Calle de La Ferrería


Esta calle, que se iniciaba en la antigua Puerta del Alcázar (donde en su día se instaló la llamada Torre del Reloj) y terminaba en la Puerta de la Mar (el antiguo puerto), a la vera de la Iglesia de los Franciscanos, es una de las calles mas antiguas. Actualmente peatonal, recibió a lo largo de su historia diversos nombres. Inicialmente llamada Rúa Nueva, se la llamó posteriormente Calle de Gozón (ya que ahí se iniciaba el camino al Concejo de Gozón) y después Calle de San Nicolás, mas tarde fue la Calle Real y acabó el siglo XIX con el nombre de Calle de la Herrería (por la ubicación en la misma de diferentes fraguas y martinetes). A principios del siglo XX, recibió el nombre de Calle del Marques de Pinar del Rio y con la inauguración de la democracia, volvió a nombrársela por Calle de la Ferrería.

Pasear por la Ferrería es introducirse en el túnel del tiempo, al que te llevan sus edificios y su conformación urbana, cargada de siglos. El Avilés amurallado de la Edad Media, se componía fundamentalmente de tres calles que configuraban una especie de hache:
  • La de La Ferrería.
  • La de La Fruta, entonces llamada Calle Oscura.
  • La Calle del Sol, que unía las anteriores. Llamada posteriormente Calle de Pedro Solís y Calle del Pescado, iba desde la Plaza de Baragaña hasta la Plaza de la Villa (delante de la Casa del Concejo, en la Calle de La Fruta).

Se trataba de una avenida recta que traspasaba de parte a parte la ciudadela medieval. Sembrada de soportales, que cambian de lado en el cruce con la Calle del Sol, su nombre responde a la actividad artesanal que en ella se desarrollaba: labor de ferrero.

Como en otras de Avilés, los soportales servían para resguardo del tiempo: lluvia y sol, y a la vez para aprovechar la luz natural para desarrollar el trabajo de los profesionales. Fue en su tiempo la calle comercial de la Villa y eje principal de la vida; asi se produjeron desde festejos medievales, hasta tragedias (la ultima, organizada en un bombardeo de la aviación nacional en 1.937 y que hizo blanco, causando victimas mortales en el actual numero 10).

En esta calle transcurrió la vida del Adelantado de la Florida: nacio en la casa que estuvo en el actual edificio numero 29, vivió de casado en otra casa al inicio de la calle (en la margen izquierda), y se encuentra enterrado en la iglesia de los Padres Franciscanos (el edificio mas antiguo de la ciudad)

Junto a esta Iglesia se encuentra la que se dice que es la joya de Avilés: la Capilla de los Alas. Fue construida en el siglo XIV por una familia de mercaderes para que sirviera de mausoleo familiar.

En 1.871, el profesor Stuar, de la Universidad de Cambridge diseña la Extensión Universitaria, implantada por la Universidad de Oviedo en 1.898, de la mano de Leopoldo Alas “Clarín” y apoyado por profesores de la talla de Sela, Aramburu, Altamira, Buylla, Canella y Secades.

Esta iniciativa, imitada posteriormente por la mayoría de universidades del país, que concibieron esta como una forma de que la cultura llegase a toda la población, derivó en Avilés, en el año 1.901, en las Aulas Populares.

En marzo de 1.900 se abre el Centro Obrero de Avilés en esta Calle Pinar del Rio, organizado como lugar para tertulia, lectura y disfrute en un amplio abanico de actividades.

La Sociedad Obrera Industrial (radicada en un edificio de esta calle, conocido popularmente como Casa del Pueblo), se esforzó en traer la cultura a nuestra Villa, dandole a las Aulas Populares un tono mas familiar que el de las conferencias organizadas por la Extension Universitaria, y a ellas acudían un numero limitado hombres y mujeres obreros.

Estas clases, se dividian en periodos de tres meses, con dos sesiones semanales de una hora de duracion que se realizaban por la noches, despues de las horas de trabajo en las obras o talleres. La matricula era gratuita, y la unica condicion era que los alumnos fueran mayores de 15 años. La asistencia fue masiva y pronto se extendió por las ciudades mas importantes de Asturias.

A medida que las clases populares fueron evolucionando, surgieron como complemento a estas, excursiones en las que los alumnos visitaban monumentos historico-artisticos de la region y el funcionamiento de establecimientos publicos, como bibliotecas, archivos, bancos y edificios administrativos.

Aunque la Cruz Roja se creó a mediados del siglo XIX, en Avilés ocurrió mucho mas tarde, ya que a pesar del intento de formar una organización en 1.898 y en 1.904, la Comisión Local no fue realidad hasta marzo de 1.928. Tenía 156 socios y llego a reunir 30 camilleros en 1.930, aunque en un principio solo tenían una camilla rodada y un par de mano. Mas tarde lograron hacerse con un coche-ambulancia y con un consultorio, siempre en la Calle de la Ferrería, que servia como clínica de urgencias. El primer año despacharon 754 consultas, 570 curas, trasladaron 51 heridos, 16 enfermos y 7 cadáveres. En 1.935, con la quiebra de la Banca Maribona donde depositaban sus fondos, estuvo a punto de desaparecer, haciéndola sobrevivir una nueva dirección elegida en noviembre de ese año.

Las primeras oficina de la siderurgica ENSIDESA, se abrieron en la decada de los cienccuenta, en el numero 29 de esta calle.

En esta calle, se encuentra el edificio civil mas antiguo de Asturias, el Palacio de Valdecarzana. Se supone que fue construido como residencia de un rico mercader que utilizaba la planta baja como tienda y almacén de sus productos y la alta como residencia familiar. El hecho se fundamenta en que el edificio no adopta carácter defensivo alguno. En origen fue de simetría cuadrangular y fue creciendo hasta la rectangular. Su aspecto de hoy, remite a un cofre. Porque, además, encierra uno de los tesoros históricos mas valiosos de la Avilés: El Fuero (siglo XI).

En el siglo XVII fue adquirido por los Valdecarzana. En el XIX, pasó al que fue alcalde de Avilés, Fernando Ochoa. Y en el XX por la Sociedad de Transportes Marítimo Terrestres vinculada a las casas consignatarias avilesinas. Luego, hasta fue economato.

La única fachada que se conserva intacta, desde su construcción, es la de La Ferrería. El edificio fue reformado en el siglo XIX, añadiéndosele, externamente, un decorado ficticio que quería pasar por gótico. En 1998 fue sometido a una total renovación para instalar aquí el importante Archivo Histórico avilesino. Esta obra dejó al descubierto, aparte de algún elemento arquitectónico original, una cantidad notable de cerámica medieval troceada, utilizada en aquel tiempo como aislante contra la humedad. Retirada, que fue la cerámica, vuelve hoy a mostrar claras señales, externas, de humedad.

Otra, es los que mantienen que en la mansión se alojó, en el siglo XIV, el rey de Castilla, Pedro I (apodado, injustamente, por sus enemigos 'El Cruel'), después de haber reconquistado Avilés, que su hermanastro Enrique de Trastámara (que en asuntos de crueldad, era el 'entendido' de la familia) había tomado por las armas unos meses antes. Teoría. Y el misterio, una vez más.

En Avilés, hoy, casi nadie lo conoce como Casa de Baragaña, pero si fue nombre utilizado en el pasado, ya que se accedía a él, por la calle de El Sol a través de una antojana (baragaña).

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