Villalegre
En la segunda mitad del siglo XIX fue un espacio rural, de
escasa población, elegido por las llamadas clases pudientes,
ilustradas o de fortuna, tales como los indianos, sin olvidar
las familias villalegrinas de elevada posición económica y
situadas en el campo financiero. Esta preferencia dio lugar a
la proliferación de mansiones particulares que marcan la
identidad vecinal y arquitectónica, rustica y lujosa junto a
palacetes. Se define como la zona residencial de Avilés.
decisión de 23 villalegrinos dio ocasión de fundar el 18 de
Mayo de 1.890 un lugar de reunión para la amena convivencia: “La
Sociedad Cultural y Recreativa, Casino de Villalegre”,
designando primer presidente a Rafael Suárez García
y vicepresidente a Jose R. Maribona García.
Disponía de una biblioteca, salas de juego y de tertulias, y
en el semisotano un tostadero de café para consumo del propio
centro. La totalidad de la primera planta se destinaba a salón
de bailes que solo funcionaba en fechas puntuales, que era
cuando a las mujeres se les permitía el acceso al centro.
El martinete o cobrería de
Villalegre constituyó una singular experiencia industrial en
el Avilés de la Edad Moderna que pretendió canalizar el
tradicional trabajo de los artesanos caldereros de Avilés y
Miranda hacia
métodos de producción y comercialización más efectivos.
Durante su mejor época, desde su fundación en 1.755 hasta
mediados del siglo XIX, buena parte de la economía de Avilés
llegó a girar en torno a los productos semielaborados que
salían de su fragua.
15 de julio de 1.778 la villa de Avilés se dirige a la
Junta
del Principado para pedir el necesario arreglo del
camino de Avilés a
Oviedo,
infranqueable y peligroso sobre todo en invierno. Esta se
realizo en dos tramos, el primero entre
Villalegre
y
La
Texera trazado por
José
Bernardo Meana, maestro director de las obras públicas
en Avilés y por un valor de 76.000 reales, rematadas por
Roque
Bernardo de Quirós. El segundo tramo de
La Texera hasta
Rivero la inicio
Francisco
Pruneda en 1.786.
1.898 se construye, por parte de la empresa Avilés
Industrial, la Azucarera de Villalegre,
primera fabrica que se conoce en Villalegre, y que en ese
momento se introducía para sustituir el azúcar traido hasta
entonces de Cuba. El exceso en la instalación de fábricas de
procesamiento de la remolacha provocó el cierre prematuro de
aquel magnífico edificio industrial que todavía hoy desborda
calidad en las ruinas que, en forma de huella, dejó aquélla.
El tercer trazado del tranvía de Avilés, que corresponde a
La
Texera -
Villalegre, se abrió al
público el 12 de Febrero de 1.922, quedando de esta forma
unido todo el recorrido entre
Villalegre y
Arnao. La
parada que existía en
Villalegre se
encontraba en el lugar conocido como "
El Foco"
nombre dado, por que alli existía un foco de luz.