Calle de San Bernardo
Calle de San Bernardo, hasta la
Plazuela de San Nicolás (hoy
Plaza de Carlos Lobo), recibió distintos nombres:>
- Calle del Postigo
- Calle Cabruñana
- Calle San Bernardo
- Calle Conde de Mirasol
- Calle Galán y García Hernández
- Calle Martínez Anido
- Calle San Bernardo (actualmente)
Y el segundo tramo, que va desde la
Iglesia de San Nicolás hasta la
Puerta del Puente, se llamó:
- Calle de So la Iglesia
- Calle Alfolíes
- Calle Sánchez-Calvo
- Calle Alfolíes (actualmente)
Al principio de la calle, se encontraba la
Puerta de
Cabruñana o
Puerta de la Cabra,
que daba paso a la
Calle de
Cabruñana, a la
Calle
de la Camara y al
Puente Nuevo que
unía La Villa con el Barrio de
Sabugo. Al
final, nos encontrábamos con la
Puerta del Puente,
donde tras ella, se encontraba el
Puente Romano que
unía la Villa con las tierras de
Gozón.
Servía de tránsito al Camino Real que unía a Grado con
Gozón
y cruzaba todo el casco histórico avilesino,
entrando por la
puerta de Cabruñana, discurriendo -en el
antiguo trazado- por esta calle y saliendo de la muralla por
la
puerta del Puente, para cruzar la ría por
el legendario
puente de San Sebastián o de
Los Pilares, siguiendo hacia
Gozón.
En 1.522, las monjas Bernardas de la
feligresía
de Gua (
Somiedo) y que ocupaban un
monasterio femenino del Cister, fundado por
Fernando
II en 1157, se instalan en Avilés, en el interior
de la amurallada villa, para cumplir con las disposiciones
papales que lo imponían (según la tradición vulgar, a causa de
la poca disciplina y la conducta liviana que observaban las
monjas), comprando a la poderosa familia de los
Alas,
5.321 metros cuadrados para su iglesia, convento, huerta y
cementerio. Situado entre la
Calle de San Bernardo
(mas o menos sobre el actual numero 18) y la actual
Calle de la Fruta, fundan
el
Convento de Santa María la Real de las Güelgas o
Convento de las Bernardas, que dio el actual
nombre a la calle.
Esta congregación se vio ampliada con nuevas Bernardas procedentes
del Monasterio de San Juan de Santibañez (León),
manteniendo sus posesiones de las que recibían contribución a través del
párroco abad de La Cueta.
Hay muy pocos testimonios del complejo religioso. Incluso
sabemos exactamente que Jovellanos, estuvo en él en la tarde
del 31 de julio de 1792, copiando varios documentos antiguos
que las bernardas conservaban. Pero no dejó comentarios.
Armando Palacio Valdés, en 'La novela
de un novelista' cuenta que iba, al convento, a
visitar a una tía suya, monja de clausura:
"A veces, a través de la puerta veía el claustro con su vetusta
arquería de piedra y en el centro algunos árboles, cuyo
follaje apenas dejaba entrar la luz en él. Nada me ha
parecido jamás en la vida más poético, más fantástico y
misterioso que aquel claustro del convento de San Bernardo".
Las religiosas ocuparon el monasterio hasta 1869 cuando los
decretos de exclaustración las desalojaron. Para entonces ya
se habían arruinado las murallas y este terreno era muy
apreciado. Lo demolieron por completo, construyendo viviendas
particulares, ante la pasividad del Ayuntamiento, que lo había
adquirido para "plaza, calles y ensanche de la población".
Gran parte de sus ruinas sirvieron para rellenar la marisma de
Las Meanas. Y el
terreno donde se asentó, el monasterio, es hoy un patio de
luces que se puede apreciar desde la terraza del café
'Pandora', ubicado en el inicio de la calle.
A la mitad de San Bernardo, donde hace un giro leve a la
derecha, estuvieron los almacenes de la familia Carbajal,
donde -en el verano de 1896- tuvo lugar la primera sesión
cinematográfica en Avilés.
La calle, también fue sede de las oficinas de los inventos
que, por entonces, modernizaron la ciudad: telégrafos y
teléfonos. Y, en 1905 se instaló, en ella, el Juzgado de 1ª
Instancia y Paz.
Siguiendo el recorrido, la estrechez de la calle despeja su
horizonte, topándose con la impresionante arquitectura del palacio
de Camposagrado, uno de los edificios más suntuosos
de Asturias. Edificado sobre la antigua casa-fortaleza de la
familia de Las Alas, es todo un episodio aparte.
Actualmente, la calle sigue recta y termina frente a los muros
de la románica
iglesia de Los Padres Franciscanos (San
Nicolás de Bari en tiempos de muralla), dejando a la derecha
-y haciendo esquina con
La
Ferrería- el edificio del
museo sobre la Historia Urbana de Avilés.
Sin embargo, durante siglos,
San Bernardo cruzaba
por el centro de la hoy
plaza de Camposagrado y
llegaba a la actual de
Carlos Lobo, atravesándola y
terminando en la ya citada
puerta del Puente también conocida como
la
de Los Pilares.
En este tramo final, y a la izquierda (en lugar ocupado, en
parte, por el restaurante 'La Parra') se situaban los
alfolíes, nombre árabe que remite a los
almacenes de sal, protagonistas -junto con el tráfico marítimo
de mercancías- de la riqueza comercial que permitió el
despegue del Avilés medieval, ya que la villa tenía el
monopolio en Asturias de la sal, producto vital para la
economía de la época.