Ordoño I (850 - 866)
Sucedió a
Ramiro I su
hijo
Ordoño, habido de su matrimonio con
Paterna. Es el primer rey que hereda el trono
por sucesión directa.
En el año 857, Ordoño I otorgó un fuero ¿a Avilés o a la Catedral de Oviedo? Según este, todo
avilesino tendría
facultad para perseguir sobre prenda de su ganado al sayón o a
cualquier hombre, herirlo y aun matarlo, sin que por ello
recibiese castigo; tampoco se le impondría por entrar airado
en el palacio real, o en el de un magnate, o en finca
secuestrada, salvo en el caso de robo, lesión o muerte; no
debería responder de homicidio que no hubiese hecho; ni
estar obligado a ningún tributo fiscal, ni a mas pruebas que
a la del agua caliente, el juramento, y la de testigos,
aceptándola ambas partes; y en fin, seria libre de ciertas
determinadas gabelas, como la de pagar portazgo en las
salinas y en las pesqueras del mar y de los ríos.
A poco de ocupar el trono, tuvo Ordoño
que luchar con los Vascones que se habían sublevado,
apoyados por los musulmanes. El rey marchó con su ejército
contra ellos y los derrotó; dispersando a los árabes y
sometiendo a los Vascones. En el año siguiente se vio
obligado a oponerse a los planes ambiciosos de un Godo
llamado Muza, que se había hecho mahometano
y había conseguido apoderarse de extensos territorios en Toledo,
Zaragoza, Huesca y Tudela.
Al principio, Ordoño apoyaba los planes de
Muza con intención de introducir la
discordia entre los mismos musulmanes y dividirlos para
luego vencerlos mejor; pero se encontró con que Muza,
en su avance, llegó hasta La Rioja y se
apoderó de la plaza de Albelda (859), que
arrebató a los cristianos y la fortificó para su defensa.
Al darse cuenta Ordoño (860)
de las intenciones de Muza y el peligro
que suponía la proximidad de aquella ciudad en poder de los
árabes, resolvió destruirla. Reunió sus huestes, las dividió
en dos partes y envió una a poner sitio a Albelda,
y con la otra sé dirigió al encuentro de Muza,
que se hallaba acampado en el monte Laturce,
cerca de Clavijo. El combate fue muy duro,
pero Muza fue completamente derrotado y
falleció de las heridas recibidas en el combate. La plaza de
Albelda fue tomada, saqueada y arrasada,
destruyéndose todas sus murallas. Esto traerá consigo el
fortalecimiento de la zona de Alava y Castilla, evitando las
aceifas procedentes de Zaragoza.
Un hijo de Muza,
llamado Lobia o Lupo, que
era gobernador en Toledo, en vez de
intentar vengar a su padre, ofreció sumisión y vasallaje al
rey Ordoño y le pidió protección para
defenderse de Mahomed, Califa de Córdoba,
que se proponía apoderarse de Toledo.
Envió Ordoño su ejército para liberar a Toledo
y puso al frente de el a su pariente Gatón;
pero Mahomed le preparó una trampa en el Guadalacete
que es un arroyo que corre cerca de Villaminaya.
Después de un duro combate, en que murieron 10.000 moros y
8.000 cristianos, éstos tuvieron que retirarse, y Mahomed
levantó el sitio de Toledo por no
sentirse ya con fuerzas suficientes para tomarla y volvió a
Córdoba con el resto del ejército. Años más
tarde, Mahomed logró apoderarse de Toledo.
Continuaron las discordias de los
moros entre sí, y Ordoño, siempre alerta y
activo, viendo que algunos gobernadores musulmanes se habían
declarado independientes del Califa de Córdoba,
quiso aprovechar estas divisiones, que debilitaban sus
fuerzas, emprendió una campaña contra ellos y se apoderó de
Coria, mató a sus defensores y llevó
prisionero a su gobernador, Zeid. Al mismo
tiempo que esta expedición organizó otra, dirigida por el
conde Rodrigo persona de su confianza en
las Bardulias, el cual se apoderó de Talamanca,
pequeña población situada a unos quince kilómetros de Torrelaguna,
degolló la guarnición y llevó cautivos a los vecinos, entre
ellos al gobernador Murzuk con su esposa
Balkaiz, a quienes después puso en libertad.
Los moros, cautivos en las diversas
expediciones, fueron llevados y utilizados por Gatón,
al ser encargado por el rey Ordoño de
restaurar Astorga, de trabajar en los
campos, y son, según se cree, de los que descienden los
llamados Maragatos (Mauros Captos).
Durante ese tiempo, y aprovechando
Ordoño la relativa paz que disfrutaba, se
dedicó a reedificar las ciudades arruinadas con tantas
guerras, y entre ellas figuran Astorga y
Tuy (854), León (856),
Amaya (860) , etc. Otorgó un privilegio en favor
de la Catedral de Oviedo, donándole oro,
plata, la mitad del portazgo de Oviedo y
de las multas del mercado, varias iglesias, monasterios y
heredades, y concediendo a los vecinos de la ciudad
exenciones y franquicias importantes.
Hallándose enfermo de gota, falleció
en
Oviedo el 27 de mayo del año 866,
después de 18 años de reinado. Fue enterrado en la
Capilla
del rey Casto, de la
Catedral de Oviedo,
donde descansan sus restos mortales en unión de su esposa
Munia. Dejó por hijos a
Alfonso,
Bermudo,
Nuño,
Oduardo,
Fruela y
Aragoncia o
Argonta, a quien otros llaman
Doña
Urraca.