Concejo de Castrillón
Hay evidencias de la presencia humana en Castrillón en épocas
prehistóricas a través de diversos útiles hallados en San
Martín de Laspra, en Arnao y en Santa María
del Mar.
De la cultura castreña quedan dos restos: el castro
de la Armada en Quiloño y otro en Raíces
y del período romano fueron halladas dos lápidas: una en Peñarrey
y la otra en San Martín de Laspra.
No se conoce exactamente la fecha de construcción del
Castillo
de Gauzón, erigido en el Peñón de
Raíces
(en la zona que llamaban
El Castrillón),
sobre un antiguo castro astur-romano, con la finalidad de
proteger la entrada de la ría de Avilés de posibles ataques de
árabes, vikingos y piratas normandos. Aunque si se sabe que ya
en el año 741,
Alfonso I
lo cita como una importante fortaleza (según la opinión de
algunos autores, el castillo existía desde la época romana, y
otros lo creen contemporáneo a la monarquía astur).
En el siglo X, el castillo desempeña la capitalidad del
Alfoz
de Gauzón y aglutinaba los actuales concejos de
Castrillón,
Avilés,
Illas,
Gozón,
Carreño y
Corvera. De este alfoz,
proviene el primer escudo heráldico que tuvo el concejo y que
puede observarse en la fachada del antiguo Ayuntamiento, hoy
convertido en la Biblioteca Municipal de
Piedras
Blancas, o también, sobre la parte posterior del
busto erigido en honor al
Dr. Pérez en
Salinas.
Este detalle es el que hizo que durante mucho tiempo, el
Castillo
de Gauzón se buscase en tierras del
Concejo
de Gozón.
En el año 905,
Alfonso III
levanta una capilla, la de
San Salvador
dentro del Castillo, siendo consagrada por tres obispos;
Sisenando,
Nausto de Coimbra y
Recaredo de
Lugo. En ese mismo año (el 20 de enero), en una
confirmación de privilegios y donaciones efectuada por
Alfonso III, se hace
alusión escrita al Castillo y a un monasterio en Quiloño, en
estos términos:
"Castellum etiam concedimus Gauzone cum ecclesia Sancti Salvatoris que est intra,
cum omni sua mandatione et cum ecclesiis que sunt extra illud castellum,
uidelicet ecclseiam Sancte Marie sitam sub ipso castro,
monasterium Sancti Micahelis de Quilonio"
En el
Castillo de Gauzón, se levantó el taller
de orfebrería mas importante que hubo en Asturias, siendo su
pieza mas valorada la
Cruz de la Victoria (elaborada
en el año 908) que mas adelante obsequiaría
Alfonso
III a la
Cámara Santa de Oviedo.
Reflejo de su acometida en este taller, es una inscripción que
recorre los brazos de la cruz por el reverso:
EL OPERATUM EST IN CASTELLO GAUZON
Los orígenes del monasterio de Santa María de Raíces se
hunden en la neblina. Algunas noticias históricas hablan de
una iglesia prerrománica bajo advocación de Santa María que
existiría ya a inicios del siglo X (tal vez hemos de imaginar
este edificio como un modesto oratorio). Antes del año 1.181,
la iglesia, junto a su coto, son concedidos a la Orden
de Santiago por Fernando II ,
que lo posee hasta su ruina en el siglo XV.
El conde asturiano Gonzalo Peláez se rebela
contra el rey Alfonso VII en el año 1.132.
El conde se hace fuerte en el Castillo de Gauzón
y en otras fortalezas asturianas, triunfando los ejércitos
reales.
El Castillo de Gauzón tuvo diversos propietarios
a lo largo de su historia. En 1.206 formó parte de la dote de
Berenguela, esposa de Alfonso IX de
León. Posteriormente perteneció a la Orden de
Santiago que sostuvo un litigio con la viuda de García
González de León que, al parecer, se había adueñado
de él.
En el año 1.329 fue dado en encomienda a Rodrigo Alvarez
de las Asturias que dispuso en su testamento que
la fortaleza volviera a los Caballeros de Santiago, pero estos
declinarán de su derecho en favor de Enrique,
hijo bastardo de Alfonxo XI.
En el año 1.335, el rey
Alfonso XI incorpora
este alfoz (junto con
Illas,
Carreño y
Corvera) al municipio de
Avilés. El "Camino" atravesó tradicionalmente este
municipio siguiendo la ruta de los San Martines (
San
Martín de Podes,
San
Martín de Laspra).
A comienzos del siglo XV, nuevos ocupantes habitan el Monasterio
de Santa María de Raíces. La rica familia avilesina de los González
de Oviedo funda allí, con apoyo del Papa, un Eremitorio
Franciscano de Santa María a los pies del Peñón
de Raíces. Pueden verse empotrados entre los muros,
una arcada románica con columnillas, dos puertas coronadas en
arco, algunos lienzos de muro, varios escudos, así como la
espadaña del templo. Pero además, se puede intuir la
existencia de un palacio fundado por la misma familia a
comienzos de siglo y que podría encontrarse oculto entre las
viviendas actuales adosadas al monasterio. Estos monasterios,
daban fe del paso por sus proximidades del Camino de
Santiago del Norte, como se le conoce, ya que
atraviesa el concejo por dos rutas diferentes, una por el
interior y otra por el norte.
Alfonso X el Sabio cede el Castillo
de Gauzón a la Caballería de Santiago,
que lo vende en 1.420, empezando ahí su desmantelamiento.
En la segunda mitad del siglo XV, los franciscanos son
reemplazados por la
Orden Mercedaria, que
ocupará el eremitorio hasta fines del siglo XVII, cuando se
desplazan al barrio avilesino de
Sabugo.
Los patronos del monasterio son por entonces la familia
avilesina de los
Alas-Pumariño , de quienes
se conservan sus escudos. En el tiempo de los mercedarios se
elevan nuevas estructuras, como la imponente fachada
monumental del convento, coronada por el blasón de la orden.
Durante esta época, los frailes fomentan el desarrollo del
espacio agrario y de la aldea de Raíces.
Hasta 1.800, el mar llegaba casi
hasta Raíces, no existiendo ni San
Juan de Nieva, ni la Playa de Salinas
(solo se encontraban unas salinas, donde se obtenía sal
desecando el agua del mar).
En ese año, debido a que la acción de las mareas arrastraba arena
y basa, y cegaba constantemente la entrada a la
ría
de Avilés,
comenzaron las obras de canalización de la margen izquierda de
la ría, construyendo un espigón y creando la dársena de
San
Juan de Nieva. El espigón cambió el efecto de las
mareas, que arrastraron la arena hacia la zona de
Raíces.
La canalización del
río Raíces (anteriormente se podía
llegar a
San Miguel de Quiloño en lancha
desde
Avilés),
hizo que se desecaran las tierras colindantes, y la de la ría,
es decir, el nuevo espigón, que variaría la línea de costa.
El problema que quedaba por resolver, era que el nuevo terreno,
ganado al mar y al río, eran dunas (arena que se movía y era
necesario fijar para poder aprovecharlo). En el contrato que
se hizo con la Real Compañía Asturiana para
la construcción de un ferrocarril que uniría Arnao con
la dársena de San Juan de Nieva, esta debía
ocuparse de hacer lo necesario para fijar el terreno mediante
esparto, naciendo así El Espartal.
En 1.820, el futuro de Arnao empieza a cambiar, al instalarse en
esa poblacion, sus primeras fundiciones. La Real
Compañía Asturiana de Minas, una de las primera
multinacionales de España y que poco tenía que ver con la
industria salinera desarrollada principalmente en Bayas
y Naveces en la Edad Media, se establece en
la playa de Arnao en 1.834, con un capital
de 450.000 reales de vellón. En principio, la instalación iba
encaminada a la concesión de la licencia pertinente para la
fabricación de cañones y otros armamentos para la marina de
guerra española, cometido que le fue asignado a la fábrica de
Trubia, dedicándose durante estos años a la
extracción de hulla de su famosa mina submarina (la primera de
España de este tipo).
En 1.854 compra los terrenos de las colinas y valles de
Arnao
para instalar una fundición de zinc (
Asturiana de Zinc),
creando el túnel que une
Arnao y
Salinas
para comunicar las fábricas con la
ría
de Avilés. En ese mismo año, la compaññia
compra también el arenal de
El Espartal (que
se extendía desde las colinas de
Arnao hasta
el
puerto de Avilés),
fijando las dunas móviles mediante la plantación de pinos para
evitar que se aterrara la vía del ferrocarril
Arnao
-
San Juan de Nieva que se usaría para
trasportar el carbón desembarcado y llevarlo a la fundición.
En 1.890 se construye la Dársena de San Juan de Nieva,
y en esta misma localidad, la Real Compañia Asturiana
de Minas (además de la que ya tenía en Arnao)
crea una nueva instalación en 1.916.
También en el año 1.916, Manuel Álvarez-Buylla
inaugura el Real Club Nautico de Salinas, un
edificio de madera construido por Antonio Treillard
a iniciativa de varias familias de Oviedo y Madrid que pasaban
tradicionalmente sus vacaciones en esta población.
Posteriormente fueron derribados y edificados nuevos edificios
(en 1.960 y 2006), pero siempre en la misma ubicación.
Otros elementos importantes del Concejo, podemos encontrarlos en localidades
como: San Martín de Laspra, Santo
Adriano, Las Barzanas, ...
Las primeras noticias conocidas
sobre la fundación de San Martín de Laspra
proceden del testamento de Alfonso III. El
templo actual es de una nave, con bóveda de arista con fajones
de piedra, dos capillas a cada lado y ábside amplio cubierto
con crucería sencilla. La torre, que data de 1.787, es una de
las más notables entre los ejemplos rurales asturianos.
Culmina en una cúpula de ocho paños, sobre base ochavada, que
remata en bola y cruz de hierro. El retablo mayor, realizado a
fines del XVIII en un estilo de transición del barroco al
clasicismo académico está consagrado al titular del templo, San
Martín.
En el lado noroeste se encuentra adosada una pequeña ventana
bífora tallada en un bloque de piedra y que se puede fechar
entre los siglos IX y XI. Cabe señalar como dato curioso de
esta iglesia su posible emplazamiento sobre un templo anterior
posiblemente de época romana como lo confirmaría el haberse
encontrado en su interior una curiosa ara que muy probablemente
estuviese dedicada al culto mitraico.
En Santo Adriano existe una capilla que aún
conserva su escudo cisterciense. En Naveces,
la Iglesia de San Román (s. XVIII) con una
torre cuadrada, que continua las construcciones típicas de la
costa asturiana y el Palacio de los Prada,
con torre blasonada y amplio cuerpo lateral.
La Capilla del Cristo (s. XVIII), en Las Bárzanas,
que destaca, sobre todo, por su maciza torre. A poca
distancia, en Quiloño, la Iglesia
de San Miguel con espadaña, tambien del siglo
XVIII. Y en Pillarno la Iglesia de
San Cipriano, en la que se conserva una ventana
prerrománica (siglo V al VIII) y la Capilla de San
Pedro, del siglo XVII. En este mismo lugar está la
Gruta de Arbedales, descubierta en 1.963,
impresionante formación geológica natural de estalactitas y
estalagmitas.
En el pueblo de Arnao es digna la mención de "La
Casona", edificio residencial de mayor envergadura
del concejo, con capilla adosada (finales XIX, principios XX),
emplazada en un promontorio junto al mar y que fué la casa del
director de la Real Compañía Asturiana de Minas.
También cabe destacar el retablo de la Iglesia del
Carmen y el Monasterio de la Merced.