Parque de Ferrera
A mediados del siglo XIX, los Marqueses de Ferrera eran
dueños de cerca de 90 de las 600 casas habitables existentes
en Avilés.
El
Parque de los Marqueses de Ferrera era
una selva desmadrada en medio de una ciudad puesta patas
arriba por el terremoto industrial provocado por
ENSIDESA
y compañía en 1950.
El 19 de mayo de 1976 los Reyes de España dieron fe, con su
presencia, acompañados del alcalde Ricardo Fernández,
del traspaso de la propiedad de este jardín, abandonado, del
marqués de Ferrera (en pleno centro de la ciudad) al pueblo de Avilés.
Aquella primera conquista social la llevó a cabo la
corporación del alcalde Fernando Suárez del Villar,
pagando 91 millones de pesetas (547.000 €) por 81.564 metros
cuadrados de parque inglés.
En 1998 otro gobierno local (con Agustín González,
al frente) le añadió el refinado jardín francés, situado a la
trasera del palacio, residencia privada.
Poseedor de 93 especies, el parque (abrazado por las
milagrosas y porticadas calles barrocas de
Rivero y
Galiana) tiene tres
fuentes, cinco puertas, paseos con nombres de poetas muertos y
hasta la modernidad del ‘wifi’.