, estaba casado con
Froiluba.
Algo raro debió pasar, pues como relata el propio
Carvallo:
"era don Fabila
hombre muy robusto, membrudo y de gran coraçón. Acabó este
inconsiderado príncipe a las uñas de una fiera, habiendo
su padre salido con victoria de entre tantos millares de
enemigos, que tan varios son los sucesos desta miserable
vida y sus cosas tan poco estables".
La fundación de Oviedo.
En el año 771,
Fromestano,
abad de la regla de
San Benito, y su sobrino
presbítero
Máximo, huyendo de los moros y buscando
un sitio para fundar un templo y continuar su vida monástico
vinieron al sitio que se llamaría
Oviedo, fundando
un templo en honor de
San Vicente Mártir. Deseoso
Fruela de dotar de capital a
su reino la comenzó a fundar en el sitio que se había
empezado a edificar el
Monasterio de San Vicente
que es una ladera del monte que llaman los
historiadores y cosmógrafos
Leo Vbinda. A una ladera
de este monte comenzó el rey a
dar principio a la ciudad de
Oviedo, llamada así
por que aquel era el nombre de aquel sitio corrompido de
Lobindo.
Las
Crónicas Apócrifas sin embargo
cuentan que pensaba
Fruela
donde fundar una ciudad, y tras una jornada de cacería se
acomodó con su partida para comer en un lugar verde y
humbroso. En la tertulia un cortesano preguntó al Rey si
ya había elegido lugar, y donde, a lo que el Rey
respondió:
Dondeo como ...
Pero lo dijo en latín:
Ubi edo ...
Y de aquí el nombre de Oviedo.
A Máximo y Fromestano
se juntaron otros algunos con fervoroso celo de servir a
Nuestro Señor cuyos nombres es muy justo de referir y son
los siguientes: Montano Presbitero, Esperacio,
Velasco, Reconsindo, Levelso, Gualamario,
Florencio, Ianseñoor, Letimio, Fulgencio,
Basconio, Flavinio, Valentino, Leandro,
Tiberio, Proello, Basilio, Livinio,
Elabiolo, Ega, Paterno, Aspidio,
Aurelio, Ferriolo y Livimano.
Antecedentes de por qué Alfonso hijo de Fruela sería llamado el Casto.
Delicadamente lo explica Carvallo:
"Don Fruela
era algo recio de condición, desabrido y severo y según
unos anales antiguos de Toledo y las Genealogías
de don Pedro de Portugal era
demasiado de enojoso con algunos hombres casados porque
con desordenado apetito les intentaba de ofender. Y como
es propio de las malas conciencias el temerse, comenzó
luego el Rey Fruela a
recelarse, que el pueblo ofendido de sus agravios podría
ser se levantase, y eligiese por rey a su hermano Vimarano
tan amado de todos".
Conclusión que con sus manos mató a su hermano Vimarano.
Así es que
"por evitar el Rey
Fruela un incierto peligro, cayó en el cierto peligro de su vida, porque
sintiendo mucho los amigos y aficionados de Vimarano su injusta muerte, dieron en
aborrecer al Rey grandemente con lo cual tomaron
atrevimiento aquellos hombres a quienes había ofendido
tomándoles sus mujeres para vengar su injuria dándole
muerte como de hecho se la dieron estos agraviados".
Silo.
Muerto el rey
Aurelio, los
asturianos recibieron por su rey a
don
Silo por estar casado con la hija del rey
católico
doña Adosinda. Fu esta elección en la villa
de
Pravia donde a la saçon se hallaba con su mujer y
debían de tener allí su casa de morada, pues que siempre
amaron tanto aquel lugar siendo reyes. Fundaron la
iglesia
de San Juan Evangelista en la lugar de
Santiannes
de Pravia tomando el nombre de
Sancte Ioannes.
Aquí esta la notable piedra que refiere
Morales
escrita en esta forma. Todo este laberinto no quiere decir
mas que
Silo Princeps fecit, y se comienza a leer
desde la
S que está en el medio como centro y
leyéndose a una y otra parte se lee mas de dozientas y
cincuentas veces. Debio ser esta
iglesia de san Juan por
aquellos tiempos de las mejores que había pues el rey se
apreciaba tanto de ser su fundador como muestra esta
artificiosa escritura.
El Beato de Liébana.
El arçobispo de Toledo Elipando que residia en la misma Ciudad
con los christianos moçarabes que entre los moros vivian
sujetos y tributarios, engañado por el enemigo avia dado en
seguir y defender algunas de las malvadas heregias de Arrio,
como era dezir contra la verdad católica que Iesu Christo
Nuestro Señor se devia llamar hijo adoptivo de Dios y no
propio. Negava asimismo Elipando el culto y
veneración que se deve a las imágenes de los Santos. Con
este desvario avia gran turbación en las iglesias de España.
Beato, presbitero que residía en las montañas de Lievana
comenzó a resistir las venenosas heregias que se ivan
encendiendo, convenciendo a los que las favorecían y
confirmando los católicos con agudísimas razones y católicos
fundamentos assi por escrito como de palabra, aunque por
escrito se aventajava mas, por ser algo corto y valbuciente
de lengua, como de ordinario somos los montañeses. Elipando
escribió contra Beato una carta recibida por el Abad
Fidelio, que parece residía en Pravia, y
viniendo Beato y Eterio en el mes de
noviembre de 783 a visitar la Reyna y darle el pésame de la
viudez y la enhorabuena de averse entrado Religiosa el abad
Fidelio les enseñó y comunicó la carta del arçóbispo
Elipando. Beato y Eterio respondieron
muy de propósito al arçobispo de Toledo por una grande obra
que contiene dos libros donde con mucha doctrina y admirable
sutileza confutan los errores de Elipando y muestran
su fealdad confirmando las verdades católicas que ellos
seguían y enseñavan.
Indignado Elipando
y en parte compungido y temeroso de su conciencia embio a
suplicar a Carlos Rey de Francia que después fue
Emperador y en aquellos tiempos todo lo mandaba y tenia
estrecha amistad con el Papa el que hiziesse levantar en
Francia un concilio donde se decidiesse la verdad de
aquellas contiendas. Con su autoridad se celebro un Concilio
de Francofort que anda impreso donde se condeno el error de
Elipando y se encargo a Paulino, Obispo de
Aquileya que escriviese contra el. Con lo qual cesó aquel
diabólico contagio en España y se aquietaron los ánimos
assegurados de la verdad Católica mediante la buena
diligencia de estos dos Santos y doctos Montañeses Beato
y Eterio.
Las cien doncellas.
El rey
Aurelio no había tenido
guerra alguna con los moros. Añaden algunos que esta paz la
había comprado el
Rey
Aurelio con ciertos tratos y condiciones muy
feos y afrentosos y algunos se alargan a decir que concedio
a los moros cierto número de doncellas de tributo cada año.
Pero fue
Mauregato (hijo bastardo
del rey
Alfonso y de una
esclava mora), quien habiendo pedido auxilio al rey de
Córdoba
Abderramén le hizo le más insolente y
descomunal partido y le ofreció el fuero más infame y torpe
que jamás en trato de reyes intervino, y fue que por este
socorro y ayuda y por la paz perpetua
Mauregato
y los sucesores en el reino había de dar cada año de feudo y
fuero perpetuo cien doncellas cristianas, las cincuenta
nobles y las cincuenta de gente común.
Los Duques de Feria.
Sucedió también que unos caballeros de Galicia con grande esfuerzo y
valentía acometieron una escuadra de moros que iba en guarda
de una de estas doncellas dándoles muerte y quitándoles la
presa por lo cual llaman desde entonces al lugar donde
sucedió, Peito Burdelo, que en Galicia quiere decir
pecho o tributo del burdel, y porque fue debaxo de unas
higueras, se llaman aquellos caballeros Figueroas, y
dieron el mismo nombre al lugar donde residían, y cuando se
comenzaron a pintar armas tomaron cinco hojas de higuera que
son las armas que ahora pintan sus descendientes que son los
Duques de Feria.
El apóstol Santiago.
... dexando
casi la tierra despoblada entró muy poderoso el
Rey
Don Ramiro por tierra de Castilla. Y los moros
vinieron y a encontrarse con los nuestros en los términos de
Alinella, y aunque los cristianos era muchos, y todos
los que había en el Reino, los bárbaros eran tantos, y más,
que ponían espanto.
En la batalla
los cristianos comenzaron a decaer en su brío, y como las
amendrantadas cabras que escaparon de los lobos,
descarriadas por diversas partes, se vienen a juntar en una
alta peña, y allí hechas un racimo, estan palpitando de
miedo, mirando a todas partes si vuelve el enemigo, así los
cristianos que escaparon de la gran matança se juntaron en
esta tierra de Clavijo, no hallando manera como
despedir el miedo de sus corazones, pues eran tan pocos,
vencidos y maltratados, sin esperança de socorro humano,
pues en sus tierras no había quedado hombre que pudiese
mandar una espada.
... y el rey
don
Ramiro cubierto el corazón de una profunda
tristeza y melancolía. Y con encendidas ansias puesto de
rodillas, pasó lo más de la noche en una fervorosa oración
pidiendo a Nuestro Señor volviese por su escogido pueblo.
Fatigados sus sentidos se dexo llevar
don
Ramiro de un leve sueño y estando durmiendo le
parecía que venía delante de si un venerable varón de gran
respeto. Le preguntó quien erá y él le respondió que el
apóstol de Iesu Cristo
Santiago. Diciendo esto
apretó la mano del rey y le dijo:
Esfuerçate
y ten buen animo que yo seré en tu ayuda y mañana vencerás
con el poderío de Dios esta gran muchedumbre de moros que
ahora te tienen cercado y porque no puedas dudar en nada
de esto, tu y los moros me vereis en la batalla en un gran
caballo blanco con un estandarte blanco en la mano y no
dudéis de acometer las batallas de los moros llamando el
nombre de Dios y el mío
Alfonso III el Magno.
Alfonso III el Magno
fundó el
monasterio de San Salvador en un valle de
Asturias llamado
Bogies. La iglesia de este
monasterio permanece hasta hoy en la misma forma que
entonces fue fabricada, de lindo labor y gran proporción y
correspondencia. De la parte de afuera está un arco y debaxo
del arco una gran piedra con estos versos:
Tu gran piedad, Dios mío, resplandezca en todas partes
Muchas veces salva a los malos tu gran piedad
Esto confiesan los hombres y celebran los exércitos
Porque das la vida a las cosas muertas, esto confiesan los hombres
Se favorable al mísero, perdona sin merecimiento al bueno,
Con la piedad en que te aventajas, se favorable al mísero.
Que a mi me atormentan los pecados de mi alma,
Llagado me tiene mi cruel culpa,
Resplandezca aora tu piadosa gracia,
Que levanta al caído, resplandezca ahora,
Tu piedad asista favoreciéndome
La qual en el Cielo vivificándome me favoresca
Bermuda II.
Estando en Oviedo Bermundo II vinieron tres esclavos de la iglesia
de Santiago de Galicia llamados Zador, Chadon
y Ansilon, los cuales por odio y enemistad que
habían concebido contra su señor el obispo de aquella
iglesia Ataulfo, varón de santa vida y costumbres y
de mucha piedad y religión le acusaron ante el rey que había
cometido un abominable pecado y que además de esto tenía
algunos tratos con los moros. Creyolo el rey y llamó a Ataulfo
a Oviedo, y llegando Ataulfo a Oviedo el Iueves de
la Cena se entró en la Santa Iglesia a decir misa antes de
parecer ante el rey, el cual mientras tanto sin considerar
cosa alguna mandó traer un toro ferocísimo y que entrando el
obispo Ataulfo por el patio lo soltasen para que
embistiendo con el le matase
Pusose en ejecución el atroz y desaforado hecho soltando el fiero
animal picado y aguijoneado al tiempo que el santo prelado
entraba en el patio, más la Divina Providencia que enfrenó
la ferocidad de los leones que estaban con Daniel en
la cueva, ordenó que el feroz toro con más blandura y
mansedumbre que los mismos hombres, se llegase al siervo de
Dios humillando su robusta cerviz y poniéndoles sus astas en
la mano como que le rendía sus armas y asiendo de ellas el
inocente obispo levemente y sin hacer fuerza alguna le
quedaron en las manos para mayor testimonio del milagro y el
Toro, aunque desarmado de sus naturales armas arremetió con
tanta ferocidad contra los hombres que allí le habían metido
que mató algunos y dejando otros maltratados se salió del
coso y se volvió al campo.
El arca de la Cámara Santa.
En la Luarca inmemorial
atracó una barca de gran envergadura. Su capitán, de rasgos
orientales, demandó la presencia de algún religioso.
Llegados varios sacerdotes, el capitán les hizo entrega de
un arcón adornado con lustrosos herrajes. Al poco el barco
reemprendió su singladura. Entonces bajaron unos lobos que
se pusieron a adorar el arca, y en especial uno muy grande.
Inmediatamente el arca con sus reliquias de Hierosalem fue
enviada a la Cámara Santa de San Salvador de Oviedo. Al
lugar donde desembarcó el arca fue llamado "Lobo del Arca"
o Luarca.
El Santo sudario de Oviedo.
El sudario de
Oviedo sería el paño con el que se cubrió la cabeza de
Jesucristo tras su muerte en la cruz y hasta que fue
finalmente amortajado con un lienzo fúnebre que
correspondería a la Sábana Santa de Turín. El sudario ya se
documenta en los márgenes del evangelio de San Juan y
en el siglo V en un texto del cronista Nonnos de
Acrópolis. La llegada del Sudario a Oviedo no se documenta
con exactitud hasta el año 1.075.
El Cid en Asturias.
Qvando el Rey Don
Alfonso dio el concejo de Langreo a la Santa
Iglesias de Oviedo, unos fidalgos infançones de Riaño
y San Flechoso estavan apoderados de aquella
tierra, por ser de gran valor y tener mucha potencia, eran
sus apellidos Liden, Pelaez, Sanchez,
Monices, Adnaris, Froylez, Amorinez,
Yetaces, Lainez, Rodriguez, Diaz
y Perez, los quales reclamaron de esta donacion,
diziendo que era suyo este concejo: el Rey decia
pertenecerle por aver sido del conde de Castilla don
Sancho, llamado el Mayor, Rey de Navarra, hijo de don
Garcia el Tembloso, y de doña Constanza
Asturiana que como afirma Baseo aiva sido del mismo
Concejo, mas a la vsança de aquellos tiempos les mando el
Rey que defendiessen como era suya aquella tierra por las
armas señalandoles tiempo y campo y nombrando por su parte
al famoso Rui Diaz, llamado el Cid. No
rehusaron los infançones el salir al campo con el Cid,
pero doña Vrraca que con su hermano avia venido a
visitar las Santas Reliquias, trato de que se concluyese
este pleito por razones, y probanças, como se hizo probando
el Rey aver sido el concejo de Langreo de su padre y
abuelo, y asi quedo por de la Santa Iglesia de Oviedo
hasta nuestros tiempos que con las mas jurisdiciones
Eclesiasticas se vendió.
Los conventos asturianos.
Mientras Alfonso
V era niño sus curadores y gobernadores del reino por
el bien de la paz casaron a su hermana doña Teresa con
Abdalla, rey de Toledo, de la cual se había
aficionado tanto que para casarse con ella dio indicios de
querer hacerse cristiano. La infanta que era virtuosa y se
había casado contra su voluntad en llegando a Toledo amenazó
al rey que pues era moro no la tocase ni llegase a ella
siendo cristiana, por la castigaría Iesu Christo a quien
ella adoraba y servía. No hizo caso el infiel de esta
amenaza y llegando a tomar posesión de la que tenía por su
mujer y reina de Toledo al punto se sintió mortal con unos
inmensos dolores y pensando remediar el daño luego hizo
volver a su tierra a la infanta con mucho acompañamiento y
muchos camellos cargados de joyas. Doña Teresa fue
a Oviedo y se metió monja en San Pelayo, por la
devoción de aquel glorioso mártir en donde fue después
abadesa teniendo en su compañía a su hermana la infanta doña
Sancha.
Asturias estaba repleta de comunidades monásticas. Si bien es cierto
que algunas de las comunidades monástica fuesen de las que
Carvallo califica de comunidades de herederos:
Tenía un padre muchos hijos, el cual movido de devoción y las más veces por
no los poder poner a todos en estado ordenava que viviesen
juntos en comunidad con alguna forma de religión y Regla,
haciendo para ello una iglesia en su casa, los varones se
ordenaban de sacerdotes y las hembras se ponían velo y todos
tomaban alguna manera de habito de religiosos. Oviedo era
ciudad de comunidades religiosas: Conventos de Santa Clara,
de la Vega, de San Pelayo, de Santo Domingo, de
San Francisco, de San Vicente. Y entre ellos existían
rivalidades.
Como relata
Fermín Canella, para abadesa del Convento de la Vega se
buscaba señora de gran categoría por no ser menos que la de
San Pelayo, monasterio de fundación real en los tiempos de
Alfonso
el Casto pues que entre ambas corporaciones
siempre hubo sus dimes y diretes, y con gracia se refiere la
anécdota de haber firmado la presidenta de la Vega "
en
la Vega y nueve cuartos" porque recibió una
comunicación de San Pelayo suscrita en "
San Pelayo
el Real"
De Pajares a Campomanes.
Viniendo el
rey don Sancho el Mayor à las Asturias en llegando a
Pajares, primer lugar por donde se entra en Asturias,
hizo asaetear un peón asturiano que devia ser guarda de las
que entonces se ponían para guardar la tierra; al fin el Rey
le hizo dar muerte ferozmente, y algún pariente de este
peón, passando el Rey por Campomanes, que es mas
adelante, le tiro una saeta, de que murió. Campomanes
fue destruida por esta muerte. Lugar que entonces era muy
grande y populoso en el camino que viene de León para
Oviedo, y aun ahora se descubren en sus campos y huertas
rastros de antiguos y grandes edificios. Y no ayuda poco a
la verdad de la muerte de este Rey el refrán que de allí
devio de tener principio: Si
la hiziste en Pajares, pagartela ha en Campomanes
El pendón de Quirós.
En Aljubarrota
los castellanos fueron desbaratados y a Gutierre
Gonçalez de Quirós, hijos de Gonzalo Bernaldo de
Quirós, alferez real en esta batalla le cortaron las
manos para ganarle el Real Pendón, que valerosamente había
defendido y viéndose sin manos lo apretó con los brazos
contra el pecho asiendo con tanta fuerza las puntas del
cendal con los dientes que no se lo pudieron sacar sino
hecho pedazos, dexandole el pedazo de las hasta que tenía
asido contra el pecho y otro pedazo en los dientes con que
le hallaron muerto en un río con muchas heridas. Fue casado
con doña Sancha de Quixada que esta (estaba)
enterrada en la capilla mayor de San Francisco de Oviedo.
El castillo de Tudela.
Avia en
Asturias un cavallero muy poderoso, y principal por estos
tiempos, llamado Gonzalo Pelaez de Asturias... Éste
extendía su ascendencia hacia Astorga, el Bierzo, Babia, el
valle del Luna, Gordón y especialmente en la Asturias
central, desde donde conspiró contra el Rey. Sus razias eran temibles y
"así salía a robar la tierra y hazer grandes molestias a
los asturianos que no quisieron seguir su parcialidad;
principalmente en el castillo de Tudela que era
inexpugnable en donde hazia notables daños, por estar
junto al camino ordinario que va de Oviedo a Castilla"
El eco secular del miedo de este castillo transilvano
enclavado en la principal vía de comunicaciones de la
Asturias del bajo medievo dio lugar a numerosas leyendas.
Sobre su destrucción: Al ocaso del
día, el viejo castellano recibió a un apuesto y melifluo
moro -de cuidada barba y manos ensortijadas- que le pidió
hospitalidad para pasar la noche. Sentado a la mesa, hizo
relación de sus aventuras, de sus trabajos, de sus
infortunios, de sus sueños -no quizá, de sus ambiciones- y
notables historias de sucesos y reinos desconocidos. Sentada
frente a él, la hija del castellano, la igual que otras
damas nobles de la comarca presentes en la cena, era un
hervor. A medida que se prolongaba la velada, la hija del
castellano prolongaba su ansiedad de horizontes y
maravillas. A la mañana siguiente el castellano, invitó al
moro y a otros nobles a una partida de caza. Durante la
misma, el viejo castellano fue herido de muerte por un oso.
Trasladado al castillo, en su lecho de muerte pidió a su
hija:
Júrame que será fiel a tu Dios y a tu Rey!
La hija así
lo hizo y el castellano expiró. Aquella misma tarde le
enterraron, aquella misma noche llamó el moro a la puerta de
la hija... Y cuando tornó el silencio a dominar el castillo...
Un rumor creciente, voces, carreras, fuego. Cuando el moro y
la castellana emprendieron la huida, el viejo castellano les
cerró la salida. Un crujido general, un segundo de pavor. Y el
silencio. Desde entonces reina el silencio como único
castellano de las ruinas del castillo de Tudela.
Carvallo
ahonda el tenebrismo de esta fortaleza al concluir que Augusto
fundó el castillo ("in
tutellam provinciae castello edificato") afirmando
que "este castillo pienso que es el de Tudela, corrompido el
nombre de tutela, y se fundó esta ciudad para presidio de
toda la provincia, porque está casi en el medio de ella, en
un altísimo collado sobre la ribera del Nalón
enfrente del collado donde estaba la ciudad de Lancia.
Tiene este collado de Tudela muy dificultosa subida
por todas partes y en la cumbre parece edificaron los
romanos este castillo que duró por muchos tiempos".
El asedio de Gixón.
Era muy
poderoso señor en Asturias el Conde de Gixón y Noreña, don
Alfonso, hermano bastardo del rey don Juan, y
era muy mala su inclinación, y trató con los portugueses
contra su hermano el Rey. Y vino el rey don Juan con
toda la flor de su caballería a Asturias y en llegando a
Gixón no le queriendo recibir el Conde hizo apretar el cerco
y batir las murallas con las máquinas y ingenios de aquel
tiempo de las cuales me enseñaron unas volas muy grandes de
piedra tan dura que parecía pedernal que levantavan unas
poleas puestas en unas cigüeñas de madera muy altas y
bolviendolas contra la Ciudad, las dexavan caer de golpe
sobre los texados con que hundían las casas
Resistían los
de adentro con gran pertinacia, con ballestas, dardos y
piedras y según dize la Coronica de este Rey tiravan desde
la muralla tiros con grande estruendo y tiravan muchos tiros
con fuego los ingleses que con el Conde estavan que sin duda
era de Artilleria que tres años antes que fue el de 1.380
avia inventado un alemán y como Gixon estava llena de
extrangeros sin duda que usavan de ya de pólvora, y será
este el primer uso de ella que hallamos en España.
La ermita de Cangas.
En tierra de Cangas
de Tineo una legua de la misma villa, hacia el alfoz
de sierra, en la cumbre de un alto monte y el más encumbrado
de los muchos que hay en aquellas partes que viene desgajado
como un ramo de los montes que llaman de Europa, en un sitio
que llaman el Acebo había una antiquísima ermita
de Nuestra Señora tan pequeña y baxa que era
necesario baxar la cabeça al entrar por la puerta. Han sido
tantos los coxos que por intercesión de esta milagrosa
imagen han cobrado sanidad, y era tan ordinario ver estos
milagros que no se cuidaba de escribirlos, y solo para
testimonio se dexaban colgadas las muletas en la iglesia de
que hay gran numero. Un mancebo, hijo de Alonso
Rodríguez de Mieldes, concejo de Cangas, se
tulló de un aire corrupto, sin poder menearse y delante del
altar de nuestra señora quedo sano de repente.
Dexo otros
muchos y muy maravillosos milagros por no ser largo de que
tienen testimonio en la misma ermita, como de algunos
enfermos de piedra, hijos que alcanzaron concebir alguans
mugeres, que eran tenidas por esteriles, enfermedades
extraordinarias, sin remedio humano, innumerables
endemoniados, con quienes no habian bastado conjuros, casos
y peligros de mar y tierra, perdidas y otras muchas
necesidades remediadas por la Madres de Dios milagrosamente
Pedro Menéndez de Avilés.
No faltaron
personas en Asturias que por las armas persiguiesen los
Hereges y procurasen ampliar la Religión Católica
estendiendola hasta las ultimas tierras entre los cuales fue
muy notable
Pedro
Menéndez de Avilés natural de la misma villa,
uno de los mas excelentes marineros que tuvo España. Sirvió
con tanta satisfacción al emperador
Carlos y a su
hijo
don Phelipe Segundo que fue premiado y honrado
con el cargo de Adelantado de la Florida que es una muy
estendida región de Tierrafirme continuada con la
Nueva-España sobre mano derecha azia el Norte habitada por
Indios bárbaros.
Sucedió que un
gran pirata y pérfido Luterano llamado Iuan de Ribao,
francés, con otros muchos hereges de su nación llegaron a
desembarcar a la Florida con muchos aparejos para poblar
aquella tierra y sembrar en los coraçones de aquellos pobres
indios la malvada semilla de las heregias de Francia de Lutero.
Ribao hizo edificar un fuerte que llamo el Fuerte de
Francia y se apoderó de la tierra y començo a tratar de su
población y enseñar sus diabólicos errores. Partió el
Adelantado de España el dia de San Pedro año de 1.565 con
diez navíos y mil y quinientos hombres los mas de ellos
Cavalleros y hidalgos Asturianos, sus parientes como
advierte Illescas y con algunos baybenes de la
fortuna llego a la Florida donde tomo puerto a veinte y ocho
de agosto día de San Agustín y plantó luego un fuerte que
llamó de San Agustín y hallando la tierra ocupada de los
hereges que hemos dicho, con su destreza y animo se dio tan
buena maña, que sin perder hombre de los suyos, tuvo a las
manos a Iuan de Ribao con casi quinientos luteranos
y les corto a todos las cabeças. Todo aquel año se estuvo el
Adelantado por aquella tierra poblándola y descubriéndola y
tratando de convertir los Indios. Y començada la conversión
de aquella gente bárbara y dada buena orden para la
prosecucion de la santa obra bolvio a España y el rey le
agradeció mucho sus trabajos
El pleito con los delfines.
El obispo
Martín
Alonso tomó la mitra ovetense en 1.616 y se encontró
con un pleito de los marineros de
Candás
y otros puertos asturianos contra los delfines. Los
delfines, denunciaban los pescadores, les rompían las redes
de pesca, merodeaban en torno a sus lanchas. Eso sí, parece
ser que no molestaban a los pescadores cuando estaban
pescando, sólo cuando volvían con las redes llenas, entonces
saltaban y se avalanzaban sobre las mallas hurtando a los
pescadores el sustento para sus familias. El obispo abrió un
proceso, nombrando abogados, y concluyó que se diesen
censuras contra los delfines.
Y así se hizo. En barcas cargadas esta vez no de aparejos de
pesca, sino de aparatos judiciales y apostólicos, el notario
leyó las censuras del obispo y ordenó a los delfines que
abandonaran las aguas asturianas y que jamás volviesen a
arrebatar la pesca a los pescadores. Y aquellos calderones
acataron la sentencia judicial, y se fueron