Concejo de Carreño


La presencia humana más antigua detectada en Carreño pertenecía al Paleolítico Superior y estaba en la Cueva Oscura (Coyanca, Perlora) desafortunadamente ya destruida. Los materiales en ella encontrados pertenecían a las culturas solutrense y magdaleniense.

El Neolítico está ampliamente representado por las estructuras megalíticas del Monte Areo, ya reseñadas en el siglo XIX. Excavaciones recientes fechan este conjunto de monumentos funerarios en tomo al 3.000 a.c.

De la época romana no contamos en Carreño con restos importantes, salvo indicios de vías romanas en Albandi, Logrezana y Perlora, así como el Tesoro de Coyanca descubierto en 1.961 y compuesto de siete monedas acuñadas entre el año 54 y el 138, pero la proximidad de estas tierras con la Campa de Torres donde existió un poblado prerromano luego romanizado, hace suponer una penetración de la cultura romana en los territorios hoy pertenecientes al concejo.

La Edad Media es en Carreño un época organizada espacial y socialmente en torno a la institución eclesial .Tanto la Catedral como los monasterios de San Pelayo y San Vicente todos de Oviedo, así como otros pertenecientes al concejo (San Juan de Aboño, Santa María de Logrezana, San Salvador de Perlora, ...) poseían multitud de propiedades en estas tierras.

La primera mención histórica del territorio de Carreño aparece en el testamento de Ordoño I en el año 857, por el que el rey concede a la Catedral de Oviedo la Iglesia de Santa María de Logrezana.

A principios del siglo X, concretamente en el año 905, aparece por vez primera el nombre de "Carrenio", para denominar al territorio y en el año 912 se encuentra la primera cita documental a su capital, Candás, cuyas dos iglesias de San Félix y de Santa Eulalia son donadas a la Catedral de Oviedo, que también poseía por entonces y dentro del mismo territorio los monasterios de Perlora y de Aboño.

En este período Carreño pertenece al denominado Alfoz de Gauzón que englobaba los actuales concejos de Gozón, Avilés, Carreño, Corvera, lIlas y Castrillón.

La actividad pesquera ya está documentada en esta temprana época: en 1.232 el abad del convento de Santa María de Arbás (León) arrienda el puerto de Entrellusa (Perlora) a dos vecinos de Avilés dedicados a la captura de la ballena, debiendo satisfacer a los monjes una cantidad en dinero y en especie, por la explotación de cada cetáceo.

En el año 1309 el Alfoz de Gauzón pasa a denominarse Alfoz de Avilés y es esta villa la que ostentará la capital de la comarca en la que se incluye el concejo de Carreño.

Restos interesantes de esta época medieval son las torres señoriales como la de Prendes o el torruxón de Yabio.

En los siglos posteriores la villa de Candás continuará con su especialización pesquera, se acondiciona y amplía el puerto y se intensifican las relaciones comerciales marítimas. La pesca de la ballena ocupa a buena parte de los marineros candasinos. Aún no hace muchos años, al demoler una vieja fábrica de conservas, se encontraron los antiguos hornos en los que se fundía la grasa de las ballenas que llegaban al puerto de Candás. En una de las múltiples incursiones a los mares de Irlanda tiene lugar el hallazgo del famoso Cristo de Candás (siglo XVI), según se supone, uno de los muchos que los ingleses católicos arrojaron al mar en tiempos de las persecuciones de Enrique VIII. Un proverbio asturiano dice: De Candas, el Cristo y no más, aludiendo a lo poco que ofrecía el pueblo.

Del crecimiento de la villa nos hablan la contratación en esta época (s. XVII) de un maestro de instrucción para niños y de un cirujano, así como la ampliación del templo parroquial y la construcción de la Casa Consistorial.

Tras años de disputas Carreño se independiza de Avilés y se constituye en concejo autónomo a fines del siglo XVI. En esos tiempos las Juntas de Ayuntamiento de celebraban alternativamente un año en Guimarán y otro en Candás, aunque la primera capital del concejo estuvo en Sebades (Guimarán). Una anécdota curiosa ocurrida en 1.624 es el insólíto Pleito de los Delfines que enfrentó a pescadores candasinos con los simpáticos cetáceos.

En el siglo XVIII continúan los arreglos y reconstrucciones del puerto, el de mayor tráfico de la costa asturiana y el que facilitaba el precio de la pesca al resto de los puertos del Cantábrico.

El comienzo de la Edad Contemporánea es azaroso en el concejo de Carreño como en el resto de España y viene marcado por la Invasión Francesa y la Guerra de Independencia. La villa y el concejo sufrieron la invasión del ejército francés en tres ocasiones, soportando la población expolios y vejaciones. El 28 de mayo de 1.808 el Ayuntamiento declara la guerra a Francia (siendo uno de los primeros concejos que se levantó en armas) y junto con el vecino concejo de Gozón formó el famoso "Cuerpo de Cazadores de Montaña de Candás y Luanco", cuya bandera era la Cruz de la Victoria, que fue depositada ante el Cristo en el año 1.811, tras haber intervenido en las batallas de Raspaldin, Zamora, Colombres y Alba de Tormes.

Otro hecho de importancia sucedido en el s. XIX fue la disgregación del concejo en tres Ayuntamientos: Candás, Guimarán y Tamón. La experiencia duró sólo dos años y en 1.823 Carreño recuperó su ámbito territorial histórico.

No podemos dejar sin mencionar los terribles naufragios sufridos por marineros candasinos durante el siglo XIX: 24 de enero de 1.840, 96 pescadores; 14 de enero de 1.877, 30 pescadores; 21 de diciembre de 1.891, 11 desaparecidos en la mar.

En 1.840 tenía Candás, 191 vecinos, aduana de cuarta clase, una parroquia, tres ermitas y un muelle capaz solo de admitir lanchas.

El siglo XX supone un cambio positivo en el concejo que experimenta una primera fase industrializadora: bodegas de salazones, fábricas de escabeche, siete fábricas de conserva, minería del hierro, fabrica de productos químicos de Aboño, etc.

El día 8 de enero de 1909 fue inaugurado el Ferrocarril de Carreño, entre Aboño y Candás, que en principio servía para dar salida al mineral de hierro de la zona hasta el puerto de Gijón, y más tarde fue prolongado hasta Gijón por un lado y hasta Avilés, por el otro, siendo posteriormente nacionalizado e integrado en la línea Gijón-Ferrol de los Ferrocarriles de Vía Estrecha (FEVE).

La evolución social y cultural va pareja a la económica y se refleja en la extensión y mejora de la enseñanza en todo el concejo y en un temprano movimiento asociativo (Asociación de Agricultores de Carreño, Ateneo Obrero,...) y político-sindical.

Durante la Guerra Civil se construyó en El Valle el campo de aviación más importante de la zona republicana, que estuvo activo hasta octubre de 1.937 cuando todo el concejo pasó a manos de los nacionales.

Tras la guerra continuará el proceso industrializador de la comarca. La instalación de Ensidesa, Endesa a industrias auxiliares en los límites occidentales del concejo y la fábrica de Cementos Tudela Veguín, Uninsa y la Central Térmica de Aboño en el margen oriental, provocan un crecimiento demográfico y económico desconocido hasta entonces en Carreño y sobre todo en su capital que sufre un vuelco espectacular en su estructura urbana.

Todo el sector primario y sobre todo la pesca e industrias afines sufren un paulatino abandono del que intenta salir en la actualidad con la construcción del nuevo puerto.

La grave crisis industrial de los años 80 y la consecuente reconversión marcan el declive de la región y con ella de este concejo, no hay nuevas instalaciones industriales (excepción hecha de la Du Pont) y la economía de Carreño parece orientarse hacia el sector servicios, dentro del cual el ocio y el turismo juegan un importante papel.

Como focos principales de atracción debemos mencionar la Residencia de Perlora, que se ve continuamente concurrida durante los diferentes turnos de vacaciones, el Camping de Perán magníficamente situado en un saliente al mar, dotado de estupendas instalaciones, y la Urbanización Playa de Xivares, bien trazado conjunto de chalets y apartamentos en un declive hacia el mar al lado de las playas de Xivares.

En Perán, sobre unas rocas que avanzan en el mar, a mediados del XIX podian verse las ruinas de un gran Castillo o Palacio, con una capilla inmediata dedicada a San Pedro, y muchos vestigios de antiguos edificios a su alrededor. Las crónicas antiguas dicen del Castillo de Gauzón, que estaba situado sobre peñas, a orillas del mar y entre Oviedo y Gijón. Por ello, durante mucho tiempo se pensó que aquí estaba situado el famoso castillo.

A los atractivos que posee en sus kilómetros de costa, con sus playas de Aboño, Xivares, del Tranquero, Perlora, Huelges, la Palmera en Candás y Rebolleres, se ha de agregar la infinidad de paisajes plenos de jugosidad, de campos y arbolado, en su zona interior, desde el monte Areo limite de Gijón y los fronterizos con Corvera de Asturias, Avilés y Gozón.

Las bellezas naturales y los valores de su historia y tradiciones de todos los lugares del municipio atraen la atención de escritores y artistas desde viejos tiempos ha, que juntos con los nacidos en este territorio han popularizado Candás y su concejo; recordemos entre todos ellos a Leopoldo Alas "Clarín" que vivió y cantó su campo, y a Palacio Valdés que se inspiró en sus hombre y hechos de la mar.

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