Avda. de los Telares


Carlos Larrañaga Onzalo, nacido en Motrico (Guipúzcoa), se trasladó en 1882 a nuestra ciudad como ingeniero de caminos y propietario de la empresa que había ganado la subasta para el inicio de la construcción de un nuevo puerto local en la Ría de Avilés.

Este empresario, que en 1889 fue nombrado primer presidente de la Cámara de Comercio de Avilés, Inició en 1896 la construcción de su casa familiar al lado de la ría.

Dicho edifico, que sería la residencia del ingeniero hasta que abandonó nuestra Villa, fue conocido desde entonces con el nombre de la "Casa de Larrañaga".

De este ingeniero y empresario, cabe destacar su elevada implicación social con la villa de Avilés. Así, en 1919 y ante la situación crítica sufrida por la población como consecuencia de una epidemia de gripe que afectó a casi toda España, Carlos Larrañaga cedió una de sus naves del puerto para ayudar a los damnificados.

El edificio se puede adscribir al estilo ecléctico, tan propio de viviendas del siglo XIX, y que se caracteriza por la construcción repetitiva de fachadas, la utilización de balcones de hierro y el diseño de galerías de madera.

Así mismo, destacan los azulejos para la fachada posterior que fueron expresamente traídos de la fábrica de La Cartuja de Sevilla.

La escalera interior conserva aún su estructura de madera, con barandillas de metal y pasamanos de madera. También destaca la decoración pictórica de los techos de la entrada y del tercer piso, ambos con motivos florales.

La histórica llegada del tren a Avilés, el 6 de julio 1890, aparte de comunicar a la ciudad con el resto de España, fue el punto de partida para que la comarca se llenara también de caminos de hierro. Y por ellos comenzó a circular el tranvía como medio de transporte masivo urbano.

Ya en 1893, la Real Compañía Asturiana de Minas estableció un ramal ferroviario entre sus factorías de Arnao y San Juan de Nieva.

Gijón ya había tranvías, en 1890, pero de los llamados de sangre (tracción animal), y también que en Oviedo, en 1891, circulaba otro –también de mulas– que unía la estación del Norte con el centro de la capital. Pero fue en Avilés, y en 1893, donde se instaló el primer tranvía de vapor de Asturias.

Lo puso en marcha la Compañía Tranvía del Litoral Asturiano, formada por Tomás Menéndez Valdés, Manuel G. Barbón, Benito González y Ramón G. de Castro.

Era conocido popularmente como ‘La Chocolatera’ por la considerable cantidad de humo ‘achocolatado’ que arrojaba su diminuta máquina de vapor (marca ‘Stuart’ 9 Tm) y circuló hasta 1933, entre Avilés –actual calle del Muelle– siguiendo un trayecto lineal –eran 5 Km. de vía, de un metro de ancho– que discurría por la de Los Telares, avenida de Lugo, La Maruca, desviándose en Raíces hacia el interior de Salinas, terminando en la calle Galán.

Al principio prestaba servicios solamente domingo, festivos y días de mercado, circulando en verano diariamente, cosa que extendió –en 1903– a todos los días del año, llegando a establecer acuerdos con la Real Compañía para el transporte de sus trabajadores.

El uso público iba en aumento. Y llegó la electricidad. Y de la nube se pasó al trole, pero no en un pispás, ya que convivieron ambos unos doce años.

El trole, debido a la Compañía del Tranvía Eléctrico presidida Juan Sitges Aranda, fue inaugurado en El Parche, el domingo 20 de febrero de 1921, fecha en la que ya entró en funcionamiento el tramo Salinas - San Juan de Nieva - Avilés - La Texera.

Como era mucho bocado para una sola vez, el resto fueron entrando en servicio tal que el 15 de enero de 1922 lo hizo el de Salinas - Arnao y el 12 de febrero el que comunicaba La Texera a Villalegre. Y, finalmente el 19 de agosto de 1923, el de Arnao - Piedras Blancas. Desde aquí hasta el, entonces, barrio residencial de Villalegre el trazado de vía era de, cerca, de15 km.

Duró, el tranvía, hasta el 31 diciembre de 1960, que fue cuando llegó el invento del autobús.

Socialmente, el tranvía, fue un triunfo. Desde la fluidez en las comunicaciones entre barrios, lugares y localidades comarcales, hasta las ventajas para los trabajadores de las factorías en San Juan y Arnao, para quienes había tarifa especial. Como también la hubo para los aficionados que acudían al estadio de Las Arobias a ver al Real Stadium de Avilés, antecedente histórico del Real Avilés.

Y que decir del notable aumento ciudadano, durante el verano, en los arenales de San Juan y Salinas. Fue el tranvía, quien nos descubrió la gozada de la playa.

También, en agosto de 1922, un nuevo tranvía, conocido como ‘El Carreño’, unió Avilés con Candás y Gijón. Un servicio que más tarde suplió el FEVE.

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