Parque de El Muelle
Edificado sobre 14.000 metros cuadrados de marismas, en el
denominado
Campo del Faraón, se empezaron
los trabajos de terraplenado el 12 de Septiembre de 1.890
siendo alcalde,
José Cueto. El parque del
Muelle fue uno de los espacios ganados para la ciudad a
finales del siglo XIX, lo que hizo desplazar el puerto
medieval (situado a la altura de la
Iglesia
de los Padres Franciscanos) hacia lo que es
hoy
la ría y el puerto comercial
de Avilés.
Fue el parque tradicional de Aviles (y uno de los símbolos del
crecimiento avilesino entre los siglos XIX y XX), desde
principios del siglo XX hasta la década de los setenta, cuando
entró en servicio el
Parque de
Ferrera. En él, tenían lugar los domingos y
festivos al mediodía, conciertos de la banda municipal,
apiñándose la gente en torno al magnífico templete musical
(diseño de
Federico Ureña), una verdadera
joya en su género en Asturias.
De 14.000 metros cuadrados y diseño del arquitecto Bausá,
el elegante parque del Muelle, de trazo rectangular, tiene
unos cuidados jardines y unos bellos soportales vegetales. Lo
que termina de singularizarlo son las 10 estatuas de hierro
fundido, aquí levantadas y que fueron adquiridas en el siglo
XIX por el ayuntamiento avilesino en Barcelona, aunque el
molde y la realización se efectuaron en París. A estas 10, hay
que unir otras 9 (aunque haya una que se repite) y que
representa motivos alegóricos de la mitología griega, una de
las cuales se encuentra colocada en la Fuente de la Glorieta
(también conocida como Fuente de Verano) a
la entrada del parque y el resto repartidos por el mismo (Náyade,
Diosa Artemis, Alegoría del Verano,
Alegoría del Invierno, Alegoría del
Otoño, Alegoría de la Primavera,
Afrodita y el Joven Sátiro).
A todas estas figuras se suma un pequeño y gracioso elefante
que arroja agua por su trompa.
Finalmente y en el extremo opuesto a la fuente de entrada (al
fondo del salón central, parte norte), se levanta el conjunto
escultórico dedicado al almirante
Pedro
Menéndez de Avilés “El adelantado de la
Florida”. Su primera piedra se bendijo el 17 de Junio de 1.917
y se descubrió la estatua por la
Infanta
Isabel de Borbón el 23 de Agosto de 1.918.
En 1.925 se hicieron algunas reformas en el Parque,
trasladando alguna de las estatuas a distintos sitios del
jardín, emplazando dos de ellas a la subida del kiosco.
En 1.956, se colocó la
Estatua de la foca
como recuerdo de una que había llegado, desnortada, al puerto
de Avilés a principios de aquella década. En tiempos, a su
vera, se colocó una foca pequeña, cosa que no pasó de ser una
broma, aunque algún desaprensivo hizo desaparecer la misma. La
arribada de la foca y su popularidad coincidieron, en el
tiempo, con el inicio de las obras de la enorme factoría
siderúrgica
Ensidesa. Asunto que algunos tomaron como un
símbolo precursor de aquel gigantesco advenimiento industrial.