Llaranes


Llaranes se encuentra enclavado en la zona del valle del rio Arlós delimitada por la ría de Avilés, por el Norte, y con la línea del ferrocarril Avilés-Villabona por el sur; por el Oeste el peñón y Barrio de Bustiello y por el Este los Altos de Truyés. Dista unos tres kilómetros del centro urbano de Avilés, a cuyo Ayuntamiento pertenece, y está situado a 15 metros de altura sobre el nivel medio del mar.

Antes de iniciarse la construcción de los poblados siderúrgicos, el núcleo de población más importante de Llaranes se situaba en las inmediaciones de la Capilla de San Lorenzo con todas sus gentes dedicadas a la agricultura tradicional y a la cría de ganado. La capilla, sencilla pero de sólida mampostería y reconstruida en casi su totalidad, conserva en el frontal de su fábrica un pequeño pero muy interesante arco que da prueba de su antigüedad.

En el siglo IX, aparece Llaranes (Leranés entonces) como tierra de Allfouce de Gauzón con parroquia integrada en el arciprestazgo del mismo nombre.

En el siglo XI, en el Libro de los Testamentos de la Catedral de Oviedo aparece uno, en el que los hijos del poderoso Conde Fruela donaban a la Santa Iglesia Catedral de Oviedo, "villa de Leranés de su propiedad, con todo lo que pertenecía, incluidas Familias de creación de los Monasterios", esto es personas que se crían a la sombra de los mismos.

Villam Abilies secus Oceani Maris cum ecclesia Sancti Iohannis Babtiste et ecclesiam Sancte Marie. In Abilies ecclesiam Sancti Martini de Celio

Llaranes hasta el año 1.601 era beneficio o Curato independiente. Tenía su propio Párroco, Cementerio y Pila Bautismal y por Patrono a S. Lorenzo de Cortina. Ya en el año 1.582 según Campomanes hubo un pleito entre el Párroco de Molleda y el de S. Lorenzo de Cortina por asunto de límites parroquiales.

En el año 1.601, no por la escasez de clero, sino por la penuria económica del Beneficio, la Parroquia de Llaranes, en la que los parroquianos "todos son pobres" se convierte en anejo de San Nicolás sin dejar de ser Parroquia y se dio el "título del Beneficio de Cortina a favor del Cura de Avilés..."; "traslado que se hizo, siendo Obispo Gonzalo Gutiérrez Mantilla, Obispo de Oviedo" y siendo párroco de S. Nicolás, Toribio González de Perera.

En 1.732 se comunica a los parroquianos de Llaranes la prohibición de decir misa en la iglesia por estar ésta en ruinas y se les apercibe de que, en el plazo de ocho meses, ha de estar reparada pues, en caso contrario, será demolida.

En 1.773 la iglesia debía estar en perfectas condiciones pues se le concede, a pesar de sus limitaciones económicas, la condición de Iglesia de asilo.

En el certificado de la declaración de diezmos de 1.801 figura que el "pequeño lugar de Llaranes" lo componen trece vecinos.

En 1.817, en similar certificación, figura que Llaranes se compone de doce casas.

En 1.850 aparece un Acta mandada formar por la comisión investigadora de misa, por la que se deduce que el barrio nuevo de Llaranes, pertenecía a la Iglesia de Sabugo, arciprestazgo de Pravia.

En 1.893, el obispo de Oviedo crea el arciprestazgo de Avilés, formado por nueve parroquias entre las que se encuentra Llaranes, con calidad de filial.

La Iglesia de San Lorenzo sufrió diversas vicisitudes históricas, especialmente en los años que se relacionan con la Guerra Civil Española. De los restos artísticos del interior, como puede ser el Retablo, se sabe que fue llevado a restaurar a Madrid en los años 30 sin volver a tener noticias de su paradero. En cuanto a la pila bautismal y los candelabros fueron depositados en la antigua "Fábrica de Pescado" desapareciendo del inventario, desconociéndose su actual ubicación. En torno a 1.934 la Iglesia sufre un incendio que afectará a la práctica totalidad de la misma.

Por otra parte, la campana actual que se integra en la espadaña fue realizada en la Fábrica de Trubia entre los años 1.943 y 1.944, ya que la anterior fue destruida durante el incendio. El acceso de la Iglesia, al oeste también ha sido modificado, se rebajó en nivel exterior para hacer una entrada enlosada que evitara la entrada del agua de lluvia, para ser posteriormente realzada; también el lado sur ha sido alterado para la construcción del actual camino asfaltado, Calle San Lorenzo. En cuanto al interior, presenta un enlosado de placas cerámicas modernas, por lo que debemos de suponer que el suelo ha sido removido y/o vaciado, al menos en parte y alterado, finalmente las paredes interiores muestran una capa de enlucido blanco de época reciente. Estos informantes también indicaron el conocimiento de restos antiguos en el lado este de la Ermita, donde en la actualidad existe un muro de piedra que separa un estrecho camino de tierra que bordea la Iglesia y una finca particular. Estos restos, corresponderían a "un cementerio antiguo, actualmente inexistente".

Frente a lo que ahora es el barrio de Llaranes (en los terrenos que quedan entre la actual autopista y la fábrica), antes no era más que una gran explanada donde se concentraban cientos de trabajadores llegados de fuera para la construcción de ENSIDESA: rastrillos, barberos y demás “autónomos” con la banqueta al hombro, esperaban que algún cliente solicitase sus servicios. Al igual que las prostitutas que desembarcaban del Tranvía Carreño provenientes de Gijón. Iban por parejas, y mientras una vigilaba y cobraba la otra consumaba la transacción únicamente tapada con una manta.

En esos momentos (1.953-1.957), comienza construccion de distintos barrios para absorber la ingente cantidad de trabajadores llegados de todos los puntos de España. De todos ellos, el más emblemático, el más cuidado por la Empresa, cabría decir incluso que por el Estado, hasta el punto de que en numerosas ocasiones lo mostró como ejemplo del bienestar de la clase obrera en España, fue el de Llaranes.

ENSIDESA encargó a los arquitectos J. M. Cárdenas Rodríguez y F. Goicoechea Agustí, en 1.951, la construcción del poblado central de Llaranes concebido como un pueblo independiente, con escuelas, mercado, estadio deportivo, piscinas, parques, local para espectáculos, hogar sindical y Plaza Mayor.

Cárdenas y Goicoechea firmaron conjuntamente el proyecto en su totalidad. Sin embargo, cabe destacar que la iglesia es obra de Cárdenas mientras que el "colegio de niños" y el parque infantil fueron obra de Goicoechea. El "colegio de niñas", la Plaza Mayor y el economato entrarían en el grupo de proyectos compartidos.

El proyecto del Mercado, conocido popularmente como El Economato, data de 1.956, pero sería el último de los edificios singulares en terminarse. No se inauguraría hasta 1.962. Con anterioridad fueron habilitados para ese uso los bajos de la Plaza Mayor, cuyo destino inicial, nunca del todo logrado, fue su uso para el comercio privado.

Se proyectaron diferentes tipos de vivienda dentro de una homogeneidad de conjunto. Los bloques "A" tienen tres plantas y doce viviendas. Los bloques tipo "C" y "D" son los más abundantes en el poblado. Constan de ocho o dieciséis viviendas dispuestas en forma de "U" y pareadas dejando un jardín en medio. Menos abundantes y con sus jardines son las viviendas tipo "H" o de "capataces". Se trata de viviendas ligeramente mayores que el resto de las del poblado, en bloques de cuatro, dos bajos y dos pisos, y con una fisonomía que les daba un cierto aire de "chalés".

El aspecto nórdico que le conferían los tejados de pizarra fue fruto de la casualidad. En la idea inicial las cubiertas estaban proyectadas en teja árabe de color rojo. Una oportunidad que surgió para ENSIDESA provocó el cambio.

El poblado se inauguró el 18 de julio de 1.956. En 1.959, año en que se termina casi por completo el poblado de Llaranes, finaliza la fase de construcción de ENSIDESA.

El responsable de Asuntos Sociales de ENSIDESA, en su despacho de la Plaza Mayor, ejerció siempre unas funciones de "alcalde" sobre Llaranes que siempre tendieron a considerar los poblados como una entidad autónoma. Un alcalde, además, con casi todas las prerrogativas de tal, ya que contaba con su propia Guardería Jurada, que era la máxima responsable del orden en los poblados. Orden que se establecía de acuerdo a criterios propios y por normas que el mismo Departamento dictaba.

Llaranes disponía en esa época de 1.324 viviendas y estaba totalmente urbanizado: calles, alcantarillado, iluminación, etc... y con todos los elementos de una vida independiente. El servicio público se hallaba concentrado en la Plaza Mayor, centro del mismo, conteniendo estafetas de Correos y Telégrafos, Central telefónica, Farmacia y una sucursal bancaria. Poseía otros locales que se usaban como economato provisional y que serían ocupados, al menos eso era lo previsto, por distintas ramas del comercio.

En la mañana del 6 de febrero de 1.971 Avilés despertó con un gran estruendo, con la explosión en la acería LDI de ENSIDESA de un depósito receptor de valor recalentado, delante del poblado de Llaranes en la que perdieron la vida ocho personas, y hubo numerosos heridos. Fue el accidente laboral más grave sufrido en la comarca.

En enero de 1.976, comienza la mayor huelga de ENSIDESA. La empresa decide castigar a más de seis mil trabajadores a veintiún días de suspensión de empleo. El 25 de enero los obreros se encierran en las iglesias de Sabugo y de Llaranes, hasta que por la noche la policía los saca salvajemente. Los días 26 y 27, Avilés se ve envuelta en una batalla callejera entre los manifestantes y las fuerzas antidisturbios. En los primeros días de febrero se calma y Avilés vuelve a la tranquilidad.

En 1.983 comienza a notarse el declive. A partir de esa fecha la mayor parte de las actividades que asumía Asuntos Sociales dejan de ser, poco a poco, asumidas por la Empresa. Desde la mitad de la década de los ochenta ENSIDESA se va deshaciendo de lo que habían sido edificios de uso común de los poblados.

Lo primero en transferirse fueron la iglesia y los colegios. Para la transferencia de la Iglesia al Arzobispado de Oviedo se solicita autorización al Consejo de Administración de ENSIDESA el 24 de octubre de 1.985. En cuanto a los colegios, en total cuatro edificios, fueron cedidos gratuitamente al Estado. El economato fue suprimido como tal en el segundo semestre de 1.995. El 3 de noviembre de ese mismo año se arrendó a una cadena de supermercados para su explotación.

El proceso de "privatización" de las viviendas fue más complejo. La primera venta efectiva se realizó el 10 de agosto de 1.990. A finales de 1.993 se había realizado el grueso de la operación.

Además de las viviendas, la Empresa tuvo que transferir al ayuntamiento de Avilés las infraestructuras y suelo común. La cesión se firmó el 29 de marzo de 1.995. La red eléctrica se cedió a Hidroeléctrica del Cantábrico y los inquilinos tuvieron que hacerse cargo de los pagos a partir de 1.998.

Como dato anecdótico, señalar que la última fiesta de Reyes Magos y la última Fiesta del Embalse de Trasona, con organización de la Empresa fueron las de 1.993.

El Llaranes de hoy, totalmente remozado, es una zona más de Avilés, con los mismos derechos y obligaciones que el resto, aunque todavía se puede ver en las tapas de algunas arquetas el logotipo de ENSIDESA.

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