La Maruca


Las dunas donde se encuentra actualmente la empresa Cristalería Española, fueron incialmente playones y espacios dunares que se anegaban con las grandes mares, calificandose en 1.897 como marismas, para beneficio de Nicolás Suarez Inclan.

En 1.903 Teodora González Carbajal obtiene una concesión lindante a los de Suárez Inclán.

En 1.921 se instala en esos terrenos, el campo del Stadium Avilesino, terrenos que mas tarde se los repartiran SIASA y Cristalería Española.

En 1.943 pasan a la Sociedad Anónima Carbonifera de Valdearroyo, quien lo cede finalmente a su filial, Cristalería.

En el año 1.942 el Instituto de la Vivienda adelanta el dinero para hacer el poblado de pescadores, el famoso barrio del No-Do, acabándose a principios de 1.950.

El 5 de junio de 1.943, el ministro de trabajo José Antonio Girón de Velasco rodeado de “camisas negras” falangistas, llegó a Avilés para entregar 17 viviendas de planta baja que habían costado poco mas de 500.000 pesetas a 17 familias de “obreros del mar” que tenían que pasar brazo en alto y mano abajo. Y todo ello bajo las cámaras del NO-DO nacido seis meses antes. Esto motivó que a ese nuevo barrio construido por la Obra Sindical del Hogar, se le llamase el Nodo.

Hasta hace poco, en la zona de Las Arobias, en los terrenos que hoy se reparten el Puerto y el Macelo, existían unas ruinas, las de la Siderurgia Asturiana, S.A (SIASA). Construida en 1.942 era una industria original, sin hornos altos, se encargaba de producir “chatarra sintética”, usando minerales de baja ley de hierro y combustible de escasa aplicación siderúrgica. El problema fue que dependía de maquinaria extranjera (Renn-Krupp), lo que retrasó su instalación hasta 1.952. En ese momento nació el I.N.I que se decantó hacia el mineral de hierro, lo que fue la muerte para SIASA.

El 31 de enero de 1.949, y en terrenos de La Maruca y Las Arobias, se empieza a levantar lo que sería Cristalería Española, S.A., que trasladó su fábrica de Arija, a Avilés argumentando que las aguas del Pantano del Ebro elevaban el nivel freático y se inundaban los hornos.

Al mismo tiempo, se crearon dos poblados enteros, en La Maruca y en Jardín de Cantos, para alojar, tanto a los obreros como a los técnicos respectivamente.

Durante varios años los trabajadores de Cristalería Española se trasladaron paulatinamente a Avilés. Cada semana el capitoné de Mudanzas Alayo (Bilbao) recogía los muebles y pertenencias de dos o tres familias y Arija se iba despoblando con unas escenas de despedidas terribles y emotivas. Y mientras, Avilés recibía a las familias, que se alojaban en viviendas de la fábrica en un barrio conocido como Arija. Las instalaciones de Cristalería, quedaron inauguradas en 1.952.

En 1.999 el Ayuntamiento de Avilés dedicó una plaza a Arija a modo de homenaje a estas familias, con el siguiente acuerdo:

"PLAZA DE ARIJA" a la plaza existente en la Avenida de Lugo, constituida por los actuales números 52 al 61 de la misma, en las proximidades de la empresa Cristalería Española y con edificios construidos por la misma para sus trabajadores. La localidad burgalesa de Arija fue el anterior asentamiento de esta empresa, hasta 1.948 en que se inició la construcción de la nueva planta en Avilés. Este hecho motiva que la mayor parte de su población se trasladase a nuestra Villa, en donde han constituido y constituyen un gran grupo de mujeres y hombres con un enorme arraigo y aprecio en Avilés.

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